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jueves, 30 de mayo de 2013

"PUT THE GUY IN DANGER INSTEAD OF WAITING FOR HIM TO MAKE A MISTAKE"




Seguramente aquellos que han estado siguiendo a Kron Gracie desde sus tempranos combates en campeonatos de jiu jitsu, no estarán muy sorprendidos de ver en lo que se ha convertido este muchacho de veintitantos años, hijo del maestro Rickson Gracie, y hermano menor de Rockson Gracie (+). 

Expuesto como estuvo desde su nacimiento, a la filosofía y a las disciplinas de su padre, Kron tenía que ser de una u otra manera alguien especial. Mi primer contacto con él fue gracias a una entrevista que encontré en el portal de youtube, aquí les dejo el link: entrevista a kron gracie. Resulta reconfortante escuchar sus pensamientos, en una línea tan afín con la de su padre; para aquellos que hemos estado estudiando la filosofía de Rickson Gracie, nos parece simplemente una confirmación de que todo aquello tiene un gran impacto en la vida. 

Kron, en este sentido, en la línea de la difusión que realizan magistralmente Rener y Ryron Gracie a través de la Gracie  Jiu Jitsu University, realza el valor del legado de su abuelo Helio Gracie; este valor consiste en haber maximizado el papel de la técnica y las palancas naturales que puede generar el cuerpo en ciertas posiciones. Su jiu jitsu fue siempre uno que podría practicar hasta sus 95 años, porque requería muy poco de la fuerza o de la pericia física. De hecho, en la intro a la pelea de Metamoris 2012 entre Ryron Gracie y Andre Galvao, Rener decía que el jiu jitsu que divulgan es uno que podrás seguir practicando incluso pasada la edad pico de juventud y explosión física. Primero, asegúrate de no perder la pelea -sostiene Ryron- después, una vez que tienes probado que tu oponente no tiene forma de hacerte tapear, te mueves un paso adelante, y comienzas a buscar finalizarlo. Entonces, se trata de un modo de pensar que realza la sobrevivencia. Debes poder verte a ti mismo en los peores escenarios, montado, o en montada de costado, y sin embargo tener toda la claridad de estar en el momento presente, consciente, atento a las ventanas que pueda dejar abierto tu oponente en el momento que pase a sacrificar un poco el control por atacarte. 

Todo aquello tiene mucho sentido, Ryron y Rener defienden su posición en un video de casi una hora en el que comentan lo sucedido en aquel combate de Ryron contra Galvao. Pero encuentro una objeción inicial: ellos dicen que el jiu jitsu de Galvao, agresivo, de mucha explosividad y fuerza física, es bueno para transmitirlo a aquellos que quieren hacerse competidores deportivos. En cambio el que ellos enseñan, enfocado en la defensa personal, es más para cualquiera. Sin embargo, para tener la tranquilidad que Ryron tiene a la hora de estar abajo siendo dominado, requiere de que haya sido expuesto a cientos de técnicas, posibles maneras en que pueden finalizarlo desde tal o cual posición. Eso no viene en un curso rápido de Gracie Combatives; so, that also requieres a lot of training, a lot of time in the matts. Of course, they will say that a bully doesn't know all that kinds of attacks to use then on the streets, so you should be fine been pure defensive. Por ello digo que se trata de una observación inicial que le hago a la posición de los hijos de Rorion Gracie. 

Por la otra parte, la posición de Kron Gracie es quizá más integral, puesto que él observa de otra manera la evolución del jiu jitsu. Reconoce a Helio como el gran profesor que inauguró esa evolución, pero luego comprende lo que hizo su padre de diferente. Rickson Gracie, en su manera de ver, llevó un paso más allá el juego del jiu jitsu. Porque asimiló los principios de la técnica, de la eficiencia en el uso de la energía, la palanca, etc., pero luego dio un paso. Esto porque él no era débil, ni flaco ni pequeño, no tenía una constitución disminuida, ni era enfermo, cuando comenzó a especializar su conocimiento del jiu jitsu. Tanto es así que las noticias de los seminarios de Rickson nos hablan ahora de un concepto que es el de la conexión, algo de lo que nadie más habla en la escena del jiu jitsu mundial, y este concepto cambia tu ángulo de visión en cada técnica. 

Entonces, Kron Gracie dice que su padre empezó a presentar peligro para sus oponentes en lugar de simplemente esperar a que ellos cometieran un erro. Ya en el documental Choke (1995) se hacía incapié en esa capacidad de Rickson Gracie para mantenerse siempre un paso adelante de su oponente. Es muy difícil encontrar momentos vacíos en su juego, siempre está atacando, siempre está compitiendo a nivel mental con su adversario. (Put the guy in danger instead of waiting for him to make a mistake) - dice Kron. Si bien la filosofía del Gracie Jiu Jitsu enseñado por Helio era competir para no perder, como primer estadio, y luego después buscar la victoria, en el caso de Rickson se trataba de una sapiencia para saber mantenerse a salvo mientras se ataca metódicamente. No eran ataques alocados los de Rickson, simplemente era su estado de conexión con el oponente, sintiendo lo que pasaba, comprendiendo la mecánica del movimiento exactamente. Rickson tenía mucha fortaleza física, mucha resistencia y flexibilidad como para quedarse simplemente a esperar que el otro hiciera algo. Royce Gracie se quedó en su guardia durante casi toda la pelea contra Takada, sólo ganó por puntos. Mientras que Rickson lo atacó, pasó la guardia, recuperó su montada, y fue por la finalización. Rickson no buscaba necesariamente que se alargara la pelea, pero estaba preparado para aceptar una hora de sobrevivencia en una posición si era necesario para finalmente llegar a capitalizar la oportunidad de finalizar la pelea, simplemente nadie llegó a ponerlo en tal aprieto. Royce en cambio, más imbuido por la filosofía de la defensa de su padre, veía en el tiempo largo una ventaja para él, pues él si podía verse como en inferioridad de condiciones físicas contra la mayoría de sus rivales importantes. 

