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martes, 18 de junio de 2013

La lectura y la filosofía

En su ponencia que cuestiona la muerte o la transfiguración del lector, Roger Chartier escribe estas líneas que son disparadores muy estimulantes: "A la antigua oposición entre, de un lado el libro, el escrito, la lectura, y de otro la pantalla y la imagen, nos encontramos ante una situación que propone un nuevo soporte a la cultura escrita y una nueva forma de libro". 

Se refiere a la situación actual, que ya tiene sus años de vigencia, en la que la imagen se consume mucho más que lo escrito. A la hora del aprendizaje y del entretenimiento, una gran cantidad de la población se inclina por el material audiovisual. Dicho de otra manera, los films han reemplazado el papel que jugaban antes lo libros de novelas, de filosofía, de poesía... Un público masivo se decanta por ver películas en dvd, o ir a los cines, o navegar en la web observando videos o descargando documentos multimedia. 

Este fenómeno podría significar un empobrecimiento de la escritura, dada la mísera cantidad de lecturas que se consumen a la semana. No tenemos una estadística pero no es del todo necesaria. De hecho, mucha gente prefiere invertir su tiempo apelando a los videos tutoriales en Youtube antes que leer un libro sobre la materia. Es como si el formato escrito se hubiera vuelto una pesadez a la que se tiene poca tolerancia. Claro que recurrir a los tutoriales es muy útil cuando se trata de manuales de instrucción. Pero otra cosa es alimentar el órgano de la lectura que se alimenta de la ficción, esa capacidad que Jesús Urzagasti llama proveerle de realidad a tu medio a través de la ficción. 

 Tal vez una interesante solución consista en aprovecharse del formato audiovisual para usarlos como entradas al formato escrito. Es una de las tareas que nos hemos dado con la Productora Filosofía 360, con un deseo no simplemente de popularizar la filosofía, sino de poner en el radar de personas inteligentes y productivas ciertas herramientas que se pueden extraer del acto de leer en filosofía. 

lunes, 17 de junio de 2013

PROGRAMA DE AMPLIACIÓN DE LA FILOSOFÍA: EL ENFOQUE


¿Qué es la filosofía? En más de un libro leí que no se puede hablar de la existencia de filosofía, pero sí de filósofos. Tomás Abraham, filósofo argentino, dice que lo único que se ve son filósofos, y que hablar de filosofía a secas es quedarse en la abstracción. Es algo similar a lo que muchos críticos dicen sobre el arte, que el arte no existe, sólo los artistas. Otros podrán afirmar que existe una disciplina llamada filosofía que es independiente de quienes la practiquen y que puede transmitirse de generación en generación.

Es posible que estas dos posiciones no estén reñidas. Todo depende de hallar el enfoque. Pero lo que nos interesa señalar es que no se trata de una mera diferencia de opiniones. Se trata en realidad de una diferencia de enfoques. Un enfoque plantea una problemática, además de una manera de posicionarse frente al problema. Entonces, en filosofía siempre nos preguntamos por qué se dice lo que se dice; qué problema plantea aquello que se dice. Esto está brillantemente expuesto en el libro Qué es la filosofía, de Deleuze y Guattari. Es básicamente un modus operandi que puede observarse a lo largo de la historia de la filosofía.

Pero vamos concretando algunos puntos de nuestra propia cosecha. Sostenemos que la filosofía, el ejercicio de filosofar, tiene que ver con la búsqueda del ángulo más comprensivo a la hora de abordar una situación, un conflicto, un objeto, un libro, un film, una manera de combatir, etc. En este sentido, se lee filosofía para aprender a variar el ángulo de visión. Hacer filosofía es, para nosotros, el arte de variar el ángulo, saber elegir el enfoque, replantear la visión de un acontecimiento, objeto o relación. Esto se puede aceptar a condición de entender que se varía siempre por una cuestión de necesidad, no de gusto o de capricho. De ahí es que muchas veces la filosofía ha estado relacionada con periodos de crisis, tal es el caso del contexto que ve surgir a la llamada escuela cínica. Cuando hay crisis se debe replantear las cosas, pensar de nuevo, pues se trata de un momento de ruptura, y lo que se buscar es lograr una mayor eficiencia en la manera que se llevan las cosas. 

Todo esto tiene que ver con la lectura, aunque claro que no basta con leer. El filósofo escribe, la escritura es parte de sus prácticas cotidianas, es su modo de expresión, y cuando inscribe su escritura en el espacio público actúa para intervenir una escena. Cuando se escribe se plantean preguntas como: ¿Qué es lo que se va ha conectar y qué es lo que se mantendrá separado? ¿Qué referencia lateral es importante y cuál otra no? Y todo ello tiene que ver con el ángulo de abordaje. En el arte de escribir de esa forma, uno de los pulmones del filósofo es su biblioteca, y no sólo ella, también lo pueden ser su colección de películas en Dvd, sus álbums musicales, su misma relación con la internet, por qué no. 

Acerca de ser mejor
Tomás Abraham, en una serie de conferencias que brindó en la Facultad Libre de Rosario, insistió en la idea de que la filosofía no te hace mejor persona, es decir, no necesariamente, no se busque eso en ella, es lo que dice. De hecho, muchas veces una revisión por la historia nos hará ver que los filósofos no se caracterizan por ser buenos tipos, buenas personas. ¿Los griegos? No lo sabemos, ¿qué dirían los más amanerados, hoy dando clases de ética en las palestras, de un Diógenes de Sinope? Shopenhauer era casi depresivo, Nietzsche terminó como terminó sin que esto abra un espacio de permisión para juzgarlo. Kant era el asceta de escasos tratos con el mundo femenino, ese era su mundo es todo. Hegel no es recordado como un tipo agradable... Pero es inútil entrar en ese detalle. El caso es que no estamos seguros de que la filosofía sirva para mejorar a las personas, no es un asunto de ayuda personal ni de motivación. Pero la práctica de filosofar, ¿qué es eso? ¿En qué aporta la disciplina del leer? ¿En qué aporta la disciplina de abordar lo que se vive con una mirada más integral? Siguiendo lo antes dicho, filosofar viene a ser buscar el mejor enfoque, la mejor manera de entrar en una cuestión, y por tanto de plantear el problema. La filosofía no aporta soluciones ni nuevos conocimientos. No aporta información. Pero en un mundo de inflación de información, donde la red permite un intercambio masivo de conocimientos de todo tipo y cualidad, lo que hace falta son filtros, criterio, capacidad de valoración, discernimiento. Tomemos el caso del Gracie Jiu Jitsu: una cosa es el conocimiento de las técnicas, puede un practicante conocer el sumario de técnicas que se requieren para ser un cinturón azul. Pero lo que ofrecen los Gracies, y aquello que los convierte en excelentes profesores, es su grado de comprensión de cada técnica. Ryron Gracie y Rener Gracie han hecho un trabajo formidable en su serie de DVD´S titulada Gracie Combatives. Véase ahí cómo desmenuzan cada técnica, cómo analizan sus variantes, los puntos de apoyo y las prevenciones necesarias que requieren para no perder la posición al efectuarlas; son años de destilación. Entonces, una cosa es el conocimiento en general, otra cosa es la comprensión de ese conocimiento. Y no se llega del primero al segundo sin que intervenga de una u otra manera la filosofía. 

Al leer a Proust, Deleuze recuperó la imagen de aquel que lee para construirse sus propios lentes. Es muy acertado: se filosofa para construirse lentes o, en otras palabras, aparatos de lectura. Hay que aprender a hallar el enfoque más comprensivo en cualquier cosa que se haga en la vida. 

Comprensión
Terminaré estos apuntes usando un ejemplo de otro campo para redondear la idea. Esta mañana visité al ingeniero Juan Carlos Gutiérrez de un Supermercado de Veterinaria en Santa Cruz de la Sierra. Conversamos acerca de las maneras de lidiar con la maleza para proteger lo que se llama "la libre expresión de los cultivos". La entrevista era para una revista. Ambos acordamos la reunión porque deseábamos un encuentro productivo para ambas partes. Es decir, queríamos economizar en el tiempo invertido y sacar el mayor provecho de la conversación. Y no es diferente en cuanto al campo de la agropecuaria (que íbamos a tratar), pues cuando se habla de productividad en las tierras, también manda el criterio de la eficiencia: "lograr el mayor rendimiento con el menor gasto posible de recursos". En la ocasión el ingeniero me comentó que la manera más eficiente de lidiar con la maleza es la prevención. Dependiendo de la fase de daño que haya producido la maleza, y del tipo de maleza, se puede actuar con estrategias manuales, mecánicas o químicas. Pero él recomienda una primero: la prevención. Cierto que la prevención demanda gastos -apunta-, pero asegura que "prevenir es más barato que curar". Tiene razón, y nos damos cuenta en este detalle de que entre el campo agrícola y la medicina general existen una serie de paralelos. En suma, lo que cada uno está buscando en su área específica de desenvolvimiento, casi siempre, es abaratar sus costos y acrecentar su rentabilidad. Eso se llama eficiencia. Y lo que decimos es que una manera más comprensiva de evaluar los hechos es un paso hacia la eficiencia en tu campo. 

