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lunes, 16 de abril de 2012

SEMANA DE LA IGLESIA CATÓLICA PERO NO DEL ESPÍRITU



 
 Hace un par de semanas se publicó en La Razón (Animal Político - 25 de marzo) una amena columna escrita por Rubén Atahuichi, que hacía notar cómo los políticos y los curas se están pareciendo cada vez más, siempre legitimándose en nombre de alguien y haciendo juicios en nombre de ese alguien contra otro, da igual que ese alguien sea Dios, Estado, Pachamama, indígenas del TIPNIS o Madre Naturaleza. Desde luego, esto no debería molestarnos en demasía, puesto que se trata del modus operandi natural que hace a la esencia de ambos. Los políticos que gobiernan tienen necesidad de afectarnos de tristeza, de perpetuar falsos conflictos, pues la tristeza disminuye nuestra potencia, separa, debilita, dispersa, y además ¡qué peligrosa sería una población entera que fuera feliz y que pudiera casi prescindir del gobierno!; los sacerdotes a su vez necesitan persuadirnos de que la vida es dura y pesada, de que vivimos con culpa eterna, pues somos artículos que vienen fallados de fábrica, o de paraíso terrenal. Parafraseando a Virilio, los tiranos, los ladrones de almas, necesitan administrar y organizar nuestros pequeños terrores.

Pero volvamos al punto de inicio. En la citada columna se le reprocha a la iglesia por descuidar sus funciones y en cambio aprovechar el pulpito para intervenir políticamente. Es así que un importante número de la población prefiere obviar de intermediarios y mantener vía libre con el creador, o con la existencia, lo cual es perfectamente válido. Pero más allá de que en nuestro país las cabezas visibles de la Iglesia Católica sean devotos políticos con sotanas, el tema más acuciante es el pobre crecimiento espiritual que promueve la iglesia en general con las actividades rutinarias de su calendario, entre ellas, más notoriamente, las de Semana  Santa. 

Cardenal Julio Terrazas
Recuerdo que el año pasado en estas fechas el Papa Benedicto XVI atendió en vivo a las interrogantes que le hacían varios televidentes vía Twitter, pero en realidad no respondió nada, sino que, como buen sacerdote, se limitó a prolongar el misterio. Después de todo, ¿qué de nuevo nos han dicho él o los suyos respecto de la resurrección de Jesucristo en XXI siglos de tradición?

Toda la religión católica depende de una idea: de la resurrección de Cristo. Pero como varios místicos de la India ya han señalado, cuando se enfoca toda la grandeza de un testimonio en esa idea, lo que se pierde es la cualidad de la vida de Jesús. La Iglesia Católica hace mucha bulla en torno a la pasión y muerte de Jesús, y así se nota cada semana santa: de su muerte tienen mucho que decir, el día viernes está repleto de una serie de actividades, misas especiales, el show a parte del lavado de los pies, las procesiones a todas horas, el sermón de las siete palabras…, pero en cuanto a la resurrección parece que se les acaba el material, todo se limita a la celebración de la misa dominical. ¿Por qué no organizar una gran fiesta aquel domingo de resurrección? Una fiesta con música alegre, bombos y platillos, vino, jugos y pan, bailes, ayuda a centros de discapacitados… Después de todo, toda la estructura de la Iglesia Católica se sostiene sobre esta idea, sin resurrección no tendrían nada, dado que han renegado por completo de la carne y de la faceta humana de Jesús. Entonces, en ese día una serie de manifestaciones de alegría deberían llevarse a cabo, las mismas mujeres que dos días antes hicieron procesión vestidas como viudas deberían salir a desfilar ataviadas de sus vestidos más coloridos, las plazas deberían estar llenas de niños correteando en las cuatro esquinas, haciendo representaciones de la resurrección, de las apariciones de Jesús a sus discípulos, etc.

 Una película que reúne todas las limitaciones de visión que promueve la Iglesia Católica es aquella titulada La pasión de Cristo, dirigida por Mel Gibson, que se pone de moda en esos días. Cegado por su fanatismo, Gibson creyó que al darle énfasis a la parte sangrienta de la historia, mostrando sin reservas y con lujo de detalles la salvaje tortura que sufrió Jesús en sus últimas doce horas, podría lograr una visión que “fortaleciera la fe de los creyentes”. (ACI Prensa 2004). Pero en realidad, la filmación del suplicio de un hombre durante más de una hora y media hace que el verdadero suplicio sea el film. Se trata de un esfuerzo que no aporta nada en términos de comprensión de las Escrituras. Claro que, como se supo después, al entonces Papa Juan Pablo II le encantó, y sólo atino a murmurar: “así fue”. No es de extrañar, dado que la preeminencia que le da la película a la crucifixión es exactamente la posición de la Iglesia Católica. La pobreza de esta visión es que no enseña nada respecto de cómo lidiar con la muerte, en lugar de ello la convierte en el enemigo total de la existencia. Si Jesús mismo les dijo a sus discípulos “no teman a la muerte pues ella no es una puerta que se cierra sino una puerta que se abre”, por qué los sacerdotes promueven la permanencia de una visión tan pueril respecto de la muerte. 

 Nikos Kazantzaki en su novela La última tentación tiene mucho más que aportar. Jesús no quería que se hagan leyes ni se fijen escrituras rígidas en torno a sus palabras, ni que éstas sirvan para erigir nuevas autoridades, puesto que de esta manera se crucificaba al espíritu. Sin embargo, la operación de Mel Gibson es justamente la que privilegia la iglesia: ella se conforma con la semejanza. No le importa que el mensaje se mutile, basta que se asemeje, puesto que Jesús invitaba a practicar nuevos modos de vida, y no la repetición de unas creencias; puesto que Jesús no se conformaba con que las palabras se asemejaran al espíritu, sino que el espíritu realmente volara libre. ¿Cuántos cambiarían sus costumbres si vieran que al seguir unos ritos de manera autómata no hacen otra cosa que crucificar otra vez al espíritu? Digámoslo de una vez: No es un Jesús crucificado el que debería encontrarse en todas las iglesias, sino la imagen de Jesús resucitando de la cruz. 



Jorge Luna Ortuño




sábado, 14 de abril de 2012

EL CONCIERTO en una frase




Quería hacer una crítica sobre esta maravillosa película, y todo lo que quisiera decir se expresa en una frase: 



"Cuando el espíritu se desvanece aparece la forma" 
Charles Bukowski

miércoles, 11 de abril de 2012

PRIDE FC y el Gracie Jiu Jitsu


 
He leído algunos comentarios en la web donde se señala que el legendario torneo de artes marciales del Japón PRIDE FC fue creado prácticamente para ver pelear a Rickson Gracie con Nobuhiko Takada. Eventualmente, pese a que la idea surgiera ya en 1994, esta pelea tuvo lugar finalmente el año 1998, con revancha incluida meses después). Bueno, todos sabemos que Takada nunca dio la talla, y aunque presentó mayor oposición en su segundo enfrentamiento, simplemente fue demasiado timorato, mediocre a la hora de confrontar su pro-wrestling contra el gracie jiu jitsu. Sin embargo esta idea de que el enfrentamiento de ambos hubiera sido el catalizador no debe estar muy lejos de la realidad, toda vez que la audiencia japonesa quería ver a como de lugar que un japonez ajustara cuentas con Rickson Gracie, que se comió enteros a los peleadores de aquella tierra en las dos versiones del Japan Open Vale Tudo 94 y 95. 