Entonces, Kron concluye que el jiu jitsu, gracias al aporte de Rickson, mejoró un 60% del jiu jitsu como lo dejó Helio Gracie. 

miércoles, 11 de abril de 2012

PRIDE FC y el Gracie Jiu Jitsu


 
He leído algunos comentarios en la web donde se señala que el legendario torneo de artes marciales del Japón PRIDE FC fue creado prácticamente para ver pelear a Rickson Gracie con Nobuhiko Takada. Eventualmente, pese a que la idea surgiera ya en 1994, esta pelea tuvo lugar finalmente el año 1998, con revancha incluida meses después). Bueno, todos sabemos que Takada nunca dio la talla, y aunque presentó mayor oposición en su segundo enfrentamiento, simplemente fue demasiado timorato, mediocre a la hora de confrontar su pro-wrestling contra el gracie jiu jitsu. Sin embargo esta idea de que el enfrentamiento de ambos hubiera sido el catalizador no debe estar muy lejos de la realidad, toda vez que la audiencia japonesa quería ver a como de lugar que un japonez ajustara cuentas con Rickson Gracie, que se comió enteros a los peleadores de aquella tierra en las dos versiones del Japan Open Vale Tudo 94 y 95. 


Recordemos: Primero fue uno de los alumnos del legendario Kimura, que derrotó a un ya mayor Helio Gracie en décadas pasadas; después siguió en la lista Yamamoto, campeón de pro-wrestling peso pesado, luego otro Kimura que venía del shootfighting y finalmente el pequeño Nakai en la final, el cual pareció ser el más versado en sumisiones de sus oponentes. Rickson limpió la lona con ellos, ganándose, o quizás simplemente confirmando el enorme respeto que despertaba su figura en la tierra del sol naciente. 

Wanderley Silva fue durante largo tiempo el peso mediano más dominante del mundo de las artes marciales, y ha quedado impresoen nuestras memorias como un ícono del extinto Pride FC
 
Hoy en día el UFC tiene la hegemonía, pero no hay duda de que el mundo de las artes marciales extraña la calidad de aquellos torneos que reunían a los mejores peleadores del planeta. El formato en ring, los peleadores, las reglas diferentes a las de norteamérica (patadas al peleador en el suelo, golpes de rodilla permitidos en cualquier posición), los incentivos que se daban para que se desarrollara técnica en la pelea en el suelo, los rounds de 10 minutos..., y en general la atmósfera mucho más acorde con el aura de las artes marciales que la que nos hace respirar el aire plástico del UFC... son algunas de las razones. Fue nomas la mejor plataforma que se haya creado para el desarrollo de las MMA, un capítulo dorado. 

Uno de los primeros episodios de rivalidad en el Pride, el que sentó el tono de competitividad fue el de la familia Gracie contra los peleadores del prowrestling de la escuela de Takada, entre los que se contaban Matsui y la estrella en ascenso Kasuhi Sakuraba. En realidad la cuestión se dirimió entre Sakuraba vs todos los Gracies, menos Rickson, justamente aquel contra el que debería haber peleado primero. No entendemos en qué estaría pensando Royler Gracie cuando decidió que su segunda pelea en el torneo fuera contra Sakuraba, que lo aventajaba con algo así como 50 libras y que venía de finalizar al técnico Carlos Newton, al mismo Vernon White, a Conan Silveira, además de haber jugado con Vitor Belfort en una victoria aplastante. Con el único con el que Sakuraba tuvo problemas fue con el estudiante de Carlson Gracie, Alan Goes, quien le planteó una pelea fantástica, el mejor jiu jitsu que tuvo que enfrentar. 


Cuando veo la pelea de Royler con Sakuraba no puedo dejar de preguntarme cómo fue posible que su hermano Rickson, quizás el más cercano de sus hermanos, le dejara tomar esa pelea con tal diferencia de peso y de envergadura, contra un peleador mañoso que manejaba a la perfección el contra-juego del brazilian jiu jitsu y que además manejaba por su parte un decente arsenal de jiu jitsu. 