Ahora, nosotros creemos que la filosofía, la manera en que planteamos la lectura de la filosofía, puede ayudar a desarrollar ejercicios de comprensión que se aplican a cualquier área de la vida. Esto llevará a vivir de manera más eficiente. 

No basta con tener muchos conocimientos; hace falta dar un paso posterior: ¿cuánto comprendes de lo que sabes? La filosofía enseña el arte de la minuciosidad. Muchos hallan engorrosa su vocación por la pregunta, ese constante martilleo que parece prolongarse en una espiral inagotable. Así fue desde Sócrates, pues era esta la forma en que el pequeño personaje incomodaba a sus interlocutores, llevándolos a salir de su zona de confort mental. Les hacía preguntas minuciosas y molestas acerca de sus convicciones, sin tener él mismo una convicción definida aparente. Dialéctica socrática se le llamó a su arte, y eso lo supimos por Platón. Una manera de leer, de analizar los hechos de una situación, tiene necesariamente que romper con otras que están acostumbradas, muchas veces incluso impuestas, siendo defendidas en ocasiones por instituciones esclerosadas. Existe una manera institucionalizada de leer (y escribir) y existe una manera creativa. Incluso desde sus inicios en la antigua Grecia, tiene que romperse con el mito para que nazca la filosofía, es decir, tiene que romperse con una forma de ignorancia para que nazca otra. 

Es posible que hayamos logrado ya plantear aquí la idea germen. No hay necesidad de un tratado. Se trata de algo simple. Filosofía=construcción de ángulos de entrada=comprensión alta. Desde esta base, no es difícil imaginarse que se plantee la filosofía como una disciplina que necesita reactivarse en nuestra comunidad, renovarse como práctica creativa, siendo parte de nuestra interacción con el mundo caótico y la era que nos tiene como protagonistas.  

Nota: Este artículo se publicó el 23 de junio en el suplemento La Ramona, del periódico Opinión de Cochabamba. Véase el enlace para visitar otros artículos del suplemento.

FILOSOFÍA Y EFICIENCIA ¿COMPATIBLES?









Brasil en busca del 9 en la Copa Confederaciones

El pasado sábado se inició la Copa de Confederaciones en Brasil, una especie de aperitivo antes de la Copa del Mundo del 2014. En la ocasión, la selección brasileña derrotó a su par de Japón con cierta contundencia: 3-0

Los portales brasileños saludaron la victoria con aprobación y entusiasmo. Los torcedores dieron rienda suelta a su contenida alegría. Pero pocos como Luis Felipe Scolari, el técnico brasileño, supieron mantenerse cautelosos ante el resultado. Para Scolari, más conocido como Felipao, lo positivo fue el crecimiento del equipo, que "de a poco va apareciendo". Pero falta...

La victoria suele tener, en diversos ámbitos de la vida, el efecto del humo de distracción, muchas veces exime del análisis, haciendo creer que todo está bien. Imaginamos que Felipao se cuidará mucho de ello. Sabrá valorar la entrega de sus jugadores, que mantuvieron la presión alta pedida y conservaron el orden táctico, pero teniendo claro cuál es el déficit del equipo: El número de jugadas ofensivas que consigue hilvanar en cada partido es pobre tratándose de Brasil. Los pentacampeones defienden cada vez mejor, pero a la hora de armar jugadas el volumen de juego es una preocupación. ¿Razones? La pelota recorre demasiado los pies de los zagueros y medios de contención. Falta de precisión en los pases. Falta de tiempo de trabajo. etc.

Sin embargo, existe una razón que creemos es la primordial: la falencia de un centro-delantero completo. El "flaco" Menotti decia que existen dos tipos de goleadores, unos son como Bebeto, que juegan a favor de la jugada, no interrumpen el circuito y siempre suman; mientras que los otros son como Batistuta, que requieren que se juegue para ellos, no intervienen más que en la definición. Salvando distancias, Fred, el actual número 9 brasileño, parece acercarse más a ésta última imagen, la del oportunista que sabe esperar. 

Fred es útil como pivote, sienta presencia en el área y ataca rebotes. Pero no tiene gran intimidad con la bola. De modo que muchas jugadas se entorpecen cuando la bola le llega, y los juveniles Neymar y Oscar quedan desairados. 

¿Qué debería hacer Brasil? Tal vez darle más minutos de juego a Jo, el morocho zurdo que cerró la victoria antes los japoneses. 

Por ahora Brasil gana, todavía no gusta del todo, y ya casi golea. La pregunta central sigue abierta: ¿Podrá crecer lo suficiente durante el torneo para llevarse el trofeo? 





domingo, 2 de junio de 2013

Brasil empató con Inglaterra en juego de experimentación




La selección de fútbol de Brasil empató hoy 2-2 con su par de Inglaterra, en el encuentro de reapertura del mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro. El partido sirvió también para inaugurar el camino de la selección pentacampeona del mundo hacia la Copa Confederaciones, que es la antesala del Mundial. En los portales brasileños se marcó el curioso paralelo entre la fase de construcción y retoque que viven tanto el Maracaná como la misma selección, que a un año de la Copa que los tendrá como anfitriones, todavía no tiene definido un esquema táctico ni un estilo de juego. De todos modos, Felipao Scolari, el técnico carismático de la verdeamarelha, se dirige con personalidad, no deja que lo presionen y da muestras de saber lo que está haciendo y hacia dónde quiere llegar. Así, la selección brasileña se apresta para disputar la Copa Confederaciones, con la preocupación de contar con jugadores algo cansados, como Óscar o Dani Alvez, que fueron muy utilizados por sus equipos en la recién concluida temporada europea. 

Mismo así, el gran destaque de Brasil en la partida de esta tarde, durante el tiempo que jugó, fue Oscar. Lucas entró en su lugar el segundo tiempo, según decían comentaristas de la Rede O Glob, para no quemarlo por su cansancio acumulado. El momento que salió, el equipo perdió algo de dirección e impulso. Lucas es un jugador necesario, que entró bien, pero es más vertiginoso, no siempre juega en favor de la jugada, prefiere el arranque veloz antes que la jugada elaborada. Necesita de alguien que lo accione.

Con los cambios propios de la experimentación que hacía Scolari, quedó en cancha un equipo que se desordenó, que perdió su sentido de organización, una vez que Luis Gustavo, el de Bayer de Munich, fue reemplazado por Hernanes de la Lazio. No eran tanto fallas personales, sino un desafinamiento en el conjunto por mover las piezas. Marcelo hizo notar la diferencia con su ingreso, mismo sin estar en su mejor nivel aun, dio para ver que Brasil gana mucho con su presencia por la lateral izquierda. Digamos que por las laterales, donde Maicon es el único ausente de peso en esta convocatoria, el equipo brasileño está bien servido, y no tendrá mucho problema. En el medio, el trabajo de relevamiento y apoyo de los medias es prometedor, puede mejorar con un poco más de tiempo entrenando juntos. Paulinho se revela como motor y jugador versátil, Hernanes le da empuje al equipo, y Fernando que entró para poner un tapón en el medio nos hace recuerdo a Mauro Silva del 94 en cuanto al estilo y posición.

Ronaldo, el fenómeno, se estrenó como comentarista invitado de la Rede O Globo en la transmisión del partido. Una vez que Inglaterra se puso adelante en el marcador dijo algo interesante, y es que Scolari gusta mucho del 3-5-2, y que teniendo 3 grandes zagueros como David Luis, Thiago Silva y Dante, bien podría utilizar esa formación para dar más libertad a los del medio campo. En 2002, dirigidos por el mismo Scolari, ese dibujo táctico dio resultado, con Lucio, Roque Junior y Edimilson como líbero. Sin embargo, incluso jugando con 3 zagueros y un medio de marcación que era Gilberto Silva, Scolari requirió de un mediocampista de recuperación en el medio, que entró en el juego contra Bélgica y no volvió a salir. Dada la cobertura que se requiere por los laterales, y la protección de la zaga, a veces el 3-5-2 termina siendo más defensivo. Exige una eficiencia muy grande de los pocos que juegan a atacar.

¿Qué habrán pensado los españoles de la selección brasilera después de ver este partido? Todavía Brasil no asusta. Alcanzó a empatar con un golazo de Paulinho y al menos no perdió en casa, pese al resultado, dejó la sensación de que existe material con el cual trabajar. La mano de Scolari se notó principalmente en el primer tiempo, que el equipo jugó con intensidad y creó varias jugadas, casi sin dejar que llegue Inglaterra a inquietarlos más que en un tiro de Walcott. Adelante Neymar y Oscar comandaron las jugadas más peligrosas, Dani Alves se proyectó sin contar con un aliado por ese lado. Felipe Luis pareció algo inexperto para estas lides en la lateral izquierda. La zaga tranquila, comandada por Thiago Silva. El jugador más bajo, no sólo hoy, sino casi en todas las partidas de la selección, fue Hulk. No se entiende por qué tanto Mano Menezes como Scolari se empeñan en convocarlo. Su plaza hubiera sido ocupada mil veces mejor por Ronaldinho o Kaká. 

