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sábado, 4 de mayo de 2013

GILLES DELEUZE: DE LA VENTANA AL PARQUE DE JESÚS URZAGASTI



Gilles Deleuze (1925-1995)
¿Qué es hacer filosofía? ¿Cuándo un libro o dispositivo produce filosofía? ¿Cuál es la unidad de trabajo del filósofo? Con soltura y bello estilo, Gilles Deleuze (1925-1995) respondió a lo largo de sus casi treinta libros a estas preguntas. Emparentado con la llamada “generación dorada francesa” –en la que también se suele citar a Michel Foucault, Jacques Lacan, Louis Althusser, Roland Barthes y Claude Levi Strauss– éste filósofo dedicó su vida a la confección de un pensamiento que le devolviera un poco de aire fresco a la filosofía, que en aquellos años 50 del siglo pasado estaba enclaustrada en el clima rígido y acartonado de la Soborne. Deleuze recuerda en diversos pasajes de sus entrevistas que ya no podía soportar a Hegel y las triadas, ni a Descartes y los dualismos, los cuales eran el alimento “oficial” en los corredores universitarios. Identificó a la historia de la filosofía como “formidable aparato represor al interior de la filosofía”, pues a nadie se le permitía pensar más allá de lo que ya había sido pensado, ni hablar con voz propia, sólo rumiar la vieja sopa recalentada, Husserl y la fenomenología, Heidegger y el Ser, Hegel y la dialéctica…

El poeta chaqueño Jesús Urzagasti (1941-2013)
Evidentemente, toda disciplina hereda siempre las represiones de su tradición. No se puede ser tan ingenuo como para hacer de la idílica libertad el ideal máximo, mientras hay algo más difícil de lograr: más desafiante es saber ser artista en cualquiera que sea el campo que nos desempeñemos. Ésta la definición de artista de Bergson: aquel que convierte las imposibilidades en medios; transforma los obstáculos en peldaños; aprende a seguir las reglas para trascenderlas. La creación es la única resistencia posible. Consciente de ello, Deleuze introdujo procedimientos creativos al interior de la filosofía, formando una ontología que combinaba elementos de la metafísica tradicional con otros de corrientes minoritarias (inmanencia de Duns de Scotto, duración de Bergson, modos y atributos de Spinoza…). A fuerza de ser creativo, Deleuze supo salir de la filosofía haciendo filosofía. No necesitó, como otros filósofos,  escribir novelas, obras de teatro, o componer canciones. Su proyecto de vida siempre consistió en abrirle ventanas a la filosofía, “una palabra, una musiquilla, una historia, una línea, llaves en el viento para que mi mente huya, y proporcionar a mis cerrados pensamientos una corriente de aire fresco…”[1].

Lecturas
Leer a Deleuze es lo más parecido a darle con el palo a una piñata llena de juguetes y colorido, pero que trae consigo también algunos monstruos y ecos de profundidades inquietantes. Él logra que la filosofía se codee más afablemente con la literatura, la farmacología, la lingüística, el teatro, el cine… Con él la lectura es más que nunca un juego de guiños y de postas, nos presenta a un autor que nos lleva a otro y a otro: Henry Miller, Virginia Wolf, Artaud, Kafka, Becquett, Godard, Melville, D.H. Lawrence… Sin embargo, no se trata de mezclar por mezclar. Tiene razón Tomás Abraham cuando hace notar que ésta filosofía no es la invitación a un “carnaval de confites”, no es un asunto lúdico, Deleuze construye un pensamiento riguroso, que impone concentración, dedicación, lectura atenta. Pensar no es entretenimiento. El filósofo no es aquel que está en búsqueda de la verdad. La verdad, para Deleuze, sólo tenía sentido en el tiempo y sobre el tiempo, y sólo si su búsqueda “es la aventura propia de lo involuntario”. Decía que el pensamiento no es nada sin algo que fuerce a pensar, sin algo que lo violente. “Mucho más importante que el pensamiento es lo que da a pensar. Mucho más importante que el filósofo, el poeta”, escribe en Proust y los signos. Quizá lo diga porque al filósofo le ha costado mucho más que al poeta darse cuenta de que él no es el punto de partida del pensamiento, ni siquiera su condición excluyente.

Leer a Jesús Urzagasti, poeta de los poetas, me permitió comprender mejor esta cuestión, que trata desde Tirinea (1969), su primera novela. Por algo más que el gusto por los heterónimos y el discurso indirecto, los estudiosos sugirieron que el pensamiento de Deleuze era la versión filosófica de la poesía de Fernando Pessoa, o viceversa, sin embargo, presentimos que la obra narrativa y poética de Jesús Urzagasti lo convierte en amigo mucho más cercano (ya volveremos a ello).

En Mil Mesetas, Deleuze y Guattari escriben: “Escribir quizás sea sacar a la luz ese agenciamiento del inconsciente, seleccionar las voces susurrantes, convocar las tribus y los idiomas secretos de los que extraigo lo que llamo Yo. Yo es una consigna. […] Mi discurso directo sigue siendo el discurso indirecto libre que me atraviesa de parte a parte y que viene de otros mundos o de otros planetas” (p. 89). Y en Qué es la filosofía complementaron: “¿Quién es Yo? Siempre es una tercera persona” (p. 66), haciendo resonar el eco de Rimbaud (Yo soy Otro)[2]. Ni el pensamiento ni la escritura dependen de un Yo, ni de un núcleo centrado. Deleuze definió a la filosofía como creadora de conceptos, rescata así la especificidad de su labor. En rigor, tres son las tareas que le confiere a la filosofía: 1) Trazar un plano, 2) Inventar un personaje, 3) Crear un concepto.  Cuando dice, según la cita, que hay que “seleccionar las voces susurrantes, convocar las tribus y los idiomas secretos del interior”, apunta a la confección de una filosofía novelada, sin sujeto, pues introduce a los personajes en la filosofía. Deleuze los llama personajes conceptuales, son los que describen el plano de inmanencia del autor, ponen en juego los problemas que trabaja, inspiran la creación de conceptos originales. Ej: El tribunal de la razón en la Crítica de Kant erige al Juez como personaje conceptual, es el mismo papel que juega Sócrates para Platón, el Idiota para Nicolás de Cusa, Zarathustra para Nietzsche, Don Juan para Kierkiegaard, o Proletario y Burgués para Marx. “El personaje conceptual no es el representante del filósofo, es incluso su contrario: el filósofo no es más que el envoltorio de su personaje conceptual principal y de todos los demás, que son sus intercesores, los sujetos verdaderos de su filosofía. Los personajes conceptuales son los heterónimos del filósofo, y el nombre del filósofo, el mero seudónimo de sus personajes”. (p. 65). Así es como se puede entender que el filósofo siempre escriba en tercera persona.

La búsqueda de salidas para Deleuze era también una cuestión de salud. Nuestro filósofo padecía una tuberculosis grave, que en más de una ocasión lo mandó al hospital. Deleuze aprendió con su enfermedad que la salud diagrama la radiografía mental de un pensamiento. En 1968, poco después de terminar Diferencia y repetición, fue atendido de emergencia, y poco faltó para que ese ataque cerrara su vida. Tomás Abraham sugiere que la posterior creación del esquizoanálisis, en colaboración con Félix Guattari, fue un intento por hacer del pensamiento una cuestión de salidas para sus ametrallados pulmones: “Podría decirse que el interés de un pensamiento filosófico es el modo en que trabaja y transforma sus defectos, sus debilidades, sus llagas y vergüenzas, y sus límites. […] El mismo Deleuze es un excelso trabajador de sus defectos y carencias, de su falta de aire, de su tuberculosis mal curada, de su tos asfixiante, es un pensador de ventanas, de líneas de fuga, de esquizoanálisis, de paseos, gritos y espejos rotos, de aire, y más ventilación, de afueras”[3].