Sakuraba era sin duda el mejor de los peleadores que se había visto de esa tierra en varios años. (Algunos dicen que comparte ese honor con Funaki, a quien Rickson derrotaría después en Coloseum 2000). Mientras desde mediados de los  90 Rickson fue sometiendo fácilmente a los peleadores japoneses que se le pusieron en frente, Sakuraba hizo otro tanto con los peleadores brasileños en la segunda mitad de la misma década. Sin embargo, no se puede discutir que, a la larga, la calidad de oposición que enfrentó Sakuraba fue muy superior, y es casi inigualable. Por todo esto la decisión de Royler de tomar esa pelea era considerada en su momento un gran riesgo, varias cosas estaban en juego, su reputación como peleador, el record invicto de la familia Gracie en competiciones de Vale Tudo... Y Rickson, que en cuestión de negocios, es decir de elegir a sus oponentes y demandar un alto pago, siempre fue impecable y cuidadoso, quizá con cierta exageración, debía de haber prevenido a su hermano de que enfrentar a Sakuraba era un mal match-up para él. Después de todo, ¿qué esperaba hacerle a Sakuraba? ¿A qué carta estaba jugando, a finalizarlo con una de sus llaves al tobillo? (Royler después diría que su única expectativa era ver si Sakuraba tenía algo para sorprenderlo técnicamente, y que nunca esperaba ganar). Aquella noche durante la pelea se confirmó que Royler no tenía oportunidad, no había ninguna distancia en la que podía hacerle daño, ni siquiera teniéndolo dentro de su guardia mariposa, pues Sakuraba era muy pesado para él, sabía manejar su peso, se mantenía relajado y estaba lo suficientemente versado como para no regalarle una entrada. (Un gran problema de casi todos los Gracies, menos Rickson, es que desistían muy pronto de trabajar por arriba e iban a la guardia, espalda al suelo, para intentar trabajar desde ahí - pero con esto le resolvían ya un par de problemas a Sakuraba, y también a otros rivales). En el stand-up el arsenal de los Gracie, al menos del lado de los hijos de Helio, siempre fue muy básico, muy orientado a la defensa personal, y Royler evidenció este problema, realmente lució la unidimensionalidad del Gracie Jiu Jitsu en su enfoque al combate. (Renzo y Ryan lucían más completos, más golpeadores, aunque quizás algo menos efectivos técnicamente en el suelo). 


Los Gracies, con Rorion a la cabeza, siempre decían en las revistas y en sus videos de instrucción que 90% de los combates terminan en el suelo, pero se olvidaron que prácticamente el 100% comienzan de pie. Por si fuera poco, no eran especialmente buenos para derribar, y menos a un prowrestler; ahí es donde les faltaba mixturar su juego con patadas a las piernas, golpes de puño, rodillas, fintas, juego de pies, e intentos de takedown. En suma, aquella noche infame pudimos ver a Royler sobre sus espaldas hablándole constantemente a Sakuraba, impotente de llevarlo al suelo, comiéndose un racimo de low kicks a las piernas, e invitándolo a que pelearan en el suelo, casi como diciéndole "ey ven, qué haces, si la pelea de verdad recién comienza aquí". Pero como diría Steve Cuadros en la transmisión de aquel PRIDE, no se trata de pedir al oponente que entre en tu juego sino de hacer que entre en tu juego. 



Mientras Rickson miraba serenamente en el ringside, me llamaba la atención la poca empatía que tenía con su hermano, la lejanía, apoyado casi todo el combate en silencio, como si hubiera visto de antemano que la pelea estaba perdida, sin darle muchas instrucciones a Royler, que se veía enfrentado con un puzzle incomodísimo. De hecho nunca asomó la posibilidad de que arrojara la toalla cuando la amenaza de sumisión se tornó evidente. Y lo recibió fríamente en su esquina después de que la pelea fuera parada, casi como si estuviera lidiando con su propia impotencia, ante todo el alboroto que se había armado con los japoneses saltando de júbilo en las tribunas. En este escenario la mirada indiferente y el silencio parecían ser el gesto de desaprobación que Rickson usó. Esto es una especulación desde luego, pero en algun momento dio la impresión de que Royler había sido lanzado por Rickson como conejillo de indias para estudiar las posibilidades de pelea contra Sakuraba. Inexplicablemente después de lo ocurrido Rickson tardó demasiado en animarse, no se entiende cómo no pidió inmediatamente la pelea para ajustar cuentas con Sakuraba. Sí se sabe que Sakuraba desafió a Rickson después de esa pelea, no sólo en busca del dinero que correría con una pelea entre ellos, sino porque quería vengar las derrotas de Takada. Rickson no entró en el juego, un juego del mercado, de los managers, y de los fans. Simplemente no encontró la manera de ver que eso representaba pelear por honor; quizás nunca se tragó el cuento de que todo el honor de la familia se manchaba cuando uno de sus miembros perdía un combate, del mismo modo que una victoria suya sobre Sakuraba no redimía a toda la familia, sino que valoraba su talento como peleador de estilo libre que aplica el Gracie Jiu Jitsu (Rickson es cinta negra de Judo y de Aikido a parte). En el desenlace de aquel combate Royler estuvo a punto de ser finalizado con una llave kimura (que no se hizo efectiva por la mala posición de la pierna derecha de Sakuraba), y cuando uno recuerda la terrible escena de un UFC de diciembre del 2011 en la que Frank Mir le rompe el brazo a Minotauro con la misma técnica, no puede dejar de sentirse aliviado de saber que el combate de Royler terminó ahí; faltando dos minutos para la culminación del segundo round, viendo a Royler sin salida alguna, sin ninguna señal de rendición de su esquina, el árbitro con buen criterio paró el combate, cerrando la posibilidad de que la derrota se registrara por decisión de los jueces. Los Gracies hicieron una controversia de ello, indicando por ejemplo que Sakuraba no había demostrado espíritu de guerrero, pero de poco servía, el resultado no variaba en nada, y para ser justos, Royler, que lidiaba con el dolor en esa tortuosa posición, aunque con mucha presencia de ánimo, la sacó barata. 
 
 
En definitiva fue una mala elección de la familia Gracie el hacer que Royler fuera el primero en enfrentarse a Sakuraba, que de ahí en adelante comenzó a ascender en popularidad con la soltura de un cometa. 