Recordemos: Primero fue uno de los alumnos del legendario Kimura, que derrotó a un ya mayor Helio Gracie en décadas pasadas; después siguió en la lista Yamamoto, campeón de pro-wrestling peso pesado, luego otro Kimura que venía del shootfighting y finalmente el pequeño Nakai en la final, el cual pareció ser el más versado en sumisiones de sus oponentes. Rickson limpió la lona con ellos, ganándose, o quizás simplemente confirmando el enorme respeto que despertaba su figura en la tierra del sol naciente. 

Wanderley Silva fue durante largo tiempo el peso mediano más dominante del mundo de las artes marciales, y ha quedado impresoen nuestras memorias como un ícono del extinto Pride FC
 
Hoy en día el UFC tiene la hegemonía, pero no hay duda de que el mundo de las artes marciales extraña la calidad de aquellos torneos que reunían a los mejores peleadores del planeta. El formato en ring, los peleadores, las reglas diferentes a las de norteamérica (patadas al peleador en el suelo, golpes de rodilla permitidos en cualquier posición), los incentivos que se daban para que se desarrollara técnica en la pelea en el suelo, los rounds de 10 minutos..., y en general la atmósfera mucho más acorde con el aura de las artes marciales que la que nos hace respirar el aire plástico del UFC... son algunas de las razones. Fue nomas la mejor plataforma que se haya creado para el desarrollo de las MMA, un capítulo dorado. 

Uno de los primeros episodios de rivalidad en el Pride, el que sentó el tono de competitividad fue el de la familia Gracie contra los peleadores del prowrestling de la escuela de Takada, entre los que se contaban Matsui y la estrella en ascenso Kasuhi Sakuraba. En realidad la cuestión se dirimió entre Sakuraba vs todos los Gracies, menos Rickson, justamente aquel contra el que debería haber peleado primero. No entendemos en qué estaría pensando Royler Gracie cuando decidió que su segunda pelea en el torneo fuera contra Sakuraba, que lo aventajaba con algo así como 50 libras y que venía de finalizar al técnico Carlos Newton, al mismo Vernon White, a Conan Silveira, además de haber jugado con Vitor Belfort en una victoria aplastante. Con el único con el que Sakuraba tuvo problemas fue con el estudiante de Carlson Gracie, Alan Goes, quien le planteó una pelea fantástica, el mejor jiu jitsu que tuvo que enfrentar. 


Cuando veo la pelea de Royler con Sakuraba no puedo dejar de preguntarme cómo fue posible que su hermano Rickson, quizás el más cercano de sus hermanos, le dejara tomar esa pelea con tal diferencia de peso y de envergadura, contra un peleador mañoso que manejaba a la perfección el contra-juego del brazilian jiu jitsu y que además manejaba por su parte un decente arsenal de jiu jitsu. 

Sakuraba era sin duda el mejor de los peleadores que se había visto de esa tierra en varios años. (Algunos dicen que comparte ese honor con Funaki, a quien Rickson derrotaría después en Coloseum 2000). Mientras desde mediados de los  90 Rickson fue sometiendo fácilmente a los peleadores japoneses que se le pusieron en frente, Sakuraba hizo otro tanto con los peleadores brasileños en la segunda mitad de la misma década. Sin embargo, no se puede discutir que, a la larga, la calidad de oposición que enfrentó Sakuraba fue muy superior, y es casi inigualable. Por todo esto la decisión de Royler de tomar esa pelea era considerada en su momento un gran riesgo, varias cosas estaban en juego, su reputación como peleador, el record invicto de la familia Gracie en competiciones de Vale Tudo... Y Rickson, que en cuestión de negocios, es decir de elegir a sus oponentes y demandar un alto pago, siempre fue impecable y cuidadoso, quizá con cierta exageración, debía de haber prevenido a su hermano de que enfrentar a Sakuraba era un mal match-up para él. Después de todo, ¿qué esperaba hacerle a Sakuraba? ¿A qué carta estaba jugando, a finalizarlo con una de sus llaves al tobillo? (Royler después diría que su única expectativa era ver si Sakuraba tenía algo para sorprenderlo técnicamente, y que nunca esperaba ganar). Aquella noche durante la pelea se confirmó que Royler no tenía oportunidad, no había ninguna distancia en la que podía hacerle daño, ni siquiera teniéndolo dentro de su guardia mariposa, pues Sakuraba era muy pesado para él, sabía manejar su peso, se mantenía relajado y estaba lo suficientemente versado como para no regalarle una entrada. (Un gran problema de casi todos los Gracies, menos Rickson, es que desistían muy pronto de trabajar por arriba e iban a la guardia, espalda al suelo, para intentar trabajar desde ahí - pero con esto le resolvían ya un par de problemas a Sakuraba, y también a otros rivales). En el stand-up el arsenal de los Gracie, al menos del lado de los hijos de Helio, siempre fue muy básico, muy orientado a la defensa personal, y Royler evidenció este problema, realmente lució la unidimensionalidad del Gracie Jiu Jitsu en su enfoque al combate. (Renzo y Ryan lucían más completos, más golpeadores, aunque quizás algo menos efectivos técnicamente en el suelo). 


Los Gracies, con Rorion a la cabeza, siempre decían en las revistas y en sus videos de instrucción que 90% de los combates terminan en el suelo, pero se olvidaron que prácticamente el 100% comienzan de pie. Por si fuera poco, no eran especialmente buenos para derribar, y menos a un prowrestler; ahí es donde les faltaba mixturar su juego con patadas a las piernas, golpes de puño, rodillas, fintas, juego de pies, e intentos de takedown. En suma, aquella noche infame pudimos ver a Royler sobre sus espaldas hablándole constantemente a Sakuraba, impotente de llevarlo al suelo, comiéndose un racimo de low kicks a las piernas, e invitándolo a que pelearan en el suelo, casi como diciéndole "ey ven, qué haces, si la pelea de verdad recién comienza aquí". Pero como diría Steve Cuadros en la transmisión de aquel PRIDE, no se trata de pedir al oponente que entre en tu juego sino de hacer que entre en tu juego. 