El proyecto de Scolari se basa en la renovación del equipo. Quiere gente de sangre joven que pueda compensar la falta de jerarquía en algunos puestos con la intensidad de juego y la intimidad entre los compañeros. Quiere que se corra mucho en todos los sectores y se marque a presión. No se imagina un Ronaldinho cómodo en ese marco, tal vez por ello haya preferido no convocarlo.

Neymar promete poner todo de su parte, pero difícilmente será el puntal que guíe a Brasil rumbo a su sexto título. Sólo jugadores como Romário y Maradona pudieron guiar a sus equipos casi solos rumbo a un título de esa magnitud. Pero cuando lo hicieron eran jugadores ya maduros, de 28 y 26 años respectivamente. De Ronaldo se pedía lo mismo en Francia 98, y tenía en cuanto a calidad todo para conseguirlo. Incluso ya había jugado en tres clubes europeos, tres ligas europeas distintas a esas alturas, y tenía apenas 21 años. En cambio Neymar llegará a la copa jugando para el Barcelona, su primera incursión fuera de Brasil. Ya ganó algunos títulos importantes, pero su carrera todavía se está armando, y también su estilo. No adelanta cargarle el peso de figura descollante a un jovencito todavía inexperto en varias dimensiones. Estamos casi seguros de que Brasil necesitará de un caudillo dentro del campo de juego que lleve la antorcha de previas conquistas, es decir, la más reciente del 2002. Lucio difícilmente podrá serlo, sólo quedan Kaká (el más probable por edad y condiciones físicas), y Ronaldinho, el que todos quisiéramos que esté si se mantuviera al nivel competitivo requerido. 

Finalmente, hablemos de los puestos que parecen estar llenados y de los que quedan pendientes. La falta más grande es de un centrodelantero que supere la confianza que se ha ganado el veterano Fred. Otrora jugador del Lyon, Fred fue suplente en la Copa de Alemania 2006, suplente de Ronaldo y Adriano. Es un jugador que hace goles, oportunista, bien ubicado, aguerrido, experimentado, no se le desconoce esos atributos. Pero su calidad técnica no es de esas que le llena los ojos al espectador. Participa poco del partido, no suma mucho a las jugadas colectivas, no tiene genialidad, se limita a ser pivote y pillar las bolas con olfalto oportunista. Para un 9 de la selección brasileña, se pide más protagonismo. No se puede volver a vestir esa camiseta de la selección de una manera tibia desde que Ronaldo la llenara de tanta gloria, incluso cuando uno tiene a Luis Fabiano cumpliendo su tarea en la más reciente versión mundialista. En ese sentido, también por proyección y edad, Leandro Damiao se pinta como la alternativa más inmediata; no se olvide que Leandro fue el goleador en las últimas Olimpiadas. 

El otro puesto que todavía se debate es también de la ofensiva. Scolari prueba entre Hulk y Lucas. Nos inclinamos por Lucas, así como lo hacen gran parte de los torcedores brasileños, que coreaban su nombre ya en el primer tiempo en las graderías del Maracaná. Hulk es un jugador pesado, de poca inteligencia, previsible, demasiado zurdo, que acierta 1 de cada 4 jugadas que interviene. Lucas es impresionante, y el Paris Saint Germain ya se benefició de su calidad y frescura. Si Brasil jugara con Lucas, Oscar, Neymar y Leandro adelante, casi estaría repitiendo la alineación que no conquistó las Olimpiadas, aunque tuvo un buen desempeño general durante el campeonato. Hace falta un jugador de experiencia en ese cuarteto. Por ahora, Scolari ha decidido que ese sea Fred, el centro delantero. Pero tal vez llegue el momento en que saque a Fred e intente probar más bien en la armación, donde un Ronaldinho o un dinámico Kaká podrían sumarle otra fuerza al equipo. En todo caso, esta opción tendrá que esperar a la conclusión de la Copa Confederaciones. Mientras el tiempo corre y Brasil intenta hacer un curso acelerado de acumulación de experiencias. El próximo domingo enfrentan a Francia en Portoalegre, en un partido que debería ser una dulce revancha, aunque la importancia simbólica del juego no tenga el mismo peso que el de aquellas derrotas del 98 y el 2006. 

Brasil no gana hace cuatro años a una selección campeona del mundo. Se decidió a jugar con las dos menos ganadoras de las europeas, Inglaterra y Francia. No importa el resultado por ahora, habrá que decírselo a Galvao Bueno que insiste tanto en ello. Se trata de una experimentación, Brasil debe aprender las variadas formas en que puede perder una partida con las selecciones de peso. Por ahora, inevitablemente se ve vulnerable, no se le calcula en superioridad de condiciones. En realidad siempre parece ser la menos favorita, por ello debe jugar con la inteligencia de un practicante de Gracie Jiu Jitsu, según los preceptos de la Gracie Academy. Es decir, primero jugar para no perder; jugar para hacer que el otro pierda antes que intentar ganarle. Y el otro pierde cuando se juega con inteligencia a desgastarlo asegurando bien las propias ventanillas. Boca Juniors juega con esta pericia sus partidos de ida y vuelta en la Copa Libertadores, al menos así lo hace el Boca de Bianchi. Juega primero a no perder, a que no le hagan un gol, deja que el rival se vaya sometiendo mentalmente en su prisa por tener el protagonismo. Boca juega libre, liberado, adaptándose a lo que tiene. Así, hizo un partido perfecto para casi eliminar a News Old Boys hace unos días, sólo perdió porque llego a los penales jugando con un hombre menos. Pero volviendo a la cuestión del jiu jitsu, la lección es no jugar de igual a igual, sino sabiéndose en inferioridad de condiciones. Eso requiere de mayor inteligencia, mayor control. No ataques cuando el otro espera que lo ataques, en realidad debes retraerte y lograr que se aperturen otras oportunidades cuando el rival está demasiado ocupado en atacar o preparar su ataque. Si Brasil juega como la no favorita tiene muchas más posibilidades de ganarse la Copa. A Brasil nunca le ha venido bien el favoritismo ni el elogio de la prensa internacional, siempre el juego en contra de prensa y torcedores 

jueves, 30 de mayo de 2013

"PUT THE GUY IN DANGER INSTEAD OF WAITING FOR HIM TO MAKE A MISTAKE"




Seguramente aquellos que han estado siguiendo a Kron Gracie desde sus tempranos combates en campeonatos de jiu jitsu, no estarán muy sorprendidos de ver en lo que se ha convertido este muchacho de veintitantos años, hijo del maestro Rickson Gracie, y hermano menor de Rockson Gracie (+). 

Expuesto como estuvo desde su nacimiento, a la filosofía y a las disciplinas de su padre, Kron tenía que ser de una u otra manera alguien especial. Mi primer contacto con él fue gracias a una entrevista que encontré en el portal de youtube, aquí les dejo el link: entrevista a kron gracie. Resulta reconfortante escuchar sus pensamientos, en una línea tan afín con la de su padre; para aquellos que hemos estado estudiando la filosofía de Rickson Gracie, nos parece simplemente una confirmación de que todo aquello tiene un gran impacto en la vida. 

Kron, en este sentido, en la línea de la difusión que realizan magistralmente Rener y Ryron Gracie a través de la Gracie  Jiu Jitsu University, realza el valor del legado de su abuelo Helio Gracie; este valor consiste en haber maximizado el papel de la técnica y las palancas naturales que puede generar el cuerpo en ciertas posiciones. Su jiu jitsu fue siempre uno que podría practicar hasta sus 95 años, porque requería muy poco de la fuerza o de la pericia física. De hecho, en la intro a la pelea de Metamoris 2012 entre Ryron Gracie y Andre Galvao, Rener decía que el jiu jitsu que divulgan es uno que podrás seguir practicando incluso pasada la edad pico de juventud y explosión física. Primero, asegúrate de no perder la pelea -sostiene Ryron- después, una vez que tienes probado que tu oponente no tiene forma de hacerte tapear, te mueves un paso adelante, y comienzas a buscar finalizarlo. Entonces, se trata de un modo de pensar que realza la sobrevivencia. Debes poder verte a ti mismo en los peores escenarios, montado, o en montada de costado, y sin embargo tener toda la claridad de estar en el momento presente, consciente, atento a las ventanas que pueda dejar abierto tu oponente en el momento que pase a sacrificar un poco el control por atacarte. 

