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miércoles, 22 de enero de 2014

9/11 CONSPIRACIÓN Y VERDAD




Recuerdo que era una fresca mañana en la pequeña ciudad de Oruro, a miles de kilómetros de distancia de New York. Era un día cualquiera, prendí la televisión con cierto desgano y lo primero que busqué fueron mis canales preferidos en cable, los brasileros, Bandeirantes y Globo. Ambos canales tenían la imagen de una noticia de último momento, un enorme edificio en llamas, y unos titulares que estaban para no creer. Luego CNN, cadenas del Perú, de Chile, todos congelados en torno a la imagen del edificio en llamas. 

Tenía 20 años aquellos días, curiosamente o no, no tenía verdadera idea de la magnitud y del valor simbólico que tenían las Torres Gemelas del World Trade Center; supongo que ese mi desconocimiento no será tan lejano ni difícil de creer para muchos en el mundo. Lo cierto es que en el pie de la pantalla se leía lo que parecía una línea extraída de un film donde aparece Bruce Willis haciendo de Duro de matar: "Avión secuestrado se estrella a una de las torres gemelas". Por su puesto que cito de manera aproximada, no recuerdo las palabras exactas. Dado el hecho, bastaban pocas palabras para darse cuenta de la envergadura de la tragedia: un avión secuestrado que iba con pasajeros fue llevado a estrellarse contra uno de los edificios más altos del mundo, en pleno Manhattan. El solo pensarlo nos estremece el cuerpo entero todavía a muchos. Después, con llamativa celeridad, más de un conductor de estos noticieros de último momento se animaban a acompañar la narración de los hechos usando los términos "inminente ataque terrorista que ni siquiera podemos comenzar a imaginar", u otros como "América bajo ataque". La sencillez de nuestros cerebros unía unos cuantos cabos, dejados ahí de manera muy cuidadosa, y teníamos rápidamente todos la certeza de que se trataba de terroristas, y en algunos canales se hablaba ya muy rápido de un tal Osama Bin Ladden. 

Llamé a mis papás y a mi hermana inmediatamente para que vieran lo que estaba sucediendo. A veces cuando sólo tu sabes algo no termina de cuajar el hecho como realidad, pero cuando lo compartes con otros, en esa atmósfera que se establece de estar presenciando lo mismo todos, de pronto la realidad se hace más cruda, palpable, no hay manera alguna de escaparle, no lo estás soñando, no es una alucinación, eso es lo que hay. Punto. Recuerdo que aquel tiempo era universitario, estudiante de ingeniería civil, segundo año, tenía clases en el periodo de las 10:00 a las 12:00.  Fui con retraso, para encontrarme con la misma extrañeza en los rostros de mis compañeros por lo que estaba pasando. Pese a que habían muchos lugares en la ciudad donde la gente simplemente habría sus negocios y hacía su comercio informal igual que cualquier otro día, la sensación interna que tenía aquel día jueves era de que todo se debía congelar en el mundo durante esas horas, ¿qué podía ser más importante?, debíamos atender al desenlace de esa terrible situación que vivían miles de personas en aquel lugar, combatiendo contra el pánico, la incertidumbre, el humo, los gritos, el espanto... todo. 

Y de repente, lo que ya se veía mal se tornó casi ridículo, salido de ciencia ficción, pues el segundo avión se estrelló contra la otra Torre, la Torre Sur, a la vista de millones de televidentes. El impacto se hacía así más notorio, aquello quedaba grabado en la retina del mundo. (¿A quién se le habrá ocurrido realzar en tal manera el efecto psicológico de ese ataque, sin temer que a esas alturas debía ser más probable que el vuelo fuera interceptado por fuerzas militares?). Esto ocurrió a las 9:02 a.m. en New York. En esta ocasión el avión tuvo la precisión de estrellarse a la altura de la mitad del edificio -y no tan arriba como lo había hecho el primer avión-, lo cual después podría hacer más creíble el eminente derrumbe de la torre.  


Imágenes en vivo captadas por varios medios de televisión, durante el choque del segundo avión. Varios de los relatores sólo atinan a decir: "Parece que esto realmente es a propósito, ahora sí".



Han pasado más de 10 años desde aquel día desolador para el brillo de la inocencia. El tiempo nos ha permitido observar el suceso con mayor distancia, asentando mejor algunas fibras íntimas que habían sido tocadas en nuestro interior. Un breve paseo por el internet no permite ver que un montón de usuarios se han suscrito a una o más teorías de la conspiración. En concreto, dos eran las posiciones más populares que iban en contra de la versión oficial que manejaba la Casa Blanca. Primero se cuestionó que esto le haya podido pasar al país más poderoso del planeta, que se filtraran en tal manera sus defensas aéreas; por tanto, se sospechaba que esto sólo podía haber sucedido con consentimiento del gobierno de los Estados Unidos, que habría permitido deliberadamente que los ataques sucedieran con conocimiento. Difícil de ahí arriesgar razones más que la ya conocida: un pretexto para poner al pueblo a su favor y legitimar así la necesidad de una invasión a Afganistán, en busca del archi-enemigo Osama Bin Laden. La otra teoría de conspiración se centraba en otro enfoque, le interesaba más saber cómo era posible que las Torres Gemelas se hayan podido desplomar como lo hicieron, algunos dicen en apróx. 10 segundos, siendo que dada su construcción y los materiales de acero utilizados en la estructura debería haber soportado temperaturas de calor mucho más altas. ¿Acaso el combustible de los aviones había sido el factor determinante en la ecuación, como señalaban algunas fuentes oficiales? Los partidarios de esta teoría usaron el término "demolición controlada". 

Cuando se observa el video que compartimos arriba, con relatores algo estupefactos ante los acontecimientos, notamos algo infrecuente, y es que ante tales acontecimientos no se sabe bien cómo reaccionar, y de pronto se desvela una característica del ser humano: un organismo entrenado en base a cierta cantidad de patrones para responder a cierta cantidad de situaciones más probables, que llamamos la realidad. En el momento que impacta el segundo avión los relatores están sólo atando unos cuantos puntos en sus mentes, y atinan a decir: "esto ahora sí que podemos decir que debe ser a propósito". Semejante cálculo para hacer descender un avión a la altura que tuvo que volar antes de pegar de frente con la Torre Sur denota obviamente que se trata de un ataque a propósito. Lo que quedaba en el aire era quién estaba detrás de toda esa serie de sucesos sin precedentes, realizados con evidente voluntad planificada. Dado que no se podía ni remotamente sospechar que gente de ese mismo país, o gente del gobierno de ese mismo país, podía ocasionar ese daño autoinfligido, la mente deseaba pensar inmediatamente en una fuerza del extranjero. 

El primer golpe, el choque asestado a la Torre Norte a horas 8.40 más o menos, había dejado a todos atónitos, no se sabía bien qué pensar, ni qué decir, ni cómo darle un marco a la noticia. Simplemente era el seguimiento de un acto en curso. Las pantallas de los medios tenían que estar posicionadas, filmando en vivo (On air) para que convenientemente llegara a la vista de todos el segundo avión. Hasta minutos antes todavía se especulaba que podía haber sido un accidente, claro, algo bizarro, cómo podía haber pasado algo así, pero había la chance de que fuera un terrible accidente, un avión colisionando con la Torre del World Trade Center. Y entonces el segundo avión llegó para despejar cualquier sospecha de ese tipo, en ese momento los sucesos adquirieron un tono más oscuro y amenazante: debía ser un ataque. No sé por qué muchos relatores arriesgaban usar en seguida la palabra "terrorista". No era tan obvia la ligazón de esas dos palabras, por el momento simplemente era un ataque, no se sabía de quién, ni por qué, y peor aún, no se sabía qué podía todavía ocurrir. ¿Un tercer avión? Dónde diablos estaban los sofisticados aviones de resguardo del gobierno de los EEUU?

Algo que no me convence en las teorías de la conspiración es que intentan unir sus análisis directamente a una posible intención de los sujetos que estarían ocultando la verdad. Quieren explicar el móvil, es algo lógico, pero a momentos esa su necesidad de dar coherencia a su teoría, al plantear un móvil razonable, termina quitándole fuerza a su posición. Porque todo lo que se puede hacer, si uno estudia y da vueltas a las imágenes de mil maneras, es demostrar, por ejemplo, que el segundo avión no era claramente un avión de aerolínea, y que parecía más bien un avión militar (Drone plane). Ya sólo eso es impactante. Listo. 