Mientras Rickson miraba serenamente en el ringside, me llamaba la atención la poca empatía que tenía con su hermano, la lejanía, apoyado casi todo el combate en silencio, como si hubiera visto de antemano que la pelea estaba perdida, sin darle muchas instrucciones a Royler, que se veía enfrentado con un puzzle incomodísimo. De hecho nunca asomó la posibilidad de que arrojara la toalla cuando la amenaza de sumisión se tornó evidente. Y lo recibió fríamente en su esquina después de que la pelea fuera parada, casi como si estuviera lidiando con su propia impotencia, ante todo el alboroto que se había armado con los japoneses saltando de júbilo en las tribunas. En este escenario la mirada indiferente y el silencio parecían ser el gesto de desaprobación que Rickson usó. Esto es una especulación desde luego, pero en algun momento dio la impresión de que Royler había sido lanzado por Rickson como conejillo de indias para estudiar las posibilidades de pelea contra Sakuraba. Inexplicablemente después de lo ocurrido Rickson tardó demasiado en animarse, no se entiende cómo no pidió inmediatamente la pelea para ajustar cuentas con Sakuraba. Sí se sabe que Sakuraba desafió a Rickson después de esa pelea, no sólo en busca del dinero que correría con una pelea entre ellos, sino porque quería vengar las derrotas de Takada. Rickson no entró en el juego, un juego del mercado, de los managers, y de los fans. Simplemente no encontró la manera de ver que eso representaba pelear por honor; quizás nunca se tragó el cuento de que todo el honor de la familia se manchaba cuando uno de sus miembros perdía un combate, del mismo modo que una victoria suya sobre Sakuraba no redimía a toda la familia, sino que valoraba su talento como peleador de estilo libre que aplica el Gracie Jiu Jitsu (Rickson es cinta negra de Judo y de Aikido a parte). En el desenlace de aquel combate Royler estuvo a punto de ser finalizado con una llave kimura (que no se hizo efectiva por la mala posición de la pierna derecha de Sakuraba), y cuando uno recuerda la terrible escena de un UFC de diciembre del 2011 en la que Frank Mir le rompe el brazo a Minotauro con la misma técnica, no puede dejar de sentirse aliviado de saber que el combate de Royler terminó ahí; faltando dos minutos para la culminación del segundo round, viendo a Royler sin salida alguna, sin ninguna señal de rendición de su esquina, el árbitro con buen criterio paró el combate, cerrando la posibilidad de que la derrota se registrara por decisión de los jueces. Los Gracies hicieron una controversia de ello, indicando por ejemplo que Sakuraba no había demostrado espíritu de guerrero, pero de poco servía, el resultado no variaba en nada, y para ser justos, Royler, que lidiaba con el dolor en esa tortuosa posición, aunque con mucha presencia de ánimo, la sacó barata. 
 
 
En definitiva fue una mala elección de la familia Gracie el hacer que Royler fuera el primero en enfrentarse a Sakuraba, que de ahí en adelante comenzó a ascender en popularidad con la soltura de un cometa. 


Finalmente, un año después no fue Rickson sino Royce el que salió a dar cara por su familia, más o menos tomando la posta que antes habían sostenido George Gracie, después Helio, luego Carlson, luego Rolls, y después el mismo Rickson. Royce asumió más el papel de campeón de la familia en cuanto a torneos de Vale Tudo. Podría decirse que ese es uno de los escazos lunares negativos que se pueden encontrar en la trayectoria de Rickson Gracie como peleador profesional. Otra forma de verlo, quizás más imparcial, sería decir que  Rickson fue lo suficientemente inteligente como para no dar un paso en falso en su carrera, un paso que daría solamente para satisfacer demandas y presiones externas, tales como el mercado, la televisión, los fans, la opinión pública, el mismo PRIDE... Royler había perdido bien, eso era todo, no había porque polemizar. Rickson quiso estar en control de su carrera en todo momento, no tenía por qué conducir la manera en que mantenía a su familia por el puro sensacionalismo, he was his own man. No creo que Helio Gracie haya quedado muy complacido con esta decisión de Rickson, a quien se consideraba incluso antes del primer UFC como el campeón de la familia; en cambio Helio pareció sentirse un poco más cercano a su otro hijo Royce, de quien dijo que era el mejor de todos porque no le temía a nadie a la hora de elegir al oponente en el ring. No se discute la gran calidad de Rickson, pero con el enorme talento que tenía, sin duda el mejor grappler de los últimos 20 años, hubiera sido un placer verlo tomar unos cuantos riesgos más para probarse, para dejar mejor sentado su testimonio como peleador y como legado, además hubiera callado la boca de miles de escépticos en el mundo de las MMA y de los forums de internet, a aquellos que no captaron su real dimensión.

Otro capítulo fascinante en el Pride FC lo escribieron las escuelas del Brazilian Top Team y la Chute Boxe. Yo lo fui saboreando en diferido, poco a poco, gracias a los videos que me prestaban mis profesores de brazilian jiu jitsu, los hermanos Cabrera, Jaime y Hugo, a quienes debo mucho por el conocimiento que nos transmitieron a mí y a mis compañeros aquellos años dorados. Son tiempos en que el BJJ recuperó su primer plano. Aquella pelea de Minotauro con Bob Sapp es inolvidable, o la finalización triangule-arm-bar del mismo Minotauro al pedante Mark Coleman, que resoplaba enrojecido como un toro herido arrinconado en las cuerdas. El equipo del BTT llevó el juego del BJJ en MMA un plano más adelante, siendo un poco más versados en la pelea de pie, y con una técnica de suelo a nivel Abudabi, la mayoría de ellos entrenados por Carlson Gracie.

Brazilian Top Team, los hermanos Noguiera a la cabeza, Ricardo Arona, Mario Sperry. Bustamante...

Si el UFC fue montado a la medida de Royce Gracie, es justo decir que, tras algunos ajustes, el PRIDE fue montándose poco a poco a la medida de Sakuraba, que se convirtió en el ícono de los locales, un héroe nacional, tal como Helio lo había sido para Brasil. Claro que con el tiempo ambos torneos fueron sufriendo mutaciones, cambiando el temporal. Sin embargo, distancias a parte, ambos peleadores se han inmortalizado ya en nuestras retinas como leyendas de las artes marciales mixtas. 

Lo interesante es que por varios años la trama del mundo de las artes marciales estuvo dada por la siguiente cuestión: había que ver cuál era la mejor combinación que se podía usar para contrarrestar al brazilian jiu jitsu en este tipo de torneos. Por un lado estuvieron los del prowrestling de Japón que ya mencionamos, pero el mérito fue siempre más de Sakuraba que de un estilo en particular; luego entre los americanos trajeron la propuesta del wrestling, la lucha grecorromana y una combinación de ground pound. (Mark Coleman, Erickson, Gooldbridge, Kerr, Jackson, Severn, entre otros) - Minotauro se encargó de callarles la boca con sendas finalizaciones. La escuela del Lion´s Dean no pasó de ser un breve rechiflón de gratas anécdotas, no terminaban de ser excelentes en ninguna de las distancias, y su mejor prospecto fue finalizado fácilmente por Frank Mir. Los más duros quizás fueron los de la Chute Boxing, de donde salieron los dos pesos medianos más dominantes de la historia de las MMA: Wanderlei Silva y el actual campeón del UFC, Anderson Silva. (No contamos a otro fenómeno como Mauricio Shogun Rua). El contra-juego que proponía la Chute Boxe se sostenía en un conocimiento de contra-defensa a los derribos, una  agresividad fuera de lo común, un cardio salvaje, una capacidad arrolladora para imponer los términos del combate en las distancias que preferían, la larga, la media y la corta. En el suelo habían desarrollado una forma de atacar con golpes cortos en todas las posiciones, un ground and pound prolijo, además conocían del BJJ, y de pie realmente eran mortíferos, llevando de vuelta el Muay Thai a los primeros planos de la escena mundial.