Es también desde ese afuera que se encuentran nuevas claves para leer a Deleuze. Él decía que no son filósofos los funcionarios que se conforman con comentar y repetir lo que los grandes filósofos han escrito en otros tiempos. Invitaba a que se considere el tiempo de la filosofía más que la historia de la filosofía. Postuló el tiempo de la filosofía como un grandioso tiempo de coexistencia, que no obedece a las leyes de sucesión ordinaria; los filósofos del pasado serían como estrellas muertas en el firmamento cuya luz está más viva que nunca. De ahí que leer a un filósofo es relacionarse con algo vivo, y la lectura no puede ser condicionada por criterios de clasificación repetitivos, debe renovarse. Así, Deleuze confeccionó su filosofía según una operación similar a la que pone en marcha Jesús Urzagasti en De la ventana al parque, donde el narrador hace las veces de intermediario entre sus amigos muertos que no estuvieron destinados a no conocerse en vida, por la disparidad de sus mundos. Deleuze nos dice que los filósofos, aun muertos, resplandecen como puntos luminosos, y nuestra lectura tiene la tarea de conectarlos. Urzagasti escribe: “En lugar de llorar, los muertos cantan; no el canto alegre y bullanguero de los que irresponsablemente transitan por las calles del mundo. Se trata de un canto sumamente responsable, hecho de sombras luminosas y sin una pizca de alcohol, por lo tanto sin melancolía”. (p. 12).  

 De modo que Deleuze canta con aquellos que, desde la tumba, hacen sentir el estruendo de su vitalidad inmanente. Algunos de ellos ni siquiera cruzaron un saludo en vida, como es el caso de Spinoza y Nietzsche, o de Bergson y Hume, y sin embargo en la filosofía deleuziana se convierten en amigos, son sus personajes conceptuales. Deleuze se multiplica, reivindica en todo momento la despersonalización del pensamiento. Toda la capacidad de instaurar un plano, inventar personajes y crear conceptos, ha tenido la intención de contestar una pregunta central en su proyecto: ¿Cómo devenir-imperceptible? Sueña con hacerse imperceptible. Quizá estas palabras de Henry Miller en Trópicos de capricornio lo expresen cabalmente: “El ojo, liberado del Yo, ya no revela ni elimina nada, se desplaza a lo largo de la línea del horizonte, viajero ignorante y eterno… He quebrado el muro que crea el nacimiento y el trazado de mi viaje es curvo y cerrado, sin ruptura… Mi cuerpo entero debe devenir un rayo perpetuo de luz cada vez más intenso… Aprieto mis oídos y mis labios. Antes que vuelva a ser hombre, probablemente existiré como parque…”. (Citado por Deleuze en Diálogos). Existir como parque antes que volver a ser hombre…, los orientales podrían entenderlo como una experiencia de iluminación, Buda bajo el árbol…

Epílogo
Habiéndose retirado de la docencia en 1987, y aquejado por su tuberculosis agravada, un sábado de 1995 se supo que Deleuze había saltado al vacío desde la ventana de su apartamento de la Avenida Niel, en el distrito XVII de la capital francesa. A los pocos días fue enterrado en la pequeña aldea del Limusín (región situada en el centro de Francia), una zona en la que le gustaba pasar habitualmente sus vacaciones. Las exequias se realizaron dentro de la más estricta intimidad. Siempre afirmativo, alegre, experimentador, padeció un exceso de vida, tuvo una vida demasiado grande para su debilitado cuerpo. Él mismo había dicho respecto de la salud frágil de Spinoza y Nietzsche: “los organismos mueren, pero no la vida. No hay obra que no deje a la vida una salida, que no señale un camino entre los adoquines. Todo cuanto he escrito –al menos así lo espero– ha sido vitalista”. (Conversaciones, p. 99).

No se hicieron esperar las voces sarcásticas, que encontraron en el suicidio de Deleuze una contradicción respecto de toda su obra vitalista. Era hilarante, un filósofo que reivindica la vida y termina suicidándose, ¿de qué sirve leerlo? Así me lo dijo una vez Alison Speeding, y se me quedó grabado. Me parecía una visión muy triste. Años después, las lecturas me guiaron en silencio hacia la respuesta. Deleuze ya había escrito éstas palabras premonitorias:

“El rostro y el cuerpo de los filósofos albergan a esos personajes que les confieren a menudo un aspecto extraño, sobre todo en la mirada, como si otra persona viera a través de sus ojos. Las anécdotas vitales cuentan la relación de un personaje conceptual con los animales, las plantas o las piedras, relación según la cual el propio filósofo se convierte en algo inesperado, y adquiere una amplitud trágica y cómica que no tendría por sí solo. Nosotros los filósofos, gracias a nuestros personajes, nos convertimos siempre en otra cosa, y renacemos parque público o jardín zoológico” (QEF, p. 75).

Mientras la mayoría vive en las tinieblas de la espera, confiando en que el día de la cita con la muerte sea lo más tarde posible, los seres que han aprendido a mirarla de frente, a fuerza de su vitalidad desbordante, saben bien cuándo se deben bajar los telones y dejar que la música dirija. (Se cuenta de un maestro Zen que habiendo comprendido que sería su último día de vida, se levantó del lecho de enfermo y caminó por sí solo hasta un lugar donde cavó su zanja para lanzarse en ella). Entonces recordé: Existir como parque antes que volver a ser hombre… A esto se refería Deleuze, devenir-imperceptible, abrir la última ventana… Mi corazón saltaba de gozo. En la manera superficial de observar los sucesos siempre se creerá que Deleuze se quitó la vida, pero sólo los poetas saben que su salto fue un acto de absoluta sobriedad. Aquel sábado supo que se terminaba el gran libro de su vida, y entonces tuvo un gesto que Jesús Urzagasti ha sabido retratar al concluir su tercera novela, De la ventana al parque, con estas líneas: “Está bien, mejor no puede estar –dije al encerrarme en mi habitación muchísimos días con mis amigos muertos. Pero ha llegado la hora de abrir todas las ventanas para echarlos a andar por las calles de la ciudad de La Paz. Ahora que brincaron hacia el gran parque latinoamericano, en lugar de cerrar las ventanas, salto yo mismo –con mis sesenta páginas bajo el brazo…”.  (pp. 123-124). Es la sensación dichosa del haber cumplido, llegar a la cima y entregar triunfante el “yo”, un torrente de gratitud lo desborda, ha sido maravilloso, ¿qué más podía pedir?, a Gilles Deleuze sólo le restaba saltar de la ventana al parque, acompañado de sus personajes conceptuales. ¡El gran sueño se ha cumplido!


* Este artículo fue publicado en el Número 120 de la Revista boliviana NUEVA CRÓNICA Y BUEN GOBIERNO. Visiten: www.nuevacronica.com donde se encuentran todos los números disponibles en pdf.



[1] Bob Dylan, Escritos y dibujos, pp. 222-225.
[2] También como parte de este mismo linaje, Urzagasti escribe en Tirinea: “Yo soy el templo de mi voz, pero mi voz apenas es mía y viene precedida por la voz de tantos que han muerto sin haber nacido”. (Primera edición, p. 120).
[3] Tomás Abraham, “Batallas éticas”, pp. 8-9. 

viernes, 3 de mayo de 2013

ABOUT GRACIE COMBATIVES





A great set of dvd's. I don't speak a very fluent english, cause I don't practice to much, living here in Bolivia, but today we're gonna try to flow. So, this is a great material, built by Rener and his brother Ryron Gracie. The two of them show the path to self defense, training the reflexes to be able to respond to an umpredictable situation. They actually say that this program "Gracie Combatives", will give the practicionners the level of certificate blue belts. The thing is that they want to diminish the time of training, make quicker the learning process, acording to the actual expectations of life, and keep it efficient of course. Amaizing!