Podemos simplemente razonar, sin abocarnos mucho en el estudio de las imágenes del momento de los atentados, sobre la coherencia entre las explicaciones que el gobierno dieron sobre el suceso, sobre las medidas que tomaron, sobre cómo se dio el atentado, y qué pasó después en estos más de trece años. Y una cosa debe tenerse muy presente: quien quiera que haya planeado, financiado y ejecutado los atentados del 9/11, era alguien tremendamente poderoso, y además ningún tonto, tenía una refinada inteligencia táctica, tanto así que incluso concibió la existencia de factores de distracción, como el vuelo 93, el supuesto cuarto avión secuestrado, que encalló en Pensylvania y sobre el cual se ha aprovechado para hacer una propaganda recordando a los difuntos pasajeros héroes y demás historias. Lo primero que viene a mi mente es que si este ataque hubiera sido realizado en busca de un nuevo orden mundial, ese no hubiera sido el único incidente, sino el comienzo de una serie de otros más. Pero lo único que hubo después fue la propagación viral del pánico, la completa paranoia, EEUU afrontaba un posible ataque terrorista, podía suceder en cualquier momento, en cualquier parte, pues los terroristas musulmanes incluso habían diseñado unas lapiceras que explotaban, y alertaban en la TV. Todo esto se expone con fuerza crítica en el premiado documental de Michael Moore Farenheit 9/11. Pero ningún grupo poderoso, o ningún líder de una élite temible, se toma el trabajo de organizar tremenda operación, en un país extranjero donde difícilmente puede pasar desapercibido, para finalmente morir siete meses después sin mayor pena ni gloria. Aquel ataque dio paso a muchos más movimientos del gobierno de los EEUU que de los supuestos autores. Y aquí debo recordar la última parte de la novela El Padrino, escrita por Mario Puzo. En el desenlace la Familia Corleone ejecuta a sangre fría su plan de retoma del poder en el mundo de la Mafia, un plan concebido juciosa y pacientemente por Don Corleone en compañía de su hijo Michael, quien llevaría todo a puerto final. Cuando ejecutan ese plan están seguros de que sus rivales, las cabezas de las Cinco Familias, no tendrán ni una chance de reaccionar, será todo muy rápido e imprevisto, salido de un vacío oscuro, nunca podrían verlo venir. Tataglia y Barzini son así borrados de la escena, junto a otros cabezas de regimenes y hombres importantes en sus ejércitos. Así actúa la mente que ambiciona el poder y tiene necesidad de expandirse agresivamente, o de que no le limiten su ancho predominio. Así tendría que haber sucedido con el ataque a las Torres Gemelas, por el sólo hecho de que fue posible debía ser el inicio de un nuevo orden por venir, una nueva fuerza tomando el control de la escena mundial, dando un giro al predominio de las fuerzas políticas que rigen nuestros destinos individuales en gran parte. Pero nada de eso ocurrió, tuvieron la capacidad de agarrar al país más poderoso con la guardia baja, cuando iniciaba el día, lo que quiere decir que debían ser respetado por su capacidad de planeamiento, y la admirable precisión que demostraron. Pero esos autores intelectuales desaparecieron, no se supo más de ellos al respecto del mismo tema, porque no hubo más un siguiente movimiento que estuviera a la altura de sus posibilidades de concepción. ¿Y acaso el pedante George W. Bush realmente era capaz de reconocer en conferencias de prensa que un segmento del mundo árabe representaba una amenaza para la seguridad nacional de su país?  ¿Acaso un hombre que habla con tal grandilocuencia respecto del poder de los EEUU se limitaba a constatar que las barreras defensivas de la fuerza militar de su país quedaban así completamente en ridículo? Claro, pero quién puede tocar a los militares ¿cierto?, quién puede meterse con semejante poder, tan necesario en un régimen democrático cuando se desea tener en silencio a los que representan la peor amenaza interna de derrocamiento. 

Continuará.


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lunes, 6 de enero de 2014

¿GRACIE JIU JITSU Y DEFENSA PERSONAL?

El UFC es completamente funcional al discurso de una gran parte de la Familia Gracie. Escucho una y otra vez a los hijos de Rorion Gracie afirmar que ofrecen un jiu jitsu para poder defenderse en la calle, esto es, "street ready to don´t get beat up". Es un buen lema para vender la academia. Su posición bastante más jugada a ese lado ahora no sorprende mucho, sobre todo después de ver cómo fue evolucionando la faceta deportiva del jiu jitsu en América, y desde cierto momento ya de manera independiente a sus difusores originales, siguiendo su propio curso. Por ello los Gracies debieron reorientar su enfoque, también su eslogan; pero aquella frase de que el "jiu jitsu puro" sólo se ofrecía en la Gracie Academy en Torrance, California, terminó por provocar disputas y miramientos dentro del mismo clan Gracie, creando una cierta enemistad respecto de la línea que promueve Carlinhos Gracie con la Gracie Barra. 

En una serie de entrevistas en un programa de radio de bjj donde participaron primero Relson Gracie, férreo como es él, luego Renzo Gracie, calentando el tono de la conversación, y luego Rener Gracie para apaciguar y reafirmar su posición, se puso el tema de fondo en tapete: ¿Qué es lo que tienen para ofrecer de diferente a estas alturas los Gracies? ¿Y existe alguna exclusividad, alguna línea más autorizada que otra dentro de la misma familia?

Renzo Gracie intervino con bravura, insinuando que en la familia de Rorion Gracie no habían campeones, así que deberían quedarse callados. "Sólo los campeones tienen el derecho de hablar" -decía. Atacaba así donde más podía dolerle al empresario Rorion, que se ha convertido en un gran difusor del arte, pero no en su más admirable practicante, ni creo que se haya preocupado  mucho por desarrollarse como competidor. Cierto es que existen poetas tan verdaderos que no necesitan escribir ni una línea para dar crédito de su proveniencia, pues su vida misma exhala el aire poético más puro y sutil. Pasa lo mismo con el jiu jitsu así como lo haría con cualquier arte. Con Rorion, a pesar de que se ha portado con alguna bajeza en el pasado, sucede algo parecido, esto lo diremos a su favor, pues ha demostrado su comprensión del arte del jiu jitsu en la manera en que lo convirtió en diagrama de trabajo al gestionarle visibilidad en América. Cierto es sin embargo que a estas alturas, en la actualidad, el jiu jitsu que llevaron los Gracies a USA ha sido más modificado por los americanos y los brasileños que enseñan en esas tierras, que el que Helio Gracie modificó proveniente de la tierra del sol naciente. Helio Gracie, admirable artista marcial, hizo un trabajo creativo de apropiación formidable, lo volvió más funcional para sus características, su biotipo y su mentalidad. Lo que no me queda claro es cómo la práctica del jiu jitsu lo curó de sus dolencias físicas, de su poca potencia para el esfuerzo físico continuado. ¿O era el jiu jitsu una manera de compensarlo o realmente logró, junto con la dieta diseñada por Carlos, curarlo de sus malestares? 

Hemos planteado una pregunta ya: ¿qué ofrecen a la mesa los Gracies hoy en día? Al parecer, dados los resultados de los peleadores que contratan como coachs de pelea en el suelo a Rener y Ryron Gracie, podemos suponer que ofrecen una especie de refinación en el jiu jitsu que se practica. Rener incluso incursionó por Europa no hace mucho para difundir su trabajo a través de seminarios titulados como "Mastering", y donde luego aparece algo como el "armbarr triangle" o "rear  mount naked choke"... etc. Y esta masterización en la ejecución de la técnica viene por una comprensión más aguzada de la técnica, de cómo se incorpora en una secuencia, y cuáles son sus entradas y salidas. Eso es lo que ofrecen los Gracie en su academia en California, también ahora en la nueva que abrieron en Beverly Hills: la capacidad de comprensión refinada. Una capacidad para desglosar cada técnica y analizarla desde diversos ángulos. Minuciosidad. Sus videos en you tube pueden sostener fácilmente este argumento, estos muchachos tienen gran talento para explicar de manera amena las distintas implicaciones de una posición y una técnica. 

Ahora, la preocupación fundamental de Helio, a quien tanto citan, era la de conseguir mejores condiciones de vida para su numerosa familia, y con ese fin en mente se aliaron con su hermano mayor Carlos, el guía espiritual del clan. Llegado el momento, Helio ganó peleas que debía ganar, eran momentos puntuales, cuando toda la atención mediática de ese tiempo estaba encima de ellos, pero no se puede decir por ello que era el mejor peleador o que era imbatible. Probablemente hubiera perdido con algunos de ellos si volvían a pelear, una vez que estos ya sabían cuál era su juego, pero eso no pasaba, no habían rematches. La lógica formal, una rama de la filosofía occidental, es una herramienta importante en esta ocasión: no se puede inducir que por ganar unas cuantas peleas un peleador se convierte inmediatamente en imbatible. Eso es confiar mucho en el poder de la representación, decir que venció al mejor representante de karate, o de capoeira, o de box, lo que fuere, es tomar al estilo antes que al individuo. La experiencia nos dice que siempre existe un mal estilo para cualquier peleador, un bad matchup. Sólo existe el momento y la fortaleza, decisión y capacidad con la que afrontas ese momento, y Helio sabía hacer eso, he performed well, a la altura de lo que se esperaba, por eso decía que ni siquiera había que festejar una vez que se le declaraba vencedor, no era una sorpresa, él iba preparado para vencer. Pero son situaciones puntuales, y ganar muchas situaciones puntuales por un largo periodo de tiempo es mérito de aquel que sabe mantener su fortaleza mental en el tope, además de su cuerpo bien aceitado y su técnica en creciente desarrollo. No acomodarse en un lugar de comodidad nunca, es el mismo reto del artista. Cuando Anderson Silva perdió con Weidman la primera vez lucía un poco fuera de su lugar de habitat, y sus palabras en el postfight lo dejaban bien a la vista; poco después, de la nada, decidió que iba a tomar la revancha, inmediato, como si tuviera esa prisa por recuperar el cinturón, y en realidad no la tenía, en lugar de ello quería dejar de ser campeón por un tiempo, deshacerse de esa presión enorme que decía sentir sobre los hombros. Cuando tomó la revancha algo no terminaba de entrar en su lugar. Él había venido ganando pelea tras pelea desde hace 6 o 7 años, algunas con más holgura que otras, y eso lo había convertido en el mejor de todos los tiempos, el más admirado, todo lo que se quiera. Pero perdió una y salió inmediatamente de las listas de best pound for pound. Lo único que el fan promedio y las listas parecen valorar es la actualidad, la manera en que manejas el desafío actual, eso te hace ser lo que eres, podría perder en un combate con muchos peleadores de MMA allá afuera, pero si gana en esa noche seguirá siendo el número 1, el imbatible. Es la ilusión. Y perdió con Weidman por segunda vez, y de una manera más contundente aún, fue como un castigo, como si hubiera metido la pata con los diosos del combate, había regalado algo sagrado como si no valiera mucho, era algo de lo que estaba en posesión hasta esa primera pelea, y ese juego de burlarse en el ring y perder como lo hizo la primera vez le quitó su aura, su brillo. La confianza es algo que se construye, no es una entidad permanente que surge de la nada. Por ello comenzamos este post refiriéndonos al UFC, porque este enorme evento de alcance mundial vende esa ilusión, la ilusión de la imbatibilidad, que se cae ante el primer resultado adverso. No existe tal cosa, y probablemente habría que decir que en cuanto a la pelea en la calle, sólo existe el momento, la manera de afrontarlo con confianza, y eso depende de muchos factores. Helio Gracie tenía ante todo su mente, muy poderosa, junto a una voluntad casi inquebrantable, era como un león en el cuerpo de un chivo. Ese tipo de actitud y de confianza en lo que tienes entre manos, esa disposición de ir hasta el final te hace peligroso. Eso es de lo que no hablan Rener ni Ryron, y es algo que se desarrolla más con un espíritu competitivo que con un espíritu de preservación de profesor, supongo.