Finalmente, un año después no fue Rickson sino Royce el que salió a dar cara por su familia, más o menos tomando la posta que antes habían sostenido George Gracie, después Helio, luego Carlson, luego Rolls, y después el mismo Rickson. Royce asumió más el papel de campeón de la familia en cuanto a torneos de Vale Tudo. Podría decirse que ese es uno de los escazos lunares negativos que se pueden encontrar en la trayectoria de Rickson Gracie como peleador profesional. Otra forma de verlo, quizás más imparcial, sería decir que  Rickson fue lo suficientemente inteligente como para no dar un paso en falso en su carrera, un paso que daría solamente para satisfacer demandas y presiones externas, tales como el mercado, la televisión, los fans, la opinión pública, el mismo PRIDE... Royler había perdido bien, eso era todo, no había porque polemizar. Rickson quiso estar en control de su carrera en todo momento, no tenía por qué conducir la manera en que mantenía a su familia por el puro sensacionalismo, he was his own man. No creo que Helio Gracie haya quedado muy complacido con esta decisión de Rickson, a quien se consideraba incluso antes del primer UFC como el campeón de la familia; en cambio Helio pareció sentirse un poco más cercano a su otro hijo Royce, de quien dijo que era el mejor de todos porque no le temía a nadie a la hora de elegir al oponente en el ring. No se discute la gran calidad de Rickson, pero con el enorme talento que tenía, sin duda el mejor grappler de los últimos 20 años, hubiera sido un placer verlo tomar unos cuantos riesgos más para probarse, para dejar mejor sentado su testimonio como peleador y como legado, además hubiera callado la boca de miles de escépticos en el mundo de las MMA y de los forums de internet, a aquellos que no captaron su real dimensión.

Otro capítulo fascinante en el Pride FC lo escribieron las escuelas del Brazilian Top Team y la Chute Boxe. Yo lo fui saboreando en diferido, poco a poco, gracias a los videos que me prestaban mis profesores de brazilian jiu jitsu, los hermanos Cabrera, Jaime y Hugo, a quienes debo mucho por el conocimiento que nos transmitieron a mí y a mis compañeros aquellos años dorados. Son tiempos en que el BJJ recuperó su primer plano. Aquella pelea de Minotauro con Bob Sapp es inolvidable, o la finalización triangule-arm-bar del mismo Minotauro al pedante Mark Coleman, que resoplaba enrojecido como un toro herido arrinconado en las cuerdas. El equipo del BTT llevó el juego del BJJ en MMA un plano más adelante, siendo un poco más versados en la pelea de pie, y con una técnica de suelo a nivel Abudabi, la mayoría de ellos entrenados por Carlson Gracie.

Brazilian Top Team, los hermanos Noguiera a la cabeza, Ricardo Arona, Mario Sperry. Bustamante...

Si el UFC fue montado a la medida de Royce Gracie, es justo decir que, tras algunos ajustes, el PRIDE fue montándose poco a poco a la medida de Sakuraba, que se convirtió en el ícono de los locales, un héroe nacional, tal como Helio lo había sido para Brasil. Claro que con el tiempo ambos torneos fueron sufriendo mutaciones, cambiando el temporal. Sin embargo, distancias a parte, ambos peleadores se han inmortalizado ya en nuestras retinas como leyendas de las artes marciales mixtas. 

Lo interesante es que por varios años la trama del mundo de las artes marciales estuvo dada por la siguiente cuestión: había que ver cuál era la mejor combinación que se podía usar para contrarrestar al brazilian jiu jitsu en este tipo de torneos. Por un lado estuvieron los del prowrestling de Japón que ya mencionamos, pero el mérito fue siempre más de Sakuraba que de un estilo en particular; luego entre los americanos trajeron la propuesta del wrestling, la lucha grecorromana y una combinación de ground pound. (Mark Coleman, Erickson, Gooldbridge, Kerr, Jackson, Severn, entre otros) - Minotauro se encargó de callarles la boca con sendas finalizaciones. La escuela del Lion´s Dean no pasó de ser un breve rechiflón de gratas anécdotas, no terminaban de ser excelentes en ninguna de las distancias, y su mejor prospecto fue finalizado fácilmente por Frank Mir. Los más duros quizás fueron los de la Chute Boxing, de donde salieron los dos pesos medianos más dominantes de la historia de las MMA: Wanderlei Silva y el actual campeón del UFC, Anderson Silva. (No contamos a otro fenómeno como Mauricio Shogun Rua). El contra-juego que proponía la Chute Boxe se sostenía en un conocimiento de contra-defensa a los derribos, una  agresividad fuera de lo común, un cardio salvaje, una capacidad arrolladora para imponer los términos del combate en las distancias que preferían, la larga, la media y la corta. En el suelo habían desarrollado una forma de atacar con golpes cortos en todas las posiciones, un ground and pound prolijo, además conocían del BJJ, y de pie realmente eran mortíferos, llevando de vuelta el Muay Thai a los primeros planos de la escena mundial.


En estos tiempos el juego ha cambiado, se ha diversificado a la enésima potencia, y la pureza de los estilos se ha perdido, por lo menos en cuanto a lo que dejan ver torneos como el UFC y Strikeforce. Rickson Gracie dice siempre que las nuevas reglas que requirieron la popularización del deporte han terminado por hacer que el BJJ pierda su posibilidad de ser aplicado con toda su efectividad. Ya ni un BJPenn ni un Damian Maia tienen muchas posibilidades de terminar un pelea con una finalización, la cuestión se ha convertido más en ser duros, saber resistir golpes y ganar de todos modos, o en jugar a los puntos en las tarjetas de los jueces - siendo que los campeones dominantes suelen ganar por KO, tales como José Aldo, Jon Jones y Anderson Silva. En opinión de Rickson no existe en este momento un gran exponente del brazilian jiu jitsu en el mundo, un verdadero embajador de la disciplina que sepa imponer su juego por sobre otros peleadores que tienen otros sistemas entre sus fuertes. (¿Cuando entrará en escena la nueva generación de los Gracies en el UFC? ¿Roger Gracie?).