Filosofía: ¿Cómo piensa un experto en Gracie jiu jitsu? Ryron tiene algunos puntos importantes que remarcar en este video, titulado "El malentendido universal", donde trata de cambiar la perspectiva con la que se juzga un combate de jiu jitsu. Dice que cuando llegas a una posición, lo primero que debes hacer no es intentar progresar en la posición; por ejemplo, cuando caes en la guardia de tu compañero, no intentes de inmediato comenzar a pasarla; lo que Ryron dice es que necesitas mantenerte a la espera de que él intente "rasparte" o finalizarte, y es entonces cuando empezarás a observar dónde deja abiertas oportunidades para que lo pases. Es decir, él habla de que primero es vital situarse en un punto en el que el otro no puede finalizarte, y solo después, estando bien seguro, estable, consciente de lo que pasa, empezar a buscar tus propios movimientos de ataque. En cambio, si el oponente espera y tú comienzas inmediatamente a tratar de pasar la guardia, estará a la espera de que cometas un error, o dejes algo, y correrás mayores riesgos de ser finalizado o perder la posición. 

La clave, en el jiu jitsu avanzado, es atacar cuando el oponente no está a la espera de nuestro ataque. No debes intentar hacer cosas que el otro espera; cuando él está en la guardia, lo primero que hace es asegurarse de que no puedas pasarle la guardia, de modo que se cerrará con todas sus fuerzas, y atacará tus movimientos. Ryron promueve una mentalidad defensiva, espera, dice. No hagas nada, manténte en un lugar seguro, postura baja, codos bien pegados al cuerpo, manos en los bíceps o la cintura del otro... Y entonces será él quien deba ponerse activo e intentar usar su guardia ofensivamente. Ahora, es mucho más probable que puedas encontrar aperturas cuando está moviéndose e intentando progresar que cuando está a la espera de tus movidas. 

Todo esto que dice Ryron proviene de una destilación ya muy avanzada del jiu jitsu que les enseñó a él y sus hermanos su padre, el maestro Rorion Gracie. Keep it playfull, suelen decir tanto Ryron como su hermano Rener; ambos son unos maestros, y cada vez que los escucho percibo las cualidades de una mente que analiza minuciosamente, de manera científica, las posibilidades y las variaciones de cada posición. Ryron insiste en que el brazilian jiu jitsu es, en esencia, un arte de sobrevivencia. Te permite tener una chance segura de salir bien parado contra alguien más fuerte, más grande, que goza de mayores probabilidades, en los papeles, de vencerte. Entonces, Ryron dice que no pelea a vencer a su oponente lo antes posible, sino que lo vencerá logrando cansarse más lentamente que su oponente. 

Rener puntualiza que los principios del jiu jitsu son la mentalidad de sobrevivencia; la economización de la energía, el uso eficiente; y los movimientos naturales del cuerpo. En este video comenta el concepto de switch: rener gracie y otro enfoque. Rener habla con intensidad, la visión de la Academia Gracie es la de priorizar la defensa personal. Debes poder enfrentarte a un browler en la calle. También es bueno que sepas jiu jitsu deportivo, pero lo primero que debes aprender es el enfoque de defensa personal del jiu jitsu; ellos piensan que lo que se aprende primero es más difícil de olvidarse. Invierte primero en tu formación para lidiar con situaciones imprevistas en la calle, dice Rener. "Nuestra meta no es crear estudiantes dedicados. Nuestra meta es crear Helio Gracie: cientistas del jiu jitsu. Personas que teniendo entendimiento de los principios corporales, y los ejercicios correctos, puedan hacer su propio jiu jitsu. Ryron lo pone de esta manera: sólo te estamos enseñando 50%. Nosotros te enseñamos lo mejor, pero el filtro eres tú, y eres tú el responsable de que funcione para ti perfectamente, de tu progreso. Nosotros te daremos ideas de como estimular la revolución del jiu jitsu, y tú vas a hacer la revolución con nuestra ayuda. Hay toda una sección en la Universidad Gracie dedicada a la filosofía; la filosofía es como la gasolina para el automóvil. Tienes que tener alguien jalando la revolución hacia adelante. Y ellos son los estudiantes". 


Esto es clave, porque se trata de un principio fundacional en la filosofía Gracie. Debes estar consciente de cuáles son tus puntos de apoyo en cada posición, en medio del movimiento, y de cuáles son los puntos de apoyo de tu adversario. Un ataque se planea poniendo la propia fuerza de palanca de tu cuerpo en dirección hacia el lado en el que el adversario ya no puede apoyarse. Por ello siempre se habla de tratar de romper su posición, sacarlo de su balance, y entonces enfocar tu fuerza hacia ahí. 



En la serie de dvd's elaborada por Rener Gracie y su hermano Ryron, se observa una asombrosa capacidad para desmenuzar los detalles que intervienen en la eficiencia de una técnica. He visto algo de los seminarios de Rickson Gracie, también videos de Stephan Kesting, en los que aprendí mucho, pero esto va mucho más allá. Tanto Rener como Ryron se comprometen a brindar lo mejor de su capacidad de análisis en cada técnica.



Gracie combatives 1

Rener Gracie haciendo sparring con las manos atadas

Ryron on twitter

Rener on twitter

jueves, 2 de mayo de 2013

DIVINO MANDATO


Por: Jorge Luna Ortuño

Cuando terminas de escribir tu libro, pintar tu cuadro o visitar a aquella persona que te llamaba en las noches llenas de silencio, entonces el universo se termina de equilibrar maravillosamente en algún punto lejano. Esto no es para que nadie se crea poseedor de una falsa importancia, o sirva de pretexto para la egolatría, al contrario, es una simple verdad que quiere decir que has cumplido con tu tarea encomendada. La existencia espera siempre que hagas lo que debes hacer. Es posible a veces que te lo recuerde cuando el paisaje de un atardecer se ilumina de manera distinta, o son tus ojos los que lo iluminan junto al zumbido del micro que acaba de pasar  en la sombra de tus recuerdos. 



martes, 30 de abril de 2013

A JESÚS URZAGASTI


Por: Jorge Luna Ortuño

No volveremos nunca de ese país
 al que todavía no hemos ido.
Nos quedaremos allí
 como rehenes nocturnos del verano 
y sólo al alba reconoceremos
 la belleza de sus habitantes
 con la mirada del amor”.

Jesús Urzagasti, “Correspondencias”.