II

Me pregunto qué diría Bruce Lee respecto de este tema. Quiero decir, me encantan los videos de Rener y Ryron Gracie, y su trabajo con los programas Gracie Combatives, Bullyproof y Women empowdered me parecen extraordinarios, de modo que coincido así con mucha gente que los ha elogiado por tal labor. Pero ese discurso que manejan, sobre todo Rener, cuando quieren separar al jiu jtsu deportivo del jiu jitsu para la calle, pues todo ello me parece exagerado, o manipulado, algo demagógico, y se me ocurren muchos argumentos que podría plantear en contra de su posición. Es un ejercicio interesante sentir esta oscilación entre cierta admiración y al mismo tiempo no estar de acuerdo. Se me ocurren varias razones para contrariarlos, primero que existen demasiadas variables imprevisibles en el escenario de una pelea, y la confianza para irse al piso con un extraño que quiere hacerte daño no parece muy aconsejable, a no ser que sea tu último recurso o te veas forzado a sobrevivir en esa distancia. Cerrar la distancia sí es un recurso muy bueno contra alguien más fuerte que te quiere golpear, y eso ya lo sabíamos desde que vimos "Luces en la ciudad" de Charles Chaplin, cuando su famoso personaje se mete en una pelea de box del bajo mundo sólo por ganar unos pesos para pagar el alquiler de la bella mujer no vidente que lo ha enamorado. En esa escena el bravo oponente lo sigue por todo el ring para acertarle un swing salvaje, a lo que Chaplin reacciona agachándose lo justo y amarrando inmediatamente los dos brazos del rival. Excelente estrategia para frustrar, muy natural, propia de un pobre pillo que está ahí para sobrevivir. Entonces, primero sobrevivencia, después yo creo que una gran parte de la seguridad que uno puede encontrar en una pelea en la calle viene por el manejo de los puños, y desde luego de saber colocarse en una postura donde se protege los testículos. No mucha gente maneja con destreza sus puños, y en cambio naturalmente casi cualquier tipo que se siente irritado y desea lastimar a alguien elegirá como primera opción lanzar un poderoso cross o swing con la mano retrasada, un golpe descontrolado en muchas ocasiones y carente de técnica. Pero es una reacción natural, la mayoría de los bullys atacan con este golpe. Y un primer principio de defensa personal es saber protegerse de este golpe. 

Luego, difícil es imaginarse todo el magullamiento que debe sufrir el cuerpo para rolar en el pavimento, en un enlosado, un empedrado o en la superficie abarrotada de una discoteca. Y aquello de lo que los de la Gracie Academy tanto se precian de señalar como marca distintiva se convierte en una meta muy pretenciosa: ¿existe una fórmula para asegurarte que estarás a salvo en cualquier tipo de agresión o asalto en la calle? Sobre todo porque en la calle la mayor parte de las veces las peleas son en grupos, siempre hay alguien con el otro, a veces más de uno. 

Sigamos. La mayoría de las personas que estarían dispuestas a atacarnos, una vez que nos ven en buen estado físico, con juventud, en nuestros cinco sentidos, etcétera, a no ser que existieran problemas personales de por medio, son generalmente aquellas que tendrían que usar un arma para asegurar que podrían ganarnos nuestras voluntad. En vista de ello, es necesario aprender a lidiar contra la amenaza de un cuchillo, de un palo, de una botella rota, y el Gracie Jiu Jitsu no se destaca en esa faceta respecto de otras artes como el publicitado Krav Maga o algunas artes coreanas como el Hapkido.

Otro tema aledaño respecto del nivel del jiu jitsu que enseñan es el siguiente: muchos en la comunidad del BJJ han criticado el hecho de que aprender por videos es incompleto, porque se necesita las rolas, el sparring real con compañeros que ofrecen resistencia para sentirse realmente confiante. Pero añadiríamos algo importante: El programa de discos del Gracie Combatives no te enseña el jiu jitsu invisible del que habla Rickson Gracie. Ese jiu jitsu invisible tiene que ver con la manera en que uno siente la dinámica de los movimientos una vez que la rola ha comenzado, las variaciones, las transiciones de una posición a otra, la prevención que uno toma para no ser atrapado por tal o cual maniobra, al mismo tiempo que trata de anticipar el siguiente movimiento del oponente para tomar una posición ventajosa. Eso se asimila en el cuerpo, a tiempo que se expande las posibilidad mentales de conexión y reconexión. El jiu jitsu es un juego de posiciones, de lucha por las posiciones dominantes, pero según una noción de la lucha que no indica real antagonismo, se trata más bien de un fluir, aprender a estar atento y sensible por la salida más fácil, el camino de menor oposición. Con el jiu jitsu uno aprende algunas líneas como por ejemplo:"siempre puedes hacer algo de una manera más fácil". Es muy útil tenerlo presente. Empecinarse en una manera, hacer mucha fuerza, forzar demasiado, es signo de falta de práctica, de poca pericia en el uso de las técnicas, de espíritu pobre. 

En el día a día de la vida lidiamos constantemente con la oposición. Lo más común es que te encuentres en una escenario donde tus interlocutores no piensan como tú. Se producen fricciones, alguien contradice lo que dice. Curioso verbo ese: contradecir. Decir en contra. La palabra "contra" designa la dirección en la que se enfoca la nueva opinión que aparece. Pero es un verdadero arte mantenerse relajado y establecer las lineas de dirección de esa opinión, es posible que no sea realmente algo totalmente contrario, y que se encuentren en ella algunos elementos que se pueden rescatar, extraer o prolongar, para conectarlos con la dirección de nuestro mismo argumento. Ese es un procedimiento con más cara de jiu jitsu. 

Entonces, volviendo los cauces hacia nuestro tema central, los programas que los Gracies ofrecen en sus videos son una muy buena introducción al sistema, y además son un excelente acompañante para potenciar el aprendizaje en el aula. Pero no hacen todo el trabajo de transmitirte todo lo que necesitas saber para llegar a un nivel interesante de cinturón azul. Sin embargo, como recién estás empezando, tampoco tienes las posibilidades de darte cuenta, estás muy lejos de poder comprenderlo a ciencia cierta. Y en cuanto a las clases que ofrecen en vivo, al enfoque de los hijos de Rorion, podemos percibir claramente algunas fallas. Los ejercicios de defensa contra golpes de puño desde la guardía o desde la posición de montado son muy buenos, hay que practicarlos, y es cierto que existen escuelas que enseñan el jiu jitsu sin ningún tipo de golpes de por medio, como si no debieran enfocarse hacia la defensa personal. Hacen bien los Gracies en recalcar este aspecto. Relson Gracie en su trabajo de difusión del arte en Hawai insistió en ello, también Rickson y Royce, como una forma de mantener el enfoque que su padre les había enseñado. Pero lo que siempre me pareció dudoso de los Gracie es su falta de habilidad para lanzar golpes y esquivarlos, sin necesariamente forzar el clinch. Royce hizo un trabajo interesante cuando peleó con Keith Hackney, me encantaba ver esa pelea, porque parecía como que Royce sabía boxear un poco y hasta lanzar unas patadas, pero después cuando peleó con Sakuraba me pareció decepcionante, aquella fragilidad en sus golpes, y su falta de conocimiento para bloquear los low kicks...