En estos tiempos el juego ha cambiado, se ha diversificado a la enésima potencia, y la pureza de los estilos se ha perdido, por lo menos en cuanto a lo que dejan ver torneos como el UFC y Strikeforce. Rickson Gracie dice siempre que las nuevas reglas que requirieron la popularización del deporte han terminado por hacer que el BJJ pierda su posibilidad de ser aplicado con toda su efectividad. Ya ni un BJPenn ni un Damian Maia tienen muchas posibilidades de terminar un pelea con una finalización, la cuestión se ha convertido más en ser duros, saber resistir golpes y ganar de todos modos, o en jugar a los puntos en las tarjetas de los jueces - siendo que los campeones dominantes suelen ganar por KO, tales como José Aldo, Jon Jones y Anderson Silva. En opinión de Rickson no existe en este momento un gran exponente del brazilian jiu jitsu en el mundo, un verdadero embajador de la disciplina que sepa imponer su juego por sobre otros peleadores que tienen otros sistemas entre sus fuertes. (¿Cuando entrará en escena la nueva generación de los Gracies en el UFC? ¿Roger Gracie?).

Digamos que el desafío Gracie lanzó al BJJ en el mundo con el UFC y el Open Japan Vale Tudo. En aquel momento tenían el factor sorpresa de su lado, Rorion conocía el ambiente y sabía a qué peleadores no quería enfrentar necesariamente, y con el UFC sentaron las bases, impresionaron, luego dejaron que el mundo lo asimilara y maquinara la contrapropuesta. El 95 salieron de escena y dieron paso a otros peleadores brasileños que recogieron la mala parte: Fabio Gurgel, Amaury Bitteti, Oliveira, entre otros, que o bien pasaron desapercibidos, o bien fueron knockeados en su intento de llevar a su oponente al suelo. Con el tiempo, la cosa se hizo más difícil, el resto de los competidores ya conocía el juego de un practicante de BJJ, y llegó Coleman e impuso una nueva fuerza, una fuerza bruta, que dependía mucho de sus músculos y su fiereza personal. Los Gracies esperaban, y lo hacían con inteligencia, ellos ya no tenían por qué salir a arriesgarse cuando ya gozaban de todo el crédito del mundo y ya habían logrado su objetivo central y de largo alcance: la difusión a escala mundial. El año 1998 comenzaron a mostrarse más notoriamente, y todo iba bien, Renzo había finalizado al ruso Oleg Taktarov, Rickson le dejó recuerdos de arm-bar a Takada, pero Royce seguía ausente. El problema es que no eligió el mejor momento para volver, o por lo menos tendría que haberse puesto un poco más a punto, porque fue algo forzado; una vez que Royler había perdido se aceleró su retorno, no convenció ni con Takada en la pelea de set-up, luego perdió la legendaria lucha con Sakuraba en 90 minutos de pelea, y le sucedieron dos Gracies más que perdieron con Sakuraba sin discusión. Rickson saltó el obstáculo, ya tenía más de 40 años, esto debe considerarse, y la muerte de su hijo Rockson terminó por hacer que esta sea una de esas peleas soñadas que nunca llegaremos a ver.



Habría mucho más que escribir, será en una segunda entrega, por ahora simplemente permítannos un segundo de nostalgia. Extrañamos al PRIDE FC, extrañamos aquellos trepidantes Final Countdowns o Final Conflicts, pero con el tiempo van apareciendo los peleadores y los match-ups, en el futuro, esperemos, surgirán peleas que darán lugar a la creación de otras plataformas como el Pride, o como una instancia siguiente en los eslabones de crecimiento del deporte.


Por: Jorge Luna Ortuño

Enlaces relacionados en la web:

Dos años sin PRIDE el fin de una era en el Vale Tudo 


MMA retorna as raizes brasileiras

Entrevista a Rickson Gracie






martes, 10 de abril de 2012

EL PADRINO entrelíneas




El Padrino es una novela mítica, escrita por el ya fallecido napolitano Mario Puzo (autor de Los Borgia, El siciliano, El último Don, Arena sucia, entre otras), narra una historia que, como Francis Ford Coppola ha señalado, es tan enorme y llena de grandeza, de tragedia, de sentimientos y personajes encontrados que nos conecta con aquellas que escribió Shakespeare en su tiempo - Ricardo III, por ejemplo. La Familia Corleone se compone así: un padre, que es el Don, Vito Corleone, una esposa a la que se respeta pero que está resignada a su papel secundario (igual que la hija menor Constanza), y sus tres hijos varones, siendo que cada uno de ellos expresa alguna característica de la forma de ser de su padre. El Don tiene la fuerza y el temperamento de su hijo mayor, tiene algo de la inocencia del hijo del medio, y la frialdad y la inteligencia del menor. Pero en cuanto a los defectos, Fredo es demasiado flojo, indisciplinado, no tiene disciplina mental ni corporal, por tanto es débil y hasta tonto, mientras que Sonny, el mayor de todos, tiene el temperamento y la virilidad de sobra, pero su problema es que es esclavo de sus pasiones, descarga su furia sin cuidar de las formas, es una fuerza bruta. El mejor de todos, dentro de los códigos de vida de Vito Corleone, es el hijo menor, Michael Corleone, porque reúne el temple, la fuerza reposada, la inteligencia y la sutileza siciliana, y aunque no sea físicamente privilegiado, por dentro es un león feróz, un verdadero siciliano, capaz de arriesgarlo todo por una cuestión de honor o de principios. No contamos a Tom Hagen, el hijo adoptado, quizás el más querido por el Don, que lo considera un siciliano por educación.

El momento en el que Michael asesina a Sollozo y el corrupto capitán de la policia, McCluskey

El libro comienza presentándonos a la Familia Corleone ya establecida en Nueva York, en una zona alejada de la ciudad, Long Beach, pero en realidad se ocupa de contarnos principalmente cómo logró integrarse en el mundo del hampa de esa ciudad cosmopolita, y de América en general, para luego plantear el siguiente problema: una vez que los tiempos están cambiando, el escenario de posguerra demanda nuevas estrategias para evadir el control de las leyes, las Familias poderosas están en transición, y la Familia Corleone debe decidir cómo operar ese cambio, cómo efectuar sus maniobras de modo que no pierda el primer lugar de influencia entre las familias mientras se esfuerza por legalizar todos sus negocios. Se plantea entonces la transición de mando, en medio de un escenario conflictivo, de guerra, y por cuestiones de edad y salud el Don debe heredar su puesto a uno de sus hijos, pero se trata sobre todo de los tiempos de transición que debe afrontar la Mafia.