Todo aquello tiene mucho sentido, Ryron y Rener defienden su posición en un video de casi una hora en el que comentan lo sucedido en aquel combate de Ryron contra Galvao. Pero encuentro una objeción inicial: ellos dicen que el jiu jitsu de Galvao, agresivo, de mucha explosividad y fuerza física, es bueno para transmitirlo a aquellos que quieren hacerse competidores deportivos. En cambio el que ellos enseñan, enfocado en la defensa personal, es más para cualquiera. Sin embargo, para tener la tranquilidad que Ryron tiene a la hora de estar abajo siendo dominado, requiere de que haya sido expuesto a cientos de técnicas, posibles maneras en que pueden finalizarlo desde tal o cual posición. Eso no viene en un curso rápido de Gracie Combatives; so, that also requieres a lot of training, a lot of time in the matts. Of course, they will say that a bully doesn't know all that kinds of attacks to use then on the streets, so you should be fine been pure defensive. Por ello digo que se trata de una observación inicial que le hago a la posición de los hijos de Rorion Gracie. 

Por la otra parte, la posición de Kron Gracie es quizá más integral, puesto que él observa de otra manera la evolución del jiu jitsu. Reconoce a Helio como el gran profesor que inauguró esa evolución, pero luego comprende lo que hizo su padre de diferente. Rickson Gracie, en su manera de ver, llevó un paso más allá el juego del jiu jitsu. Porque asimiló los principios de la técnica, de la eficiencia en el uso de la energía, la palanca, etc., pero luego dio un paso. Esto porque él no era débil, ni flaco ni pequeño, no tenía una constitución disminuida, ni era enfermo, cuando comenzó a especializar su conocimiento del jiu jitsu. Tanto es así que las noticias de los seminarios de Rickson nos hablan ahora de un concepto que es el de la conexión, algo de lo que nadie más habla en la escena del jiu jitsu mundial, y este concepto cambia tu ángulo de visión en cada técnica. 

Entonces, Kron Gracie dice que su padre empezó a presentar peligro para sus oponentes en lugar de simplemente esperar a que ellos cometieran un erro. Ya en el documental Choke (1995) se hacía incapié en esa capacidad de Rickson Gracie para mantenerse siempre un paso adelante de su oponente. Es muy difícil encontrar momentos vacíos en su juego, siempre está atacando, siempre está compitiendo a nivel mental con su adversario. (Put the guy in danger instead of waiting for him to make a mistake) - dice Kron. Si bien la filosofía del Gracie Jiu Jitsu enseñado por Helio era competir para no perder, como primer estadio, y luego después buscar la victoria, en el caso de Rickson se trataba de una sapiencia para saber mantenerse a salvo mientras se ataca metódicamente. No eran ataques alocados los de Rickson, simplemente era su estado de conexión con el oponente, sintiendo lo que pasaba, comprendiendo la mecánica del movimiento exactamente. Rickson tenía mucha fortaleza física, mucha resistencia y flexibilidad como para quedarse simplemente a esperar que el otro hiciera algo. Royce Gracie se quedó en su guardia durante casi toda la pelea contra Takada, sólo ganó por puntos. Mientras que Rickson lo atacó, pasó la guardia, recuperó su montada, y fue por la finalización. Rickson no buscaba necesariamente que se alargara la pelea, pero estaba preparado para aceptar una hora de sobrevivencia en una posición si era necesario para finalmente llegar a capitalizar la oportunidad de finalizar la pelea, simplemente nadie llegó a ponerlo en tal aprieto. Royce en cambio, más imbuido por la filosofía de la defensa de su padre, veía en el tiempo largo una ventaja para él, pues él si podía verse como en inferioridad de condiciones físicas contra la mayoría de sus rivales importantes. 

Entonces, Kron concluye que el jiu jitsu, gracias al aporte de Rickson, mejoró un 60% del jiu jitsu como lo dejó Helio Gracie. 

jueves, 23 de mayo de 2013

Sobre JUEGOS SIN BATERIAS NI CABLES, DE BOBBI CORNER


La vida en Santa Cruz de la Sierra me ha deparado un nuevo desafío, que afronto junto a un equipo de compañeras muy creativo. El desafío consiste en elaborar textos educativos para niños. Como en toda empresa, no tenía idea de las sorpresas afortunadas que me deparaba esta nueva movida. Una de ellas ha sido encontrarme con el libro Juegos sin baterias ni cables, de Bob Conner. En google se encuentra esta reseña:

Este libro, del Grupo Editorial Norma, ofrece más de 700 ideas para jugar sin necesidad de usar cables ni baterías. La autora demuestra que los juegos electrónicos tienen una serie de desventajas: contribuyen al aumento de la obesidad infantil, al aislamiento social, y limitan la creatividad. Por su parte, los juegos desconectados construyen cuerpos fuertes, ayudan a los niños a construir amistades y expanden la mente. En un esfuerzo por volver a lo básico del juego, Conner empezó a coleccionar y a inventar cientos de juegos, luego los probó con grupos de niños entre 1 y 10 años de edad. El libro está dividido de acuerdo con las edades e incluye actividades diferentes: para jugar solo, para jugar con los padres, para jugar con otros niños y para fiestas infantiles.

Lo que la autora desea es alejar a los niños de las pantallas del computador y el televisor. Mientras los niños crezcan demasiado cerca del televisor, que es el suplente natural de la niñera en muchos hogares,tendrán menos chances de conectarse con la naturaleza, con la tierra, el barro, las piedras, el agua. La afirmación de Bob Conner es muy acertada, casi de sentido común, pero difícil de ser atendida como se debe en el mundo actual, en el que la noción de conexión ha pasado a relacionarse con el "estar en línea". ¡Qué cosa rara pensar hoy en un mundo sin internet! Tener el correo abierto, estar enchufado a WhatsUp, mantenerse visible en twitter o skype, y todo ello, puede permitirnos estar comunicados, o tener la posibilidad de hablar mucho sin decir casi nada. Estar comunicados, que es algo así como estar en contacto, no es lo mismo que estar conectados. Por ello nos hemos interesado en replantear la noción de conexión (connectivity) pero en el terreno humano de las emociones, los pensamientos, las afecciones, un terreno que se riega poco hoy. Resulta afortunado encontrarse con este libro que de algún modo apela a la imagen de estar desconectados de los juegos electrónicos para divertirse más y ser más imaginativo. ¡Atrévete a desconectarte!-señala la autora en las primeras páginas. A través de juegos variados que propone, ya sea entre niños, con los padres, o solos, los niños podrán desarrollar su creatividad, estando desconectados de los juegos, pero conectados de mejor manera con sus padres, consigo mismos, con sus compañeros de juegos, etc. Nos hemos propuesto un objetivo similar por otros medios, en nuestro libro Pensamiento inalámbrico (2013), pero con una variación de conceptos: estar sin cables, pero conectados. Por ello la noción principal para nosotros es lo inalámbrico. 



Bob Conner es suspicaz en usar la imagen de los cables. No propone necesariamente ejercicios al aire libre; se trata de utilizar el espacio dentro de la misma casa de otro modo. ¿Cómo? Su punto de partida es el juego. ¿Qué necesitan los niños para jugar? La autora demuestra algo que ya todos sabemos: que pueden jugar cientos de cosas sin baterías, pantallas, teclados ni cables. Volver a la pureza y simplicidad de los juegos del pasado, en otras palabras. Es que, con la aparición de las nuevas tecnologías de comunicación, nuestras generaciones se han agregado un nuevo problema. La cuestión de la dosificación. Tener demasiado a la mano el internet puede ser una invitación a pasar horas de navegación improductivas, mezcladas con las que se invierten con verdadero sentido. 

En todo caso, se puede extraer un nuevo problema del planteamiento que nos brinda la autora: las nuevas tecnologías de comunicación nos obligan a proteger con otra intensidad la salud de nuestros tiempos de ocio. 


viernes, 17 de mayo de 2013

DEVENIR frente a CONVERTIRSE


En el cuento El flautista de Hamelín, de los Hermanos Grimm, se lee al comienzo que las ratas habían aparecido repentinamente en la población, y se "enseñoreaban" de las calles. En nuestro vocabulario, diríamos que se había puesto en marcha un devenir-calle de las ratas, ¿o acaso un devenir-rata de las calles? Nos trae a la memoria aquel devenir-caballo del pequeño Hans en el documento que presenta Freud; existen también devenires-parque, devenires-lluvia, en piezas clave de la literatura.

Esta aparente , nos lleva a esbozar un par de diferenciaciones entre lo que es "devenir" y lo que es "convertir". Cuando el cura argentino Jorge Mario Bergoglio fue votado en el Vaticano para ser la máxima figura representativa de los católicos, se "convirtió" en Papa de la Iglesia Católica. Que este cambio de estatus en el mundo haya coincidido con los movimientos que sostiene en sus fibras más íntimas, es algo de lo que solamente él puede dar cuenta. Sin embargo, no fue un devenir, pues el devenir no consiste en pasar de un estado A a un estado B. Bergoglio se "convirtió" en Papa, ahora le toca asumir esa conversión. 