Un tema que me ha interesado mucho en las últimas semanas ha sido el de la variación de enfoques. Se trata de las diferentes maneras en que cada uno puede apropiarse de algo que se le trasmite. Una manera de leer la filosofía es una manera de apropiarse de ella, esa es una concepción un poco más agresiva de la lectura. Lo mismo pasa con el BJJ. Existe una distancia entre la manera en que lo hacen Rener y Ryron Gracie respecto de la manera en que Kron Gracie habla de ello. Kron tiene una visión bastante más enfocada en el ataque. Siendo Gracies, coinciden en algo fundamental: lo primero es no perder, es decir, no rendirse, no estar fuera de la pelea. Pero Kron tiene una visión más influida por su padre, por supuesto, y eso lo catapulta a esferas más altas. Mientras Rener Gracie se sienta de manera medio desapercibida en la esquina de Ronda Rousey sosteniendo su toalla, Kron Gracie está compitiendo al más alto nivel y ganando un ADCC 2013, por ejemplo. Son los caminos diferentes que han tomado. Como el mismo Rorion, el talento para la competición no acompaña precisamente a sus hijos, y lo sabemos por los inicios de sus carreras, realmente no parece estar en sus genes. Cuando Ryron pelea con Andre Galvao en Metamorys prueba su punto, puede sobrevivir y no ser vencido peleando contra un atleta superior a él. En el fondo lo que hace es reconocer su inferioridad, y entonces no le queda más que congratularse por un empate, por no haber sido finalizado. Lo que hubiera sido más interesante es que pasara al ataque en cierto punto de la pelea de una manera más decidida, una vez que se veía claramente que Galvao estaba algo frustrado y un poco más cansado de volver a estar en pie. Pero esto hubiera sido arriesgar en la mente de Ryron, lo hubiera expuesto a cometer un error o dejar una abertura, de modo que fue muy cauteloso. No peleó por posiciones, como se supone que se debe hacer en jiu jitsu, aunque si se preocupó de no ser montado y de que no le tomen la espalda, después mostró que podía estar relajado estando abajo muy consciente de lo que intentaba hacer su rival. Muy distinta sería la mentalidad de Kron, en esto más cerca a la de Marcelo García. Marcelo diría, "hay que atacar y atacar, si sólo defiendes estás perdiendo la pelea, y estás perdiendo tiempo de atacar". Distintas mentalidades, pero puede ver cómo influyen en el juego de ambos, siendo el juego de Marcelo el más admirado y elogiado del mundo, mientras que el de Ryron es poco emocionante, más limitado y lento, siendo quizás bueno para reforzar partes defensivas, pero no como un completo juego de ataque y contraataque. 



[Continuará]





lunes, 30 de diciembre de 2013

LA DERROTA DE ANDERSON SILVA




Desde los tiempos en que seguía las peleas de Roy Jones Jr, poco antes de que enfrentara a Tarver, no había guardado tantas expectativas respecto de una pelea como lo volví a sentir todos los días previos al pasado 28 de diciembre. Como muchos saben, era el día del choque revancha entre Anderson Silva y el sólido Chris Weidman, reciente campeón de los medianos en el UFC. Se enfrentaron en el MGM de Las Vegas, escenario oscuro y desafortunado para las memorias de la araña Silva. El resultado de la pelea ya todos los fans de MMA lo conocen, unos quedaron más atónitos que otros. 

La primera sensación que tuve al enterarme de la trágica noticia fue de cierto espanto, una especie de repulsión frente a lo que significa el mundo del peleador, a lo que uno se expone cuando elige entrenarse en esto. No lo veía solamente como un espectador, también como un artista marcial que se relaciona con mucho de lo que sucede ahí adentro en la jaula. 

Un día antes revisaba videos en youtube y me encontré un pequeño documental que hablaba de las condiciones precarias en las que instaló su campo de entrenamiento Chris Weidman por falta de apoyo económico. Esa era una muestra muy clara del hambre que tenía para ganar ese cinturón, y no simplemente ganarlo, sino sobre todo arrebatárselo a Anderson Silva, el campeón, a estas alturas una figura ya muy pública y expuesta. El puesto que ocupaba Anderson en el negocio no era el que más le sentaba, es decir, desde luego que deseaba ser el campeón, con toda esa aura de grandeza que le rodeaba, pero todo aquello que venía con su éxito no era ya de su agrado. Desde su pelea con Rich Franklin cuando ganó el cinturón en gran manera, lo vi con mayor admiración por la diferencia que hacía presentir su presencia en el octágono desde la misma forma de caminarlo y alistarse para el combate: lo que veíamos ahí era un artista marcial verdadero, que mostraba su devoción hacia el antiguo ritual del combate, inclinándose siempre con lentitud y gesto de respeto para la audiencia y para su oponente. Esa presencia mostraba un lado espiritual con el que pocos comulgaban en la bulliciosa y farandulera escena del UFC y del público norteamericano en general. Después de tocar guantes en el centro del octágono, Anderson retrocedía a su esquina abría los brazos y tomaba aire profundo, mirando hacia arriba, como asegurándose de estar conectado con las fuerzas divinas que merodean en la atmósfera, y sintiéndose preparado para afrontar todo lo que pudiera venir, dando lo mejor de su capacidad. Era un estado de relajación final antes de lanzarse a una situación que demandaba su máximo esfuerzo. Y así acabó con sus oponentes uno tras uno, granjeándose con el tiempo no sólo el respeto, además la admiración. Seis años invicto demoliendo a casi todos los desafiantes que se le cruzaron no es poca cosa, de hecho marcó récords en el UFC y en el mundo de la MMA en general. 

Pero en algún punto Anderson comenzó a perder su frialdad y su gesto de respeto por el combate en sí. Habiendo ganado todo de manera tan decisiva, se creyó por encima de todo, como era posible que le pase dado que lo hacía sentir un rey dentro de la gran burbuja construida a su alrededor por la misma gente que desea sacar todos los dividendos de este tipo de atención mediática y expectativa de los fans. Esto no es un secreto, Dana White es un hombre de negocios, probablemente una excelente opción si deseas que venda tu producto de manera masiva deberías contactarte con él, ver si le interesa, pero como persona no quisiera tenerlo cerca nunca, no creo que el contacto con las artes marciales le haya dado un suficiente sentido de integridad, pues su ética es la del negociante al que no le interesa nada más que sus negocios y maquillar apariencias. No es una casualidad que Anderson haya tenido sus roces con Dana desde el inicio, y que dejara ver cierta malagana respecto de las medidas que exigía el presidente del UFC, al que no le daba toda la atención que demanda. Anderson pertenecía a otro mundo, su experiencia peleando en Japón, en ese colosal Tokio Dome, donde no se escuchaba ni un alma entre los miles de espectadores mientras los peleadores están intercambiando golpes y técnicas, le proveyó de otro tipo de serenidad, de una manera de enfocar su mundo muy alejada de los valores que mueven la maquinaria de los grandes eventos norteamericanos. Pero llegó el desnivel, las subidas y bajadas en su carrera, como aquella pelea con Damien Maia, con el que terminó corriendo por el octógono de una manera poco elegante, mientras el público lo abucheaba ya fatigado por su despliegue ostentoso pero nada efectivo al final de cuentas; Anderson ganó aquella pelea por puntos, pero la sensación que dejaba era la de alguien que se sabe muy arriba de su rival, y de todos modos se mide, prefiriendo las payasadas y los ademanes burdos. Fueron los primeros campanasos de alerta.

Después encontró una prueba de fuego cuando llegó el turno de Sonnen, una de las noches más agitadas para la araña Silva en su carrera en el UFC; aquel triángulo salvador, ejecutado con perfecto sentido del momento, terminó redimiendo a Silva frente a su público, decepcionado hasta aquel quinto round, y nos dio nuevas pautas para admirarlo, pues su tenacidad y resistencia nos dejaba ver señales de su espíritu guerrero. En una pelea en la que había estado incómodo toda la noche terminó triunfando en base a mantenerse siempre con una chance dentro de la pelea, pura tenacidad y voluntad. Algunas peleas que tuvo después no fueron de las más competitivas, pero Anderson ya era visto como un dios en el mundo MMA. 

En el UFC 167 George St Pierre, el otro gigante histórico todavía en actividad en el octágono, anunciaba su retiro, al menos por una temporada indefinida, y aducía como razones la necesidad de alejarse de la presión que significaba mantenerse en la posición de campeón, con todo lo que significa estar dispuesto a exponerse para promocionar una pelea tras otra, aunque sea una o dos veces al año. El training camp para cada pelea hace que estos peleadores de élite pasen 6 a 7 meses lejos de sus hogares y familias, concentrados en idear un plan de pelea y ponerse al límite de sus posibilidades físicas y técnicas. Ser aquel al que todos tienen en la mira para derribar en busca del sitial privilegiado debe ser una sensación muy asfixiante a momentos. George se fue, necesitaba darle atención a problemas personales que no podía atender como debía si se mantenía dentro de la vorágine exigente que arma el UFC. Una muestra más de su inteligencia y su sentido de la oportunidad. 

Anderson Silva también se mostró cansado y falto de hambre cuando perdió en julio frente a Weidman. Sus razones parecían ser parecidas, le costaba mantenerse motivado para sostener toda la atención que conlleva ser un campeón de categoría del torneo más grande e importante de MMA en el mundo. Peleador, figura pública, patrocinador, promotor... y padre, esposo, amigo... Pero pese a su inteligencia y cierta independencia respecto de la atmósfera a la que es religiosamente devota cierta gente en el UFC, Anderson cometió el error de tomar una revancha que inicialmente había rechazado. La principal razón que podría haber llevado a Dana a apresurar esa revancha seguramente era la edad de Silva, 38 años no daban un marguen muy grande a futuro. Pero después de las declaraciones de Silva hablando de retiro inmediatamente después de aquella derrota, de confesar que se sentía quemado internamente, y deseaba quitarse todo el peso de encima por un tiempo, era muy difícil que pudiera centrarse y ponerse a sí mismo listo para asumir su mundo y estar dispuesto a exponerse nuevamente con sus cinco sentidos y su fuerza intacta. Sin embargo cambió de opinión, quien sabe en base a qué incentivos comerciales, y se puso en marcha para enfrentar nuevamente a Weidman. Pero era la decisión más riesgosa, porque tenía todas las desventajas. Hubiera sido muy beneficioso que Silva hiciera como George St Pierre hizo después de perder el cinturón frente a Matt Serra: se tomó un tiempo para reconstruirse, recuperar un momentun favorable, venciendo a un par de oponentes de muy buen calibre, y luego sí recién ganarse el lugar de contendor número 1. Así llegó completamente recargado y renovado a la pelea en Canadá donde apabulló a Serra ganando por detención del árbitro en el segundo round. Tal vez fue el día en que St Pierre lució más apabullante, dinámico y digno de su sobrenombre "Rush". 