No se puede caer en la simpleza de catalogar esta historia, llevada al cine exitosamente por Coppola, como una historia de mafias, asesinatos y explosiones entre seres bárbaros lejanos a nosotros. No es simplemente una película de acción, es un manual de vida para hombres que aspiran a superar la media estandar.  El Padrino nos plantea problemas tan cercanos que los podemos oler en nuestras mismas calles, aquí en Bolivia así como en Buenos Aires, Río de Janeiro o Santiago. ¿Acaso no desearíamos también nosotros poder acudir a un Padrino cuando un vecino comete la insensatez de montar una fiesta a todo volumen con seis parlantes y 15 personas en un domingo por la noche? ¿Acaso no desearíamos tener un Padrino que respalde nuestros esfuerzos cuando iniciamos una gestión para mejorar la seguridad ciudadana en nuestro barrio, y las autoridades simplemente se ríen en nuestra cara en medio de timbres y sobres que vuelan por las ventanas de la burocracia? El Padrino es acerca de un hombre que tiene la suficiente visión y los huevos para crear un mundo dentro del mundo, haciendo uso del significado original que se le daba a la Mafia en la antigua Sicilia: Mafia=lugar de refugio. Mientras las gentes comunes, que han comprado el plan que les venden en los colegios, en las iglesias, en fin, en el sistema en su totalidad, tienen que dedicar su vida entera a la permanencia de ese sistema con una mínima protección a cambio, aquellos que han jurado lealtad al Padrino, aquellos que le han ofrecido su amistad pueden dormir tranquilos, puesto que en ese mundo dentro del mundo, sus problemas son los problemas del mismo Don Corleone, y sus enemigos son enemigos de Don Corleone. Esta es la lección que termina aprendiendo el lúgubre Américo Bonasera. Nada es personal dirá Don Corleone, casi como una máxima, todo es negocios. Pero lo que sólo su familia sabe es que se trata de una máxima con doble significado, que se debe leer en dos planos, puesto que en la ética del Padrino proferir una amenaza es siempre un signo de estupidez, el significado que subyace subterráneamente a esa máxima es: "todo es personal, nada es simplemente negocios". Personas tan orgullosas de su procedencia, de la sangre que corre por sus venas como son los sicilianos, no podrían simplemente dejar al aire cuestiones que tocan su honor o sus códigos morales. En un país como los EEUU, de mentalidad pragmática y mercantilista a la máxima potencia, donde miles de empresarios solo escuchan el lenguaje del dinero sin importar que su honor quede por los suelos, esa máxima es una especie de moneda que puede circular y ser entendida dentro de esa mentalidad. El Padrino se cuida mucho de exteriorizar lo que realmente piensa. Los que dejan ver sus verdaderos pensamientos entre aquellos que no merecen su total confianza son simplemente tontos. 

Continuará



 

Por: Jorge Luna Ortuño



OTROS ENLACES RELACIONADOS EN LA WEB:


Análisis de las sagas del Padrino


Análisis sociológico de El Padrino


El destino de Michael Corleone


Acerca de Mario Puzo, autor de El Padrino

domingo, 8 de abril de 2012

THE MONEY BALL aplicaciones (I)




  Es posible que basar las decisiones en un modelo que prioriza los números pueda tornarse otro tipo de ideología limitante. En el caso del ya millonario libro de Michael Lewis, Moneyball: the art of winning an unfair game, el análisis combinado de economía y psicología viene a romper la percepción ordinaria que se tenía en la liga de baseball de los EEUU, historia de la vida real. En general los problemas suelen aparecer cuando aquello que había comenzado como una hipótesis se torna en un modelo, casi en una doctrina que seguir. La historia nos cuenta que los directivos y profesionales buscatalentos en el mundo del baseball habían hecho de su forma de percibir una cuestión de tradición, algo casi sagrado que no se podía cambiar. Según sus criterios autolegitimantes había que conocer la historia del baseball, haber visto una enorme cantidad de partidos, conocer el precio de los jugadores en el mercado...etc., para poder tener una opinión calificada. (Por supuesto, pero esto era sólo información, lo que faltaba era renovar la percepción de esa información, el uso). Hasta que llegó este muchacho graduado de Hardward, que en la película es un personaje ficticio (interpretado por Jonah Hill), un economista que bien podría haber hecho una pequeña fortuna aceptando un trabajo en Wall Street, sin embargo no dejó que el mercado determinara su futuro, su modo de vivir y sus intereses. Se interesó por el baseball y encontró que la manera de pensar en el baseball era casi medieval. El deporte había avanzado en términos financieros, de patrocinio, de profesionalización, pero acerca de cómo se entendía el juego..., en eso la mayoría de los administradores estaba todavía en pañales. Billy Pane (en la película interpretado por Brad Pitt), se fija en las ideas de este jovencito, le llamaba la atención la atención que le daban en el otro club que era su competencia. Después llegaría a descubrir que su olfato no le había fallado, lo contrató como subgerente, era una especie de asesor, un consiglieri en términos de la Mafia, que lo acompañaba a todas las reuniones con su computadora portátil y los datos estadísticos de cada jugador a la mano. Algo importante tenían en común: su natural repudio por la tradición, por todo aquello que estaba definido por la tendencia o que era pura convención. Ambos eran hombres antipopulares,  y no fue raro que entre los dos se formara una mancuerna fabulosa. Billy Bane tenía los contactos, el carácter, la capacidad para hacer las movidas, conocía ese mundo, y este muchacho de Harward, que hace referencia al personaje del libro llamado Paul De Podesta, aplicó al juego los conceptos de un economista. Como dice Bane, eran jugadores de poker contando cartas, con la idea de que podrían ganarle el juego a la casa. Este muchacho asesor se convirtió en una especie de filósofo del baseball.  Sí, lo sé, es raro el apelativo, pero es apropiado, puesto que realiza justamente la tarea de un filósofo: replantear las coordenadas del problema: ahí donde se da vueltas en torno a una cuestión, aparece el filósofo para demostrar que no se están haciendo las preguntas correctas. El planteamiento correcto de un problema es más de la mitad del camino avanzado hacia la solución. Se trata en todo caso de cambiar el enfoque, de cambiarse un par de lentes por otros. 

