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miércoles, 27 de noviembre de 2013

LO INALÁMBRICO EN ARGENTINA


¿Qué es ser inalámbrico? Me lo han preguntado en una presentación reciente de mi libro. No basta con escribir un libro, de tiempo en tiempo los eventos van haciendo que se enriquezca una propuesta anterior, no existe un conocimiento definitivo. Existen también algunas confirmaciones con nuevos casos de estudio que al aparecer nos otorgan un regocijo mayor. Por ejemplo la otra noche vi un vídeo en YouTube sobre Pep Guardiola y José Mourinho titulado "Vidas cruzadas". Fantástica historia de dos seres que se han complementado de alguna manera a la distancia, como una especie de fuerzas que balancean una misma ecuación dentro del fútbol. El fútbol total de Guardiola contra el fútbol adaptable de Mourinho. El primero representa la figura del sedentario, el segundo la figura del nómada. Guardiola promueve un fútbol made in home, exhala un aire hogareño, él es de la casa; Mourinho en cambio no tiene hogar, su hogar es la carretera, que trajina junto a su familia, está dos temporadas promedio en sus equipos donde gana casi todo y luego parte a otro país, no deja de partir, de prolongar su propia línea quebrada, su deriva hacia al sur, variación molecular. Pero eso los mantiene vivos y aceitados a ambos. Puestas así las cosas, Guardiola es el hombre elegante de maneras cuidadosas, siempre respetuoso con el rival, sólo habla de su equipo, no entra en polémicas, parece algo más atado a unos códigos y una visión particular de ver el fútbol; en cambio Mourinho es un hombre que considera que todo es válido en la guerra, no presenta una imagen respetuosa de sí mismo, no necesariamente, no desea vivir mucho tiempo acomodado a algo, no desea sentir que "ya llegó", siempre está en busca de nuevos desafíos, más grandes, deshaciendo la costumbre de lo que ya había construido para comenzar de nuevo en otra cultura, con otra gente que habla otro idioma y tiene diferentes idiosincrasias. Sin embargo he aquí el dato interesante, fue cuando Guardiola asumió una postura inalámbrica cuando logró su éxito más contundente contra José Mourinho. Fue en mayo del 2011, partido de ida semifinales de la Champions, Santiago Bernabéu: en la conferencia de prensa previa que dio Guardiola se salió completamente de su molde de correctitud, se dirigió directamente a Mourinho y habló con bronca, dijo que ni pensaba competir con él en discursos, pues le cedía la Champions fuera de la cancha, pero la Champions que se juega dentro, esa la iba a competir con todo, era como si lo desafiara, Guardiola adoptaba una posición agresiva cuando siempre había sido mesurado y precavido en sus declaraciones; además dijo que Mourinho era el amo, el puto jefe, lo manejaba todo. Pero vamos a ver dentro de la cancha. Con certeza eso sorprendió a Mourinho, verse desafiado así en su propio juego, era algo muy inusual que un técnico rival se le pusiera en frente con tal autoridad. Guardiola supo estar presente en el momento, hizo una lectura de lo que estaba pasando, y fue inalámbrico respecto de algunos de sus preceptos, reconoció que no puede uno estar amarrado por la forma en cambio se puede mover con flexibilidad de forma para afrontar momentos específicos de una batalla, y es que se trataba de una batalla. Pienso que Guardiola dio a entender un postura muy ofensiva que se traduciría en el juego del Barza, pero no dejó de ser inteligente, en lugar de ello puso a Keita en el medio campo de entrada, para aumentar la altura, y colocó a Puyol en el lateral izquierdo, es decir, tomó más precauciones defensivas, sacrificando un poco el poder de elaboración de jugadas colectivas en ofensiva. Morunho, después de aquel discurso encendido, hecho con el corazón, reconoció que tenía frente suyo a alguien peligroso, decidido a vencer, así que se preocupó ante todo de seguir su lema: el lema de Mourinho es: "no les diré que debemos ganar, pero una cosa sí, no podemos perder". Y así se preocupó de no perder, colocó un equipo en cancha que estaba más tirado hacia atrás, con mentalidad defensiva, que poco riesgo presentaba en el arco contrario. Un tiro en el poste de Villa creo que fue lo más inquietante de toda la primera mitad. En la segunda parte, ya lo sabemos, la rompió Messi, con derecho a un golazo de esos que quedan en la vitrina del recuerdo. 2-0 ganó el Barcelona aquel partido de ida, sentenciando casi la eliminatoria. El video documental que había visto en YouTube llama la atención sobre este cambio de estrategia de Guardiola, y en un juego donde pequeños detalles hacen toda la diferencia, bien pudo haber sido esta la jugada que definió el curso de la eliminatoria; además, fue un insuflo anímico para sus jugadores, fue una manera de ponerlos a la altura de las circunstancias, ponerlos en plan de guerra, a ellos que siempre habían sido un equipo dulce, inocente, en el sentido de que no juegan con malicia, en ellos gana mucho más el talento, el respeto al sistema de juego, la paciencia, otras actitudes que a veces se molestan con la mala leche del adversario, la rudeza, jugar al borde de la roja, ensuciar,etcétera. Aquel día, los azulgranas saltaron al campo preparados para todo, nada los sorprendería ni los indignaría ninguna conducta, era una guerra, todo lo hablado y las provocaciones de Mou quedaban en el aire, sólo contaba lo que pasaría dentro. Así se aisló todo el poder de intervención que busca lograr Mourinho en un partido. Fue un Madrid frío, se había cortado la ligazón con su general, naufragó su barco después de la expulsión de Pepe, y los dos goles de Messi coronaron una tarde que muchos festejamos a lo ancho del planeta.  

Así pues, el concepto de pensamiento inalámbrico continua enriqueciéndose, aunque yo lo tenga incorporado más como parte de mi vida que de una preocupación intelectual. Ahora, deseo presentar este concepto en Argentina, un país que recién viene despertando de un más o menos largo periodo de polarización extrema, de una dualidad que se partió en dos bandos a favor y en contra, los niveles de enfrentamiento en los medios y las redes rayaron en la demencia, o lo que varios pensadores del vecino país llamaron fanatismo exacerbado, tanto de los intelectuales y otros al servicio de los K. como de ciertos sectores opositores. Ser inalámbrico en esas circunstancias se planteaba como una opción de salud, esto en primeras. Y ojo que ser inalámbrico no es mandar todo al diablo, ni regocijarse en la indiferencia. Creo que el filósofo Tomás Abraham lo entendió en el proceso. En un principio, desde su columna en Perfil y otros medios se lo veía muy comprometido con una lucha por hacer visible el juego de Cristina Kirchner, muy acorde con su misión de filósofo, en el sentido más a la Foucault. Es ésta la conexión que define varias aristas del trabajo y de las posturas de Abraham, su compromiso con Foucault, el de la admiración, de la gratitud. Pero siguiendo su blog Pan Rayado nos fuimos enterando los lectores de su cansancio, de su agotamiento frente a la falta de resonancias de peso, él se exponía, pero lo que provocaba mucho más era diálogos sordos, la respuesta de gente sin miras, que utilizaba el anonimato que permiten los blogs para comentar basura, intentar herir, afectar de tristeza, tergiversar todo. El fanatismo vetó la posibilidad de conversación en Argentina. 

A Ricardo Darín le llovieron críticas, amenazas, calumnias, también llamadas de apoyo y comentarios favorables, cuando se le ocurrió decir en una entrevista que los K. deberían explicar cómo hicieron incrementar en tal manera su patrimonio en tan poco tiempo, "deberían caerse de vergüenza" enfatizó. Esto bastó para que periodistas, intelectuales, comedidos de toda naturaleza, le cayeran a palos, tratando de sacarle algún trapito sucio respecto de un pasado que habría sido contrabandista de automóviles, poniendo en duda su integridad, intentando intranquilizar su paz mental y la salud emocional de los suyos, lo cual era signo de un estado de guerra muy sutil. Incluso entiendo que la misma Cristina le respondió públicamente, y no de muy buena manera. Tenía toda la razón del mundo Darín en señalar ese hecho, que no se refería solamente a los K. sino también al resto de los funcionarios públicos, pues de lo que hablaban era de posibilidades de vida para otros. Pero también debió experimentar un pesar después Darín, ¿para qué me habré metido a decir esas cosas en lugar de tener cerrado el pico? Una vez que uno dice algo, lo que sigue es hacerse cargo de lo dicho, como mandan los códigos del que no se arruga y se maneja con templanza cuando el oscuro vacío le muestra la boca. Sin embargo era una lucha totalmente dispareja, lo decía Darín en una entrevista posterior en Lanata Sin Filtro. No puede un individuo enfrentarse a un gobierno con todas sus posibilidades. Por tanto, el individuo tiene que tener un cuidado mayor para expresar "lo que piensa". Incluso cuando lo que dice Darín en esa entrevista no sea una novedad de cuño propio, y sea simplemente una convicción compartida, pues así piensan también millones de argentinos, incluso por sentido elemental común. Pero fue Darín, figura muy conocida, quien se animó a decirlo sin reparos en una entrevista, y esto preocupó a la máquina discursiva de los K. Quisieron de alguna manera aplicarle un estate quieto a Darín. Demás está decir que este sensacional actor argentino demostró la calidad de sus tendones en los días siguientes, en los que lo invitaron a hablar a un montón de programas de radio y televisión, sin que pudieran abrumarlo ni hacerlo salir de lo que tenía muy claro. Se puede encontrar todas estas entrevistas, incluida una discusión en vivo con Feinman, en el fabuloso portal educativo YouTube. 