Digamos que el desafío Gracie lanzó al BJJ en el mundo con el UFC y el Open Japan Vale Tudo. En aquel momento tenían el factor sorpresa de su lado, Rorion conocía el ambiente y sabía a qué peleadores no quería enfrentar necesariamente, y con el UFC sentaron las bases, impresionaron, luego dejaron que el mundo lo asimilara y maquinara la contrapropuesta. El 95 salieron de escena y dieron paso a otros peleadores brasileños que recogieron la mala parte: Fabio Gurgel, Amaury Bitteti, Oliveira, entre otros, que o bien pasaron desapercibidos, o bien fueron knockeados en su intento de llevar a su oponente al suelo. Con el tiempo, la cosa se hizo más difícil, el resto de los competidores ya conocía el juego de un practicante de BJJ, y llegó Coleman e impuso una nueva fuerza, una fuerza bruta, que dependía mucho de sus músculos y su fiereza personal. Los Gracies esperaban, y lo hacían con inteligencia, ellos ya no tenían por qué salir a arriesgarse cuando ya gozaban de todo el crédito del mundo y ya habían logrado su objetivo central y de largo alcance: la difusión a escala mundial. El año 1998 comenzaron a mostrarse más notoriamente, y todo iba bien, Renzo había finalizado al ruso Oleg Taktarov, Rickson le dejó recuerdos de arm-bar a Takada, pero Royce seguía ausente. El problema es que no eligió el mejor momento para volver, o por lo menos tendría que haberse puesto un poco más a punto, porque fue algo forzado; una vez que Royler había perdido se aceleró su retorno, no convenció ni con Takada en la pelea de set-up, luego perdió la legendaria lucha con Sakuraba en 90 minutos de pelea, y le sucedieron dos Gracies más que perdieron con Sakuraba sin discusión. Rickson saltó el obstáculo, ya tenía más de 40 años, esto debe considerarse, y la muerte de su hijo Rockson terminó por hacer que esta sea una de esas peleas soñadas que nunca llegaremos a ver.



Habría mucho más que escribir, será en una segunda entrega, por ahora simplemente permítannos un segundo de nostalgia. Extrañamos al PRIDE FC, extrañamos aquellos trepidantes Final Countdowns o Final Conflicts, pero con el tiempo van apareciendo los peleadores y los match-ups, en el futuro, esperemos, surgirán peleas que darán lugar a la creación de otras plataformas como el Pride, o como una instancia siguiente en los eslabones de crecimiento del deporte.


Por: Jorge Luna Ortuño

Enlaces relacionados en la web:

Dos años sin PRIDE el fin de una era en el Vale Tudo 


MMA retorna as raizes brasileiras

Entrevista a Rickson Gracie






sábado, 4 de febrero de 2012

RICKSON GRACIE, on the record




 Jiu jitsu en japonéz quiere decir: “arte suave”. Llevado a Brasil, aprendido, modificado y luego presentado por la familia Gracie, a la cabeza de Carlson y Helio Gracie, el jiu jitsu pasó a contagiarse de otras fuerzas que la cálida tierra brasileña le podía transmitir: alegría, rítmo, irreverencia, samba... A partir de ahí Brazilian jiu jitsu podría entenderse también como arte suave-alegre-gostoso, y además con aroma de playa, dejando de lado unos descibeles menos de rigidez y solemnidad japonesa (lo cual no sacrificaba en lo absoluto una disciplina y un fervor continuo por el entrenamiento en el tatami). A ese proceso de contextualización los Gracies le añadieron un par de elementos más que serían constituyentes: orgullo y honor, a la brasileña, en medio de un país que era y es más inseguro en sus calles que Japón. Pasaron más de setenta años y lo que tenemos es toda una tradición, el Gracie Jiu Jitsu. Desde la primera generación a la que Helio le transfirió sus conocimientos, todos fueron mostrando la efectividad del Gracie Jiu Jitsu en desafíos contra luchadores de otros sistemas y éste pasó a convertirse en un motivo de orgullo nacional para los brasileños. (Véase los dos videos de Gracie Jiu Jitsu in action, confeccionados por Rorion Gracie). Renzo, Rorion, Royler, Ryan todos a su turno fueron cosechando triunfos dentro y fuera de Brasil, hasta que llegó la más importante intervención en América que fue la de Royce, con sus triunfos en el UFC entre 1993 y 1995. Pero hubo un Gracie entre todos ellos que se encargó de llevar el Jiu jitsu un poco más allá, cruzando la línea del horizonte, y ese es Rickson Gracie.