Por ejemplo, en  las competiciones de artes marciales mixtas de la actualidad el enfoque prioritariamente de los competidores es centrarse en el cardio, en la potencia, y en el uso estratégico de una que otra movida en el último minuto del round para robarse la puntuación de los jueces, pero la mayoría de ellos no hacen otra cosa que sobrevivir el resto del tiempo. Entonces tenemos la otra visión, Rickson Gracie analiza desde los fundamentos del jiu jitsu invisible que enseña y dice algo así: "cuando uno se enfoca en preparse a sí mismo para aplicar todo el espectro del arte que se practica, se pelea para no cansarse, para no desperdiciar energías, para no cometer errores, para aprovechar las oportunidades que te da tu oponente..., pero esto requiere de un entrenamiento diferente, porque todo el enfoque cambia, y esto es algo que las MMA de hoy no permiten, estando delimitadas por el tiempo y las divisiones de peso, no hay más espacio para desarrollar la técnica, la estrategia, la paciencia, la espera por el elemento de la oportunidad, todos esos enormes elementos para la vida se pierden, pierdes la oportunidad de usarlos porque lo que importa ahí es el sensacionalismo, lo extremo, lo explosivo...". El quiebre que se logra con esta nueva manera de pensar, el cual queda testomoniado en el libro que citamos, y luego en la película, es similar, puesto que deja de atender al valor que otorga el mercado a los jugadores, y más bien lo define según las capacidades de los jugadores, por lo que está en su potencia de hacer segun las estadísticas, se encuentra su verdadero valor para el mercado. Para Billy y Paul ya no se trataba de tener a los mejores nombres, sino de pensar en términos de fuerzas, de aptitudes, y de estadísticas. ¿Cuántas corridas necesitamos en esta temporada para clasificar a la postemporada, y cuántas podemos permitir? Cosas de ese tipo. No importaba de nada tener un gran caballo de carreras si lo que el equipo necesitaba era un caballo de carga. El caballo según su potencia, el jugador según lo que podía. Una vez que esto había sido identificado, la otra cuestión era saber usar correctamente al jugador, es decir, encomendarle una tarea dentro del planteamiento del equipo que le permitiera desarrollar esa potencia. No tenía, como pensaban los antiguos directivos, que evaluarse primero su capacidad para correr rápido, o si pegaba fuerte a la bola, porque se pensaba en los jugadores para "hacer bases", algo que no siendo fans del baseball todavía no terminamos de entender. 



Moneyball, el arte de ganar un juego injusto, es un libro para la vida, y por tanto también para el fútbol. Haciendo algunas modificaciones se puede aplicar en el futbol y en otros deportes de seguro. El ejemplo más claro es el de Mourinho al frente del Real Madrid en la presente temporada. ¿Qué hizo Mou para lidiar con la supremacía del barza? Tuvo que comerse un 5-0 en el Nou Camp y perder el año pasado en instancias decisivas con el barza para llegar a ese plan, que por lo menos en La Liga BUVA 2011-2012 le funciona. Consiste en planificar un número de partidos a ganar sin contar los dos partidos con el barza, un mínimo de puntos que deben ganar para pelear la punta: y es en base al cumplimiento de esos números que solidifica la confianza moral de sus jugadores. Sin importar la enorme sombra que le hace su archirival, sin desmoralizarse por los records que bate, por dar sesiones de cátedra, o por ir ganarle en el mismo Bernabeu (1-3). Esta temporada podrán perder con el barza los dos clásicos ida y vuelta, pero como están las cosas el Madrid tiene todo para coronarse campeón ya que lleva 6 puntos de ventaja. Pero esto no acaba aquí porque lo mejor de Mou en su incursión por el Madrid ha sido el cambio de visión hacia una estricta funcionalidad, el resultadismo en base a la mirada aguda, a los escaneos que hace de los jugadores y la manera que debe jugar un equipo segun la idiosincracia de su ciudad y su gente. La liga de España es menos física que la de Inglaterra o la de Italia, de ahí que el Madrid versión Maurinho es un equipo con más posibilidades, vertiginoso, te mata, no te deja agonizar, hace su gol y luego funciona de manera autómata, mientras que el Barcelona te cocina a fuego lento, y a parte te da un baile hasta el minuto final, aunque el marcador ya esté 4 a 0 a su favor. Recuérdese que el gran defecto en el Madrid desde el 2003 hasta la llegada de Mou era su ineptitud para gastar los enormes recursos del club en contrataciones rimbombantes que no habían pensado en la funcionalidad de cada jugador dentro del plano de juego del entrenador. Figo y Beckham se estorbaban, lo mismo que Raúl y Ronaldo hasta cierto punto, y además tenían a Zidane. Pero ese equipo ganó pocas cosas. El entrenador se veia forzado a hacer que un jugador juegue en una posición que no era su original con tal de que sea titular y todos los galácticos esten en cancha, como lo esperaba la directiva y la hinchada. Mourinho pensó lo contrario, tenía a Cristiano Ronaldo y pensó en jugadores funcionales, como Khedirá, como Carvalho para la defensa, o el mismo Xavi Alonso. Quería a Maicon y no se lo dieron. No ha tenido problemas en dejar a Kaká e Higuain en la banca. Su mejor momento fue cuando le ganó la Copa del Rey del 2011 al barza, una explotación de la funcionalidad de los jugadores que tenía, pero que además estaba inventada como antídoto para el modo de juego del barza. Este segundo punto es el que el baseball no permite desarrollar tanto como el fútbol, y quizás no forme parte del estudio de estadísticas que Billy Pane y Paul llevaron adelante con tanto exito. 

   Jorge Luna Ortuño


martes, 3 de abril de 2012

LOS AGENTES DEL DESTINO Y EL AMOR COMO ANOMALÍA



Un texto que funciona como lectura de una película a partir de otras

The adjustment bureau (2011), inspirada en un cuento de Phillip Dick, y traducida para Latinoamérica como Los agentes del destino, explora levemente algunos temas filosóficos como el bien y el mal, la subjetividad, el libre albedrío, la causalidad, lo contingente y lo necesario... Critica la esterilidad de la vida cuando ciertas mentalidades la convierten en un asunto de hábitos y rutinas confortables, mientras reivindica a los seres imprevisibles, impulsivos a veces, y espontáneos que intentan restaurarle un aire de novedad y de locura a la experiencia cotidiana de la vida en el mundo capitalista de hoy. El director debutante George Nolfi nos presenta un inicio digno de un thriller de suspenso-horror, pero termina conformándose con la exitosa receta hollywoodense de las historias de amores imposibles. En esto no está lejos de la mediocre saga Crepúsculo, donde se monta toda una batalla entre vampiros (descafeinados) y hombres-lobo, pero sólo como pretexto para contar la historia de amor conflictiva entre Isabella y Edward. En Los agentes del destino la pareja de turno está compuesta por el siempre ameno Matt Damon y la sensual Emily Blunt, siendo su relación el soporte de la película. El título es engañoso puesto que la oficina de ajustes y los mismos agentes no pasan de ser un elemento decorativo en la trama; más apropiado hubiera sido titularla: “Amor a toda costa”, “Dos contra el destino”, o algo por ahí… Finalmente, por la idea que le sirve de trasfondo, la de unos entes que manipulan secretamente las mentes humanas, sentimos la tentación de conectarla con otras cintas que podrían considerarse sus predecesoras: El embajador del miedo (2004), El show de Truman (1998), El eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004), la trilogía Matrix (1999), Vanilla Sky (2001), El abogado del diablo (1997), La Firma (1993), Destino final (2000), El origen (2009), y hasta El resultado del amor (2007), de Eliseo Subiela, entre las que nos vienen primero a la mente. 