Si la cuestión es tener "algo que ver con", una transformación, existe un ejemplo vital que nos ofrece la vida. Cuando una mujer se embaraza, y se conduce con amor cuidándose para que su hijo pueda nacer sano, atraviesa un proceso de transformación de su cuerpo, de todo su ser. Suele darse el caso, con mayor frecuencia, de que ella se siente más madre de lo que el padre se siente padre. El padre vive de diferente manera el proceso, con sus propias velocidades. No sufre la mutación de su cuerpo en esos nueve meses, no tiene que dejar de beber, salir o fumar, más allá de que deba trasnocharse en ocasiones por ciertos antojos de la mujer o experimente náuseas ocasionales, como cuando dicen del hombre que también está embarazado por contagio de su esposa. Sin embargo, lo cierto es que el hombre atraviesa una conversión. De un día para otro deja de ser solamente hijo, hombre, ciudadano, y además pasa a llamarse "padre". Es necesario un tiempo de preparación, hacer ajustes en la vela que dirige la embarcación, y estar internamente a la altura del denominativo sagrado. "Hacerse padres", es algo que se utiliza frecuentemente como expresión. 

La literatura permite otras formas de hablar y de percibir la realidad. Otro cuento infantil habla de un niño mirando aparecer las estrellas en el firmamento, y entonces entiende que está "anocheciendo". Hacerse noche del día. ¿Devenir o conversión? Existen un punto intermedio entre día y noche, es un momento maravilloso, de colores fulgurantes, se lo encuentra en el amanecer, y en el atardecer con más belleza tal vez. Se trata de una expresión que se usa para nominar el movimiento del día, "hacerse noche del día", "amanecer". Hombre-lobo-luna-pasa-bosque-oscuro. Miles de experimentaciones se pueden encontrar en la literatura. 
Los movimientos imperceptibles de la realidad se enuncian de  manera más completa con el verbo devenir, que no convertirse. 


viernes, 10 de mayo de 2013

II Encuentro de Arte con Roberto Valcárcel - Santa Cruz de la Sierra




Ayer en la noche, jueves 9 de mayo, asistí con mi cumpa a la charla que organizó y ofreció Roberto Valcárcel (en adelante R.V.), el reconocido artista cruceño. Pactado para las 7, el encuentro comenzó con algún retraso, pero todo se llevó adelante dentro del ambiente idóneo que se requiere para sustraerse y empezar a forjar ideas sobre lo que se expone. La invitación rezaba que se posibilitarían conocimiento de las obras de Tito Kuramoto y Herminio Pedraza, de la colección permanente del Museo de Arte Contemporáneo. Roberto nos aclaró que quería usarlas como disparador para referirse a las relaciones con el arte, no ya las de los especialistas, ni museólogos ni críticos o curadores, sino de individuos que quieren crecer y cultivarse. Invitación a la charla


Inicio

Cuadro de Tito Kuramoto que fue interpretado en la charla

Comienza Roberto dejando clarísima la posición en la que quisiera que lo sigan. Es el marco de la charla: "Hay que eliminar la presentación del arte como rito, como algo repetitivo". Esto resulta prometedor de entrada. Lo que busca Valcárcel es invitar a una renovación de las relaciones del espectador con la obra de arte. Entonces continúa: el arte debe servirte para cambiar algo en tu vida, de hecho, puede cambiar tu vida. ¿Si no buscas eso qué haces aquí? - pregunta a los presentes. Esto sucederá de manera gradual, desde luego, subrayará más adelante. 



Para R.V., el objeto artístico es un objeto muerto. No se le puede achacar ninguna responsabilidad de lo que pase o no pase. Compartimos aquello de que no se puede pedirle todo a la obra, ni a un libro ni a un album de música; depende mucho de cuán dispuesto está el individuo a relacionarse, en qué posición de su vida se encuentra, su actualidad. El cuadro es siempre actual, porque hace removerse algo en contacto con nuestra actualidad. 



Breve crítica
Pero R. es extremo, no le toma importancia alguna al poder del artista, no considera la influencia, en la ecuación general, de las capacidades persuasivas o tendenciosas del lenguaje de la obra pictórica. 

Cabe apuntar aquí, que su visión de arte, la manera en que piensa difundir una visión, está todavía enmarcada dentro de la vieja idea de que arte es algo que se expone en un espacio aceptado, y los receptores deben asistir al lugar para interactuar con eso que se exhibe. Por tanto, está lejos de coincidir con las propuestas que Reinaldo Laddaga comparte en su maravilloso libro Estéticas emergentes (2006). Laddaga se interesa ahí por el arte considerado como proyecto, que asocia desde su misma producción tanto a artistas como no artistas, o miembros de una porción de comunidad, y sirven en su presentación como intervenciones en el espacio público. No suceden necesariamente en un museo, se definen como artísticas por la participación que convocan y el efecto que producen. 

Esta es la base de la leve crítica que se puede esbozar a la propuesta teórica de R.V.: Se propone como liberadora, quiere arrasar con todas las ideas convencionales. Pero todavía respeta las instituciones que funcionan como legitimadoras de las obras de arte ante las personas comunes y corrientes que rumbean sus vidas por otras aguas. Para empezar, su charla se hace en las instalaciones del Museo de Arte Contemporáneo (abordando obras de su colección permanente), por tanto no se va contra las instituciones del sistema de arte; tampoco discute la idea de dónde se debe exponer una obra para que sea tomada en cuenta como artística. Todavía parte del museo como lugar privilegiado. Tal vez también una galería, si está dispuesta a organizar una de estas charlas. Ahora, no decimos que se deba a un carácter oportunista del conferenciante,  lo que decimos es que no asume todas las implicaciones de su teoría, no la lleva hasta las últimas consecuencias, pues si se trata de eliminar los intermediarios entre la obra y el perceptor, ¿por qué todavía creemos en los criterios del Museo? Ellos la exponen en su espacio como afirmando que comprobaron ya del efecto "trastocador" de la obra, ¿y por ello asumen que los visitantes a las instalaciones deben considerarla obra de arte? Esto no queda claro.


Una obra de Valcárcel
Volvamos a citar las ideas que expuso en su charla. R.V. insiste en que la obra no  tiene responsabilidad alguna. "Es un signo polisémico que no tiene responsabilidad alguna". La responsabilidad está en cada uno, es decir, está en el lector. Me late que R.V. ante todo toma como tema el cultivo de las lecturas creativas. A este efecto, propone el arte como objeto ideal para tal propósito. El diría que leer creativamente es algo íntimamente relacionado con lo que es el arte mismo. Es el arte el que nos enseña que se puede leer creativamente los objetos culturales. Esto no es nada descabellado. Me cuestiono porque creo haber descubierto lo mismo desde la filosofía, sin embargo, no puedo desestimar que ese aprendizaje haya bebido de las aguas del arte, tradicional y/o contemporáneo. 



R.V. dice que se trata de volcar las jerarquías. Devolverle toda la autoridad y libertad de lectura al lector. "Empoderarlo", usando un término de las nuevas tecnologías de la comunicación. No estoy seguro si haya que asumir una defensa, o plantearle el camino. Creo más en que los que desean la libertad la toman antes que pedirla. Uno asume su libertad, no es nadie quien te la concede. Tal vez, sea bueno recordarles que les corresponde asumirlo. Creo que es lo que se propone Roberto con la serie de charlas. 



La obra no puede comunicar, porque ha sido creada en un lenguaje no codificado. No se apoya en un lenguaje convencional de entendimiento con el que la observa. Es otra premisa de R.V. El lenguaje del artista es creativo. 



Comentario
¿Qué le queda al autor? Es autor porque crea, no por la firma. El autor sólo puede asumir su propio mundo y destilar en la obra algo que por necesidad quiere nacer. Si nosotros, desde afuera, nos comunicamos con ese mundo, con partes o esquinas de esa frazada, es una posibilidad de encuentro que no le quita ni agrega nada a la obra. La obra de arte parte de algo que la fuerza a ser expresada, y eso viene del creador. Lo cierto es que este fuerza no tiene por qué reducirse a una cuestión biográfica solitaria, no es una  isla la que habla; es una especie de archipiélago de soledad, donde otras soledades pueden conectarse. 

¿Quién sabe con certeza cuántos son los seres extraños con los que podría comulgar su mundo, pero no tuvieron la oportunidad de vivir en una misma región, ciudad, o incluso en un mismo tiempo? Muchas veces la percepción de un albañil que pasa por el lugar, la lectura de un niño, o de un alma danzarina que se cruza por nuestro camino sin mayor aviso, resulta ser más enriquecedora que la de un especialista o crítico erudito en la historia del arte. (O de la literatura o de la filosofía...). 



Hay que ser muy libre y hábil para poder meterse en las camisas del conocimiento especializado, y después poder salir de todos modos para exhalar una brisa de frescura en lo que se piensa y se observa con amor. 