La incomodidad de Tomás Abraham ante el ambiente que se había diagramado en la Argentina era una muestra de esta especie de lucha sin mayor asidero. Las cosas que se dicen muchas veces necesitan su tiempo para cuajar, la comprensión es retroactiva, al menos un cierto nivel de comprensión que tiene puntos de contacto incluso espirituales. Tomás Abraham se habí agotado, lo debilitaba esa necesidad de tener que replicar a lo intolerable. Debía construirse un nuevo cuerpo sin órganos, devenir otra cosa, reorganizar su cuerpo, adquirir una nueva serenidad, una nueva resistencia a lo intolerable, y decidió dejar de escribir en Perfil y en La Nación, su columna dejaría de estar presente después de varios años de colaboraciones; esto lo daba a conocer en un blog que tituló Cura sui, octubre del 2011. Un poco después, 27/11/2011, anunciaba que se iba a tomar un respiro también de su blog, se dirigía a sus amigos lectores así:

"Durante un tiempo me ausentaré de estas columnas, espero volver pronto. Me intoxiqué. Una bacteria que identifican con la letra K, a la que se sumó otra que contraje durante mis viajes a la ciudad de Rosario a la que los especialistas le han puesto el rótulo HB, me ha debilitado. Los médicos me recomendaron reposo en un clima preferentemente tropical".


La nota es maravillosa y está titulada como "Postal". Abraham recuerda que siempre es bueno tener presente la dimensión espiritual de todo nuevo emprendimiento. Ante la pobreza de un escenario donde pensar se ha reducido a estar a favor de los Kirchner o estar en contra, de la manera más arraigada y cerrada que se puede imaginar, sin espacio para los matices, nuestro filósofo se manda a mudar por un tiempo, prefiere estar por encima de la situación, lo cual debe entenderse como estar por fuera, no que no le interese, sino decidir hasta qué punto puede afectarle. Eso señores, es una actitud inalámbrica. 


Parque De Filosofía - Aeropuerto de Ideas (II)


Es interesante ver cómo el concepto "espacio aéreo" adquiere otras connotaciones cuando se lo une al de "seguridad nacional". No estamos seguros de que ambos sean realmente conceptos, y sí, tal vez, simplemente nociones prácticas que delimitan ciertas prácticas de control y de organización. En términos de seguridad nacional, se necesita del permiso de cada país para sobrevolar su espacio aéreo. Esto requiere de una "gestión de tal espacio aéreo" que se debe hacer con al menos un mes de anticipación. Claro que dividirse la majestuosidad del espacio aéreo en porciones o estancos asignados a países, es decir, trasladar la cuestión de la división que hacen países por porciones tierra hacia el aire, puede antojarse como una estupidez de marca mayor, eso de dividir al aire común en estancos..., aunque todo adquiere otra significación desde los lentes de la estrategia militar. Ahora, también existen los sucesos del 9-11, que todavía indignan a una gran parte de los americanos, pues un país que gasta trillones de dólares en seguridad nacional no pudo interceptar, al menos, al segundo avión que se dice se estrelló contra la Torre Sur del World Trade Center aquel día negro y lleno de sospechas. 

Otra cosa sin embargo son las vibraciones magnéticas del pensamiento que flotan en tal o cual espacio aéreo. ¿Acaso es el mismo el que se siente vibrar en Amsterdam que el de París? Descartes no hubiera estado de acuerdo en responderlo afirmativamente. Lease este poderoso párrafo que nos regala Sloterdijk en el libro El sol y la muerte (Biblioteca de Ensayo Ciruela), donde conversa con Hans Jurgen Heinrichs, y dice respecto de su trabajo:

"En el futuro trataré principalmente de impulsar, tanto desde un punto de vista físico como metafórico, una teoría de los medios aéreos, toda vez que el aire es un medio en el que tienen lugar acoplamientos blandos entre unidades comunicantes. En cuanto portador de resonancias, el aire asegura que las voces lleguen a los oídos, esto es, el tráfico sonoro entre direcciones de ámbitos cercanos. Los técnicos quizá llamarían a esto voice traffic en medio del aire" (p. 340). 

   El párrafo citado nos sirve en este caso para no perdernos y apuntalar la marcha. Nos interesa pensar el aire como un medio portador de resonancias. Por otra parte, el aire es un requisito indispensable para la vida, luego para el pensamiento. Existe una misteriosa conexión entre vivir-pensar-escribir, escribir-vivir-pensar... Cómo olvidar que sus ametrallados pulmones a Gilles Deleuze lo invadían de un empuje diferente en su trabajo filosófico. Tomás Abraham escribe que Deleuze muy posiblemente escribía y filosofaba para compensar su falta de aire, por su tuberculósis mal curada. Un 6 de noviembre, según me recuerda mi amigo Raúl Romero, Deleuze se lanzó desde la ventana de su departamento, perdiendo así la vida. Tenía 70 años y dejaba una vasta obra como legado. Una lección que nos puede dar este episodio es que hay ocasiones en que la necesidad de una salida supera a la creación filosófica. Es decir, la filosofía se ve desbordada por una urgencia de vida. Llegó un punto en que la creación en filosofía no fue suficiente para trazarle líneas de fuga a nuestro filósofo, ni abrirles ventanas a sus pulmones. Las líneas de fuga que nos había abierto sus obras quedaron como un legado, lo que pasaba ese día simplemente desbordaba la resistencia de nuestro filósofo. En ese punto finalmente, a sus 70 años, con todo derecho, y en posesión de sí mismo, Deleuze eligió ese camino, justo cuando las presiones externas que lo atosigaban, en concreto la crónica enfermedad, ya no le dejaban ningún resquicio para intentar una fuga inmóvil. Fue un acto de impotencia, en cierto sentido, pero si hemos de tomar también esta última acción como un gesto más de su obra, habrá que decir que posiblemente Deleuze no pensaba para nada en su obra en ese momento, era una cuestión puramente vital, algo que lo forzaba desde fuera, además la elección soberana del que ha llegado a la certeza de que es momento de cerrar las persianas. Recordemos que Deleuze no era de esos que se reivindican como autor, antes bien promovía una serie de ejercicios de despersonalización en su escritura, y no pidió tratos privilegiados ni para él ni para ningún libro. "Quien pretende cruzar el camino cargado de mucho no podrá llegar lejos ni llorando" -escribe el poeta Jesús Urzagasti en "El país del silencio". Un grande como él lo sabía. Deleuze había conquistado su serenidad, su alegría, se iba sosegado, había compartido con generosidad en todo lo que su potencia creativa le había permitido, ¿qué más se le podía pedir? Tocaba simplemente respetar su encrucijada. Llegó un momento en que su debilitado y cansado organismo no pudo más, saltó libre su espíritu al parque de sus personajes conceptuales, ese espíritu rebosa ahora de energía y se multiplica cada vez que lo visitamos a través de la lectura de sus libros y la prolongación de sus problemas planteados.  En términos de trabajo espiritual, estar en conexión con Gilles Deleuze, el parque de la filosofía, ya no el jardín, es una de las experiencias más enriquecedoras que puedan haber. 

De modo que, el aire es fundamental para la vida, también para la filosofía. No es una casualidad que Kant necesitara seguir una rutina religiosa de paseos diarios por los jardínes con toda su frescura antes de sentarse a trabajar; Nietzsche dijo alguna vez que sólo los pensamientos que aparecen al aire libre tienen verdadero valor; ¿acaso Heiddeger, ese potente nombre propio, no hizo alarde de su gusto por los paseos y los bosques en su última etapa? Ahora, no decimos que el aire sea primordial por sí solo. Para que se produzca una diferencia hay que saber respirar, ya no un cuarto de la porción que nos corresponde, sino la totalidad, llenar el tanque y aprender a vaciarlo completamente, renovarlo, inspiración profunda y expiración a fondo.  En esto hay que ser un poco yogui, un poco atleta. 

A pesar de la gran popularidad que tiene el Yoga en nuestros días, algunos todavía creen que respirar es algo natural, que no hay nada más que aprender al respecto cuando uno es adulto porque se trataría de una función espontánea del cuerpo humano. Pero en la práctica la situación es otra. Dado que nos enseñan a respirar con los pulmones, pese a que siendo niños usamos mucho más el abdomen, cuando se crece se requiere recordar, desaprender algunas cosas y retomar otras. Hay una forma de respiración que se debe recuperar, inflando el vientre con la boca cerrada en lugar de sólo con los pulmones. El maestro Rajneesh habla de esto en su libro Hara, el centro vital, donde señala que cuando somos niños respiramos con el vientre de manera natural, el vientre se hunde y luego se infla y luego se hunde... Esto permite el ingreso de un caudal mayor de aire a nuestro cuerpo, que pasa a estar mejor irrigado, más lúcido, y por tanto con mayores porciones de energía. Pero en algún momento de nuestro crecimiento, cuando se introduce el miedo y otras emociones, se olvida respirar con el vientre, y se comienza a respirar sólo con la parte superior que son los pulmones. Una ciencia que estudia esto a profundidad es el mencionado Yoga, demás está decir que en Oriente las técnicas respiratorias desarrolladas con saberes místicos y técnicas de artes marciales fueron desde antaño una marca de ese continente. Pero Occidente, a través de mentes pioneras, aprendió a extraer e importar esa visión y esas prácticas, poco a poco, logró ir asimilándolas.