Rickson ganó dos Open Vale Tudo Japan, el 94 y el 95, dos competiciones que fueron pioneras del espectacular torneo Pride, organizado también por los japoneses. Rickson brilló con todas sus luces en ambos torneos, pero ninguno de ellos tuvo la repercusión mundial de los UFC que ganó Royce.  En los dos primeros UFC Royce entraba al octágono acompañado de todo el tren Gracie, tomando los hombros de Rickson y con Royler animándolo por detrás. A la cabeza Helio Gracie. ¡Una locura de tren!, ¡tren de playestation! Y veíamos todos en las grabaciones que Rickson estaba ahí, en la esquina de Royce, y después lo alzaba en hombros cuando el torneo había acabado y los Gracies gritaban victoria, otra vez. Generoso Rickson. Pero es al final del UFC II que Royce es entrevistado con toda la familia a lado, todavía dentro del octágono, y dice algo así: “espero que esos tipos que se hacen pasar por rudos, que hablan en las revistas, que vengan aquí, que entren al ring, porque hablan de dureza pero para eso hay que entrar aquí”. Rickson lo escuchaba. En algun punto tuvo que haberle llegado ese mensaje que no estaba dirigido a él, puesto que ya tenía algunas peleas en su haber, las principales aquellas dos con el gigante Zulú, en los 80 (le aplicó un choke en ambas ocasiones). El caso es que en el siguiente UFC, el año 1994, Rickson ya no formaba parte del tren, y nunca más se lo vió entrar acompañando a Royce. No decimos que se produjo una enemistad ni mucho menos. Creo que estas palabras de Rickson en el documental Choke (1995) lo resumen claramente: “después de tanto esfuerzo, después de tanto trabajo, de tanto sacrificio, es finalmente mi momento de hacer algo importante”. Rickson también quería ganar algo, un torneo. En ese mismo año y en el siguiente compitió en los dos torneos mencionados, después en Pride, y después en el 2000, a sus 40 años, protagonizó una pelea memorable con el japonez Funaki, en Coloseum. Las ganó todas sin dejar ninguna duda acerca de su completa superioridad. Cuando uno pone la cinta y revisa sus peleas todo parece fácil, de repente el jiu jitsu se muestra al alcance de cualquiera, y rápido. Pero Rickson hace simplemente cosas maravillosas que vienen a ser producto de un maceramiento de las técnicas en su cuerpo que han requerido al menos unos 25 años de práctica continua. (Cualquiera puede ser bueno en jiu jitsu, pero ese alguien tiene que romperse el alma entrenando). Quedó la sensación después de todos esos combates de Rickson de que no llegó a cruzarse con ninguno que representara una verdadera amenaza. Con los grandes es muy difícil distinguir si sus oponentes son malos o es simplemente que él los domina en tal forma que los hace ver como unos vagos. Además en esos tiempos era muy poco probable que se encuentre con algun peleador con más experiencia que él en torneos free style. Básicamente se puede ver que la mayoría de los competidores de aquellos Open Vale Tudo en Japan no sabían qué esperar, la mayoría habían ido allá por el dinero, como si fuera un torneo más de kickboxing o de shootfighting, iban a experimentar. Rickson en cambio emanaba un aura de confianza tan grande que parecía haber visto ya en el camerino la cinta de cómo iba a pasar todo, y simplemente se limitaba a ejecutar el papel que el destino le había asignado. Después vinieron las peleas con Nobuhiko Takada, que venía de la lucha, y que dejó una pobre impresión de su perfil como peleador frente a sus compatriotas. Takada lo hacía bien detrás del micrófono presentando otras peleas de Pride, o tocando los tambores, pero dentro del ring era paupérrimo. (Para su crédito hay que recordar que le hizo una llave de talón a un Mark Coleman que ya venía de bajada). Lo cierto es que a Rickson le tuvo miedo desde el momento mismo en que sonó la campana, y rehuyó el combate, sobre todo en su primer encuentro. En ambos fue finalizado con sendos arm bars. Finalmente la pelea de despedida de Rickson fue contra Funaki, un japonéz con cara de palo que hizo su entrada al ring vestido con el traje de un samurai. Mucho ruido y pocas nueces. Pero por lo menos él le dio un poco más de pelea a Rickson, por lo menos se le plantó logrando conectar un par de buenos golpes al rostro, y prolongó el tiempo en el que Rickson finalmente lo pudo llevar al suelo; estando ahí estuvo tan pérdido como todos los anteriores: Rickson lo golpeó a voluntad y finalmente le aplicó el mataleao, su marca registrada, apenas le entregó la espalda. El hombre vestido de samurai perdió contra el otro que traía el legado de los samurai en su interior.

En este tiempo veremos muy pocos peleadores que parecen avanzar a una velocidad completamente diferente. Anderson Silva tiene todavía un nivel impresionante de pelea parado, gracias a su gran Muay Thai, su boxeo pulido y su manejo del Jeet Kune Do; cuando él comienza a apretar el acelerador se vislumbra en los ojos de su víctima la mirada de alguien que se encuentra en un mundo completamente distinto. (Por ejemplo Demian Maia, Patrick Coutte, Dan Henderson y su víctima más sufrida, Rich Franklin). En el caso de Jon Jones pasa lo mismo, con el agregado de que tiene quizá el físico más privilegiado en la historia para este tipo de competición.

De lo que se puede hablar hoy es de un  deporte, el deporte de las MMA, mientras que la lógica en la que se movía Rickson Gracie no era tan deportiva. Él mismo hace notar que las artes marciales han comenzado a condicionarse por otros criterios externos a ella, como ser la velocidad que exige el mundo de la televisión. Las trasmisiones PPV exigen que las peleas tengan rounds, que la acción se corte si los peleadores están quietos, que los primeros rounds tengan mucha adrenalina, puesto que los peleadores saben que tendrán un descanso. Se tiende a favorecer el vértigo, la espectacularidad, el apuro, la violencia que deja señas, la mentalidad del que entrena para hacer puntos, y las mayores ventajas para los que prefieren defender y sobrevivir… Los peleadores han sacrificado bastante la técnica, se enfocan a cien en el músculo y en el cardio. Rickson en cambio peleaba en un entorno que respetaba más el libre desenvolvimiento de un sistema como el Gracie Jiu Jitsu. Él siempre ha dicho que se preparaba para estar disponible para cualquier tipo de competición, pero su estrategia siempre era la de saber esperar, saber usar a su favor el mínimo error que su oponente cometiera, la priorización de una técnica depuradísima y de una paciencia estratégica, contando con rounds de por lo menos 10 minutos. Los valores y las virtudes que Rickson ponía en el tapete no podrían entenderse desde la visión actual que promueven las MMA. El UFC a la cabeza de Danna White ha producido un deporte para los grandes públicos, un monstruo que hace mucho dinero, que llama la atención, y que seguimos como fans, pero ya hace algun tiempo hemos dejado de hablar de artes marciales en lo que atañe a su esencia. 