Comencé a leerlo una mañana soleada del 2009 en un rincón de Sopocachi (La Paz). Tirinea (1969), su primera novela, se me apareció entonces como un juego de columpios en el parque, eran idas y venidas, me hacía respirar la humedad de la tierra y luego me arrojaba hacia arriba, donde sentía que las puntas de mis pies casi tocaban el cielo. Tomé los vasos de agua que me correspondían y semanas después lo conocí en persona. ¿Cuántas veces se tiene la dicha de conversar con el autor de los libros admirados? Aquella vez tuve ese privilegio, que se multiplicó por cinco, pues comenzó también una amistad única con su adorable familia. Curioso que su morada se encontrara a sólo tres cuadras de la mía, y que en tantos años de trajinar por esos rumbos ni siquiera lo haya sospechado.
Escribo tratando de ignorar el hecho lamentable, pero se cuela en la hoja el muy pillo. ¿Quién iba a saber que el 2013 sería el año? Jesús Urzagasti también tomó los vasos de agua que necesitaba, y cubierto de su sombrero chaqueño, el pasado sábado 27 de abril inició el gran viaje a los campos donde los vivos no tienen cabida. Me tinka que no dubitó ni un segundo ante tal invitación.
Ahora otros paisajes más fulgurosos y transparentes le esperan a nuestro amigo. Siendo fieles a su inconmovible confianza en los designios de la vida, debe asumirse que todo sucedió como correspondía. Se fue en el momento que tenía que irse. Como el mismo escribía en Tirinea: “de todo puede uno librarse, hasta de escribir lo que estoy escribiendo, pero ¡guarda con alargar el camino que nos separa la muerte!” (pp. 53-54).
Por supuesto que todos aquellos que lo queríamos y disfrutábamos de su compañía llena de risas y una asombrosa sabiduría, derramaremos lágrimas saladas en la visita de los recuerdos, y quizás hasta roguemos  a los dioses ocultos que nos devuelvan al menos un día para tomarnos una botella de vino con nuestro amigo, el poeta que hacía danzar los rincones de una memoria lejana y recóndita de Bolivia. 
En nuestra manera humana, demasiado humana, de observar los sucesos, calificaremos todavía durante un tiempo el día de su partida como nefasto, dada la reciente impresión. Sin embargo, nos reconfortará siempre saber que vivió la vida que quería vivir, y se fue con una sonrisa de esas que únicamente conquistan aquellos que se conducen con incorruptible autenticidad hasta el último soplo.
Sabemos que Jesús Urzagasti nació en la provincia Gran Chaco en 1941, y fue hijo de Alberto Urzagasti y María Aguilera. Al mismo tiempo, presentimos que tuvo más de un nacimiento, y que un día afortunado un rayo azul lo puso en contacto con fuerzas añejas que lo colocaron en un plano en el que aprendió a habitar con imperturbable serenidad. Desde ese momento supo que seres como él están destinados a vivir en poblada soledad, donde tejen su morada llena de gratitudes a la tierra. Encantado, siguió la vía que frecuentan los poetas, y fue ese el medio que eligió para acercarse a las puertas invisibles sin nombre. La muerte no le despoja de nada, al contrario, él vuelve con todo al país del silencio y sin haber abierto el pico. Recuérdese que él mismo había escrito El último domingo de un caminante, tal vez porque sabía que estaba escrito el día en que se  devolvería su cuerpo a la tierra prodigiosa.
Conversar con él era siempre una cuestión de sintonía. No le gustaba lo forzado, menos aun lo rebuscado. Las palabras debían ser directas, como peces que se ahogan en los baldes marinos y es menester lanzarlos pronto de vuelta a los océanos. ¡Cómo habrá sido de fulgurante su voz que la noticia de su partida caló hasta en los pechos de los seres más ajenos a su mundo!
Una de las cosas que más me gustaba era oírlo leer uno de sus poemas, en especial algunos que publicó en su libro Frondas nocturnas (2009); recuerdo su voz profunda, serena, su forma musical de leer, acompasando la respiración con un ritmo que sin duda extraía del mismo texto. Un consuelo, principalmente para los que no lo escucharon, es que existen en la web videos en los que aparece leyendo algunos poemas inéditos. (En el canal “urzacreatives” en Youtube).
Para todos los que saben amar el mundo cuando leen un libro, siempre existirá la posibilidad del reencuentro con Jesús Urzagasti. La muerte nos priva de su presencia física, pero no de estar con él. ¿Qué otra cosa es leer a nuestros maestros si no es conectar de manera inalámbrica la afinidad de nuestros espíritus, más allá del tiempo y las distancias? Por ello sabemos que el muchacho picarón de Palmar no se fue, ni siquiera se lo ha perdido. Simplemente inicia un tiempo en el que habrá que comunicarse de diferente manera con las bellas imágenes que atesora del mundo. Desde que apareciera su tercera novela De la ventana al parque, sabemos que sus aventuras en el más allá no nos estarán vedadas, solamente hará falta mirar con amor y escribir el libro.
Hasta la llegada de éste sábado definitorio, Jesús Urzagasti siempre se ocupó de sus asuntos y trató de no molestar a nadie. Gozaba del calor de su familia que alegró un gran tramo de su vida, y de las visitas ocasionales de sus amigos, que aderezaban los trabajos en los que se había internado. Pero todavía demasiado adormecidos en la rememoración infinita y erudita del difunto Jaime Sáenz, los literatos y las instituciones locales poco se ocuparon de Jesús Urzagasti en La Paz, peor aún en el resto del país, algo que pasa casi en todos lados, pues el ser humano parece admirar con más afán a los héroes que se han ido o se encuentran lejos, y olvidarse de los que tiene en casa alumbrando todavía con su existencia clandestina y silenciosa. No le hacía falta reconocimiento, pero sí hubiera sido justa mayor gratitud. Sin embargo, la calidad de su obra lo llevó con todo derecho a tener el privilegio de pasearse el año pasado en gira literaria por siete ciudades italianas en compañía de su amada esposa Sulma; en la ocasión presentó su libro El árbol de la tribu (2012), gracias a los esfuerzos de la editorial Sinopia de Venecia, a cargo de Claudio Cinti, otro ser humano formidable. Jesús lo aceptó con alegría, el poeta lo agradecía pero no lo necesitaba, era lo que era, un halago, un gesto, un homenaje, el más importante que se le haya hecho en vida, y tuvo que ser fuera de nuestro país.
“Algún día estaré frente a lo desconocido, tendré en mis manos lo que mi memoria se empeña en ocultar; ese día perderé para siempre el nombre con el que me identifica el mundo, el famoso nombre que tiene la virtud de separarme de lo que soy. Sé muy bien que soy un animal perdido en la noche y por lo tanto un nombre más, un sonido más. Cuando suceda lo que espero seré el mundo y no estaré lejos de nada”. (p. 83)
Cuando escribió estas líneas en Tirinea, Jesús tenía 25 años, toda la sobriedad y madurez del poeta ya estaban ahí, de modo que dedicó el resto de su vida a escribir un solo gran libro. Habiendo vivido en plenitud, finalmente sucedió lo que esperaba, pasó un camión en la tranquilidad de la noche y él se hizo poema, ahora canta la tierra mientras su árbol más querido se transforma en una lluvia. 


"Dichosas palabras" de Jesús Urzagasti

Encuentro con Urzagasti en el Instituto Ital-latino americano

Palabras sobre su despedida

sábado, 27 de abril de 2013

Saludo a mi amigo y maestro Jesús Urzagasti

Acaso reencontrarme con este pequeño pasaje de poema sea mi primera forma de confrontarme con la noticia de su partida. Hoy en las primeras horas de la mañana me enteré de que inició el gran viaje. Pocos como él estaban tan preparados. No sé si es cierto aquello de la reencarnación, no tengo religión alguna en la cual depositar mis proyecciones. Solo se que un alma tan buena como la suya debe volver de una u otra forma, teniendo tanto que compartir, tanta sabiduría que destilar en las mentes y los corazones de los jóvenes sin rumbo, de las almas perdidas y de los cantores dichosos que salen de la tierra. Desde luego que no se ha ido, en lo que a mí respecta simplemente ingresa a otro nivel de presencia. Siempre lo tuve en lo más alto, a lado de mis grandes maestros, los que encontré en los libros y en la vida. La generosidad de una mañana en santa cruz, vía el poeta Nervol, hizo que lo conociera, y sólo por ese hecho este poeta tiene mi agradecimiento eterno. Lo llamé para presentarme, y gracias al pasaje que había abierto el poeta tuve la alegría de que acepte recibirme. Esporádicamente lo visitaba, hablábamos de literatura, de fútbol, de lugares, de relaciones, de la vida. Las horas se pasaban como agua entre los dedos. El tiempo selló todo, la complicidad misteriosa de nuestros espíritus, esa que aparece en la amistad, nos unió como tales, no sólo con él, también con la tribu de los caminantes que alegraron cada uno de sus días, Sulma, Carmen, Pibi... Lo mágico era que a él podía leerlo, y en ocasiones conversar, y hablar sobre lo que había leído. Nadie me enseñó más del oficio de vivir y de escribir. Volverá como una lluvia cualquier momento, mientras persiste en mi memoria la imagen de nuestro último encuentro hace un mes, disfrutando del vino, y escuchándolo mientras pensaba que existen tantas cosas en el mundo en las que no tengo el cuidado de reparar, y de pronto son más tibias y azules cuando se observan a través de sus ojos transparentes.