Un Parque De Filosofía - Aeropuerto de Ideas cultiva el desarrollo de ambos aspectos como algo muy ligado: empoderar a los individuos tanto a nivel de una instrucción a nivel mental, combinada con una alimentación que enfatiza en la máxima energía y una digestión liviana, y sobre todo técnicas de respiración y de estiramiento para cuidado del cuerpo. En este sentido, combinar la enseñanza de la filosofía, de ciertas maneras de leer, junto a una dieta adecuada y las técnicas de respiración que nos ponen en contacto puro con el cosmos, es un verdadero alimento para leones, para seres indomables que saben vivir con sencillez y sin meter mucha bulla. 

PEP GUARDIOLA MINDSET

Si hablamos de fútbol podemos también hablar de filosofía. Claro, no estoy seguro de que Pep Guardiola le haya dedicado mucho tiempo de lectura a los clásicos, si es un erudito en historia de la filosofía, pero vaya que ha hecho evocar la importancia de la filosofía a partir de la disposición mental culé que ha transmitido en el juego del Barcelona. Guardiola es, para empezar, un gran competidor, le gusta ganar, cumple a cabalidad las disciplinas necesarias para ser un ganador. Ahora que es técnico del Bayer Munich va demostrando su estirpe de león, no es sólo talento e inteligencia. Pero lo que me resulta fascinante es que haya podido cambiar el modo de pensar en diversos aspectos respecto del fútbol. Algunos de estos aspectos tienen que ver por ejemplo con lo que es el juego defensivo: el Barcelona es un equipo que juega inicialmente a no perder. ¿Por qué? Primero porque se trata de un equipo de bajitos con limitado poder de choque físico, no entran a competir en el ítem de la fiereza cuerpo a cuerpo. Lo primero entonces es que deben compensar con genio aquello. Y lo hacen apoyándose en su refinada técnica. La técnica supera a la fuerza solemos decir en el mundo del jiu jitsu brasileño. Pasa lo mismo en el fútbol del Barcelona, que por seguir con esta analogía, ha construido una especie de arte suave para jugar al fútbol. El Barcelona juega primero a no perder, porque quiere ganar. Pero no quiere ganar de cualquier forma. Quiere hacerlo con elegancia, extrapolando sus virtudes, realizando su potencia. Ganar un partido jugando feo, sin merecerlo, con una actitud de división interna en el equipo, con problemas de camarín implicados en la semana, todo ello constituye una victoria irrelevante en términos futbolísticos, es como ganar por puntos una pelea en jiu jitsu deportivo, sólo por una reversión después de haber amarrado la pelea los otros 9 minutos y medio. 

Para Guardiola la estética es la verdadera ética. Este solo principio lo empareja con más de un filósofo y un escritor de los que muchos admiramos. Decíamos que el Barcelona aprendió con él a jugar para defender. No se crea que se trata de un juego cerrado, mezquino, como el que proponía la selección de Grecia en la Eurocopa que finalmente ganó el 2004. No! Qué va! El juego del Barza es rico en variantes ofensivas, es generoso, incluso cuando están arriba en el marcador por 3 0 4 goles, se los ve apurando a la defensa rival en los últimos diez minutos del partido. Es por la confianza que el sistema les permite. Se trata de un sistema en el que sólo pueden rendir al tope de sus posibilidades. Si el Dream Team de Johan Cruyff había marcado un hito, hasta el título de Liga 1993-1994, el del Pep Guardiola llegó con toda la autoridad a la cúspide. Porque el Barcelona de Cruyff tenía un problema: podía meter cuatro goles en un partido de manera frecuente, pero también encajaban tres. Los marcadores se hacían apretados hacia arriba en muchas ocasiones. Cruyff ganó esa última Liga del 93-94, por una puja de poder en el plantel dejó a Romário desairado en el banquillo, el ariete se fue a Flamengo, Cruyff confirmó su carácter de capitán del barco, pero la embarcación se fue a pique. Recuerdo la goleada que les propinaron los del Real Madrid, liderados por Zamorano y Raúl. Fue un 5-0 contundente, una devolución de favores, por el idéntico marcador que había sufrido los merengues a manos de los azulgranas en la temporada pasada, con tres goles de Romário. Es decir, el equipo de Cruyff, por los recuerdos vagos que tengo y el archivo al que puedo acceder en videos de you tube, se me antoja un equipo que no terminaba de tener control completo sobre el juego. ¿Cómo fue posible que el Milan le metiera cuatro goles en la final de la Champions League del 94? Perdieron 4-0 aquella tarde, se vieron disminuidos ante una máquina arrolladora que privilegiaba otro concepto de defensa, en consonancia con la escuela italiana claro está. 

Entonces, Guardiola diseñó un equipo que podía jugar a partir de un mindset inicial: jugar para no perder. Guardiola deseaba triunfar, no simplemente alimentar las nostalgias de un fútbol bello ya imposible de ser practicado. Como dice Valdano, Guardiola convirtió la belleza en eficacia, hizo que ambas fueran una misma cosa. Luego, no traicionó la vocación de un equipo para el ataque. Escogió jugadores que le ofrecieran muchas variantes a nivel de la manera de ocupar espacios en la cancha, y que estas posiciones tuvieran varias alternativas. Xavi ocupa un lugar central, pero es muy adaptable, puede cumplir varios roles. No es un Edgar Davids ni un Gatusso, es Xavi Hernández, se prefiere la plasticidad, saber hacer varias cosas bien antes que ser experto en una o dos, como por ejemplo quitar balones y ser un guerrero chocador del medio. La solución de Guardiola para no encajar tantos goles como los encajaba Cruyff, y como también pasó con el Barcelona de Tito Vilanova en la liga que ganaron con demasiados goles en contra, fue introducir el elemento de la contención. Es un elemento de mucha sutileza, que denota maestría en la comprensión de un deporte. Djokovik me hizo notarlo en su propio juego tenístico, aquellas bolas en las que ataca mucho menos de lo que espera, no se compromete tirando bolas que podrían acabar en errores no forzados, sino que utiliza tiros de contención cuando el rival aprieta y espera obligarlo a tomar un decisión por ansiedad o por desesperación ante un asedio constante. Djokovik espera, resiste al temporal, contiene, y muchas veces es el mismo rival el que termina mandando la pelota afuera, porque esa fuerza de contención termina rompiendo su paciencia, y muchas veces su confianza en sí mismo. En el Barcelona este elemento de contención se llama toque de balón. Es la manera que el Barcelona tiene de esperar, de defenderse, de hacer que se muevan las piezas del equipo contrario, de desgastar, y de economizar el gasto de sus propias energías. Es muy cansador hacer marca sin balón, desplazarse de un sector a otro del campo sin poder agarrar la bola, es desmoralizante. Guardiola hacía énfasis en todas las maniobras que pudieran acrecentar la potencia del juego propio, y que al mismo tiempo le restaran fuerza al rival. Para ganar no basta sólo con querer ganar, primero no hay que perder, y segundo hay que hacer que el otro pierda. Esta la filosofía básica de Pep Guardiola, una línea de pensamiento que continua y prolonga con algunas modificaciones el Tata Martino, hombre modesto si los hay. 

En un periódico de Clarín que conseguí después del clásico de ida Barcelona-Real Madrid, de la Liga 2013-2014, se recoge una impresión valiosa de Martino en la conferencia de prensa después de la victoria de los culés. Le preguntan cómo siente ganar su primer clásico. Él habla más sin embargo de que su incidencia en el equipo "todavía es mínima". Hace gala de humildad. Demuestra que respeta todo el trabajo anterior a él, el juego del Barza no es una creación suya, pero él espera añadirle en intensidad. Después de todo, cuando Pep Guardiola se fue él mismo había visto que era necesario plantear algunas modificaciones para que el visionario planteamiento no se convirtiera predecible para los equipos rivales. Sun Tzu escribe que lo malo de una guerra que se extiende demasiado en el tiempo, es que corres el riesgo de que el enemigo se adapte a tus estrategias. Lo mismo le pasó al Barza con equipos como el Chelsea, y esta adaptación al juego del Barza se aceleró por un estudioso del fútbol como es Mourinho. Le pagaron para que desactive la máquina ganadora del Barza. Y entonces él hizo todo lo posible, subiéndose a la barricada del Real Madrid, el único que podía hacerle frente en su país en todos los ámbitos, ya sean deportivos, sociales, económicos. Mourinho salió en defensa de la idea de que la mejor defensa es quedarse atrás y cerrar todos los espacios posibles al otro equipo. La aplicó con éxito cuando dirigió al Inter de Milán. Luego el Chelsea el 2012 le repitió la dósis al barza, dejándolo fuera en semifinales de la Champions. 