Entonces, el autor de un cuadro deja algo de su experiencia en el cuadro; dado que confluyen no sólo lo consciente, sino lo que habita en su inconsciente, es difícil que se pueda creer completamente premeditado cualquier acto de creación. En adelante, lo que cabe es ver qué puede hacer el que observa con el cuadro. ¿Cómo se puede apropiar de él?



Para R.V. el pintor no hace otra cosa que generar estímulos visuales con su obra. Y sentencia: "Me importa un comino lo que haya querido decir Erminio Pedraza con su cuadro, y lo digo con todo respeto a mi colega". Pero ¿no habría que al menos agradecer a un artista por ser mejor estimulador que otro? ¿Y acaso uno no toma cierto afecto por esos guías que nos estimulan siempre a ir más allá?

Si este tipo me estimula creativamente en tal forma, en algún punto seguramente me interesará saber qué quiso decir. Es sólo una impresión, en el inicio de este iniciativa de Roberto Valcárcel que merece ser aplaudida. Hacen falta más de éste tipo.


[Continuará...]


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Entrevista a Valcárcel en LA PRENSA

"Santa Cruz aún es preadolescente", opina Valcárcel


miércoles, 8 de mayo de 2013

Gentes de cultura y brindis en Santa Cruz


El pasado martes 30 de abril por la noche, asistí a la presentación del libro de fotografía Salar de Uyuni, el espejo del cielo,  del reconocido artista-fotógrafo Gastón Ugalde y la periodista Marie France Perrin, que se encargó de los textos. En realidad, el libro lo presenta la periodista, pero lo que despertó el interés en los medios y alguna gente fueron las magníficas fotografías que ahí se muestran. En todo caso la alquimia se produjo entre los dos. Hizo bien Gastón Ugalde en no asistir y dejar que las fotografías hablen por él. Es la marca de los artistas de fuste.

Afortunadamente, aquella tranquila noche cruceña, en que también se presentaba un Concierto de Música de Cámara en La Casa de la Cultura, no se veía amenazada por las lloviznas otoñales. En la plaza 24 de septiembre se disfrutaba del calor, los sonidos y el aroma de frondosos árboles que la hacen incomparable. 

Pero nosotros estábamos sentados en uno de los elegantes salones del Centro Cultural Santa Cruz. La presentación de aquel libro sobre el Salar de Uyuni, de papel fino, tapa dura, edición lujosa, que tenía un costo de Bs. 300. Dado el elevado valor se asumía que entregarían factura pero las encargadas se limitaron a informar su negativa.

El acto inició con palabras del Coordinador Operativo y Financiero Jorge Aliaga. Lo acompañaban parados a su lado la periodista-autora y el ex-diplomático Manfredo Kempff Suárez. Por un breve pasaje la pequeña muchedumbre de asistentes elegantemente vestidos asentó los cuchicheos y se oyó el silencio, que se rompió otra vez cuando Kempff comenzó a presentar el libro. Avisó que su participación sería corta, pero se tomó casi media hora. Todo bien. Lo que ya no me agradó fue que hiciera uso de la palabra para decir nada. 

Comenzó diciendo que él no conocía Uyuni, pero de todos modos quiso ilustrarnos lanzándonos datos de geografía, flora y fauna que, según él, había encontrado en wikipedia (!), y los iba leyendo de su hojita de notas. Desconozco si aquello fue una metida de pata involuntaria o una falta de ubicación. Por la naturalidad con la que continuó su parlamento sospecho que ni siquiera reparó en el desatino que aquello suponía. Después de hablarnos de su vida, y de un viaje que hizo a Chile sin llegar a parar por Uyuni, finalmente quiso elogiar a la autora, también al fotógrafo. En más de uno de los presentes atisbó una sonrisa después de tamaña intervención. Pero los aplausos llegaron como mandan las normas sociales.

Lo que más me llamó la atención fueron las "exposiciones" de tres artistas que se exhibían en el mismo espacio. Claramente se pudo observar que aquellas mal llamadas "instalaciones artísticas" habían cumplido una función de decoración para la presentación, con un agudo sentido del oportunismo. No extraña que las pajas armadas en una de ellas fueran pisoteadas por los asistentes a la hora de formar sus rondas en la hora del brindis. Sólo las fotografías de Ugalde, colocadas en las paredes, despertaban la curiosidad. 

Se aplaude que el Centro Cultural Santa Cruz abra sus puertas a iniciativas relacionadas con el arte y la cultura. Pero algún cuidado mayor deberá tener a la hora de elegir los proyectos que apoya, pues estos confeccionan la imagen y los ejes que sostienen su trabajo. Estemos de acuerdo en que el arte no es decoración, cosa básica para un centro de difusión. 

Habiendo compartido una copa de vino con una amiga curadora, me fui por donde había venido. La ciudad comenzaba a reposar, se venía un feriado, era bueno volver a casa.



lunes, 6 de mayo de 2013

De los hondos amores



“Tuve una vez un gran amor que derribó mi casa, agrietó mis puentes y me hizo perder el equilibrio. Después vinieron las réplicas: amoríos de baja intensidad que ni siquiera me hicieron temblar. En cuanto al gran amor, ay mísero de mí, todavía respira debajo de las ruinas.”

                                                                                Óscar Hahn.

La lectura y un Presidente indígena



El presidente Evo Morales volvió a hacer noticia a partir de una de sus afirmaciones medio despistadas medio acertadas. O tal vez sea más correcto decir que los medios de prensa nacionales se sirven de una de sus afirmaciones para convertirlo en línea de primera plana. Lo concreto es que hace unos días se encontraba promulgando la nueva Ley del libro y la lectura Óscar Alfaro (366), ocasión en la que confesó que tiene problemas para leer, que "a lo mucho ve los títulos o unas páginas" de los libros que le regalan. Se critica su sentido de la ubicación y del momento, pero tal vez aquel acto haya sido el más idóneo para plantear el problema. 

Breve rodeo: Al no tener Evo especial inclinación por la lectura, menos aún lo tendrá por la escritura, y entre ambas se pierde un mundo, sin que por ello éste mundo deba ser ajeno a sus aventuras. Resulta curioso sin embargo que en los últimos años haya sorprendido por la publicación de libros donde oficiaba como el prologuista. El primero del que tuve conocimiento fue "El fin de la prehistoria. Un camino hacia la libertad" de Tomás Hirsch. Si Evo Morales hablara como aparece redactando en ese texto, seguramente no habría llegado a ser el primer presidente indígena, pues sería uno más del montón. Para no caer en la monotonía hay que saber tomar cuenta de la singularidad de un personaje. El que escribe ese prólogo lo hace de la manera más uniforme, no patea al castellano en ningún momento, respeta las reglas de puntuación obedientemente, no se sale, no rompe nada, no provoca ni una fuga ni una risa.  Es tan "rectito" que termina por ser olvidable. Pero firma Evo Morales. Desconozco el valor que pueda tener ese texto aunque él lo firme, pues no corresponde con la relación que Morales mantiene con el idioma castellano. El autor Tomás Hirsh lo vio de otra manera, cosa suya. 

Además de este, se sabe también que hizo el prólogo del libro  “Abya Yala: una visión indígena” (2012), pero ese lo desconozco.

Volvamos a referirnos a las palabras de Evo respecto de la Ley Óscar Alfaro. Una reflexión un poco más acuciosa de sus palabras nos llevará a evitar los juicios, y más bien a reparar en las implicaciones. Alguien ya dijo, Evo Morales no es un ser que pasó a pertenecer a alguna realeza por haberse convertido en Presidente; su victoria electoral no lo exime de su pasado; en realidad es también un producto de las deficiencias y virtudes de la evolución de nuestro sistema educativo. En nuestro país se habla fácil de "incentivar la lectura", pero es como un eslogan vacío. La lectura es una actividad subestimada, y se la suele relacionar con los "hábitos", como cuando se enseña a los niños a que tiendan su cama. Pero la lectura habría que relacionarla mucho más con el juego que con los deberes. Dicho esto, es una falacia pretender que la palabra Presidente equivalga a decir "hombre leído", no por definición, sino por las muestras que nos brinda nuestra realidad.

Algunos comedidos le increparon velozmente por sus palabras, señalaron que les daba un mal ejemplo a los niños. Carlos Cordero, según una nota de Mónica Salvatierra en El Deber (5-5-2013), entiende que el mensaje condenable que se extrae de las palabras del primer mandatario sería que "sin importar que no se lea, igual se puede llegar a ser presidente". Pero eso sólo asumiendo que los niños o cualquier otro ser que siente el paso del tiempo, desee ser presidente. Hay muchas cosas más importantes y deseables que entrar en la política y convertirse en presidente. De hecho, nos resulta familiar la noticia de que los políticos leen poco, o apenas leen, sólo de ese modo pueden moverse a gusto en sus aguas. Esto también va acorde con la idea del actual gobierno, que consiste en quitarle relevancia a la formación académica, y valorar mucho más la experiencia de trabajo sindical.