Pero Anderson Silva cometió un error parecido al de su ídolo, Roy Jones Jr, quien tomó una revancha frente a Antonio Tarver que lo ponía en un lugar de mayor riesgo aún. En el caso de Weidman, el pasarse todo el año entrenando para enfrentarse a un mismo peleador le resultó un gran beneficio. Además él era poco conocido, y tenía todo lo que necesitaba saber de un personaje totalmente expuesto y estudiado como Silva. El mérito del norteamericano y su equipo fue el de desarrollar un plan perfecto de neutralización de las mejores armas de Anderson Silva, y luego de haberlo ejecutado perfectamente. Primero, la gran clave fue establecer una distancia de resguardo en la pelea en pie. Chris usó sus largos brazos y piernas para establecer una referencia de protección, que mantenía a Silva algo alejado, y al mismo tiempo alargaba sus dos brazos  como si quisiera confundir a Silva y hacerlo errar en su cálculo de la distancia. Así fue, en la primera pelea casi todos los golpes que lanzó conectaron en el rostro de la araña, que recibió un castigo innecesario. Sin embargo, experto como es, curtido en cien batallas, Anderson escuchó a su cuerpo, que le marcó el camino: debía mantener la pelea en pie, y a la media y larga distancia, ni siquiera en el clinch, si quería tener oportunidades de ganar la pelea. Weidman tenía la potencia de wrestling de Sonnen y Henderson, antiguos oponentes duros, pero además tenía la peligrosidad de Demien Maia a nivel de las sumisiones, y por si fuera poco, parecía una especie de Shogun Rua peleando en pie. En suma, era la combinación perfecta que Dana White había estado esperando por años para desbancar a ese odioso peleador brasileño que no hacía caso de todas sus reglas, y que no lo lisonjeaba como hubiera deseado. Dicho todo esto, calibrado muy rápidamente en el primer round por Silva, hizo lo que el cuerpo le pedía, mantenerse en pie, forzar la pelea en pie, apelando al recurso de ofender el amor propio del rival. Tal vez Silva hizo más payasadas que nunca en ese primer asalto en su primer encuentro, estaban diseñadas para que Weidman se expusiera, primero a ser contraatacado, y luego a encajar algún golpe que lo conmoviera. Pero la tendencia en la pelea a nivel de confianza y saber lo que estaba haciendo en la pelea siempre tuvo al frente a Weidman. Hay que admirar su solidez, su convicción mantenida, pues había dicho que desde el día uno sabía que podía vencer a Silva. Y si uno ve peleas anteriores de Silva, como aquella frente a Lee Murray en Londres, se da cuenta de que habían varias cosas que sus rivales no hacían bien. Una de esas cosas era mantener la distancia, convertirla en un terreno nuboso, que se modificaba constantemente. Por ejemplo, lanza un 1-2, pero con engaño, no con los pies clavados en el suelo, Weidman lo lanzó más a lo Floyd Mayweather, cuando lanza su right lead. Y así alcanzó la quijada de Silva, pero este todavía tenía toda la moral a su favor, no había sido derrotado nunca en ese octágono, así que mantenía sus manos abajo y le pedía que se acerque a Weidman para que siga lanzando golpes. A simple vista, era todo un despliegue de arrogancia, una falsa grandeza que sólo exhiben en esa manera los que no son verdaderamente grandes. Pero en el fondo Silva estaba preocupado, lo que hacía no era por arrogancia, sino porque era lo único que creía podía hacer para evitar todavía lo peor, y era ir al suelo con Weidman. Mientras, esperaba encontrar una debilidad, una entrada, para atacar a su feroz competidor. Pero se tomó demasiado tiempo, su error fue sobre todo la displicencia, no saber apretar a fondo para hacer también a su vez algún daño, y preocupar a Weidman, impedir que se sintiera cómodo en la pelea. 

Fueron al descanso. Silva gritaba desde su esquina pidiéndole que intercambien golpes, como diciéndole "no seas gallina, si eres macho peleame en los golpes arriba, sin miedo..., pues esa es la verdadera pelea...". Se portaba como si de repente no fuera un peleador de MMA, sólo un rudo thai boxer que quería ver quién era más duro y perverso. En esa su forma de actuar, quizá totalmente controlada, perdió en clase, en brillo, y toda su aura de artista marcial, que no está ahí para sucumbir a las demandas del show y el crudo negocio, se cayeron, o se terminaron de despintar, Silva parecía mostrar que le importaba más ganar esa pelea y el título antes que mantenerse fiel a una manera de conducirse y de poner adelante sus propios principios de guerrero respetuoso con el ritual del combate. Jon Jones opinaría después que los dioses de la guerra habían castigado a Silva por su actitud de burla y poco comprometida en la pelea aquella noche, y que le había costado caro. 

Comenzó el segundo round y Silva estaba fuera de sí, no había esa relajación que emanaba antes en su caminar por el ring completamente suelto, sintiéndose entrar en un estado de fluidez total. En lugar de ello todo lo que había en los ojos de Silva era la necesidad de mover a Weidman hacia donde quería que fuera, pero si él no aceptaba estaba perdido, y por ello insistía con tal elocuencia, de una manera casi irritable también para los espectadores. No se veía como un peleador serio, se acurrucaba totalmente en sus credenciales para poner ese circo adelante, pero él no estaba presente, no era él completamente confiado en sus capacidad actuales. Era una marioneta del momento, del lugar en el que lo había encontrado esa pelea, era su manera de lidiar con su caminar en la cuerda floja, presentía que podía perder todo ese glamour y esa aura en aquel día, y vaya que sus movimientos como cayendo a un lado eran la mejor interpretación de lo que le sucedía sin terminar de comprender lo que estaba por pasar. 

Silva dijo varias veces después de la pelea que su único error fue el de mantener sus pies paralelos para esquivar los golpes de Weidman. Pero no creo que haya sido ese el error. Fue más bien un acierto de Weidman, porque primero lanzó un gancho de izquierda, luego un cruzado de derecha, Silva ya había inclinado su columna hacia atrás un poco, luego, en lugar de encadenar un gancho de izquierda, lo cual tomaba más tiempo, volvió inmediatamente con su misma mano derecha marcando un back fist, al cual Silva reaccionó por puro reflejo inclinándose más atrás aún, pero quedando sin mayor margen, quedando listo para el verdadero golpe de Weidman que llegaba con toda la rotación del tronco, y acelerado por el momentum que había generado aquel back fist un segundo atrás. Así le ganaron a Silva, dentro del mejor plan de pelea que podría haber tenido. Quizá si se hubiera dedicado a atacar más que a esperar por el ataque de Weidman, las posibilidades de alargar esa pelea hubieran sido mejores para la araña. 

¿Y la fractura de su pierna en la revancha? Una consecuencia de la incomodidad con la que Weidman lo hizo pelear desde el primer momento. Primero por la distancia que impuso, pues pienso que normalmente la zona de impacto en la tibia de Silva hubiera sido un poco más arriba; pero dado que no podía acercarse con soltura, arriesgó una patada con potencia estando unos centímetros más atrás. Fue suficiente para que la zona más vulnerable de la tibia de su pierna izquierda, una zona apenas más arriba de su tobillo, impactara con la rodilla de Chris, desencadenando en aquella horrible imagen de la lesión. Fue también un mérito de Weidman, pues como él mismo precisó después, si vas con tanta fuerza a atacar a las piernas, corres el riesgo de lastimarte si el otro chequea ese golpe alzando su rodilla y apuntándola hacia el ángulo de entrada de tu pierna. Chris alzó su rodilla esperando que Silva se lastime, lo cual es en sí mismo una especie de golpe, una estrategia que forma parte del arsenal de los buenos peleadores en pie. Fue eficaz e inteligente, tenía demasiado descifrado el juego de Silva, que perdió en fluidez. Claro signo es que cuando uno ve las fotos del momento del choque, Weidman aparece cubriendo perfectamente el lado de su cabeza con su mano derecha, a tiempo que se curva hacia ese lado para que el codo del mismo brazo proteja todo el costado derecho de su cuerpo, hígado y costillas; sumado a esa precaución, tiene ya la rodilla izquierda levantada en un ángulo amenazante, lo cual nos dice que el golpe de Silva quería ganar en potencia pero sacrificó totalmente su sorpresa, fue totalmente telegrafiado. En otros tiempos de fluidez Anderson hubiera intentado fintar un jab o hubiera armado mejor la llegada de esa patada, que al venir de la pierna trasera, toma más tiempo y se hace más rápidamente visible. No vi la pelea, no la transmitieron en vivo en Bolivia, pero leí detalles sobre los rounds y ese horrible momento, además de chequear todas las imágenes disponibles. Este es el mejor sitio que encontré: La fracturaSobre la pelea 

No quedaron dudas. Lo que hizo Anderson en la primera pelea, el forzar el intercambio arriba, es lo mejor que podía hacer, si hubiera sido él mismo a su vez más agresivo. Queda claro que Weidman es un peleador de cuidado, con todas las dotes para destacarse como campeón y figura. Ganó con todos los méritos porque llevó a la mesa un juego de neutralización de los puntos fuertes de Silva, y se mantuvo a sí mismo en el tope de su fortaleza mental. Si vemos el primer round de la revancha, incluso cuando Silva lo tuvo amarrado en el clinch de Muay Thai, Weidman tenía el antídoto, no lanzar golpes locos a los lados, sino uno bien concentrados directo a la altura del oído. Silva lo sintió y cayó sólo para sobrevivir en el suelo, por pura memoria de lo que su cuerpo había entrenado. Incluso en ese momento el norteamericano, que había entrado cubierto por la bandera de su país, demostró que tenía muy claro cómo desenvolverse en cualquier instancia de una pelea frente a Anderson Silva. ¿Le ganó al mejor Anderson Silva? No lo creo. Pero le ganó cuando tenía que hacerlo, y eso es ya meritorio, pues no todos aceptaban la idea de que Silva ya no estaba en su mejor nivel, y que aún si lo hubiera estado, existen debilidades en su estilo de pelea que pueden ser neutralizadas, como lo fueron en esta ocasión. 