El Bayer de Munich ha marcado un nuevo logro en el medidor. Es un paso más arriba? No estamos seguros. El Bayer parece haber combinado cualidad técnica con arrolladora potencia física. El hecho de que Guardiola sea su técnico ahora no hará otra cosa que potenciar la vertiente técnica del juego del Bayer. A Guardiola le enseñará cuál es la importancia del ítem físico, no en cuanto a resistencia ni cantidad de kilómetros recorridos en un partido, sino en términos de vigor, de talla física, de tipo de entrenamiento específico de choque, etcétera. En el Barza defendió una línea que se enfrentaba con esos ítems. Pero el Bayer será también una experiencia formativa interesantísima para uno de los personajes que respira fútbol y emana simpatía. 

Parque De Filosofía -- Aeropuerto de Ideas




La noche avanza inclemente en su paso sin hacer el menor caso a las expectativas de las mentes vacilantes, se detiene y mira con cautela, no hay nada que temer, todo está bien. En las calles algunos seres anónimos para nosotros duermen sobre pedazos de cartón y utilizan otros tantos para cubrirse del aire frío que nos visita en horas de madrugada. No lleva a nada en este momento lanzarse en un discurso sobre las desigualdades, como el hecho de que yo escribo esto en una computadora portátil sentado en un cómodo cuarto mientras otros seres se acomodan cada tanto de uno y otro lado para aminorar los moretones y el dolor que empiezan a sentir en los costados. No podría concebir ni siquiera en este marco en afanarme por tener un reloj de marca que, según la cotización de un amigo, vale alrededor de $us 15000, sería convertirse en un atorrante de siete suelas.  

Lo que sí me interesa apuntar es que al menos se me ocurrieron un par de ideas en estos dos últimos días. Leí en la fantástica Revista Ñ de Clarín un artículo en el que se cuestionaba el valor e impacto sobre la literatura del twitter. Un escritor decía que prefiere tener una idea al año que sirva para escribir un libro, que tener 20 ideas al día para usarlas como tweets. Esto me hizo cavilar durante dos minutos sobre el valor de las ideas, sobre el mercado en el que son expuestas, y la importancia que pueden tener o no en un circuito simbólico. El caso es que mi idea era básicamente una agrupación de varias otras ideas que desfilaron por mi mente desde hace un par de años. No sólo es el Parque De Filosofía el tipo de espacio que asegura las trasferencias que deseamos efectuar. La niñez y sobre todo la adolescencia son etapas de la vida en formación que extrañan ciertas transferencias educativas que no reciben a nivel colegial. Nos ocupamos entonces de diseñar y poner en movimiento espacios sustitutos, eso que Justo Pastor Mellado denomina espacios editoriales. 

Parque De Filosofía está plenamente conectado con un Aeropuerto de Ideas. Los porteños de Valparaíso organizan cada cierto tiempo un Puerto de Ideas. La idea me parece llamativa. En mi caso sin embargo la creación impulsa un Aeropuerto de Ideas. Qué quiere decir puerto aéreo. No es que el puerto esté en el aire, pero es un puerto que sirve para hacer aterrizar naves que están en el aire, y para hacer despegar otras. Se trata de dos momentos complementarios. Hace un tiempo cuando leía un libro de Hegel tuve una especie de visión, justamente en una espera en la sala de pre-embarque para que saliera mi avión de Cochabamba a Santa Cruz. Soñaba que tenía tratos personales con filósofos referenciales de la historia como Rosseau, Hobbes, Diderot e incluso creo Spinoza. En un momento dado se anunciaba en los megáfonos la llegada del vuelo de Rousseau, y eso nos ponía a todos en movimiento, el anuncio era en realidad la apertura de una temática. Era alucinante estar sentado en una sala de espera y saber que en los próximos vuelos llegaban filósofos de la Antigüedad. Estoy seguro que Jostein Gardner, el autor del best seller El mundo de Sofía, podría escribir una buena novela usando esta idea; yo no creo que tendría el tiempo ni el suficiente talento y motivación como para escribir una novela acerca de ello, pues mi manera de prolongar la idea sigue otros derroteros más ligados al campo del ensayo y la gestión de acciones culturales. Me pregunto ¿qué querría decir que la voz en el sueño anunciara la partida de un filósofo por la salida de su vuelo? Probablemente que su estadía en nuestro espacio aéreo terminaba, aunque no quedaba clausurada la posibilidad de conexión próxima, y de que un siguiente vuelo le haga tomar una escala para revisitar el mismo lugar. El aeropuerto es también importante por la facilidad con la que permite establecer paralelos para dar un sentido clave del doble trabajo con las ideas: algunas hay que hacerlas aterrizar, concretizarlas con respecto a nuestra actualidad, a condición de operarles ligeras modificaciones, pero ellas están en nuestro espacio aéreo; otras hay que terminar de ensamblarlas y dotarlas de suficiente aliento para hacerlas despegar, mandarlas al mundo de las conexiones donde se enlazarán con otras de variadas procedencias para hacer crecer agenciamientos específicos. Se trata siempre de un espacio aéreo, en el sentido que Henry Miller se refiere a las ideas y los grandes libros. Él dice ¿quiénes firman los grandes libros? No somos nosotros, aclara, pues concibe al artista como un ser que tiene una antena, que tiene la felicidad de captar ciertas ideas que están en el aire y de "engancharlas" en modo adecuado. Se podría decir entonces que el artista hace conexiones; un aeropuerto también sirve como espacio de conexión entre un destino y otro. Si bien en temas de vuelos los destinos y los puntos de partida siempre están bien delimitados desde un principio, en cuanto al trabajo de las ideas lo que nos interesa recalcar es ese estado de estar en medio, de que un aeropuerto no sea nunca el lugar de llegada ni el lugar de partida específicamente, sólo es un medio. Nunca se viaja a una ciudad para ir a conocer el aeropuerto de esa ciudad... si me dejo entender. 



domingo, 24 de noviembre de 2013

El nuevo libro de Justo Pastor Mellado en camino




Libro: ESCRITURA FUNCIONARIA
Ensayos sobre políticas de
Gestión en Arte y Cultura
Autor: Justo Pastor Mellado.

Navegando en el internet me encontré con una noticia grata, la aparición del libro de un amigo muy querido con el que perdimos contacto hace algún tiempo. Se trata de un curador de primera línea que ha hecho importantes aportes a la escena artística boliviana, y que personalmente me ha aportado muchísimo al hacerme partícipe de una porción de su trabajo. 

Encontré que la editorial que lo publica (Curatoría Forense) tiene una interesante idea de promoción del libro, el cual se titula "Escrituras funcionarias"; esta promoción va muy acorde con la postura de Justo, quien me decía en cierta ocasión: hay que construir públicos cooperantes. Ese es el trabajo que falta, una especie de eslabón perdido en la cadena del libro. Los dejo con un texto que encontré en la página de la editorial. Estaremos atentos a la salida del libro.



"A partir de su experiencia en la dirección del Parque Cultural Valparaíso (Chile) y de los textos que ha requerido para su gestión, Justo Pastor Mellado nos propone este libro sobre cómo hacer posible que un conjunto de hipótesis se conviertan en programas de acción.

¿De qué se trata ESCRITURA FUNCIONARIA? Del relato de las condiciones de  transformación de un conjunto de conceptos prácticos en planes de acción específicos; del análisis de un campo para que dichas conversiones sean efectivas; de cómo convertir el diagrama de una obra de arte en hipótesis de trabajo para el sector cultural y del montaje del concepto de dispositivo. Entre otras cuestiones.

Este libro reúne textos que pueden ser de gran utilidad para analizar y llevar adelante experiencias similares en Centro y Sudamérica, tanto bajo severas condiciones restrictivas como bajo situaciones de incompletud institucional, pasando por experiencias de articulación de esfuerzos interpersonales  y  de alianzas entre agentes de diversa fragilidad y consistencia.

Algunas personas hubiesen esperado un libro con textos de crítica de arte pero hemos pensado  en una edición destinada a  combatir la ansiedad del gestor cultural, que suele ser maltratado por la autoridad institucional, porque Justo Pastor Mellado antes de responder a la pregunta por el "modelo de gestión" nos propone que los gestores piensen primero "la ficción del modelo".

En resumen, este caso práctico y sus textos correspondientes  pueden servir de referencia para  sostener  algunas hipótesis de análisis orientadas a un campo sobre el cual habrá que intervenir a través del montaje   de protocolos de acción determinados, porque afirmamos que cualquier obra de vuestro interés puede ser invertida en este procedimiento de trabajo.  Procedimiento destinado a formular ficciones de gestión y con ello re-definir el término ficción: revisitarlo, cuestionarlo y  transformar su sentido a partir de acciones efectivas de colaboración y construcción conjunta.


De eso se trata este libro".