Lo que no debe olvidarse es que la aventura de la lectura le sucede a cada uno de diversas formas, un poco gracias a la formación, al espacio geográfico que se ocupa, a las posibilidades de la casa paterna, pero otro gran trecho gracias a la valentía de cada uno para asumir su mundo, y elegir sus pasos en concordancia con sus asombros e interrogaciones más recónditas. No se lee "gracias" al colegio, la universidad o el precio alto o bajo de los libros, más bien se lee "a pesar" de todo ello. 

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La categoría de Carlos Bianchi, técnico de Boca




El último clásico Boca-River (5-mayo-2013) terminó empatado, y lo que es peor, deslucido. El técnico de River, Ramón Díaz, salió echando humos antes de tiempo, y todavía en caliente dirigió algunas palabras a los  de Boca, dijo algo así "nosotros no somos como los de Boca, nosotros no festejamos empates". Sobre esta afirmación le preguntaron a Bianchi cuál era su opinión en la conferencia de prensa. Bianchi tuvo categoría. Terminó de empujarse un bocado de soda calmadamente, calibró la intención de la pregunta mientras miraba al periodista y respondió con una sonrisa: "Lo que yo responda ustedes lo van a usar de titular mañana. Ahora tengo deseos de estar con mi señora, mis hijos y mis nietos. Cada uno es dueño de decir lo que quiere. Todos saben cual es la verdad". 

Por supuesto que no estaba obligado a dar una opinión sobre esa afirmación. Él tiene cosas más importantes de que ocuparse, y ahí no había nada que pelear. La disputa de opiniones no definiría nada, cuando hay algo cierto que trasciende a ambos. 

Después le consultaron si había visto al frente a un equipo que tiene hambre de competir por el título.

Esa sí era una pregunta que le permitía hablar un poco más de fútbol. Sutilmente, Bianchi le lanzó algunos palos merecidos a Díaz en su respuesta. "No nos apretaron atrás como pensé que podían hacerlo, una vez que el partido estaba 1-1". "Nosotros teníamos a 7 chicos en cancha, eso nos alegra, muestra que hay proyección a futuro". "Por lo menos ellos tenían la posibilidad de planificar el partido durante toda una semana. Cuando uno juega cada tres días es más difícil mantener una regularidad en las alineaciones".  Claro, se refería a que Boca está jugando la Libertadores, pero en ningún momento menospreció la importancia del campeonato local. Fueron observaciones de ese tipo, bastante acertadas respecto de la realidad, nada malintencionadas. 

Nunca lo admiré particularmente, sí me inspiró respeto siempre por la eficiencia de sus equipos. Pero en esta ocasión había que hacerlo notar, su gesto corresponde a los detalles que marcan la talla de los grandes. Ese es Carlos Bianchi. 

sábado, 4 de mayo de 2013

GILLES DELEUZE: DE LA VENTANA AL PARQUE DE JESÚS URZAGASTI



Gilles Deleuze (1925-1995)
¿Qué es hacer filosofía? ¿Cuándo un libro o dispositivo produce filosofía? ¿Cuál es la unidad de trabajo del filósofo? Con soltura y bello estilo, Gilles Deleuze (1925-1995) respondió a lo largo de sus casi treinta libros a estas preguntas. Emparentado con la llamada “generación dorada francesa” –en la que también se suele citar a Michel Foucault, Jacques Lacan, Louis Althusser, Roland Barthes y Claude Levi Strauss– éste filósofo dedicó su vida a la confección de un pensamiento que le devolviera un poco de aire fresco a la filosofía, que en aquellos años 50 del siglo pasado estaba enclaustrada en el clima rígido y acartonado de la Soborne. Deleuze recuerda en diversos pasajes de sus entrevistas que ya no podía soportar a Hegel y las triadas, ni a Descartes y los dualismos, los cuales eran el alimento “oficial” en los corredores universitarios. Identificó a la historia de la filosofía como “formidable aparato represor al interior de la filosofía”, pues a nadie se le permitía pensar más allá de lo que ya había sido pensado, ni hablar con voz propia, sólo rumiar la vieja sopa recalentada, Husserl y la fenomenología, Heidegger y el Ser, Hegel y la dialéctica…

El poeta chaqueño Jesús Urzagasti (1941-2013)
Evidentemente, toda disciplina hereda siempre las represiones de su tradición. No se puede ser tan ingenuo como para hacer de la idílica libertad el ideal máximo, mientras hay algo más difícil de lograr: más desafiante es saber ser artista en cualquiera que sea el campo que nos desempeñemos. Ésta la definición de artista de Bergson: aquel que convierte las imposibilidades en medios; transforma los obstáculos en peldaños; aprende a seguir las reglas para trascenderlas. La creación es la única resistencia posible. Consciente de ello, Deleuze introdujo procedimientos creativos al interior de la filosofía, formando una ontología que combinaba elementos de la metafísica tradicional con otros de corrientes minoritarias (inmanencia de Duns de Scotto, duración de Bergson, modos y atributos de Spinoza…). A fuerza de ser creativo, Deleuze supo salir de la filosofía haciendo filosofía. No necesitó, como otros filósofos,  escribir novelas, obras de teatro, o componer canciones. Su proyecto de vida siempre consistió en abrirle ventanas a la filosofía, “una palabra, una musiquilla, una historia, una línea, llaves en el viento para que mi mente huya, y proporcionar a mis cerrados pensamientos una corriente de aire fresco…”[1].

Lecturas
Leer a Deleuze es lo más parecido a darle con el palo a una piñata llena de juguetes y colorido, pero que trae consigo también algunos monstruos y ecos de profundidades inquietantes. Él logra que la filosofía se codee más afablemente con la literatura, la farmacología, la lingüística, el teatro, el cine… Con él la lectura es más que nunca un juego de guiños y de postas, nos presenta a un autor que nos lleva a otro y a otro: Henry Miller, Virginia Wolf, Artaud, Kafka, Becquett, Godard, Melville, D.H. Lawrence… Sin embargo, no se trata de mezclar por mezclar. Tiene razón Tomás Abraham cuando hace notar que ésta filosofía no es la invitación a un “carnaval de confites”, no es un asunto lúdico, Deleuze construye un pensamiento riguroso, que impone concentración, dedicación, lectura atenta. Pensar no es entretenimiento. El filósofo no es aquel que está en búsqueda de la verdad. La verdad, para Deleuze, sólo tenía sentido en el tiempo y sobre el tiempo, y sólo si su búsqueda “es la aventura propia de lo involuntario”. Decía que el pensamiento no es nada sin algo que fuerce a pensar, sin algo que lo violente. “Mucho más importante que el pensamiento es lo que da a pensar. Mucho más importante que el filósofo, el poeta”, escribe en Proust y los signos. Quizá lo diga porque al filósofo le ha costado mucho más que al poeta darse cuenta de que él no es el punto de partida del pensamiento, ni siquiera su condición excluyente.

Leer a Jesús Urzagasti, poeta de los poetas, me permitió comprender mejor esta cuestión, que trata desde Tirinea (1969), su primera novela. Por algo más que el gusto por los heterónimos y el discurso indirecto, los estudiosos sugirieron que el pensamiento de Deleuze era la versión filosófica de la poesía de Fernando Pessoa, o viceversa, sin embargo, presentimos que la obra narrativa y poética de Jesús Urzagasti lo convierte en amigo mucho más cercano (ya volveremos a ello).

En Mil Mesetas, Deleuze y Guattari escriben: “Escribir quizás sea sacar a la luz ese agenciamiento del inconsciente, seleccionar las voces susurrantes, convocar las tribus y los idiomas secretos de los que extraigo lo que llamo Yo. Yo es una consigna. […] Mi discurso directo sigue siendo el discurso indirecto libre que me atraviesa de parte a parte y que viene de otros mundos o de otros planetas” (p. 89). Y en Qué es la filosofía complementaron: “¿Quién es Yo? Siempre es una tercera persona” (p. 66), haciendo resonar el eco de Rimbaud (Yo soy Otro)[2]. Ni el pensamiento ni la escritura dependen de un Yo, ni de un núcleo centrado. Deleuze definió a la filosofía como creadora de conceptos, rescata así la especificidad de su labor. En rigor, tres son las tareas que le confiere a la filosofía: 1) Trazar un plano, 2) Inventar un personaje, 3) Crear un concepto.  Cuando dice, según la cita, que hay que “seleccionar las voces susurrantes, convocar las tribus y los idiomas secretos del interior”, apunta a la confección de una filosofía novelada, sin sujeto, pues introduce a los personajes en la filosofía. Deleuze los llama personajes conceptuales, son los que describen el plano de inmanencia del autor, ponen en juego los problemas que trabaja, inspiran la creación de conceptos originales. Ej: El tribunal de la razón en la Crítica de Kant erige al Juez como personaje conceptual, es el mismo papel que juega Sócrates para Platón, el Idiota para Nicolás de Cusa, Zarathustra para Nietzsche, Don Juan para Kierkiegaard, o Proletario y Burgués para Marx. “El personaje conceptual no es el representante del filósofo, es incluso su contrario: el filósofo no es más que el envoltorio de su personaje conceptual principal y de todos los demás, que son sus intercesores, los sujetos verdaderos de su filosofía. Los personajes conceptuales son los heterónimos del filósofo, y el nombre del filósofo, el mero seudónimo de sus personajes”. (p. 65). Así es como se puede entender que el filósofo siempre escriba en tercera persona.