La lluvia - Jesús Urzagasti (fragmento)



"La lluvia es para mí lo que yo soy para el mundo. Con eso está dicho todo. Pero ahora llueve en algún patio, en algún camino, en algún cementerio donde los muertos abandonaron sus tumbas para cobijarse bajo los árboles. Llueve para los que murieron en una tibia tarde de primavera. No llueve para los que murieron escuchando el rumor de su propia muerte, porque para ellos ya llovió en mi corazón cuando quise alabar la transparencia y el color azul de las montañas…"

lunes, 22 de abril de 2013

LECTURA, VIDA Y FILOSOFÍA





Jorge Luna Ortuño - Filósofo

 El mundo de los libros es un mundo maravilloso, demasiado extenso para el tiempo de una vida. Y dentro de la gran biblioteca humana, la filosofía como área temática ocupa un importante espacio que será el legado de la especie en los siglos por venir. Pero no es la existencia de una impresionante cantidad de libros de lectura obligada lo que nos plantea un gran problema a los seres humanos; es decir, no es lo primero tener que lamentarse al darse cuenta que habrá un montón de ellos que desconoceremos, que será imposible leerlo todo. Pues lo más difícil, lo que realmente hace inimaginable el tiempo que necesitaríamos es el hecho de que las prácticas de lectura se renuevan constantemente, generación tras generación.

Hace poco leí en Internet que la firma japonesa Neurowear creó un auricular inteligente, llamado “Mico”, que permite controlar la lista de reproducción musical en función del análisis del estado de ánimo de la persona que lo tiene puesto. El equipo consta de unos cascos de música convencionales en los que va situado un sensor situado en la frente, y que es capaz de detectar las ondas cerebrales. (www.alt1040.com). Cito esto porque algo similar se podría dar con la lectura: imaginen que en el futuro aparecerán unos I-pods o tablets sensibles, conectados por unos cátodos a nuestros cerebros, que nos permitirán leer libros digitales, pero ofreciéndonos una versión variable del texto según el estado de ánimo en que nos encontremos. No es algo tan descabellado. Después de todo, ya sea cuando observamos un hecho, hablamos de una persona, apreciamos un cuadro, escuchamos una canción o leemos un libro, siempre tenemos la capacidad de teñirlos del color que corresponde a nuestro propio estado de ánimo, a nuestros conocimientos, a nuestra actitud, a nuestra buena o mala digestión y otros cien factores.   

De modo que la apabullante cantidad de libros existentes, sumada al  inagotable material disponible en Internet, no es nada cuando nos damos cuenta que ni siquiera es suficiente con leer una sola vez cada libro, puesto que existe una pluralidad de formas de leer cada uno de ellos, y además éstas se renuevan. Muchas veces decir que un libro no sirve es una equivocación, más correcto es decir que no te ha servido a ti en un momento puntual, según los recursos de lectura con los que contabas, el desarrollo de tu ser como persona y el estado de ánimo en el que te encontrabas. Más importante aún –algo que se aprende en filosofía– es que no se puede pedir al libro que nos interese; no existe relación verdadera con el libro si antes no viene cada uno con preguntas e intereses propios, en búsqueda de algo, aunque sea el simple hecho de querer sentirse acompañado.

Esto nos lleva a ver algo que se omite cuando se habla de leer. Es muy común escuchar en diversas esferas de nuestra sociedad que se necesita fomentar más “el hábito de la lectura”. Pero casi nadie en nuestra sociedad se anima a precisar qué tipos de prácticas de lectura deben fomentarse, según qué concepto de la lectura e idea de lector(a). Año tras año se organizan ferias del libro, se abren librerías, se expande la piratería de libros universitarios, de autoayuda y organización empresarial; de hecho, actualmente en Bolivia se especula sobre la aprobación en el Senado de la Ley del Libro y de la Lectura Óscar Alfaro. Al respecto, Pablo Groux, ministro de culturas, sostiene que un objetivo de la ley es “ofrecer a la ciudadanía una mayor accesibilidad a los libros, con precios más baratos y mayor acceso a bibliotecas públicas, las cuales se crearán en cada municipio”. (La Razón, Bolivia 26-03-2013). Aunque suene positivo, nos parece que ésta política de incentivo se mueve en base a una comprensión estándar, muy pobre y desactualizada del acto de leer en el mundo que vivimos. No es una cuestión de precios ni de falta de bibliotecas lo que facilita el acceso a los libros, puesto que existen libros de todos los precios y escasos son los ciudadanos que van a leer a una biblioteca otra cosa que no sea el periódico. Lo que realmente puede fomentar las relaciones con los libros, y el acceso a los textos, es cambiar nuestra manera de concebir el acto mismo de la lectura.

Hasta aquí hemos planteado brevemente un problema, y ese problema exige que se piense el término lectura como un concepto. Brindaremos un ejemplo para mostrar hacia donde vamos.

Tomemos el artículo publicado en el diario El País, Madrid, por Javier Goma Lanzón (Suplemento Babelia, 14-03-2013) que titula “¿Dónde está la gran filosofía?”.  El autor defiende la tesis de que en los últimos 30 años, la filosofía contemporánea habría desertado de su misión de proponer un ideal y un relato totalizador a la sociedad de su tiempo, y por ello estaría en deuda. Además enfatiza que la filosofía siempre existió para proveer ideales intemporales y universales, una especie de objetivos morales que inspiren a los ciudadanos, que les dicten normas sobre cómo deberían ser. Pero ¿acaso es esa la tarea de la filosofía?  En una carta al director, (publicada el 23-03-2013), el lector Violant Barquet le objeta al autor que “los ideales no se proponen, ya existen”. Nosotros sumaríamos además que las diferentes formas de religión organizada ya se encargan de proponer ideales (paraíso terrenal, p.e.), y que ésta visión corresponde a la propuesta del gran Platón –tierra de cultivo de la teología cristiana– pero que no se puede hacer de ella una generalización para toda la filosofía. Siguiendo con la carta de Violant, él agrega que “la tarea de la filosofía, desde su origen hasta nuestros días, fue y debería seguir siendo la de poner en duda, es decir, cuestionarse lo que se da por hecho”.

La pregunta fácil sería ¿quién tiene la razón? Pero plantearlo carece de interés. Cierto es que nos sentimos más cercanos a los criterios de Violant Barquet, pero no porque él posea la razón, simplemente por una mayor afinidad en la forma de leer los textos filosóficos. Goma Lanzón termina así su artículo: “Si la filosofía quiere recuperarse como gran filosofía, debe hallar el modo de proponer un ideal cívico para el hombre democrático…”.  No compartimos esta idea porque, en nuestra práctica de lectura, no esperamos de una filosofía que nos provea de respuestas ya masticadas y digeridas –antes todo lo contrario. Lo que el autor del  artículo mencionado propone es completamente legítimo, y no hay lugar para la discusión, simplemente se trata de diferentes acentuaciones en la lectura. Es evidente que éste señor ha leído bastante, o al menos tiene un conocimiento amplio de la bibliografía filosófica moderna y contemporánea. Pero lo que él busca en los textos de la historia de la filosofía es probablemente algo que encontraría mejor en manuales de vida, tratados de moral. Hegel nos ha dejado un relato totalizador quijotesco, pero de difícil lectura, ¿cuántos lo llegan a leer? ¿Y cuánto ha influido positivamente en la historia? Kant construyó su obra como una maquinaria perfecta, nos proveyó del imperativo categórico, ¿dónde más se puede llegar en filosofía en temas de moral? Nietzsche planteó la inversión de todos los valores, nada le hubiera resultado más repugnante que hacer de sus libros unos recetarios normativos.