200 páginas aprox.
23 por 12 cms.

Presentación de la Colección TEXTOS CRÍTICOS de la
Editorial Curatoría Forense

"Este libro da inicio a una nueva etapa de la Editorial Curatoría Forense: perseguir una colección de pensadores latinoamericanos que reflexionan sobre las prácticas artísticas y discursivas contemporáneas en y desde América Latina".

Pre-venta:
del 1 al 31 de octubre de 2013
entrega: primera semana de diciembre de 2013

Seminario
10 de diciembre (La Plata, Argentina)


14 de diciembre (Rosario, Argentina)

Links:

En Página 12

Sobre el seminario

Datos sobre los seminarios en Rosario y La Plata

Justo Pastor Mellado (n. 1949 Concepción, Chile). Estudió filosofía en la Universidad Católica de Chile y prosiguió estudios de post-grado en filosofía política en la Universidad de Provenza (Aix-en-Provence, Francia). Se traslada desde la crítica política hacia la crítica de arte, campo en el que orienta su trabajo hacia cuestiones de transferencia y filiación en el arte chileno contemporáneo. Ha escrito diversos ensayos sobre artistas como Eugenio Dittborn, Carlos Leppe, Gonzalo Díaz, Victor Grippo, Kenneth Kemble, Beatriz González, Arthur Barrio, entre otros.
Fue director de escuelas de arte en polémicas condiciones (1), al advertir el alcance simbólico del fraude de enseñanza. Acto seguido se convirtió, a través dewww.justopastormellado.cl en un analista de coyunturas culturales donde ha publicado más de 600 artículos, llegando a montar el concepto para la Trienal de Chile de la que fue desvinculado por el equipo de operadores políticos que asumió su manejo.
Ha sido miembro del Consejo Regional Metropolitano de Cultura (Chile) y de la Comisión Nemesio Antúnez de Obras de Arte del Ministerio de Obras Públicas (Chile). Ha realizado curatorías de arte latinoamericano en la VII Bienal SIART; I, II, III y V Bienal de Artes Visuales del Mercosur; IX y X Mostra da Gravura Cidade de Curitiba; II Bienal de Lima; envío chileno a la XXIV Bienal de São Paulo, cocurador del envío chileno a la 53va Bienal de Venecia (2009) y la Trienal de Poligrafía de San Juan (Puerto Rico). Fue jurado en concursos de arte argentino contemporáneo como Cultural Chandon y OSDE.
Ha publicado La novela chilena del grabado (1995); Dos textos tácticos (1998) y Textos Estratégicos (2000) y Textos de Batalla (2009) entre otros.
Ingresó como asesor al gabinete del Ministro de Cultura (Chile) entre el 2010 y el 2011, a raíz de cuyo desempeño le fue asignado la tarea de conducir la apertura del Parque Cultural de Valparaíso, que dirige desde junio del 2011 a la fecha.
(1) Director de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile y de la Escuela de Artes Visuales y Fotografía de la UniversidadUNIACC.

sábado, 23 de noviembre de 2013

ALI FEDOTOWSKY Y THE BACHELORETTE




Una atenta lectora me ha traído a colación el término frivolidad en relación al exitoso reality show The Bachelorette, una franquicia que se transmite por la gigante cadena ABC para USA, pero en Bolivia se pasa en cable por el canal MGM. Este tipo de reality shows tienen su audiencia más o menos amplia en nuestro país, aunque probablemente no sea masiva, pues las novelas venezolanas, colombianas y mexicanas parecen más cercanas al imaginario popular de la gente local. Sin embargo no entraremos en ese tema. Me pregunto qué es la frivolidad. Parece que se trata de una capacidad para poner distancia respecto de las circunstancias, las relaciones y los hechos, una suerte de tendencia a la superficialidad, no comprometerse, un relacionarse desde el asiento de atrás. No parece exagerado hablar de frivolidad cuando se analiza The Bachellor y su derivada The Bachelorette, basta con ver de pasada las estadísticas de cuántas parejas realmente cultivaron su amor y permanecieron juntas después del show. 

En la sesión 6 de The Bachelorette, Ali Fedotowsky, la atractiva rubia proveniente de San Francisco, de diversos gustos y risa fácil, termina eligiendo a Roberto Martínez como el hombre de sus sueños, o como su mejor perfil. Se trata de una temporada con bastante pirotecnia de por medio, pues la divertida Ali no se anda con chiquitas, le gusta pasarla bien, tirar la casa por la ventana; suponemos que ella participa directamente en la elección de las locaciones donde los pretendientes se irán eliminando, y del tipo de actividades que quiere que se hagan en las citas, y en verdad se tratan muy bien, todo transcurre en lugares paradisíacos, como en el teatro de Broadway donde los incluyen en una obra, o con conciertos en vivo con grupos de moda en una terraza, también en lugares de primer nivel exclusivos para ellos, hoteles de lujo, etcétera. Cualquiera dirá que no está mal irse de viaje a Istambul  o a Tahití mientras se está compitiendo con cuatro o cinco muchachos más para saber quién se quedará con la soltera, el premio final. ¿Es frívolo lo que acabo de decir?


No creo haber escuchado tanto en una serie la palabra conexión. La pronuncian todo el tiempo los pretendientes a la mano de la soltera. Cada uno dice que está desarrollando "conexiones" con Ali. Ella por su parte se refiere a la conexión que tiene con Roberto, con Chris, y con algún otro como Frank, desde aquella primera cita en los albores de la serie. Todo el tiempo están tratando de probar la solidez de sus "conexiones", imagino queriendo referirse al vínculo, al lazo emocional que va tomando cuerpo entre Ali y algunos de ellos. Me llama la atención que se haya reemplazado en tal forma la conocida expresión "tenemos química". Se habla de conexión, como si fuera una palabra que engloba más dimensiones de contacto. La química suele interpretarse como atracción física en su acepción más básica, y el término conexión los salvaría de brindar esa apreciación superficial aunque decisiva para cualquier pareja. Conectarse es algo así como entrar en onda, enlazar ciertas emociones compartidas que el uno despierta por la otra y viceversa. Se nota por ejemplo que Ali tiene algo con Frank desde el principio. 



Aquí es donde entra el lado cómico y hasta banal de la serie, porque Frank es uno de los que más se siente mortificado cuando ve a Ali con otros hombres en las citas grupales, y peor aún, sufre ante las ideas de su imaginación cuando Ali se encuentra en una cita a solas con uno de los pretendientes. Roberto en cambio parece más relajado, es latino para empezar, es deportista de grandes ligas, sabe lidiar con situaciones de presión y de competencia, no se apresura, utiliza el buen feeling a su favor, y revela algo positivo, dice que cuando ella sale con otros hombres, él trata de no pensar en ello, de no preguntarse qué estarán haciendo, y simplemente recordar las memorias que tiene con ella, creer en lo que comparten, mantenerse firme en ello, lo que es en cierta forma "mantenerse conectado". Sin embargo Frank, que parecía uno de los más intensos, que se veía a sí mismo con Ali el resto de su vida, que hablaba de su desconfianza en esas entrevistas cortitas que les hacen a los protagonistas, resulta ser el mayor traidor, pues se propone llegar hasta cierto punto en la clasificación de los últimos finalistas, y luego cuando sólo son tres, le confiesa a Ali que tiene algo pendiente en relación a otra mujer por la que siente poderosos sentimientos, y así termina marchándose dejando en lágrimas a Ali, afectada ante todo por la repercusión que esto tenía sobre ella misma. Es decir, Frank junta fuerzas para ocupar una de las últimas tres plazas, pero llega un momento donde no puede mantener en pie el show, eso empieza a tornarse demasiado serio. Esto, claro, conmociona a Ali que sufre, haciéndola cuestionarse si era muy difícil amarla, si había algún problema con ella. Confieso que no vi el capítulo completo pero unos pasajes me permiten ubicarme.



Entiendo que se hable tanto de conexión desde cierto punto de vista, es decir, desde el punto de vista del que se ve imposibilitado de comunicarse todo lo que quisiera con una persona que desea, que quiere, pero que está a cierta distancia. En la serie, cada uno de los que está exiliado en esa casa por lo que dura el show sólo tiene acceso a ciertos momentos de tiempo con Ali. Y saberla saliendo y probando y haciendo tests para ver quiénes serían sus finalistas, besándose con más de uno, afianzando vínculos emocionales por aquí y por allá, no existe una alternativa más certera que mantenerse fiel a la conexión que se siente con ella. Cada uno hará fuerzas porque su conexión con la soltera sea más fuerte que la que tiene con los otros. Conexión en el sentido de vínculo invisible, lazo.  