I

La idea inicial es auspiciosa: un departamento secreto se encarga de monitorear las acciones y controlar las mentes de los seres humanos en función de un destino prefabricado, pero dejándoles creer que toman libremente sus decisiones. Inducimos que existe una especie de ideología dominante en el sentido de un tejido invisible que preforma la experiencia de la realidad; algo que no se sabe que no se sabe. Los oficiales secretos son los encargados de controlar, mediante ciertos ajustes, que nadie logre pensar por fuera de esa ideología o ese diseño mental. ¡Qué idea opresiva! Aquí la película nos recuerda a otras donde –a mayor o menor escala– se intenta explicar al mundo moderno a partir de teorías de la conspiración. Es así que en la primera media hora se lanza una idea paranoica que podría presentarse como “el último horror”, aunque no sea novedosa, puesto que ya está presente desde los años 50, siendo la gran amenaza del comunismo; nos referimos a la posibilidad de manipular la mente humana mediante un lavado de cerebro. Según Slavoj Zizek[1], la película de la Guerra Fría que mejor lleva ésta idea a la pantalla es The Manchurian Candidate, con Frank Sinatra, donde un funcionario americano, capturado por los norcoreanos en la guerra de Corea,

sufre un lavado de cerebro que lo convierte en un asesino a merced de órdenes externas sin que él sea consciente de ello. Luego, en El embajador del miedo, la nueva versión con Denzel Washington, la idea es adaptada a los tiempos del capitalismo tardío y de la democracia liberal; aquí el lavado de cerebro se le ha realizado clandestinamente a todo un pelotón del ejército de los EEUU durante la Guerra del Golfo en Kuwait. Detrás de esto se encuentra un inescrupuloso científico sudafricano que, financiado por la Compañía Manchurian Global, una gigantesca transnacional, realiza una serie de experimentos de manipulación mental; años después, las cabezas de esta Compañía lograrán que uno de estos soldados “teledirigidos”, el más condecorado del pelotón, llegue al Congreso como Senador, facilitándose así la firma de diversos contratos multimillonarios. Ésta era la idea que parecía retomarse en Los agentes del destino, y que le hubiera prevenido de caer en varias de las inconsistencias que sufre al final.


II
La historia se mueve al menos en dos planos que se entrecruzan: Uno es el que forma la pareja “inconvenientemente enamorada”, David Norris –candidato a Senador– y Elise Sellas –una talentosa bailarina profesional. El otro es el que perfilan escasamente los misteriosos hombres de miradas serias y sombreros elegantes, entidades omnipresentes que no se sabe bien quiénes son, pero que parecen estar al tanto de todo; se infiere que son seres sobrenaturales de otra dimensión que obedecen a una inteligencia superior; o quizás sean agentes contratados por una poderosa transnacional (como la Manchurian); ¿tal vez ángeles guardianes? (como en Angel-A de Luc Benson), o por último funcionarios de una oficina de escasos recursos, puesto que se movilizan o bien a pie, o bien corriendo por la enorme ciudad de Nueva York; además no cuentan ni con una pistolita, visten medianamente bien, y al igual que cualquier ser humano, pueden quedarse dormidos en la banca de un parque cuando la falta de horas de sueño les cobra factura. Así le sucede al agente Harry Mitchell, el encargado de seguirle los pasos a David Norris; después él mismo explicará que no son ángeles sino “oficiales de caso que viven más que los humanos”, y son los encargados de controlar que nadie se salga del “Plan” o el destino que una entidad superior (El Presidente) ha escrito. Una mínima variación en cierto lugar en lo planificado, podría provocar un efecto dominó de consecuencias lamentables en otra parte, una especie de “efecto mariposa”. Ahora, los oficiales no saben en qué consiste “el Plan”, son burócratas que se limitan a hacer su trabajo. Por su función nos recuerdan un poco al agente Schmitt y sus acompañantes en Matrix, los cuales podían asumir cualquier forma humana dentro del mundo virtual; también relacionamos con los vigilantes del cuento de Stephen King “Hampones con chaquetas amarillas”, seres atemorizantes que rondaban por el pueblo a la caza de unos prófugos a los que debían robarles sus pensamientos. La diferencia radica en que los “agentes del destino” resultan ser al final mucho menos inteligentes y temibles de lo pensado, son algo así como una mezcla entre villanos medio tontos y vigilantes versión Disney.

Un día cualquiera, David Norris llega a su oficina para participar de una reunión. Distraído en sus cavilaciones, no observa que las pocas personas con las que se cruza en el edificio han sido congeladas. Al entrar a la sala de reuniones se encuentra con una imagen desconcertante: Charlie, su socio, yace petrificado en un costado, mientras unos sujetos le están “recalibrando” el cerebro. Es obvio que ha presenciado algo que no estaba en el guión, es una experiencia similar a la de Truman Burbank[2] cuando la farsa en el supuesto ascensor de un Banco le hace descubrir que todo lo que conoce como su vida es una actuación que lo rodea, y que dicho Banco no es más que una escenografía. La variación en Los agentes del destino es que el show no es alrededor de una persona, sino que la vida de todo el planeta es un show dirigido y editado por seres sobrenaturales. 


Luego David irá descubriendo que estas intervenciones se vienen haciendo desde hace siglos para administrar el libre albedrío de la humanidad, demasiado inmadura, demasiado humana. También tomará consciencia de que la única anomalía es él, puesto que al no renunciar a la mujer que ha cautivado su corazón –tal como se lo ordenan los oficiales– está cuestionando los designios de todo un “Plan” que debe respetarse doctrinalmente. El oficial Richardson le explica lo que pasó:

“No es tu culpa. Tu camino por el mundo debió haberse ajustado esta mañana. Se suponía que tenías que haber derramado tu café cuando entraste al parque; te habrías ido a cambiar y hubieras perdido el tren, y no nos hubieras visto. A esto le llamamos “un ajuste”. Verás: a veces cuando alguien derrama su café, o el internet falla, o no encuentras las llaves en su lugar…, la gente cree que es accidental. A veces lo es, a veces somos nosotros arreando a la gente de vuelta al Plan. A veces cuando arrear no es suficiente, la administración autoriza una recalibración. Llamamos a nuestro equipo de intervención y ellos hacen que cambies tu manera de pensar, como hicimos con tu amigo Charlie”.