Por otra parte, la manera que tiene Javier Goma de etiquetar a los filósofos corresponde a las que se dan en los manuales de filosofía, los cuales tienen su propio código de lectura, más abarcador, revisionista y divulgador. Él cita decenas de libros y autores contemporáneos de manera erudita, sólo para despacharlos como insuficientes o ajenos a su idea de “gran filosofía”. Hay que entender cuál es el problema que plantea: su problema es que la ciudadanía se encuentra carente de modelos, certezas, bases bien fundadas sobre cómo vivir hoy en día de una manera superior, y le reclama a la filosofía contemporánea la responsabilidad de establecerlas. Para nosotros el problema que interesa es otro. Sólo para ubicarse en un plano, es bueno poder identificar según qué tipo de lectura plantea lo que plantea; nos parece una lectura más propia del comentarista y recopilador de textos. No es ni mala ni buena, simplemente es una práctica de lectura posible. La cuestión es que esa práctica de lectura, que no sabemos si es plenamente consciente, le marca también topes y límites a su manera de aprovecharse de la filosofía.

He aquí la gran diferencia. Para nosotros no se trata de cuánto puedes esperar de un libro de filosofía, sino de cuán preparado estás para saber aprovecharte de éste. Antes que la lectura, el lector. ¿Dónde lee? ¿Cómo lee? ¿Para qué lee? Jean Marie Goulemont señala que “el lector, en su relación con el texto, se define por una fisiología, una historia y una biblioteca”. (En su ensayo: “La lectura como producción de sentido”). Siempre que leemos estamos relacionando lo leído con nuestra biblioteca leída (sea grande o chica), con nuestro pasado, con nuestras vivencias, y nuestro entorno. Todo lo que tenemos es nuestra memoria y nuestra imaginación, por eso es importante leer, para enriquecerlos cada vez más, de modo que la siguiente lectura sea más productiva, más comprensiva, más placentera. Para nosotros el problema es otro, porque nos damos cuenta de que los grandes filósofos que admiramos, todos ellos, escribieron según los problemas de sus sociedades y según las condiciones de lectura de esas épocas. La forma de leer ha cambiado radicalmente en los últimos 30 años, sería tonto negarlo. Entonces el problema es ¿cuáles son las prácticas de lectura idóneas para el aprovechamiento de los textos filosóficos en la actualidad?

Hace ya un tiempo que se popularizan los institutos que enseñan métodos para leer más rápido (“lectura veloz”, “lectura inteligente”), pero están enfocados principalmente a textos de no ficción. ¿De qué serviría en filosofía leer más palabras en un minuto si no se comprende? Ahora, comprender es algo que depende mucho más de las condiciones del lector que de la prosa del escritor, del sentido que éste ha querido darle al texto o de la forma que lo ha hecho. Y hoy en día los textos multimedia, el uso de los blogs, las aplicaciones móviles para leer libros digitales en tablets o I-phones, todo ello implica una revolución en las maneras de leer, en la forma de captar pensamientos. El libro de Gordon Dryden y Jeannette Vos, La revolución del aprendizaje, es de lectura indispensable para ponerse al tanto.

Por otro lado, todo nuestro trabajo está enfocado en relacionar la filosofía con la práctica. Creemos que ya no funciona aquella definición que la considera sólo reflexiva, o contemplativa. En todos los ámbitos de la vida se demanda mayor reflexión, ya sea en torno a la crisis de la Iglesia Católica, del fútbol nacional, de la política, del Estado, de la economía mundial. Y en todos lados se murmura lo mismo: “debemos reflexionar sobre los temas de fondo”, “hay que reflexionar acerca de la estructura misma”, “hay que llegar a la esencia de las cosas”… ¿Cómo es que se sigue considerando inútil a la filosofía? Pero su utilidad no viene de que sea reflexiva. Nadie necesita de la filosofía para reflexionar sobre su campo, pero si se sale de su campo y busca en la filosofía puede ampliar sus maneras de aproximarse al problema, de plantearlo, de rayar sus vértices. Para nosotros la filosofía no enseña ideales, en cambio enseña a leer. Y no es poca cosa, pues la manera en que usted lee una situación, un problema, un partido, un libro, un cuadro, una relación, etc., puede cambiar la manera en que usted piensa, vive, aprende, trabaja, enseña y actúa. El filósofo no es un sabio, pero es justo esperar de la filosofía una mayor comprensión de las cosas, del funcionamiento del mundo, de las relaciones de poder, de la construcción de uno mismo…

Para nosotros leer, antes que buscar significados, es "hacer algo" con el texto, ponerlo en acción en otra parte, y no existe una sola lectura erudita ni profesional que pueda reclamarse como la “verdadera”. Nuestras formas de experimentar el estar-en-el-mundo cambian, y nuestra experiencia del libro también. Así, leer es como analizar un combate de boxeo: Cus D`Amatto y Mike Tyson visionando cintas de boxeo históricas: Dempsey, Louis, Frazier, Alí, Foreman… Y viendo esas cintas con el propósito de tomar algo para incorporarlo a su propio arsenal, construir su estilo. Esa es una práctica activa de lectura. Lo mismo se puede hacer cuando se entra en el fabuloso mundo de la filosofía. ¡Tanto para extraer! Lo único que se necesita es tener cada uno su propio plan en marcha, una dirección a la que tiende espiritual y profesionalmente, y entonces se sabrá mejor qué es lo que hay que buscar, dónde pulir y dónde potenciar. Antes que un “hábito”, la lectura es un “placer” de vida.


LINKS RELACIONADOS:

éste artículo publicado en La Razón, Tendencias

Vocabulario de expresiones corrientes en torno al pensamiento inalámbrico


  
Pensamiento inalámbrico. Plural Editores, Bolivia (2013)


“Uno no puede dejar de tener la sensación de que estas fórmulas matemáticas tienen una existencia independiente y una inteligencia propia, que son más sabias que nosotros, más sabias que sus descubridores, que obtenemos más de ellas que lo que originalmente se puso en ellas”.
  
Heinrich Hetrz, descubridor de las ondas electromagnéticas.


"La experiencia del mundo no consiste en el número de cosas que se han visto, sino en el número de cosas sobre las que se ha reflexionado con fruto".

Gottfried Wilhelm Leibniz.


En distintos ámbitos de la vida, en diferentes edades y variados círculos sociales, se utilizan cierto tipo de expresiones que establecen un imaginario acerca de lo que es "estar conectado", lo que es "cortar las ataduras", ser un desaforado, o en otras palabras un ¨desatado¨, también ligarse o referirse al cordón umbilical imaginario de una persona, cuando es demasiado apegada a sus raíces familiares, a la casa, a las posesiones, a una persona, a un dogma o a una tierra. Proponemos en este libro una forma inalámbrica de vivir. De hecho, el cordón umbilical es una buena imagen:  al principio, el feto se encuentra dentro del vientre de la madre, los une íntimamente ese cordón, que luego se corta en el momento del parto. Sin embargo incluso después de que el cable o el cordón se ha cortado, la dependencia continúa, y sólo será después se irá desarrollando una conexión entre madre e hij@/ padre e hij@, las cuales no dependen de esa atadura física. Seguramente estas relaciones, las de los padres con los hijos, tienen por ello el potencial de ser las más estrechas que existen en el mundo. 

Pasa de igual forma en otros ámbitos. Desde que habitamos la gran cancha del mundo, las instituciones que nos cobijan tratan de instalarnos su propio cordón umbilical: civismo, moralismo, dogmatismo... algún tipo de sensación de deuda...