Lo cierto es que después del episodio de Frank, a Ali le quedaban dos hombres que habían mostrado interés genuino por ella: Chris y Roberto. El primero es un hombre de buena base, proveniente de un hogar unido, reducido por la muerte  más o menos reciente de su madre, y fortalecido en la relación que cuida con su padre. Creo que ambos entienden que deben saber enamorarse con cierta gradualidad, con toda la que les sea posible, si pueden controlar algo, porque tirarse de cabeza desde un principio por esta bella mujer que sale con uno y con otro y comparte cierta intimidad con cada uno evaluando todo de acuerdo a su conveniencia, puede a la postre ser una invitación a la locura del que se desmorona sin remedio. Algo de eso le ocurre a uno de los muchachos, que se hace un tatuaje en el antebrazo y afila la frase de que será el protector del corazón de Ali. Como es de esperar, lo despachan en el primer helicóptero, y es que esa actitud demasiado cursi, quizá descontextualizada para nuestro tiempo, de tirarse de brazos abiertos sobre una mujer ofreciendo el cielo y las estrellas es lo que lo coloca en desventaja, es un "downer", todo lo contrario de un afrodisíaco que te excita. Ali se lo saca de encima, hay que decirlo, aunque afirma que es por pensar también en él, en su salud emocional. Fair enough

De todos modos, el hecho de que las parejas que se enamoran en el show terminen fracasando en el mediano y corto plazo, no es suficiente para descalificar el valor que puede tener el show. Con el capítulo a parte del "luchador", personaje resistido entre los competidores, se hizo explícito el nivel más frívolo que se puede encontrar entre las intenciones de algunos de los participantes: la idea de este personaje habría sido usar su participación en la serie para inaugurar una carrera en la televisión, en vistas de potenciar su carrera como luchador profesional; se había propuesto llegar hasta los últimos tres puestos, y luego irse para volver a los brazos de su novia, habiéndose hecho conocer con un público y dentro de ese mundillo. Al final el que resultó haciendo esa jugada fue Frank, no de una manera tan explícita, pero fue egoísta de su parte ocupar una plaza que habría sido mejor ocupada por otro participante más comprometido cuando no tenía certezas en su interior. 


Me siento tentado a creer que la franquicia no está diseñada realmente para promover el matrimonio, pues se trata en esencia de un juego televisado de citas, rumbo a la combinación más acertada. La serie debería ser vista como un buen punto de partida, de conexiones, donde es posible que se encienda una llama. La promesa del amor para siempre que se carga a la trama es un artificio para captar ciertas audiencias que al parecer no son nada minoritarias. Es fácil decir que no se cree en el amor o que ya el romanticismo está fuera de moda, y de todos modos seguirlo buscando secretamente en las películas, los libros y en series como ésta. Mientras que para el televidente un poco más criterioso existe una especie de juego de aprendizaje sobre las relaciones, aunque éstas se desarrollen en una ambiente artificial y manipulado. La serie nos pone en una bandeja una variedad de personalidades, maneras de reaccionar a situaciones a adversas, maneras de perder el control de mantenerlo, de lidiar con los celos, de ser empático, de saber ver las cosas desde varios puntos de vista... Seguramente varios de ellos se van del show con un aprendizaje valioso, pues el simulacro acelera algunas partículas, les muestra en qué puede estar fallando su juego, o cuál es la confianza en sí mismos. Por ejemplo, Jake Pavelka, el soltero anterior a Ali, es acusado por Vienna después de su ruptura por ser displicente y no intentar mantener la relación. Para Jake posiblemente no exista necesidad de agitarse demasiado por forzar algo que se revela como incompatible con las formas de Vienna. Pero ella actúa de modo completamente emocional e impulsivo. En el fondo, mientras muchos televidentes se lamentan de que la serie no logre realmente consolidar parejas estables, los protagonistas se pasean tranquilos por la vida, pues han ganado una experiencia más fabulosa, viajaron por distintos rincones del mundo con tal motivo, y también se expusieron a la vista de miles de mujeres y hombres que antes no habrían tomado atención en ellos por no saber ni siquiera de su existencia. Entonces, se trata de una especie de plataforma de lanzamiento, no en un fin en sí mismo, quizás eso sea esta franquicia de solteros y solteras.  



viernes, 22 de noviembre de 2013

TRAS LAS HUELLAS DE UN FRONTERIZO SINGULAR



Estilo
Jesús Urzagasti nació un 15 de octubre de 1941 en el Chaco tarijeño, y felizmente no falleció un 14 de agosto de 1977, como auguraba El Otro en su novela En el país del silencio. Jesús se fue a morar a las tierras de antaño recién en abril de este año. En el transcurso de ese tiempo vivido nos dejó legada su límpida filosofía de vida, nada de pirotecnia ni teorías, más bien una escritura que revela la calidad de sus tendones curtidos por los azotes de la adversidad y bendecidos por la compañía de las fuerzas amigas.

Friedrich Nietzsche nació en el mismo día y mes que el chaqueño. Es un dato que no tiene mayor relevancia salvo para aquellos que se toman en serio la significación de los números. Conozco poco de ello pero también pienso para mis adentros que no hay razón para negarle entrada a la morada del asombro. Sé muy bien que Jesús leyó a Nietzsche y que también apreció con justa distancia la calidad del filósofo alemán, pero creo que Así habló Zarathustra le pareció un poco pasado de melancólico. Entre Nietzsche y Urzagasti es muy difícil establecer alguna comparación, tampoco es deseable; la única que me animo a hacer por no pasar de tibio es que en ambos rebosa una irrenunciable voluntad de afirmar lo vital, venga por donde venga y en la forma que lo haga.

Alguna vez Nietzsche escribió unas líneas sobre el estilo que me endulzaron la vista y el tacto, por ejemplo cuando dice que la riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos, y que hay que aprender por ello a considerar todo como un gesto, desde la puntuación, la cesura de las frases hasta las respiraciones. Escribir es un gesto como el de tantos otros seres anónimos que ponen su grano de arena sin esperar ni un aplauso. Jesús Urzagasti también puntea algunas ideas sobre el estilo: Tirinea, ese elogiado relato experimental, es un manual de estilo de cabo a rabo; luego, En el país del silencio contiene un par de páginas dedicadas a la misma cuestión. Y luego todas las páginas donde lo revela sin tener la intención.

¨Aunque los tratados digan lo contrario, no hay escritor de sangre o de buena estirpe que no escriba como habla; es decir, escribe en la página sólo aquello que ha de leer sin trabas ni fatigas, sin respiración opresiva ni tartamudeos¨. (En el país del silencio, p. 209).

La cosa es práctica: se escribe como se respira y se respira a cabalidad como se anda por el mundo. Pero a mi corto entender siento que Jesús nos ha dejado una serie de enseñanzas todavía más urgentes. Nos puso a la vista por ejemplo las desdichas del boliviano que reniega de su procedencia, o que simplemente está perdido por la confusión que provoca la existencia de varias naciones en un solo país. Existe también mucho boliviano que pierde las cuentas por endiosar a los que vienen del extranjero. ¡Sufrirás muchacho de la vida para ser profeta en tu propia tierra!

Asumir lo propio
Para Jesús esta inseguridad es en gran medida una cuestión del lenguaje. En toda su obra existe una atención al tema de la coexistencia de los idiomas nativos en el país. La gran pregunta le sobrevive: ¿cómo asumir nuestro mestizaje sin traicionar otros idiomas nuestros como el guaraní, el quechua, el aymara...? Él encontró su respuesta, decía que lo mejor era interceder, por ejemplo, para que entre ellos existieran relaciones amistosas, robos y capturas fraternales antes que intromisiones inconscientes. Sirwiñaku. Y es así que en su prosa los idiomas nativos y el castellano se están ahí nomás, transitando con soltura cada uno por su lado sin estorbarse ni incomodarse cuando tienen ocasión de darse la mano.

Pero la cuestión de la inseguridad o falta de identidad no pasa sólo por ahí. Como todo chaqueño de cepa, Jesús también sabía decir Yo con confianza y sin ventilar nada de arrogancia. Templado como estaba en la vía de los peligros, no desconocía la probabilidad de dar un mal paso en algún momento, no sabía en qué forma, pero tenía por seguro que no iba a recular en caso de hacerlo.

Pienso que un curso intensivo de lectura de las novelas de Jesús le vendría de pelos a todos aquellos que manejan los hilos del fútbol nacional. Nuestro fútbol nos muestra de manera amplificada la herida ocasionada por la falta de autoestima y de confianza en lo propio. Porque cuando uno se pregunta ¿a qué juega nuestra selección?, lo que sigue es el silencio que emana la presencia de un mudo. No hay estilo, ni mística, menos un lugar común. En raras ocasiones la verde juega con rabia, con un poco de asco, esto suele pasar después de que furibundos hinchas y periodistas han desahogado sus frustraciones y les han calentado las orejas a jugadores y cuerpo técnico, y de repente aparecen goleando en La Paz. Pero ni siquiera es la rabia la seña que puede reflejar la magia de nuestros paisajes ni el talante de la gente de nuestro pueblo. Los charrúas hablan de su garra, los brasileños de su juego bonito, los paraguayos de su juego aéreo… pero ¿nosotros?

Bolivia, país mediterráneo, poblado de seres majestuosos que soportan la arbitrariedad sin rendirse ante las amenazas del que afana lo ajeno, más preocupado por ser rico que por reivindicar lo originario. La selección boliviana debería jugar como escriben nuestros grandes escritores, aquellos que han presentido el ritmo oculto de nuestra tierra, los que han logrado hacer respirar en su escritura esas pulsaciones doloridas todavía actuales que escuchar su encanto.