Lo que nos enseña esta pelea es que la sencillez y la humildad son dos características que ningún gran campeón debería dejar de lado por una estrategia de pelea. Estar en el limbo donde todas las luces te llegan a ti, y eres la estrella por donde pasas, como si tus pedos fueran de otro aroma preferencial, tiende a desconectarte de la realidad, y de las razones por las que haces lo que haces. El gran desafío es mantenerse conectado, presente en el momento, sin interferencias del entorno en ese espacio único e intransferible que todo ser humano cobija. Anderson debería retirarse porque ya ha dado todo lo que debía dar, llevó el juego a otro nivel. Tuvo que diseñarse a sí mismo un peleador durante largo tiempo para reunir todas las cualidades requeridas para vencerlo, y acabo transformándose en un nuevo tipo de monstruo que será difícil derrotar. El juego sigue evolucionando. No es un deporte como los otros; a pesar de su marketing y su honda de mundo de la farándula y las estrellas, lo que está en juego es el espíritu guerrero, y cuando estos incidentes pasan en un torneo que concita tal atención mundial, medio mundo se queda atónito, porque venía a ver un entretenimiento, y se recuerda que esto es algo mucho más serio, el que compite en artes marciales lo sabe, y si es sensato entra preparado para aceptar una disposición superior, sea vencer, ser derrotado, quebrarse algo o incluso morir. De otro modo no hay verdadero compromiso si uno vive en ese mundo. Lo de Anderson fue una desgracia, que no se vio antes en UFC, pero algo completamente normal en el mundo de los tahi boxers, que se rompen tibias y antebrazos por la violencia con la que desenfundan sus golpes y deben bloquearlos, por ello la carrera de los boxeadores tailandeses es mucho más corta. Anderson murió en su ley, en la misma que tantos éxitos le trajo, su afilado Muay Thai. Ahora es tiempo de que reordene las cosas en su mundo, algo que no podía haber terminado de hacer en tan poco tiempo desde julio y el revés de su primera derrota. Desde este blog le deseamos una pronta recuperación a la araña, le decimos gracias por darnos tanto, y esperamos que persevere su fuerte espíritu.  

jueves, 26 de diciembre de 2013

EL TALENTO DE JAKE GYLLENHAAL


Es un actor muy inteligente, lo muestra cada vez que toma decisiones acerca del nuevo proyecto en que se embarca. En uno de esos artículos de farándula, una periodista se preguntaba por qué no termina de cuajar como un nuevo Di Caprio o Brad Pitt. Ella se refería a una imagen de galán consagrado que interpreta roles de conquistador en películas románticas super-comerciales que recaudan millonadas y son por tanto "éxitos"; gran detalle a considerar que esa no es la ruta que le interesa seguir a este joven actor de 33 años. De hecho, ese enfoque que lo considera como "no consolidado" es demasiado angosto para apreciar con todas las luces el tremendo talento de este actor, y además el sentido que le ha querido dar a su carrera. Jake Gyllenhaal ha dicho en diversas oportunidades que se toma el asunto de la interpretación de un personaje de manera muy seria, porque es su trabajo, y lo considera un proceso artístico. Su grado de compromiso cuando se prepara para un rol es muy serio, por ejemplo para End of watch (2012), tres meses antes de que inicie el rodaje estuvo saliendo en las noches con distintos grupos de patrulleros para conocer lo que se sentía llevar esa vida, estar despierto desde 9 de la noche a 4 de la madrugada y tener el chip en la mente listo para enfretarse a lo imprevisible día tras día, pero con un marguen de riesgo mucho más alto que el de cualquier otro funcionario público.



En este video los actores debaten sobre si la actuación es un arte

Tengo la impresión de que Gyllenhaal es una persona completamente desenfadada y que tiene un sentido del humor endiablado, bastará que le den un click a una o dos entrevistas en youtube donde aparece promocionando alguna de sus películas, por ejemplo en el show de Leterman, para que tengan esta misma sensación. Al mismo tiempo es un tipo con cierta intensidad en lo que hace, muy enfocado, y tiene un carisma notorio. Es un actor inteligente, y no podía estar mejor asesorado, ya que sus padres se mueven en el mundo del cine, y su hermana mayor también, además que uno de sus padrinos fue Paul Newman. Aprovechó esa cercanía no para conseguir papeles en películas comerciales, más bien prefirió involucrarse en historias que contaran cosas que no se habían contado antes, o que presentaban innovaciones en la manera de contar algo; la intuición, el instinto nos guían es cierto, pero vaya que es valioso tener a tu lado a gente que conoce tanto del negocio y es de tu confianza. Es así que, pese a su poco recorrido, buscaba ya buenos guiones, algo que no todos los que están desesperados por tomar la pista rápida se permiten. Jake fue con paso seguro. Recuerdo que en Zodiac ya formó parte de una película muy buena, que me dejó pensando durante largo tiempo sobre las pistas, y quién sería al final aquel asesino serial. Sobre Jarhead, película sobre la guerra del Golfo Pérsico donde interpreta a un marine, Jake dice que nunca había visto una película tan entretenida sobre la espera como esa. Responde así a mucha gente del lado de los críticos que se conformaba con etiquetarla de película sobre la guerra sin guerra, es decir aburrida; pero otra cosa es internarse un poco más en el ritmo y la dirección que imprime el director, y darse cuenta que el entorno no debe crear la necesidad de considerar la guerra únicamente como una cuestión bélica donde se usan armas. Jake explica que la guerra ocurre en la cabeza de los soldados, en esa gran tortura de vivir una guerra mil veces en su imaginación y en su ansiedad antes de que realmente pase sin llegar a pasar. 



En Love and other drugs (2011), comedia drama romántico que protagoniza con Anne Hathaway, la temperatura sube de tono, cambia de perfil respecto de los roles que había estado haciendo en Jarhead, Brothers, y Brockeback Mountain, y se enrola en un papel que lo deja más en contacto con su lado cómico y picaresco. No es una típica película romántica, no es la historia del chico quedándose con la chica y con el premio o el ascenso, es más bien una película sin héroes ni ganadores ni vencidos, sólo gente imperfecta que quiere vivir. Jake Gyllenhaall interpreta a Jamie, un joven que no termina su educación en medicina, y se atiene más bien a su instinto y carisma para triunfar en el mundo de las ventas. Su presente es incierto en los papeles, lo miran con desconfianza. Anne Hathaway por su parte es Maggie, una atractiva artista, mujer bohemia, de bellos ojos y senos arrebatadores, que sufre la enfermedad de Parkinson en nivel 1. Ambos se enamoran a pesar de todo aquello que los tiraba para atrás en sus vidas personales, a pesar de sus inseguridades y de aquello que no querían reconocer o aceptar. Anne comenta en una entrevista, una de las muchas que hicieron para promocionar el film, que su personaje es el de una mujer muy inteligente que se enfrenta a un doble desafío: el de aceptarse a sí misma como es, con su enfermedad, y luego el de enamorarse y por tanto sentirse vulnerable ante otro, con el gran riesgo que siente por el sólo hecho de saberse enferma. Se trata de una especie de secuencia, para enamorarse tiene que primero aceptarse, y para aceptarse tiene que aceptar que su Parkinson es una realidad. Jake por su parte se mete en la piel de un vendedor que trabaja en la industria de farmacéuticos, concretamente de antidepresivos, productos Zoloit que compiten con los famosos Prozac. Involucrase en ese trabajo es su manera de seguir buscando su atajo, de trazarse una línea de fuga, pues así su personaje cree escapar en cierto sentido de su familia, de los ojos punzantes de sus padres, de la necesidad de darles algo para que se sientan orgullosos de lo que hace, y de estar a la altura de los logros de sus dos hermanos. Jamie tiene éxito con las chicas, tiene un pene bailarín, pero se mantiene a un nivel superficial, no se involucra en relaciones serias, no se expone, no tiene el corazón a flor de piel, lo cual resulta conveniente hasta cierto punto.  Avanza por la vida sin rozar el fuego, sólo de puntas, creyendo que disfruta los sabores hasta su última esencia. Con Maggie descubre que se está mintiendo, y que todo está conectado, que sin el impulso de vivir enamorado en verdad no se puede rendir lo mismo en otras áreas como el trabajo, ni se puede estar en contacto con uno mismo. Mientras más se enamora y se arriesga por Maggie también más a fondo avanza en su carrera, es algo involuntario, sucede, está poseído por el hálito divino, la unión coital que gozan en las horas perdidas del día es el trasfondo ideal de su camino hacia Chicago como vendedor estrella de la compañía. Él se enamora, ella se resiste a ir ahí.