Sería muy afortunado que cada uno supiera elegir la dirección que quiere imprimir a su vida, cortando las ataduras que lo fijan a una tierra donde ya no puede salir fruto alguno. Pero este proceso de corte no puede ser brusco, ante todo se impone la prudencia. De hecho, invitamos a reconocer la necesidad de pasar por las instituciones, internarse como aquel que arma su base de datos. Los que hacen la diferencia son los que no le dan la espalda al momento en que deben asumir su mundo, único e intransferible, aunque sí comunicable. 

Los seres inalámbricos no se han deshecho de todos sus cables de una vez por todas. Avanzan con lentitud, dosifican, organizan sus conexiones con esmero, otras suceden en el camino. Estar libre de ataduras no es viajar como un globo a la intemperie; ser inalámbrico es dispensar de los cables, pero mantener una conexión con la existencia de la manera más directa posible. 

Estas son algunas expresiones que se utilizan corrientemente en nuestras calles y situaciones cotidianas, son vestigios de la existencia de un pensamiento inalámbrico intuido, aunque no siempre practicado:

- El jugador clave no está "enchufado" en el partido. (Así opinaban de Xavi los comentaristas de Fox Sports, luego de que el Barza fuera goleado por el Bayer Munich). 

- Están tratando de "amarrarlo". (Expresión comúnmente usada acerca de ciertas mujeres que ocultan oscuras intenciones detrás de la noticia de un embarazo imprevisto).

- Siento que me quiere "sujetar" y me tira de la cuerda. Nuestra relación es un tira y afloja la cuerda. (Confesiones de una colega acerca de sus relaciones conflictivas con su esposo).

- Quería besarla para ver si se sentía alguna "conexión" entre ella y yo. (Esto lo escuché en el reality show de MGM, The Bachelor).

- "Conectá de una vez el televisor. Ya debe estar por empezar el partido". (De un comercial televisivo en Argentina).

- "Todavía no "cortó el cordón umbilical" con su familia". (Dicen que para un muchacho, la mejor forma de cortar el cordón con su familia son las dos tetas de una mujer).

- "Necesitaba alejarme del trabajo, de la ciudad, de las calles bulliciosas, y "desconectarme" por unos días de todo". (Muchos escriben en sus muros de facebook sobre su ansiedad de que sea viernes, otros sobre una vacación esquiva hace varios años).

- "Cuando danzo me siento "conectada" conmigo misma". (Una bailarina de danza con el tubo).

- "Algo pasó, me "desconecté" de toda la situación por unos segundos". (Comentarios de un transeúnte distraído).

- "Ya me "conecté" hace rato, estoy en línea". (Cuando se acuerda con un amigo una videoconferencia o chatear por alguna página social).

- Una compañera de trabajo nos comentó que una vez en Brasil cuando viajaban en barco, su hija, sin querer, dejó caer su peluche al agua. "Yo ni le dí mucha importancia -nos dice- pero ella se acuerda hasta ahora". Según su parecer, lo que no entendía en ese entonces es que "el peluche era el cable a tierra de su hija", por eso era tan importante.

- No basta conocer el alfabeto para decir que se lee. Leer un libro, realmente leerlo, es "conectarse" con el libro. Existe gente que juega un partido de fútbol o se encuentra a nuestro lado, pero parece completamente desenchufada de la experiencia, y es casi lo mismo que no estuvieran. Lo mismo pasa con los que hojean libros al cohete. Fomentar la lectura no es otra cosa que alimentar las posibilidades de conexión con el libro. Todo lo que interesa en la vida pasa por la conexión. Amar es conectar, pensar es conectar, vivir es conectar. 

-@msvicgracie 23h. En twitter, Victoria escribe:
People say we can connect with the world, yet half the time is spent in silence with friends and family while everyone is on their phone...

Gracie Breakdowns UFC Partnership
All the fans that are watching MMA aren't connecting with the arts. They're loving the fights, but there's a disconnect between the spectator and the actual practice. We realized that our next mission was to turn those casual fans into explorers and practitioners of the art. For us, the main concern is getting more people connected to the jiu jitsu side of it. That's when we had the idea for the Gracie Breakdowns.
We used a language called LCD (Lowest Common Denominator) to break down the moves for the casual fan who might not know anything at all about jiu jitsu to understand. The breakdowns became so effective and got so many views, that we got the call from the UFC asking us to do the breakdowns in partnership with them for Fuel TV. That's the phone call we had been waiting for, because I know that once we started doing these with the UFC, they would reach a much wider audience.
RENER GRACIE 



Amigos lectores, los invitamos a comentar este tipo de frases o expresiones, en base a sus conversaciones del día a día.

domingo, 21 de abril de 2013

FESTEJO APARICIÓN OFICIAL DE MI PRIMER LIBRO


Caminando con naturalidad, y ya sin mucho tiempo para imaginar lo que pasaría, el pasado viernes 19 de abril finalmente tuve en mis manos los primeros ejemplares del libro que escribí el año pasado: Pensamiento inalámbrico Plural editores, 2012. Hojearlo fue como pasar a la sala de maternidad. Lo que más reconforta es que se trata de algo que uno deja y que sobrevivirá a nuestra vida. Sin conocer de los misteriosos caminos que le tocará recorrer a este libro, sin poder imaginar las manos por las que pasará, solo atino a expresar la alegría que me embarga de poder compartir, de poder devolver al menos algo a este mundo y la vida, que me dan tanto año tras año. Como no podia ser de otra manera, lo festejamos de manera íntima con los amigos entrañables que estaban en La Paz; sobre todo fue un pretexto para reunirnos, una especie de despedida hasta nuevos encuentros, pues en estos momentos cada uno de nosotros se apresta a realizar viajes y surcar hacia nuevos destinos.Bien sabrán ellos, como lo aprendimos en conjunto, que la distancia no corta nada cuando la amistad es inalámbrica.

 




Ni qué decir de mi familia, que fue apoyo incondicional durante todo el trayecto. No hay mucho que agregar, una vez que creo haber dicho lo que debía decir en el lugar y el momento correcto. No se alardea el cariño, en este blog nos limitaremos a compartir la pequeña reunión con dos imágenes. Están ahí los principales gestores que me permitieron mudarme a otra ciudad, cambiar una forma de vivir segura por otra llena de nuevas preguntas, conocer grandes amig@s y personas que quizá nunca hubiera conocido, los cuales trazaron rutas de insólitas aventuras. Ellos me permitieron formarme en filosofía. Aqui las fotos de un reunión por la obtención de la licenciatura en filosofía por la UMSA. un logro que vino de la mano con el libro.