 "Por supuesto que las técnicas del jiu jitsu son geniales, pero el aspecto más interesante del jiu jitsu es la sensibilidad del oponente, el sentido del tacto, la espera, el momentum, la transición de un movimiento a otro, eso es lo increíble del jiu jitsu. Debes permitirte a ti mismo estar como en piloto automático. No saber exactamente a dónde estás iendo, hasta que el movimiento suceda, porque no puedes anticipar qué es lo que va ha pasar. Debes estar en un punto cero, en un punto neutral, y estar tranquilo, relajado, y conectado con las variaciones. Así que es bastante fluir con la ola. Este es un punto que está más allá del conocimiento, son años y años de entrenamiento, para que tengas este tipo de sensibilidad".    (Rickson Gracie) 




     
 Por: Jorge Luna Ortuño.

viernes, 13 de enero de 2012

La familia Gracie, Bruce Lee, y la revolución en las artes marciales

Jorge Luna Ortuño
 He estado viendo algunos videos sobre los Gracies y su paso por los primeros campeonatos de artes marciales mixtas, competiciones bastante más rudimentarias y con menos reglas que las que se celebran actualmente con tanta pompa, abarrotadas de estrellas de cine en sus palcos. Me refiero más concretamente al UFC de 1993-94, y al Open Vale Tudo Japan 94 y 95, donde triunfaron Royce y Rickson Gracie respectivamente. Siempre recuerdo esas palabras de Rickson, publicadas en la Revista Cinturón Negro, donde decía que la familia Gracie había logrado hacer en los 90 lo mismo que Bruce Lee había hecho en los 60: revolucionar el mundo de las artes marciales. Ruptura de un paradigma. Bruce Lee había revelado la ineficacia de un montón de cosas que los estilos clásicos mantenían en sus métodos de entrenamiento. "Son florituras, desesperación organizada", decía Bruce Lee. En los campeonatos de Long Beach, principalmente, Bruce presentó a la comunidad americana de artes marciales su visión, el germen de sus nuevos conceptos, que después se vendrían a llamar Jeet Kune Do. Los Gracie por su parte se encargaron de establecer un par de afirmaciones fuertes en la escena: Primero que no sirve de nada ser un campeón de deportes de combate para pelear en la calle, porque la mayoría de las peleas en la calle terminan en el suelo, y si no sabes desenvolverte en esa faceta en realidad no estás muy bien parado. Reclamaron la atención hacia la pelea en el suelo, en la que ellos eran verdaderos especialistas, a la cabeza de Helio Gracie, el padre de la mayoría de ellos, con una tradición de 65 años peleando en este tipo de torneos, desafíos sin límites de tiempo ni protecciones donde se confrontaba la efectividad de los estilos. Los Gracie salieron victoriosos de prácticamente la mayoría de esos desafíos, es cierto que Helio Gracie perdió con una llave de brazo con el campeón japonéz Kimura, pero basta con enterarse de los todos los pormenores de aquella pelea para darse cuenta de que esa no era completamente una derrota. En todo caso, el criterio que definía la búsqueda de Bruce Lee, tanto como de los Gracies, era la efectividad. ¿Qué funciona y qué no, en una pelea callejera? ¿Qué funciona para mí, con mis características, mi complexión física y mis habilidades?







En sus peleas en Japón, Rickson Gracie demostró ser efectivamente el mejor peleador de los Gracies, el mejor entrenado, el más fuerte, quizás con la mejor preparación para pelear en el clinch, buen uso de la mano adelantada, y definitivamente magistral en el suelo. Royce también tenía unas postura parecida puesto en combate. Mano derecha adelante, la pierta adelantada usada para medir la distancia, distraer la guardia del rival, atacar la rodilla del oponente, y también para encubrir un intento de cierre de la distancia. Hacían caso de los postulados de Bruce Lee, en cierto sentido, que decía que la mano y la pierna adelantada debían hacer el 90% del trabajo. La diferencia es que para ellos la única manera de finalizar el combate era en el suelo. En el primer Open Vale Tudo Rickson Gracie no tuvo inconvenientes, pasó por encima de sus tres oponentes, a su turno, en una misma noche: estranguló al estudiante más destacado del japonéz Kimura, aquel que derrotara a Helio Gracie, y barrió con los otros dos en base a un duro y básico ground and pound. Fue en el siguiente torneo, en la primera pelea con Yamamoto, campeón japonez de jiu jitsu de los pesos pesados, en el que tuvo algunos incovenientes. El riesgo de ser estrangulado con una guillotina, pero también quedaba la vista la imposibilidad del Gracie Jiu Jitsu de finalizar una lucha cuando el oponente no podía ser llevado al suelo; en esto caso era porque Yamamoto pasó casi toda la pelea agarrado con un brazo de la cuerda superior del ring. Ya volveremos a esto. Fue sin embargo una cuestión de tiempo, de aplicación de todas esas virtudes, contraculturales en este tiempo, que las artes marciales ayudan a desarrollar para la vida: paciencia..., paciencia, concentración prolongada, estado de alerta, sensibilidad, velocidad para saber aprovechar el momento en el que el oponente comete un error... Y Rickson lo finalizó. Despierta admiración Rickson cuando uno visiona sus peleas, aunque no sean siempre las más entretenidas, siempre tan calmo, con esa "determinación de hierro", como si la misma naturaleza no pudiera concebir otro final que el de él victorioso con la mano alzada; es bien cierto que a ese nivel ya no era cuestión de perder o ganar, sino de terminar el combate con honor, llevarlo hasta su final. No extraña que los mismos japoneses lo hayan considerado un verdadero samurai de nuestra época. Lo que sí dejó en tela de juicio su capacidad para pelear sobre sus dos pies; como él diría, su juego en stand-up tiene demasiados vacíos, es demasiado abierto, y ante un buen striker estaría en serios problemas. Lo mismo se aplica para todos los Gracies, bien que esto quedó en evidencia con el paso de los años hasta llegar al siglo XXI. Royce hizo una excelente pelea contra Keith Hackney, un muy buen golpeador, y esa fue quizás su mejor presentación de pie.