Jesús Urzagasti tuvo este asunto de la pertenencia bastante claro, incluso desde muy joven, aunque él diga que barajó esas certezas con algo de retraso. Por eso se observa el fenómeno de que desde su ¨Alabanza Nro 2 al Gran Chaco¨, escrita con menos de veinte años, hasta su último poemario El árbol de la tribu (2012), su voz es siempre la de un caminante maduro de presencia certera.

El centro oculto
Podemos ahondar un poco más en estas cavilaciones gracias a un par de artículos compartidos en ¨Nueva Crónica y buen gobierno¨ por Norma Klhan y Guillermo Delgado, donde Jesús habla de varias cosas. Refiriéndose al carácter fronterizo de su procedencia, habla de las fuerzas centrípetas y fuerzas centrífugas a las que responde todo ser humano, no es un concepto teórico, es algo que vivenció en carne propia y fue marca referencial en su vida. Habiendo nacido en el Gran Chaco, ahí en la frontera con la Argentina, se consideraba fronterizo. La fuerza centrífuga lo animó a irse a Salta, pero luego fue más intensa la fuerza centrípeta que lo ligaba con el ¨centro secreto de Bolivia¨, y que terminó devolviéndolo a La Paz. 

¨Ese centro secreto lo tenemos todos los seres humanos incorporado a nuestro organismo y toda mi vida lo único que hice o lo fundamental fue buscar ese centro secreto. Vaya a saber si lo hallé, pero yo he intuido ese centro secreto que a muchos les causa desasosiego y es motivo de extravío para muchas gentes de Bolivia. Pueden ser muy inteligentes, pueden ser muy avispados, pueden ser muy afortunados, pero ese centro no rinde sus misterios secretos, valga la redundancia, sino al que va con otro talante, con la suficiente humildad para reconocer la grandeza de una tierra como la boliviana¨[1](Jesús Urzagasti por él mismo (II): la obra)

La conocida frase que suele empeñarse para desanimar a un idealista, ¨hay que mantenerse con los pies en la tierra¨, no termina de alcanzar las alturas del enfoque de Jesús, porque él era otro tipo de soñador. Lo que el escurridizo chaqueño había descubierto era la necesidad de avanzar prescindiendo de las ataduras que lo jalaban hacia mundos ajenos al suyo, pero preservando simultáneamente la conexión vital que lo ligaba a su lugar, no sólo físico, emocional, afectivo. Lo importante era mantenerse orientado. Pues él también tocó a las puertas del desconcierto que provoca el desamparo extremo, que narra en buena parte de En el país del silencio, y aunque no arrugó caminó un buen trecho sin acertar en el clavo hasta que esa luz le fue revelada.   
¿Pero qué hacer para mantenerse en relación con ese centro? Ante todo, ¡no transar! Esa la máxima de Jesús. Luego, respira.

En ocasión de una cena en casa de Jesús y Sulma
Cuando te sientas perdido retorna a lo más básico de la vida: la respiración –decía un maestro de artes marciales–. Sin respiración no hay vida. La exhalación del aire nos permite soportar el peso del mundo. Pero también nos conecta, nos permite alinear lo que estaba desenfocado. Sin haber usado la palabra conexión, Jesús nos enseñó que hay que hacer todo aquello que preserve la conexión que organiza saludablemente el organismo.

Tal vez no sea una verdad para todos, y está muy bien. Quienes difieran de este enfoque, allá ellos, siguen su camino y tienen nuestros respetos y las más atentas consideraciones, como diría Jursafú.





Texto e imágenes: Jorge Luna Ortuño


[1] ¨Jesús Urzagasti por él mismo (II): la obra. 

domingo, 17 de noviembre de 2013

AL LÍMITE libro memoria



El martes 19 de noviembre del presente año se presentará en el Espacio Simón I. Patiño de La Paz, el libro memoria de un encuentro multidisciplinario que se realizó con el título de ¨Al límite: escenarios, escrituras e imágenes¨. Este encuentro, que se llevó a cabo en marzo del año 2011, fue organizado por Espacio Simón I. Patiño, que dirige Michela Pentimalli, junto a la Carrera de Literatura de la UMSA, ambas instituciones inquietas en la escena cultural paceña. 

Habiendo pasado un par de años desde aquel encuentro, que reunió a estudiosos de distintas disciplinas, tanto nacionales como extranjeros, puede decirse que las temáticas tratadas maceraron lo suficiente, y hallan ahora en el formato de un libro-memoria la forma de prolongarse y enriquecer un archivo para otras generaciones de estudiosos. El libro fue editado por Omar Rocha, catedrático en la mencionada carrera de literatura, afecto también al estudio de la filosofía.   

El evento aquella vez estuvo muy bien organizado. Recuerdo que ya en octubre del 2010 Michella me enviaba la invitación para participar del encuentro, que a la postre resultó una experiencia muy valiosa para el desarrollo de mi propio trabajo. Este era el concepto que nos proponían aquel momento los organizadores:

AL LÍMITE: ESCENARIOS, ESCRITURAS E IMÁGENES

El concepto de límite nos remite a varios ámbitos: una línea divisoria, un fin, un término, un extremo espacial, físico o imaginario, una posibilidad de transgresión, de renegar del confín. Matemáticamente, lo que interesa es acercarse tanto como se pueda a ese límite, no se trata de traspasarlo sino de bordearlo y de conseguir “escribirlo”. Si nos deslizamos del concepto de bordear el borde, entramos en el terreno de la topología, con sus superficies que rompen toda lógica y razón. En fin, estamos frente a múltiples posibilidades alrededor de las que se mueven los conocimientos, los saberes y las artes, muchos de ellos de margen, de orilla. Traspasar un límite ‹o, para cierta nomenclatura filosófica, abrir el afuera‹ implica un forzamiento de las reglas de juego, obliga a volcar la mirada a expresiones contemporáneas, a impulsos renovadores que necesariamente entran en tensión, a momentos hasta la fractura, con las tradiciones. Al mismo tiempo, estamos ante la posibilidad de establecer diálogo entre discursos, éticas, estéticas y praxis que trabajan desde una herencia occidental o con una firme intención de relativizarla y cuestionar su lugar preponderante. Vivimos tiempos nuevos, pensamos en los límites posibles desde escenarios, escrituras e imágenes diversas.

   Recuerdo que fueron tres o cuatro días donde mesas de distintas disciplinas invitaban a respirar la atmósfera de cierto tipo de problemas y formas de enfocar una cuestión. Desde literatura hasta psicoanálisis, pasando por las audiovisuales. Participé en la mesa de artes audiovisuales, que habría el encuentro, junto a Roberto Valcárcel que fue el moderador, Ramiro Garavito y un invitado de Costa Rica que no recuerdo cómo se llamaba. Fue positiva la participación de un público que no siempre le da atención a este tipo de eventos, a veces por los temas, otras veces por el frío, o simplemente porque no viven en Sopocachi y no se animan a subir la cuesta para llegar hasta ese punto de la avenida Ecuador. Sin embargo aquellos días el auditorio se llenó, y se notó además que había interés por conversar y rumiar lo que se estaba diciendo. Recuerdo la ponencia de Mauricio Souza que cerraba el encuentro y hablaba del psicoanálisis como caja de herramientas; los criterios vertidos, una crítica al MAS de por medio, crearon estímulos a favor pero también inconformidad de parte de un sector que lee el psicoanálisis en La Paz de una manera diferente. La disparidad de criterios quedó grabada en un artículo de respuesta que publicaron en Nueva Crónica y buen gobierno poco después, el cual también tenía un resorte político, ni duda cabe. En todo caso, se trataba de un tipo de discordancia que también era parte de los objetivos del encuentro, pues cuando se propone reunir exponentes de distintos campos de estudio, caben esperar lo mismo líneas de divergencia que espacios de convergencia; lo que cada uno elige es en qué zonas prefiere circular con mayor énfasis en favor de su propio trabajo. 

Como nota anecdótica, recuerdo que al terminar la presentación de temas en nuestro panel, uno de los jóvenes que estaba en la audiencia me preguntó que cómo hablaba yo de artes audiovisuales si no era exponente de ninguna obra de artes visuales y más bien me había formado en filosofía. Era una oportunidad de tocar un tema interesante, ligado a la misma idea del límite que proponían los organizadores, visto este como un tipo de frontera abstracta. Nos servía para concretizar el asunto de algún modo. Sin embargo se me adelantó mi amigo Roberto Valcárcel, que era el moderador, en dar una respuesta, que era casi una defensa que hacía por mí, y decía que es perfectamente correcto que un filósofo cavile sobre el arte audiovisual. No recuerdo las razones que exponía. Sin embargo a mí no me quedó mucho más que redondear un poco mi ponencia por evitar extendernos en ese tema que era periférico a todo lo que se había dicho en la mesa. No quedé conforme con la respuesta que ofrecí. Un mes después, conversando en un taxi con Tomás Abraham en mi visita a Buenos Aires, le comenté este suceso. Él fue claro en su rechazo a las visiones que reivindican la especialización y la clausura dentro de un campo de estudio. "Claro, como si sólo los políticos estarían habilitados para hablar de política, y sólo los militares pudieran hablar de milicia... es una idea equivocada", me decía Tomás. ¿Vos te imaginas qué pasaría si todos aceptáramos esa idea sumisamente?