jueves, 11 de abril de 2013

PROGRAMA DE AMPLIACIÓN DE LA FILOSOFÍA VI



Hace poco leí un artículo sobre la filósofa Martha C. Nussbaum. Me trajo una idea: lo que hace falta en Bolivia es una propuesta de proyecto para ligar desarrollo económico y filosofía. Veamos por qué a nivel micro. Todos recordarán aquella conmovedora historia de Chris Gardner, contada por Will Smith y su pequeño hijo en La búsqueda de la felicidad; en la historia ambos pasan una serie de apremios y privaciones, mientras Gardner, sin contar con mayor apoyo, lucha por hallar seguridad y estabilidad en la persecución de un empleo como corredor de bolsa; es un caso particular que nos permitiría mostrar cómo y por qué es importante pensar la economía con la filosofía, no sólo aquí y no sólo ahora. En  el fondo, esa película nos habla de cuán egoísta es éste mundo, de cuán egoísta debes ser para alcanzar los niveles más altos del estratósfera social y económica. 
En todo el mundo se habla de motivación como una de las claves para tener éxito. El éxito es la categoría central, pero la motivación es una de las áreas en la que más se enfocan. En la historia Chris Gardner es un hombre que se automotiva a partir de ver a su hijo. Todos tenemos algo semejante que nos motiva a movernos en nuestras vidas. Pero cuando se dice que hay que trabajar la mente, empezar a pensar diferente para promover nuevos modos de vida, no es suficiente con motivar. La motivación puede ser también una manipulación. Muchas compañías que basan su éxito en la capacitación contínua a sus empleados y vendedores utilizan la motivación para empujarlos a la pista rápida de la carrera de ratas: correr por conseguir dinero para gastarlo en otros bienes que te obligan a tener más dinero para mantenerlos. El personaje de Will comienza a desesperarse, se pelea con su amigo del barrio por $us 14 que le debe; se baja de un taxi sin pagar, porque elige en ese momento que es mejor perjudicar al taxista antes que gastar ese último resto de dinero que podría servir para alimentar a su hijo. Y corre por la ciudad y el metro, y por un momento todos queremos que no lo atrapen. Pero eso es desde nuestra visión incompleta y parcializada de la historia; ya Will y su hijo se han ganado nuestra simpatía, y sabemos de sus circunstancias desesperadas. Sin embargo, ¿qué si el taxista estuviera viviendo una situación de escasez parecida, en caso de que esto haya sucedido así en la vida de Chris Gardner, el personaje cuya vida inspira la película? La motivación te enseña a ser egoísta, activa la voluntad, pero no una comprensión global de las cosas, de las situaciones en la que te encuentras. Puedes correr muy rápido, y hacerlo durante mucho tiempo, y llegarás, quizas antes de lo previsto, pero lo importante es ¿a dónde? ¿A qué costo? Por supuesto que funciona, tendrás para ti una manera de vivir, buena o mala, ¿pero a qué precio funciona eso para ti?

De modo que tenemos este proyecto. Unir desarrollo económico con filosofía. La idea aquí es potenciar la lectura como un paso inicial básico, el punto de partida y de llegada de la filosofía. (La lectura es para la filosofía lo que un aeropuerto es para el pasajero). Pensamos que es el medio para compensar la enorme desigualdad de nuestro país respecto de los países más desarrollados. En Europa, en ciudades como Francia o Alemania, lo que se observa es una educación mucho más alta, no sólo a nivel académico, principalmente de normas de vida, de convivencia en sociedad, respeto y cuidado del espación público, educación vial, respeto de los transeúntes respecto de las señalizaciones y cruce de calles, etc. Si en algo estamos atrasados en Bolivia es en educación y es esto lo que nos separa de un mundo de posibilidades. 

Entonces, leemos en un artículo publicado en el diario madrileño El País (13/0ct/2012) que la filósofa, 
Martha Craven Nussbaum, profesora de Ética y Derecho en la Universidad de Chicago, comparte su experiencia de haber desarrollado un proyecto que une economía y filosofía. "Nussbaum trabajó a partir de 1986 con el premio Nobel de Economía Amartya Sen en la iniciativa sobre capacidades, un enfoque diferente para medir el desarrollo de un país, en el centro de Naciones Unidas (UNU-WIDER) dedicado a la investigación en desarrollo económico". 

¿Qué hizo que Martha fuera invitada? Se forjó una reputación sin duda, que según el artículo mencionado es apabullante. No se limitó al curriculum extenso en docencia, además supo escribir un libro donde vertía su propuesta, el libro se titula: "Crear capacidades"


Nussbaum detalla con detenimiento este enfoque en su último libro publicado en español: Crear capacidades. Propuestas para el desarrollo humano (Paidós). En él, hace un análisis del desarrollo social y económico, que lejos de estar basado en los habituales indicadores económicos, como el producto interior bruto o la renta per capita, tiene en cuenta los medios que pone un Estado al alcance de sus nacionales para que desarrollen las capacidades que cada ser humano encierra, y que ella resume en un decálogo. Lo que mediría el verdadero desarrollo, por tanto, sería que la gente disfrutara del derecho a la vida (“a una vida de duración normal, sin muerte prematura”, especifica la autora), a la salud física, a la integridad física (“estar protegidos de los ataques violentos, incluidas las agresiones sexuales y la violencia doméstica”), o del derecho a poder usar “los sentidos, la imaginación, el pensamiento y el razonamiento de una forma verdaderamente humana”. El decálogo incluye también “el poder vivir una relación próxima y respetuosa con los animales, las plantas y el mundo real”.



Se sabe que todavía ninguna nación ha utilizado por completo estas propuestas. No he leído el libro porque todavia no lo encontré en Bolivia. No se a qué se refiere con aquello de un uso "verdaderamente humano" de los sentidos la imaginación y el pensamiento". Puede ser tanto una crítica a los modos de operar de la ciencia como a la racionalidad económica, pero esas son ya críticas muy conocidas. Enfoca la cuestión hacia las capacidades, el derecho a desarrollarse, gozar de derechos, y plantea que se logre un consenso internacional para que se consideren derechos humanos fundamentales. 

Recuerdo que participé en un concurso de ensayo en Bolivia el 2009, la Revista Pulso proponía pensar bienestar en relación con economía, si su relación era proporcional, inversamente proporcional, etcétera. Desde luego, la crítica obvia era decir que el mundo es hiper-consumista, que aún con plata se puede vivir mal y cosas así. Así que, sin dejar de tocar esos temas del todo, planteé algo adicional: el concepto de "principio de economía" como línea de intersección. Era una manera de pensar sobre las formas de vivir, queriendo hacer del principio de economía algo que nos permitiera modificar nuestras maneras de valorar acostumbradas, inculcadas por el mismo sistema mucho más que decisiones propias. En esto, un poco más o un poco menos, estamos todos en la misma ciénaga. Más allá del resultado de aquel concurso, que me fue muy favorable, considero que comencé ahí una forma de trabajar y de plantear abordajes de ciertos temas desde espacios completamente externos, como queriendo ver qué es lo que puede aportar al análisis en tal disciplina, una mirada que ya no es ni siquiera multidisciplinaria sino más posdisciplinaria. 


Entonces encontrarme con Martha C. Nissbaum, una mujer madre de dos hijas, divorciada, plenamente desarrollada en su veta profesional, me ha alegrado mucho, porque me permitió ver un campo de trabajo que me mostró ser importante y reedituable en el pasado reciente, y ella lo llevó mucho más allá. Estas algunas de sus impresiones recogidas de aquel artículo de El País: 


Para Nussbaum, los estudios humanísticos son fundamentales en la forja de un saludable sistema democrático. “Son materias que nos aportan información sobre el mundo en el que vivimos”, dice. Y de entre ellas destaca la filosofía. “Como ya lo vio Sócrates, la filosofía tiene una capacidad única para producir una vida examinada, es una fuente de razonamientos y de intercambio de argumentos. Nuestro clima político actual es histérico, dado a las invectivas más que a los argumentos. Necesitamos de la filosofía con la misma urgencia que la Atenas de Sócrates”.


También creo que necesitamos de la filosofía, aunque no sé hasta qué punto se puede relacionar nuestra actualidad con la situación de la Grecia de la antiguedad. Pero sin desviarnos, apuntando al título de esta entrada, cuando uno organiza un Encuentro de Filosofía hoy en día, como parte de ciertas actividades internas de una Universidad como la Gabriel Rene Moreno en Santa Cruz de la Sierra, lo que se plantea de entrada es aquella pregunta: ¿Cómo puede hoy la filosofía servir a músicos y matemáticos, incluso cuando no trata de música ni matemática? Pueden conjugar la oración con cualquier otra carrera profesional. Por ejemplo, ¿por qué es importante que los estudiantes de derecho reciban cierta formación en filosofía? La mayoría de los que me he encontrado en la vida me dicen que les pareció interesante, y justo cuando sentían entrar en temas más atractivos, la materia terminaba, y sólo llevan una o dos materias en los primeros años. Sucede lo mismo en las áreas comerciales. ¿Por qué es importante que los estudiantes de administración de empresas, ingeniería comercial, contabilidad, entren en contacto con la filosofía a nivel formativo? 


LINK RELACIONADO:

Martha C. Nussbaum Libro