Love and other drugs es un film acerca de la conexión y la vulnerabilidad. La conexión se construye poco a poco, y no se llega a ella sin que ambos atraviesen un campo minado que los deja expuestos. Es el mundo de los sentimientos, también del subconsciente, el que atraviesan incluso a pesar suyo. En la escena final Jamie le pide que le deje cuidarla. Es una escena muy emotiva, es el último gesto de desesperación de un hombre que no puede vivir sin la mujer que ha elegido, más allá del miedo a verse expuesto, lo que quiere es decir lo que debería haber tenido claro antes. "Todos necesitan de alguien que los cuide". El amor en un estado muy alto, la necesidad de dar al otro, al que se ama, ante todo darle, sin requerimientos de por medio. Jamie está enamorado de ella, pero es en cierto sentido también una adicción -de ahí el título- pues le encanta la forma en que es la vida para él cuando está con ella; en otras palabras, le gusta ser quien es cuando ella está alrededor. Es una actualización de su ser que sólo existe a los ojos de ella. Sin ella es como si su auto caminara con menos gasolina, como si el día no terminara de despuntar, ni las gaviotas terminaran de aparecer en el firmamento. Esto se suma a sus rasgo previos, Jamie es un ganador, le gusta competir, en general aparenta tener un buen corazón, pero le estaba faltando encontrar en su vida una persona que lo toque, que lo mueva, y lo empuje a lanzarse a fondo de sí mismo para hacerse consciente ¿qué hay ahí dentro después de todo? La seguridad y la autenticidad de Maggie terminan por ser lo más alto en su mundo, lo más admirable, aquello con lo cual quería estar en contacto siempre. "Ver a alguien para quien vivir es suficiente". 

Maggie no quería ser una carga para Jamie, creía que le hacía un favor al hacerse a un lado y dejarlo llegar al tope por su cuenta, como era su objetivo. Es la inseguridad típica del que se acusa con un sentimiento de inferioridad. Lo amaba demasiado como para cargarle con el peso de sus necesidades. Pero esto era, como dicen los americanos, una visión muy one sided... Miraba desde el cristal de sus inseguridades, se veía a sí misma como una carga, un punto en contra, cuando en realidad era su presencia y el amor por ella lo que impulsaba a Jamie hasta donde no se atrevía a ir por sí mismo antes. Tenía razón y al mismo tiempo no la tenía. 

Por todo lo dicho, se trata de una película que nos recuerda una dulce verdad, y es que no hay otra llave al paraíso que no sea la mujer amada que nos espera o que está en camino de encontrarnos en nuestras vidas. La pareja al final de cuentas. Todo esto es muy romántico, pero la historia lidia con la monstruosidad del Parkinsson, con la adicción de una gran cantidad de la población norteamericana hacia los antidepresivos, el otro opio del pueblo. ¿Acaso la cura es encontrar algo que haga soportable sus vidas miserables, acaso no se trata de trasformar la cualidad de esas mismas vidas? ¿Y qué es al final de cuentas enamorarse? Vemos entonces que Jake Gyllenhaal se puso encima este proyecto con una idea muy clara, que no era una historia convencional, aunque pueda tener cercanía muy claras con otras películas, como por ejemplo El resultado del amor, la película argentina. En ella el director rayó un plano de amor, pero para contar varias cosas, entre ellas el poder de la conexión, del valor de saberse en el carril adecuado, sin importar los logros ni los diplomas, pues el camino es interior, y eso se siente, es una cuestión que punza en el corazón. Es el mismo tipo de señal que Jake Gyllenhaal parece seguir a la hora de elegir sus papeles y los directores con los que desea trabajar. Por el momento lo hace de los mejor, su última película, Prisioneros (2013), elevó más aún el marcador respecto de lo que podemos esperar de él. Confirma así su actualidad, su buena forma, y el magnetismo que despliega en la pantalla, da gusto ver a un tipo tan bien ubicado y joven desarrollar su pasión con esa clase de talento. 

Links de interés:

Orgía intelectual

Interview

Sobre Jarhead

¿No cuaja Jake?

Sobre End of watch

El buen humor de Jake en una entrevista

Sobre Código fuente

Sobre su amistad con Heath Ledger

El orgullo de haber hecho End of watch

EL PERSONAJE MÁS SEXY DE AMY ADAMS








El personaje más sexy que le he visto interpretar a la bella Amy Adams es el de Charlene Fleming en The Fighter (2010). Charlene es una mujer de agallas que lucha palmo a palmo frente a las circunstancias de su vida para salir adelante, esto es, para no ir en retroceso. En el film juega el papel de una actriz secundaria, y comparte créditos con Mark Wahlberg y Christian Bale, que son los principales. The Fighter marca un giro en su carrera, el papel le permite explorar en otra faceta de su ser y le abre paso a otro tipo de films. Habiendo estado muy ligada a los films de Walt Disney en la primera etapa de su carrera, su presencia era la de una princesa encantada o algo así, algo parecido a lo que le pasaba a Anne Hathaway antes de que aceptara roles dirigidos a un público más adulto. Para Amy Adams también se trató de un progreso, pasar de un público infantil a otro adulto, y algunos en la audiencia nos hemos sentido más atraídos a su trabajo desde que realizó este giro. Según cuentan, todo partió del enfoque del director David O. Russell, quien quería despejar esa imagen de ángel que rodeaba a Adams para asentarla un poco más en la tierra, darle un papel rudo, muy real, que se podía respirar como la tierra en una fresca mañana después de que ha llovido toda la noche. Good call David O. Russell!



En la entrevista que compartimos arriba, Amy confiesa que en su carácter y su forma de ser existen los dos extremos, el de la mujer increíblemente tierna y dulce, y también el de la mujer ruda que hace lo que tiene que hacer para seguir su camino. En el film toda la rudeza que tiene se la saca la familia de Micky Ward, el boxeador interpretado por Mark Wahlberg, que vive algo obnubilado por la esfera que representa esa familia irlandesa llena de hermanas. Micky Ward es un boxeador de la vida real, que protagonizó unas peleas titánicas con Arturo Gattti, y fue premiado durante tres años consecutivos por haber estado en la pelea del año. Es un fajador, su visión del boxeo es dar y recibir, una y otra vez, hasta que uno de los dos caiga como un tronco arrancado de las raíces. Esta peculiar actitud hacia el boxeo se traslada también a su vida, es un ser golpeado en el que no muchos creen, pero acepta los golpes una y otra vez, incluso de su familia, que lo utiliza como un medio para recibir pagos mediocres por peleas mediocres. Su carrera no avanza a ninguna parte, a nadie parece importarle lo suficiente. Pero aparece Charlene en su vida, una joven rubia cerca a los 30 años, curtida por la vida, atractiva, nada ingenua, que sabe luchar por lo que quiere, y tiene un corazón a prueba de incendios. Cuando toma consciencia del interés de Micky se da cuenta de que es un ser desprotegido, como lo es ella, y que está luchando por tener una oportunidad, sólo una, para que todo el resto de su jodida vida valga la pena finalmente. Se produce un lazo entre los dos muy fuerte, ambos se sacan un poco de donde están, atascados, sin mayores motivaciones, mientras pasan los años en la polvadera de una música de fines de los 90. 

Lo que me encanta en su papel es que se trata de una mujer que ve a un hombre caído, un hombre que le ha demostrado interés de hecho, y sin embargo no elige meterle una patada para hundirlo en el pavimento de su vida fracasada. Al contrario, elige animarlo, entrar en su vida y comenzar a empujarlo para que salga adelante, se pone a la empresa de lograr que se acaben las razones de sus tropiezos, que cambie de vida, que entrene, que se aleje de ciertas compañías, que tenga gente realmente comprometida con sus metas a su alrededor. Esto provoca un sismo al interior de la familia de Micky, que no dejaba de mostrar un aire proteccionista a su alrededor, pronto Charlene se convierte en la enemiga, el exterior de esa burbuja que tienen establecida en esa familia deprimente. Charlene le abre un boquete, una salida, a la vida de Micky, se preocupa por él, le muestra que cree en él, y eso, sumado a su increíble apariencia, la convierten en una mujer tremendamente atractiva, a los ojos de este escribiente que valora ese tipo de corazón. 



CONSEJOS PARA ESCRIBIR FICCIÓN

Esta es una lista que publicó el diario inglés The Guardian, a partir de una pregunta que le hizo a diferentes escritores: ¿cuáles  son las diez reglas esenciales para escribir ficción? No conozco a un 90% de los escritores que participaron en la encuesta, lo que me demuestra que tengo mucho por hacer para actualizarme sobre los nuevos magos de la palabra que están ahí afuera. En este link podrán encontrar la lista completa de consejos publicada por el diario inglés lista. Felizmente me encontré con un blog muy movido y dinámico llamado Cultura impopular, donde publican un resumen de esta extensa lista. Me parece un buen comprimido, lo comparto con ustedes aquí.