Una “recalibración” sólo genera ligeros giros de razonamiento en las personas –explica Harry–, no afecta las emociones ni el carácter porque sería “muy intrusivo”. Lo más temible es que, en un caso extremo, te practiquen una lobotomía, es decir, borren las memorias de tu cerebro. Esa es la amenaza que afronta David. Análogamente, en El embajador del miedo, gracias a experimentaciones en el campo de la biogenética, el Dr. Atticus Noyle contrarresta ciertos efectos de la posguerra en ex combatientes de la Guerra del Golfo “implantando memoria o ajustando las conexiones sinápticas”, liberándolos así “de la temible carga de un pasado comprometido emocionalmente”.  Reprogramación, o el cerebro como ordenador. Operación de reiniciado. RESET. En El eterno resplandor de una mente sin recuerdos se ofrece esta salida como cura contra el dolor de las decepciones amorosas para vivir de nuevo el presente: a Joel le borran de su memoria todos los recuerdos de su tumultuosa relación con su ex novia Clementine (Kate Winslet).

Escena de la película "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos"

III

Pero desde que David conoce a Elise, una serie de anomalías y puntos de inflexión comienzan a dispararse. Richardson no entiende, todo sale mal en ese caso, algo pasa, el azar comienza a cobrar protagonismo, hay una fuerza que los vuelve a encontrar inevitablemente, David y Elise comienzan a hacer por su cuenta cosas que normalmente no harían, y el mismo agente Harry, que confronta remordimientos interiores por la naturaleza de su trabajo, los ayuda a ocultas. La anomalía es todo aquello que no se veía venir, lo que sale del patrón de conducta de una persona, lo imprevisto, lo que no estaba anotado en los cuadernos de control. La anomalía es al amor. Avanza la historia y da la sensación de que no son los dos enamorados los que actúan en contra del destino fijado, sino que son los mismos agentes los que lo están obstaculizando. ¿Qué otra cosa es el destino si no es el puente que cada uno traza hacia la persona que ama? 
 Por eso es tonto rivalizar lo planificado con el amor; si todo tuviera que ser tan calibrado siempre, el amor romántico nunca hubiera podido existir. Es decir, si uno tuviera que actuar siempre de la misma forma que lo ha hecho en el pasado, si siguiera los mismos patrones de acción, nunca estaría preparado para encontrarse con lo nuevo. No somos especialistas, pero sabemos que cuando se ama se hacen cosas que uno mismo no se imaginó antes poder hacer. Es justamente cuando se sale de lo rutinario que conforma lo que llamamos un “yo”, y se tiene las agallas de romper la cuerda para dar el salto, cuando se abre una posibilidad de que la persona añorada llegue a nuestras vidas. Elise es un ventarrón de aire fresco que arranca raíces por donde pasa, no es un ángel, ¡pero qué divinos problemas trae!, es una chica “peligrosa” para David –piensan los agentes– puesto que ella alimenta el lado impulsivo y no-domesticado que hay en él. En pequeñas dosis ella fue una cura, no obstante en grandes dosis podría provocar estragos. Pero la mujer no es aquello de lo que hay que cuidarse para alcanzar el propio paraíso, al contrario, ¡ella es la llave idiotas! Algo así debía gritarles David. Al final le confiesan los agentes: “no puedes estar con Elise porque ella es suficiente. Con ella ya no sentirías la necesidad de lograr todo lo que está planeado para ti”. Esa línea le puede pertenecer lo mismo a los padres, los curas o los psicoanalistas. El mensaje que nos deja la película: el amor es la anomalía que sostiene el equilibrio de la existencia. Funciona igual que las “tensintengridades” –a las que alude Peter Sloterdijk– en esas arquitecturas en las que el conjunto se aguanta por la sinergia de elementos que en el fondo no están juntos, y “las fuerzas que quieren crear el hundimiento del sistema son las que, de alguna manera, lo mantienen en pie”[3].


IV

La película es rica en la apertura que deja para establecer conexiones con el exterior. Es muy frecuente escuchar frases como: “las cosas siempre pasan por algo”,  “eso era lo mejor para todos”, y observaciones del tipo “qué rápido pasa el tiempo”, “parece que los días duran ahora menos que antes”. La película toca estos temas y nos da algunas respuestas. Pe., si sientes que el día fue muy corto, quizás fue porque pasaste un par de horas congelado mientras unos agentes te ajustaban tu cerebro, y tú nunca lo recordarás. Es una idea escalofriante que se pasa medio inadvertida en el film. La verdadera discusión que despierta éste tipo de historias tiene que ver con los peligros del uso inescrupuloso de la biogenética, y es a nivel de temas éticos básicos. Slavoj Zizek observó ya hace años que la principal consecuencia de los últimos descubrimientos en biogenética es que los organismos naturales se han vuelto objetos manipulables.

En una conferencia que ofreció en Marburgo en el año 2001, Jürgen Habermas insistió sobre sus reparos ante la manipulación biogenética. Según él, existen dos peligros principales. Primero, estas intervenciones borran las fronteras entre lo dado y lo espontáneo, y afectan la manera como nos conocemos. Si un adolescente sabe que su disposición "espontánea" (digamos, agresiva o pacífica) es el resultado de una deliberada intervención externa de su código genético, ello socavaría la esencia de su identidad y socavaría de paso la noción de que nuestra identidad moral se desarrolla por medio de ese esfuerzo difícil por educar nuestras disposiciones naturales. En última instancia, estas intervenciones biogenéticas harían absurda la idea misma de educación. En segundo lugar, estas intervenciones darían lugar a relaciones asimétricas entre aquellos individuos "espontáneos" y aquellos cuyos caracteres han sido manipulados: algunos individuos serían privilegiados "creadores" de otros.[4]

 A pesar de que Zizek, también Fukuyama, alerten sobre los peligros de que ésta manipulación haga perder su sustancia a la naturaleza humana, que le prive de su “densidad impenetrable”, el desenlace de éstos films nos dice que no es necesario reivindicar al sujeto cartesiano, autónomo y reflexivo, pues al final descubriremos siempre que en el espíritu de cada ser humano yace algo de intocable, una llama que ninguna manipulación biogenética puede aniquilar, un espacio recóndito de libertad al que ningún poder puede llegar. Por eso es que cuando todo parece estar completamente controlado, surge una anomalía, que en Matrix es Neo, en otras cintas (El Origen, El embajador del miedo, El eterno resplandor… o Vanilla Sky), algo falla, incluso a nivel de los sueños: saltan visiones, recuerdos, respuestas inesperadas que rompen lo que estaba organizado. No importa si hay que ir contra el plan del mismo Satanás, como en El abogado del diablo, lo que importa es escaparle a la muerte, hacer lo que ella no se espera de nosotros, pues, como Subiela señala en El resultado del amor, la gente no muere por enfermedad, sino por aburrimiento: el tedio de las vidas planificadas y superficiales que ya no guardan sueños es el que provoca las enfermedades que matan en la contemporaneidad.




Jorge Luna Ortuño



[1] “Histeria y ciberespacio”. Entrevista con Slavoj Zizek. (Disponible en la red)
[2] El Show de Truman, una vida en directo (1998) Dirigida por Peter Weir.
[3] “Entrevista a Peter Sloterdijk”, de Fabrice Zimmer.
[4] Slavoj Zizek, “Quiero mi chamarra mental Phillips”.