En lo que los Gracies se equivocaron fue en liberar a las artes marciales de una tara que la delimitaba en ciertos patrones de visión, pero sólo para devolverla después a los barrancos de una vieja discusión, una discusión que Bruce Lee se había encargado de derribar como un falso problema. Estábamos todos muy influenciados hasta aquel tiempo por las fantasías que el cine de artes marciales, que nos impulsaba a todos a creer en los puños y en las patadas como en una especie de dogma. No sólo Chuck Norris, el mismo Bruce Lee, y las espectaculares patadas de Van Damme, o el aikido de cine de Steven Seagal se quedaban para otro día. Había ahora que saber defenderse en el suelo. Incluso Seagal empezó a agregar en su coreografía algunos elementos de Gracie Jiu Jitsu en esa época, como se puede ver en su película Alerta Máxima II. Pero en lo que se equivocaron los Gracie fue en devolverlo todo a una miserable discusión de cuál es el mejor estilo, qué es lo definitivo, lo último, lo imparable, y ese tipo de chorradas. Del plano de la inmanencia que había logrado alcanzar, casi rozando los dedos con los conceptos del Jeet Kune Do de Bruce Lee, lo dejaban resbalar todo de vuelta a la cochina trascendencia. Transaban con la trascendencia. Y todo perdió su sorpresa, su impersonalidad, su caracter indiscernible. Otra vez la pregunta  ¿quién? remitía a una persona o a un estilo y ya no a una fuerza. De ahí que los Gracie se hicieron previsibles, demasiado unidimensionales, y Sakuraba se encargó de mostrárselo al mundo: fuera del suelo los Gracie eran casi peces fuera del agua. Una vez que los strikers aprendieron a defender los take downs y las proyecciones, el juego comenzó a cambiar de nuevo, el barco se inclinaba de vuelta hacia el Sur.


Hace poco leí una entrevista en la que Jon Jones, el poderoso y multifacético campeón de los pesos semicompletos del UFC, decía que uno de sus ídolos es Bruce Lee, y que su enseñanza "el mejor camino es tener el no-camino", era una de las guías que procuraba tener en mente siempre. Esto me dejó gratamente sorprendido. "El mejor estilo es el no-estilo". Pensamiento oriental, taoísmo, budismo zen. Jones comprendió que un elemento importante para cualquier guerrero recae en su capacidad para hacerse indiscernible, devenir-imperceptible, a nivel del estilo, no decir este mejor que aquel, porque de repente las fronteras entre los estilos se borran, y esto es realmente artes marciales mixtas. Tomar esto de aquí, y esto otro de allá, pero no para formar un benjunje de técnicas, sino siempre en base a unos conceptos. Eso sí, se pelea por honor, con honor, esto es algo que no se cambia ni se deja de lado, sin importar el estilo que se practique, respetando la larga tradición de las artes marciales. A lo que llegamos con esta nueva mentalidad de hacerse indiscernibles es a la comprensión de por qué Jon Jones sea un campeón extraordinario, tan devastador, quizás el más sorprendente en la historia del deporte, quizá un poco por arriba en esa categoría sobre la araña Anderson Silva.


En la actualidad Anderson Silva, un golpeador tecniquísimo, de excelente juego de pies, uso del directo adelantado, con dominio de jiu jitsu brasilero, es el rey en la categoría de los medianos. Jon Jones hace lo propio en semicompletos, haciendo uso no sólo de sus excelentes derribos de lucha, sino también de los conceptos del jeet kune do: patadas laterales a la pierna adelantada del rival, uso del directo de derecha, patada de chequeo a la espinilla con la pierna retrasada..., cambio de niveles... Lyoto Mashida es todavía una fuerza en este mundo de combate, aunque no esté en posesión de ningún cinturón, pues hace gala de su guardia natural, un completo juego de contraataque y un excelente juego de pies. José Aldo en pesos más ligeros es sorprendente, quizá el que tiene la técnica más depurada de golpeo, de una versatilidad impresionante, explosivo, cortante como una navaja. Y cómo olvidar a Junior Dos Santos, campeón de los pesos pesados, fuerte, ágil, de un boxeo debastador para MMA, uppercutt y excelente jab, además de juego de pies.


El mundo de las artes marciales ha girado, la atención a la pelea de pie ha vuelto, pero nadie deja hoy de entrenar su rutina de pelea en el piso. En resumen, nuestra era quizá sea testigo de la construcción de los peleadores más completos en la historia de la humanidad. De vuelta a Roma y las viejas peleas a muerte, o lo más cerca posible a ello.


Esto continuará.