1. No te plantees escribir. Escribe. Sólo escribiendo, y no soñando con hacerlo, podemos desarrollar un estilo propio.
PD James
2. Si tienes una buena idea para una historia, no asumas que debe de ser necesariamente una narración en prosa. Puede que funcione mejor como obra de teatro, como guión de cine o como poema. Sé flexible.
Hilary Mantel
3. La ficción que no es una aventura personal del autor hacia lo desconocido o lo aterrador no merece la pena ser escrita a no ser que sea únicamente por dinero.
Jonathan Franzen
4. Ten más de una idea en marcha a la vez. Si tengo que elegir entre escribir un libro o no hacer nada, siempre elegiré esto último. Sólo cuando tengo ideas para dos libros soy capaz de elegir entre escribir uno u otro. Siempre siento la necesidad de tener la sensación de que estoy haciendo algo en oposición.
Geoff Dyer
5. Olvida el viejo dicho de que hay que escribir sobre lo que se conoce. En vez de eso, elige un área desconocida pero reconocible que contribuya a ampliar tu comprensión del mundo y escribe sobre eso. En cualquier caso, recuerda que la semilla de la que se alimenta tu imaginación hunde sus raíces en las particularidades de tu vida. Así que no la malgastes escribiendo autobiografía.
Rose Tremain
6. Lo más probable es que necesites un diccionario, una gramática y tener los pies en la tierra. ¿Qué quiero decir con esto último? Que aquí nadie regala nada. Escribir es un trabajo. También es apostar. No viene con un plan de pensiones. Habrá ciertas personas que puedan echarte una mano, pero en esencia te las tendrás que apañar solo. Nadie te obliga a escribir. Si escribes es porque has elegido hacerlo, así que no te quejes.
Margaret Atwood
7. No añadas un falso romanticismo a tu “vocación”. O eres capaz de escribir o no. No hay un “estilo de vida del escritor”. Lo único que importa es lo que dejas sobre la página.
Zadie Smith
8. Cambia de parecer. Las buenas ideas a menudo acaban siendo eliminadas por otras mejores. Yo estaba escribiendo una novela sobre un grupo llamado The Partitions. Hasta que se me ocurrió llamarles The Commitments.
Roddy Doyle
9. Respeta el modo en el que pueden cambiar los personajes en sus primeras 50 páginas de vida. Revisa tus planes y comprueba si debes alterarlos de alguna manera para que se amolden a esos cambios.
Rose Tremain
10. Finaliza la jornada mientras aún tengas ganas de seguir escribiendo.
Helen Dunmore

11. Recuerda: cuando alguien te dice que algo no encaja o que no lo ha entendido, casi siempre tiene razón. Cuando te dice exactamente lo que le parece que está mal y el modo en el que deberías arreglarlo, casi siempre se equivoca.
Neil Gaiman
12. El estilo es el arte de quitarte a ti mismo de en medio, no el de inmiscuirte en el texto.
David Hare
13. Concentra tus energías narrativas en los puntos de cambio. Esto resulta particularmente importante en la ficción histórica. Cuando tu personaje se enfrenta a un entorno nuevo o las circunstancias cambian a su alrededor, ese es el momento de dar un paso atrás para describir los detalles de su mundo. La gente no suele prestar demasiada atención a los detalles cotidianos de su rutina diaria, por lo que cuando un escritor los describe puede sonar como si estuviera intentando instruir en exceso al lector.
Hilary Mantel
14. Lee. Lee todo aquello a lo que puedas echarle las manos encima. Siempre le recomiendo a aquellas personas que quieren escribir una obra de fantasía o de ciencia ficción que dejen de leer por completo esos géneros y que empiecen a leer todo lo demás, desde Bunyan a Byatt.
Michael Moorcock
15. No intentes escribir para un “lector ideal”. Puede que exista, pero está leyendo el libro de otro.
Joyce Carol Oates
16. No eches la vista atrás hasta que hayas terminado un borrador entero. Limítate a comenzar cada día a partir de la última frase que escribiste el día anterior. Es una manera de evitar el espanto a la vez que te asegura una obra en la que poder volcar el auténtico trabajo, que es la corrección.
Will Self
17. Protege el tiempo y el espacio en los que escribes. No dejes que nadie se inmiscuya en ellos, ni siquiera a las personas más importantes de tu vida.
Zadie Smith
18. Trata la escritura como un trabajo. Sé disciplinado. Muchos autores son particularmente obsesivos en este aspecto. Graham Greene era célebre por escribir 500 palabras al día. Jean Plaidy era capaz de escribir 5,000 antes del almuerzo y luego dedicaba la tarde a contestar cartas de sus fans. Mi mínimo son 1.000 palabras al día, algo que en ocasiones es fácil de conseguir y en otras es, francamente, como cagar un ladrillo. Pero me obligo a permanecer sentada frente a mi escritorio hasta que las tengo, porque sé que así he conseguido hacer avanzar una pizca el libro. Puede que esas 1.000 palabras sean basura. A menudo lo son. Pero siempre es más fácil volver sobre ellas más adelante y mejorarlas.
Sarah Waters
19. No te preocupes nunca por las posibilidades comerciales de un proyecto. Si alguien tiene que preocuparse de eso son los agentes y los editores. O no. Conversación con mi editor norteamericano. Yo: “Estoy escribiendo un libro tan aburrido, de un atractivo comercial tan reducido, que si lo publicas probablemente pierdas tu puesto de trabajo”. Mi editor: “Ese es precisamente el motivo de que quiera un trabajo como este”.
Geoff Dyer
20. Cásate con una persona a la que quieras y a la que le parezca buena idea que seas escritor.
Richard Ford

LOS ENCUENTROS DEL 2013

Deseo compartir con mis amigos lectores algunos pensamientos sobre mis gustos y preferencias del 2013, mis lugares comunes, mis compañías, los libros o videos frecuentados constantemente, y los descubrimientos. Escribir esta entrada es un gustito de por sí. Empezaré por la internet: navego por algunos diarios con cierta regularidad, me gusta mucho El País de Madrid, la sección cultural es de gran nivel. La Revista Ñ de Clarín hace un tratamiento en notas de cultura y arte que es del más alto nivel, la disfruto y suele llevarme a encontrarme autores y libros que tal vez de otro modo no hubieran entrado en mi radio de acción. Por ejemplo, el libro "Intelectuales" de un hasta ese momento desconocido para mí, Carlos Altamirano; y un autor, Jonathan Franzen, un anarquista, un tipo que va a cien por hora cuando habla, rompe esquemas, se ríe de un montón de cosas que para muchos son indispensables, como por ejemplo estar en línea en twitter y facebook... Me enteré de que sus novelas Correcciones y Libertad, entre otras, le procuraron un lugar entre los escritores que publican best sellers, pero también que son respetados hasta por la crítica más rigurosa. En resumen, es un tipo que se relaciona con un público amplio, y que goza del prestigio por el alto nivel de su prosa y el calibre de sus ideas, mucha de ellas lanzadas en contraruta frente a la norma. Franzen tiene un artículo en línea donde ofrece "10 consejos para aprender a escribir", entre ellos rescato estos dos: 
  1. Nunca utilices la palabra “entonces” como conjunción, ya tenemos la palabra “y” para eso. El uso de todos esos “entonces” no es más que la falsa solución que un escritor perezoso ha tomado ante el problema de tener demasiadas repeticiones de la conjunción “y” en una sola página.
  2. Escribe siempre en tercera persona, a menos que hayas encontrado una voz realmente distintiva con la que narrar en primera persona y no seas capaz de quitártela de la cabeza.
Otros como George Orwell y el mismo Charles Bukowski nos han ofrecido pequeños textos con consejos de la misma índole. No siempre se encuentra algo nuevo cuando alguien da consejos, pero rescato esos dos que me parecen por arriba de la media, es decir, de lo que normalmente se suele decir. Franzen parece tener una voz que irrumpe con originalidad, me parece extraordinario que a su colección de ensayos le ponga de título Cómo estar solo. ¿Y cómo titular Libertad a una novela, ¿acaso a nadie se le ocurrió antes?  Y sin embargo lo hizo con mucha autoridad, todo un éxito editorial. Franzen me fomenta una confianza en lo que pienso, a veces uno rebusca mucho el tema, pero lo tiene justo en frente, es el pan de cada día, está en su sopa, hay que tener el coraje de expresarlo en la forma más honesta.  

YOUTUBE
Desde el mes de marzo más o menos comencé a descubrir los enormes tesoros que ofrece en sus arcas el portal youtube. Mi punto de contacto era la búsqueda de ejercicios de ginástica natural, después entrevistas a Rickson Gracie, información sobre el jiu jitsu. Muy buenas rolas, cómo no ver en una de esas a Marcelo García, con todo su talento y talante de hombre modesto. Con el tiempo me interné en estas calmas aguas. Michel Onfray y la Universidad Popular dejaron de ser simplemente algo de lo que leía. La Gracie University me pareció un invento formidable, y entablé una amistad con Rener y Ryron Gracie a través de sus decenas de videos, incluyendo algunos muy buenos sobre la dieta Gracie. Me enteré de que Osho había sido acusado por algunos cargos graves en los Estados Unidos por motivo del manejo de la Comuna de Oregon, toda una historia de acusaciones y de revelaciones, lo cual me amplió la imagen que tengo de él. El documental Osho: an experiment to provoque God es especialmente minucioso al respecto. Después está la música desde luego, algunos temas clásicos como Knockin on heavens door, cantados en varias versiones, o músicas de películas que no había podido encontrar nunca, como por ejemplo el soundtrack de Cadillac Blues o Moneyball. Y en cuanto al cine ni qué decir, la calidad de entrevistas que se pueden encontrar a actores de primer nivel, en programas como Roundtable o Movie Phone es una maravilla; la existencia de todo ese material transforma la calidad del trabajo del periodista cultural en prensa, no se puede ya escribir de la misma forma una reseña sobre una película de estreno, hay mucha información, insides del mismo protagonista sobre el film y los detalles de producción, o comentarios del director, es decir, la calidad del artículo crece necesariamente, si uno sabe embeberse de ese material con verdadera pasión antes de sentarse frente al teclado para escupir unas palabras como ametralladora antes que se desvanezca la sensación adquirida. Por ejemplo respecto de la película Prisioners (2013) con Jake Gyllenhaal y Hugh Jackman, de lo mejor que se estrenó en el año, se tiene la obligación de indagar un poco más respecto de la construcción de los personajes, la procedencia de esa historia macabra, el enfoque que deseaba dar el director (por qué no existe ni una escena en todo el film, más de dos horas, en la que se vea la luz de un día soleado), es decir, todo ello tiene su propósito, y tiene que ver con el proceso creativo, algo apasionante, que también puede contagiar al mismo periodista en la confección de su nota. 

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