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lunes, 9 de enero de 2012

MISIÓN IMPOSIBLE, PERO SOBRE TODO INAGOTABLE

Misión Imposible: Protocolo fantasma, la cuarta parte de la franquicia, es una película de acción, acción trepidante, y acción en todas sus letras, es decir, bastante más violencia, explosiones y persecusiones que un buen argumento o cierto cuidado en la temática. En cambio es muy generosa en sus numerosas secuencias de vértigo, como aquella en la ventana de un edificio de 130 pisos, y en sus peleas muy bien coreografiadas. Qué curioso que desde hace ya algun tiempo ya no sea necesario contar con un especialista en artes combativas para ofrecer buenas peleas, que sea un Steven Seagal o un Wesley Snipes que aparezca rompiendo un par de huesos, ahora hasta Tom Cruise se puede despachar a tres tipos a patada limpia y con espectacularidad de por medio. Cuando Tom Hanks llegue a eso nos retiramos todos. Esto no es poco, algun día tendríamos que hablar sobre las consecuencias de esta innovación para el cine de artes marciales, pues dejaron casi en el anonimato a tipos que no actuaban muy bien pero que sabían patear traseros, realmente entrenados, como Jean Claude Van Damme.

Pero sigamos con los destaques de esta nueva Misión Imposible, como por ejemplo esas que le ponen un respiro a la vorágine, haciendo un interesante juego de velocidades en la narración. Curioso nuevamente que estas escenas los mismos espectadores nos encontremos de repente conteniendo el aliento, masticando despacio y hablando en voz baja, como si fueramos nosotros los que estamos entrando de puntitas y a escondidas en las instalaciones del Kremlin. Pero no, no somos los espías, es Tom Cruise, que nuevamente hace de Ethan Hunt, y lo hace bien; es el espía de las corazonadas.

No sabemos si es la mejor de la saga, tampoco nos interesan las puntuaciones, nos limitaremos a comentarles que cuando uno sale del cine después de haberla visto se siente satisfecho, como que gastó bien su dinero. Por lo menos esa es la tendencia.



 ¿Que más se puede decir? Que el personaje de Tom Cruise hace recuerdo un poco al de Rambo III, o al de John Medrix en Comando, con Arnold Schwarzenegger. (¿Se escribe así?). No porque sea un grandote musculoso de pocas palabras, sino porque su presencia se justifica en la historia sólo en tanto que se vive una situación de extremo peligro afuera, las cosas están realmente mal, así que sus superiores se ven obligados a ir a buscarlo al fin del mundo para recuperarlo. Sólo así adquieren sentido este tipo de personajes heroicos y afectos a las medidas extremas.

En cuanto al argumento me queda una vaga idea, y creo que esto es generalizado, el efecto de estas costosas producciones de acción es que la idea central de la película queda borrosa, poco clara, y al final nadie se acuerda muy bien de qué se trataba, pero funciona, pues se pasan las dos horas y uno se la pasó bien, engolosinado con el racimo de escenas trepidantes que Protocolo fantasma nos regala a borbotones. Algo similar a lo que provocan las últimas dos secuelas de Transformers por ejemplo, alguna contraseña perdida, un tesoro, o un código que hay que develar..., la voluntad de investigar...

El reparto en esta secuela es muy bueno, mejor que el de su predecesora, porque los actores elegidos son más adecuados, o quizá más creíbles para el género de acción, algo que ni Jonathan Ryan Myers ni Keri Russel ofrecían en la predecesora. Aquí la bellísima Paula Patton y la atractiva rubia Lea Seydoux engalanan la trama con su presencia y con sus habilidades para el combate. Son exhuberantes pero nada delicadas ni están de adorno. Además Jeremy Renner, un tipo con cara de loco y ya de buen curriculum en este género, le hace la contraparte a Cruise, siendo quizá el soporte, la variante, para un Tom Cruise que luce ágil y en forma, a pesar de sus casi cincuenta años.

En resumen es una presentación remozada y mejor contextualizada con nuestros tiempos de Misión imposible. Es un film pariente de la trilogía de Bourne, con Matt Damon, y en general de las últimas películas de espionaje, donde los protagonistas son capaces de hacer siempre maravillas, caer a un auto en movimiento, estallar como saco de papas en el suelo y luego seguir corriendo, cosas de ese tipo, como si realmente estuvieran en la Matrix, sólo que en estas no interesa hablar del tema.

 ¿Habrá una quinta? Seguramente sí, ¿por qué no? después de todo es ya una franquicia taquillera, y si no veamos como ejemplo Rapido y Furioso V (que ya pinta en su mismo final que se convertirá en una media docena). La idea de estas Misiones es reproducible al infinito, no sólo porque siempre puede haber otra misión imposible que cumplir, con unas pocas variantes, muchos efectos y algun giro temático, sino también porque al público en general le encanta, sigue con atención ese linaje que va desde las películas de Bond hasta las tres partes de la Identidad de Bourne. Quizás la verdadera pregunta sea: ¿accederá Tom Cruise a seguirla protagonizando en el futuro? Lo más seguro es que sí, siempre que los años se lo permitan, pues no lo va ha negar, se trata de su mejor carta taquillera. The big money! Haría bien sin embargo, y sería más sensato, si decidiera en esta etapa de su carrera prolongar las otras hilachas que dejó colgando en su filmografía, como por ejemplo la de El último samurai, o explorar más en las historias de política y conspiración, un poco en la línea del director Robert Redford, como hizo en Lobos y corderos.

Links para ver otras críticas:
"Misión imposible 4: la mejor película de Bond"
http://espectacular-espectacular.es/2011/12/26/%E2%80%9Cmision-imposible-4%E2%80%9D-la-mejor-pelicula-de-bond/

Nota.- Quisimos en este texto escribir sobre una película como si fuera una especie de reporte, o de diario en el que lleva uno las cuentas de lo que ha visto, pero sin mayor pretensión, simplemente como la mayoría suele escribir sobre cine, decir me gustó esto, no me gustó aquello, esto bien, esto no, pero sin llegar a plantear mayores relaciones con el afuera. Al lector le corresponde valorarla. A mi cumpa no le gustó ni aca. Por otra parte nos confirma lo que ya sabíamos: el objeto que uno elije para analizar debe ir en función de que te haga moverte, sea una piedra en tu pared, es decir que sea parte de tu diagrama de trabajo. No adelanta escribir sobre todo cuando no hay mucho que decir.

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