Hay que ser lo suficientemente creativos para poder extraer de otras disciplinas los pedazos que pueden hacer funcionar nuestras propias maquinarias. Nuestra primera duda parte de cuestionar el hábito mismo de etiquetar a los estudiosos en tanto que filósofo, matemático, literato o psicoanalista, etcétera, y no dejar abierta la posibilidad de que todos ellos sean seres parados en bifurcaciones, entre el arte, la ciencia y la filosofía, como condición misma de su posibilidad de pensamiento. 

Vivimos un mundo asaltado por la hiper-textualidad, por las referencias múltiples en una misma página en el internet, por la mezcla de lenguajes visuales con el texto y el sonido. Pensar no es más simplemente ser coherente, ni desglosar con éxito nuevos silogismos. Pensar es conectar con el afuera, si cabe una manera de denominar esta nueva operación que emerge con creciente fuerza. El libro Memoria Límite seguramente aportará nuevas líneas de discusión y de encuentro. 


Links relacionados:

Agenda del Espacio Simón I Patiño

Libro Memoria

miércoles, 13 de noviembre de 2013

SOBRE UNA PREGUNTA QUE NO PUDE RESPONDER ADECUADAMENTE

El título puede parecer pretencioso, porque en realidad hay un montón de preguntas que no he sabido responder adecuadamente en el transcurso de mis días. Pero hay una que recuerdo en esta mañana con especial interés, porque se trata de una pregunta con la que me voy a encontrar de seguro en los espacios que comienzo a transitar. 

Fue el día de mi defensa de tesis en la aula maestra de la carrera de filosofía de la Umsa. Lo que proponía en mi tema era el fomento a la lectura no-filosófica de la filosofía. Por supuesto que el sólo título despertaba ya resistencias en más de uno, no sólo profesores, también estudiantes, a veces los estudiantes son el doble de estáticos que sus profesores en una visión que éste les ha inculcado. Lo entendí mejor aquel día. Me hubiera gustado hacerme entender mejor, confieso que como orador todavía dejo que desear, así que no puedo culpar si se comprendió por otra parte lo que ofrecía con tintes de una contribución. 

La cuestión central es revitalizar la práctica de la filosofía como disciplina creativa en el contexto de mi país, Bolivia, según un modelo de trabajo que puede llevarse también al exterior. En realidad recuperaba aquello que Gilles Deleuze llamó la comprensión no-filosófica de la filosofía; es una lectura a la que no le falta nada agregaba. Se produce por captación de afectos y perceptos. El problema es que esto me llevaba a desviarme en la explicación de esos dos nuevos conceptos. Pero una tesis en filosofía tiene la tontería de exigirte que te enmarques en el desarrollo de un solo concepto y de un autor en una tesis. Los que dirigen la carrera de filosofía dicen que es por facilitar el trabajo, una cuestión de metodología, por hacerlo más práctico y menos pretencioso, pero en realidad lo que hacen es complicarte la vida, porque los conceptos en filosofía no existen aislados, no se fabrican sin remitir a otros componentes de concepto, tal el caso del concepto ¨interpelación¨ en Altusser: implica estudiar el concepto de ¨sujeto¨, ¨yo¨, pero además, del concepto central en su propuesta que es el de ¨ideología¨, el cual desemboca en los ¨aparatos ideológicos de estado¨. De modo que se trata de una maraña, una serie de interconexiones sostienen la pertinencia y solidez de los conceptos. Entonces plantear el formato tesis de grado en una disciplina como la filosofía me parece que es un error.   

Pero volvamos a la pregunta que me formuló un estudiante. Me dijo que le resultaba muy difícil entender esta comprensión no filosófica de la filosofía. Yo sabía que era un alumno de Rodolfo Santiváñez, uno de mis jurados que en ese semestre les hacía leer a Plotino a sus alumnos de filosofía  medieval. Asistí a esas clases, a las que pude, porque siempre he disfrutado de las clases que da este excelente catedrático, por su sistematicidad al leer un texto. Deseaba recordar y ver si me estaba perdiendo algo en mi método de trabajo. Resulta que Plotino es un jodido, nos vimos embarcados en clases de ontología de algo vuelo, y que habían remitido a algunas lecturas aledañas. En realidad estaban estudiando el ente y la esencia en Santo Tomás de Aquino, pero el docente los había llevado en una regresión de filiaciones hasta Plotino. Interesante y didáctica elección. Entonces este estudiante cuyo nombre no recuerdo me dijo: ¿cómo podríamos leer a Plotino de manera no-filosófica? ¿Es posible? ¿O puedes darnos un ejemplo? 

La pregunta era muy buena, me permitía desarrollar lo que no había entrado en mi disertación. Había cierto apuro en el coordinador de los jurados para que la cosa acabe más o menos rápido, así que me apresuraban. Lo que respondí fue más o menos otra pregunta: ¿Acaso una persona que no tiene estudios en música no puede escuchar y disfrutar de Bach o de Debussy? Me cuidé de no cerrar una puerta, aunque tenía tentación de decirlo, no quise decir que a Plotino era imposible leerlo de manera no-filosófica. Habría que ver, nunca lo he intentado, porque no cruzó con mi intereses, pero podría hacerlo en algún punto, hay que verlo. Habiendo pasado el tiempo quisiera acotar sobre el tema porque de otro modo sería como acomodarse en una mediocridad, las mejores preguntas son esas que nos desafían a seguir actualizando nuestro pensamiento, las que nos impiden que lo descubierto se convierta en una creencia. 

Lo primero es que pocos entienden incluso ahora que decir lectura no-filosófica no es aquella que no tiene nada que ver con la filosofía. En realidad tiene mucho que ver, y suele ser muy fructífero. La mirada de un no-filósofo es la de aquel que hace sus trabajo desde fuera, viene de otra parte con sus propias preguntas y demandas, y se interna en un texto de filosofía, pero no para prolongar las filiaciones al interior de esa disciplina ni escribir notas a pie de página en los textos clásicos de la filosofía. Lo que hace el no-filósofo es ponerse en órbita con una corriente de aire que trae de por sí la filosofía, y conjugarla con la que él mismo trae, se trata de una dinámica de pensamiento, de varias, de un esfuerzo metódico, en el que se plantean ideas de manera singular. Al no-filósofo le interesa ante todo usar el libro de filosofía, no se acerca para comentarlo, su urgencia viene dada por una necesidad de hallar salidas, y a veces las logra conectándose con la obra de un filósofo. ¿Han leído los hermanos Wachowski a Platón, Descartes y a Laclau para dar vida a Matrix? ¿Ha leído Christopher Nolan a Zizek Slavoj antes de presentar el cierre de la trilogía de Batman? ¿Tienen los cineastas necesidad de una interferencia filosófica en su trabajo en algún punto? Ellos saben bien para qué, cuándo, según qué rendimiento creativo buscado. No pretenden llamarse filósofos por ello, ni que se los considere especialistas en tal o cual filósofo por haber experimentado ese encuentro. 

Ahora lo primordial es que se encuentran con la filosofía a partir de un trabajo previo que ellos hacen por su cuenta en su propia área. No es una cuestión de azar o de moda. Son los mismos problemas con los que se trabajan los que plantean la necesidad de exploraciones, y muchas veces en tu propio campo no puedes encontrar un nuevo enfoque, está todo clausurado ahí, entonces tanto frotar la pared acabas siendo despedido hacia un afuera donde te encuentras con un concepto en filosofía, un sonido musical, una escenografía curiosa en teatro, un tipo de trazo en pintura, son donaciones que se recogen, que extraídas y llevadas a tu campo detonan todo, iluminan la cuestión de otra manera. 

Entonces, no me fuerzo a leer a Plotino si no tengo necesidad de hacerlo en función de mi trabajo actual. El trabajo que uno hace tiene una dirección un poco voluntaria, planificada, pero otra gran porción está regida por gravitaciones que pertenecen al peso específico del mismo trabajo y de tu intensidad como ser humano. No tienes control sobre ellas. No me he podido encontrar con Hegel, por ejemplo, hay filósofos que escribían según un formato de tratado que son mucho más uraños, no facilitan el encuentro, hay algunos que parecen haber escrito pensando en la reproducción de un club cerrado al interior de la filosofía, como en cierta medida lo hacen grupos de psicoanalistas entre ellos con su jerga y sus normas y sus cuotas. En filosofía todo es más abierto, aunque exista una tendencia de muchos profesores académicos en todas partes a creer que ellos son los únicos dueños de la buena lectura, de la lectura legítima de un filósofo, dados los métodos y las reglas que ellos siguen, aunque no les sirva de mucho para dar vida a lo suyo. 

Es una pregunta que venía pululando hoy, es inacabada, no sé si la respondí, pero me ha servido para seguir planteando el problema y cortar la maleza alrededor.