La búsqueda de salidas para Deleuze era también una cuestión de salud. Nuestro filósofo padecía una tuberculosis grave, que en más de una ocasión lo mandó al hospital. Deleuze aprendió con su enfermedad que la salud diagrama la radiografía mental de un pensamiento. En 1968, poco después de terminar Diferencia y repetición, fue atendido de emergencia, y poco faltó para que ese ataque cerrara su vida. Tomás Abraham sugiere que la posterior creación del esquizoanálisis, en colaboración con Félix Guattari, fue un intento por hacer del pensamiento una cuestión de salidas para sus ametrallados pulmones: “Podría decirse que el interés de un pensamiento filosófico es el modo en que trabaja y transforma sus defectos, sus debilidades, sus llagas y vergüenzas, y sus límites. […] El mismo Deleuze es un excelso trabajador de sus defectos y carencias, de su falta de aire, de su tuberculosis mal curada, de su tos asfixiante, es un pensador de ventanas, de líneas de fuga, de esquizoanálisis, de paseos, gritos y espejos rotos, de aire, y más ventilación, de afueras”[3].

Es también desde ese afuera que se encuentran nuevas claves para leer a Deleuze. Él decía que no son filósofos los funcionarios que se conforman con comentar y repetir lo que los grandes filósofos han escrito en otros tiempos. Invitaba a que se considere el tiempo de la filosofía más que la historia de la filosofía. Postuló el tiempo de la filosofía como un grandioso tiempo de coexistencia, que no obedece a las leyes de sucesión ordinaria; los filósofos del pasado serían como estrellas muertas en el firmamento cuya luz está más viva que nunca. De ahí que leer a un filósofo es relacionarse con algo vivo, y la lectura no puede ser condicionada por criterios de clasificación repetitivos, debe renovarse. Así, Deleuze confeccionó su filosofía según una operación similar a la que pone en marcha Jesús Urzagasti en De la ventana al parque, donde el narrador hace las veces de intermediario entre sus amigos muertos que no estuvieron destinados a no conocerse en vida, por la disparidad de sus mundos. Deleuze nos dice que los filósofos, aun muertos, resplandecen como puntos luminosos, y nuestra lectura tiene la tarea de conectarlos. Urzagasti escribe: “En lugar de llorar, los muertos cantan; no el canto alegre y bullanguero de los que irresponsablemente transitan por las calles del mundo. Se trata de un canto sumamente responsable, hecho de sombras luminosas y sin una pizca de alcohol, por lo tanto sin melancolía”. (p. 12).  

 De modo que Deleuze canta con aquellos que, desde la tumba, hacen sentir el estruendo de su vitalidad inmanente. Algunos de ellos ni siquiera cruzaron un saludo en vida, como es el caso de Spinoza y Nietzsche, o de Bergson y Hume, y sin embargo en la filosofía deleuziana se convierten en amigos, son sus personajes conceptuales. Deleuze se multiplica, reivindica en todo momento la despersonalización del pensamiento. Toda la capacidad de instaurar un plano, inventar personajes y crear conceptos, ha tenido la intención de contestar una pregunta central en su proyecto: ¿Cómo devenir-imperceptible? Sueña con hacerse imperceptible. Quizá estas palabras de Henry Miller en Trópicos de capricornio lo expresen cabalmente: “El ojo, liberado del Yo, ya no revela ni elimina nada, se desplaza a lo largo de la línea del horizonte, viajero ignorante y eterno… He quebrado el muro que crea el nacimiento y el trazado de mi viaje es curvo y cerrado, sin ruptura… Mi cuerpo entero debe devenir un rayo perpetuo de luz cada vez más intenso… Aprieto mis oídos y mis labios. Antes que vuelva a ser hombre, probablemente existiré como parque…”. (Citado por Deleuze en Diálogos). Existir como parque antes que volver a ser hombre…, los orientales podrían entenderlo como una experiencia de iluminación, Buda bajo el árbol…

Epílogo
Habiéndose retirado de la docencia en 1987, y aquejado por su tuberculosis agravada, un sábado de 1995 se supo que Deleuze había saltado al vacío desde la ventana de su apartamento de la Avenida Niel, en el distrito XVII de la capital francesa. A los pocos días fue enterrado en la pequeña aldea del Limusín (región situada en el centro de Francia), una zona en la que le gustaba pasar habitualmente sus vacaciones. Las exequias se realizaron dentro de la más estricta intimidad. Siempre afirmativo, alegre, experimentador, padeció un exceso de vida, tuvo una vida demasiado grande para su debilitado cuerpo. Él mismo había dicho respecto de la salud frágil de Spinoza y Nietzsche: “los organismos mueren, pero no la vida. No hay obra que no deje a la vida una salida, que no señale un camino entre los adoquines. Todo cuanto he escrito –al menos así lo espero– ha sido vitalista”. (Conversaciones, p. 99).

No se hicieron esperar las voces sarcásticas, que encontraron en el suicidio de Deleuze una contradicción respecto de toda su obra vitalista. Era hilarante, un filósofo que reivindica la vida y termina suicidándose, ¿de qué sirve leerlo? Así me lo dijo una vez Alison Speeding, y se me quedó grabado. Me parecía una visión muy triste. Años después, las lecturas me guiaron en silencio hacia la respuesta. Deleuze ya había escrito éstas palabras premonitorias:

“El rostro y el cuerpo de los filósofos albergan a esos personajes que les confieren a menudo un aspecto extraño, sobre todo en la mirada, como si otra persona viera a través de sus ojos. Las anécdotas vitales cuentan la relación de un personaje conceptual con los animales, las plantas o las piedras, relación según la cual el propio filósofo se convierte en algo inesperado, y adquiere una amplitud trágica y cómica que no tendría por sí solo. Nosotros los filósofos, gracias a nuestros personajes, nos convertimos siempre en otra cosa, y renacemos parque público o jardín zoológico” (QEF, p. 75).

Mientras la mayoría vive en las tinieblas de la espera, confiando en que el día de la cita con la muerte sea lo más tarde posible, los seres que han aprendido a mirarla de frente, a fuerza de su vitalidad desbordante, saben bien cuándo se deben bajar los telones y dejar que la música dirija. (Se cuenta de un maestro Zen que habiendo comprendido que sería su último día de vida, se levantó del lecho de enfermo y caminó por sí solo hasta un lugar donde cavó su zanja para lanzarse en ella). Entonces recordé: Existir como parque antes que volver a ser hombre… A esto se refería Deleuze, devenir-imperceptible, abrir la última ventana… Mi corazón saltaba de gozo. En la manera superficial de observar los sucesos siempre se creerá que Deleuze se quitó la vida, pero sólo los poetas saben que su salto fue un acto de absoluta sobriedad. Aquel sábado supo que se terminaba el gran libro de su vida, y entonces tuvo un gesto que Jesús Urzagasti ha sabido retratar al concluir su tercera novela, De la ventana al parque, con estas líneas: “Está bien, mejor no puede estar –dije al encerrarme en mi habitación muchísimos días con mis amigos muertos. Pero ha llegado la hora de abrir todas las ventanas para echarlos a andar por las calles de la ciudad de La Paz. Ahora que brincaron hacia el gran parque latinoamericano, en lugar de cerrar las ventanas, salto yo mismo –con mis sesenta páginas bajo el brazo…”.  (pp. 123-124). Es la sensación dichosa del haber cumplido, llegar a la cima y entregar triunfante el “yo”, un torrente de gratitud lo desborda, ha sido maravilloso, ¿qué más podía pedir?, a Gilles Deleuze sólo le restaba saltar de la ventana al parque, acompañado de sus personajes conceptuales. ¡El gran sueño se ha cumplido!


* Este artículo fue publicado en el Número 120 de la Revista boliviana NUEVA CRÓNICA Y BUEN GOBIERNO. Visiten: www.nuevacronica.com donde se encuentran todos los números disponibles en pdf.



[1] Bob Dylan, Escritos y dibujos, pp. 222-225.
[2] También como parte de este mismo linaje, Urzagasti escribe en Tirinea: “Yo soy el templo de mi voz, pero mi voz apenas es mía y viene precedida por la voz de tantos que han muerto sin haber nacido”. (Primera edición, p. 120).
[3] Tomás Abraham, “Batallas éticas”, pp. 8-9.