filosofía-arte contemporáneo, cine-rock-contracultura-jiujitsu-fútbol-prácticasdelectura-política-jeetkunedo-libros, UFC, artes marciales.

martes, 10 de diciembre de 2013

TIAGO SU PAPI Y LOS DINOS


Tener un hijo es un privilegio que desborda cualquier expectativa. Yo también he sido bendecido con la llegada de un hijo, que está a unos días de cumplir cuatro años. Se llama Tiago Giuliano y es la porción más traviesa de mi sonrisa. Voy a contarles aquí algo sobre nuestra amistad con los dinosaurios. Todo comenzó con el gusto que fue adquiriendo por los animales desde muy pequeñito, algo que se estimulaba también con las visitas al zoológico. Cierto día en la más tierna edad su mami le mostró libros con ilustraciones fantásticas de dinosaurios y le despertó así de golpe el asombro por esos enormes animales. Cuando yo volví después de meses él ya tenía un gran interés en los dinosaurios, tenía varios juguetes de goma con distintas formas de dinos. Ahí retomé yo el asunto. Pienso que existe una especie de complicidad en los juegos que un niño sólo puede tener con su papá, y tal vez con sus hermanos mayores, es algo así como una conexión de camaradería, lo que no descuenta que el hijo tenga sus propias zonas de conexión única con la mamá. 

Y así fueron pasando los días, poco a poco en nuestros juegos nos fuimos internando en el mundo de los dinosaurios. Curioso es que cuando uno crece, aquellas obsesiones y gustos de niñez son en cierto modo desarraigadas de nuestras vidas, como por ejemplo este popular gusto por los dinosaurios. Pero puede suceder que seas como el personaje Ross en la serie Friends y te dediques a la paleontología, prolongando esos afanes de la niñez. (¿Serán los dinosaurios para los niños algo similar a lo que la filosofía es para algunos de nosotros?). 

Al principio jugábamos a los dinos con Tiago imaginando un montón de cosas, el juego era físico, a los niños les encanta dar manotasos, andar de cuatro, rugir, subirse sobre sus papás, chocar la cabeza llevándote por delante... y pocas cosas son tan lindas en la vida como enrollarte con tu pequeño hijo en una de esas batallas en que el dino te está comiendo los cachetes. Luego llegó un día especial, fue cuando descubrimos un museo donde tenían un alosaurio impresionante, de algo más de 1,80 m. Fue en el museo del CBA de Santa Cruz, y el hecho de que después pasaran una película sobre dinosaurios en la sala de cine terminó de desatar la fiebre por los dinos, iniciándolo también en la amistad con un nuevo amigo: el cine. Esa fue la primera vez que mi nene entraba a una sala oscura con todo lo que representa, desde los sonidos amplificados, la pantalla gigante, el compromiso de empezar y terminar la película... el gusto de comer unas galletas y papas a oscuras sin despegar la vista de las imágenes... Y salió complacido, deseoso de volver, rebosante de energía. Así, esta se volvió una de nuestras actividades de ritual papá-hijo.


Hace un tiempo que se me vino a la mente la idea de escribir historias para niños partiendo de las experiencias que tengo con mi hijo. Revisé en internet un par de cuentos sobre dinosaurios. Puede encontrarse en la red blogs excelentes que tienen todo al respecto (revisen este link). Sin embargo, todavía no encontré un cuento donde se plantee la magia de esta relación entre niños padres y dinosaurios tal como la vivimos mi Tiago y yo semana a semana. Todos esos cuentos plantean una relación muy exterior a los dinosaurios, como ellos y nosotros, pero no grafican esa camaradería que los niños sienten con los dinosaurios. En un número de la revista Selecciones Reader´s Digest, de agosto de 1996, me topé también con un breve relato, escrito por Dave Berry, que comienza diciendo: "hace tiempo ya que los dinosaurios están por todas partes". El relato de Berry es simpático, cuenta algo que le pasó con su hijo en la calle. Pero tampoco terminé de sentirme relacionado. En realidad se trata de cómo su hijito le pedía en la calle que le diga a una pareja de desconocidos que estaban cerca que él era un dinosaurio..., no iba más allá de eso. Sin embargo me recordó algo a tener presente si hago un cuento: todo papá debe saber que el primer dinosaurio es su propio hijo. A ellos les encanta jugar con dinosaurios, al menos a Tiago, pero sobre todo le gusta que sepan que él es el dinosaurio. En su caso, es un triceratops, ya saben, de esos agachados que tienen dos cuernos y arremeten contra árboles y lo que tengan en frente, regios adversarios de los tiranosaurios rex. Desde que un día Tiago vio cómo estos formidables dinosaurios podían arremeter con sus cuernos y hacer volar un montón de cosas se quedó entusiasmado con la idea de ser un triceratops. Desde entonces reconocemos ese movimiento como "choque de cabezas", es casi un grito de guerra que se toma muy en serio. David Berry interpreta en su relato que los niños deben disfrutar de los dinos porque ellos les transmiten una sensación de poder, que les gusta imaginar un poder mucho más grande que el de sus papás y mamás, que les dan órdenes durante el día. No lo había pensado en ese sentido, que sea una especie de línea de fuga. En mi caso mantenemos una relación bastante flexible con mi hijo, no suelo imponerle cosas, pero trato de que a la larga termine haciendo por sí mismo lo que le inculco entre juego y juego, sobre todo en cuestiones de su cuidado y de orden. Existe una especie de camaradería natural entre padre e hijo cuando hay fuerte amor de por medio, y esa camaradería se manifiesta tarde o temprano, los niños son mucho más inteligentes de lo que imaginamos. Por ejemplo, él suele aguantar mucho para ir al baño a hacer pis, prefiere jugar y decir que no tiene ganas. Entonces le digo que los dinos también hacen pis, le digo que el dino debe ir a descargar dentro del mismo juego, no le digo que debemos hacer un alto en el juego, y lo voy llevando al baño con su consentimiento. Si uno se mantiene cerca del esquema del juego hay más chances de que quiera hacerlo por su propia voluntad.


Tiago con su papi y con su abuelo

Para mí la magia de dejarse llevar por el mundo de los dinosaurios es que nos permite a los padres instaurar un plano común de encuentro y un lenguaje compartido con los hijos, al menos con los varoncitos. (Aun no tengo la experiencia de una hija mujer). Nos lleva juntos a una tierra desconocida sin importar dónde estemos, ya sea en la sala de la casa, en la terraza, en la plaza o caminando por una calle donde los huecos en la tierra inmediatamente son relacionados con huellas de dinos. Rugimos, caminamos de cuatro patas, alzamos cosas con la boca, hacemos volar almohadones por aquí y por allá... No sólo por hacer reír a nuestro nene, que ríe y se asombra al principio, sino por meterse en el papel del juego con autenticidad, no hay mejor manera de estar totalmente presente y compartir así, lo que se llama tiempo de calidad.

En las noches inventé canciones que me salían espontáneamente mientras él pretendía dormir en su aldea de dinos. Con Tiago descubrí que los dinos roncan, y muy fuerte, también que su cola es muy poderosa cuando la agitan, vaya que más de una vez el dulce dino del que les hablo hizo volar a su papá al agitar su cola como aspavientos (simulando con su pie y dando un medio giro en posición de rodillas). También cuando simula dormir en el juego le canto que cuando los dinos se enojan hacen así... y él ruge con gran emoción; luego cantamos que el dino ronca así: inmediatamente estalla un ronquido atronador mientras frunce su naricita y mantiene los ojos cerrados, con una expresión que parece contener una risilla. Luego cantamos que los dinos tienen unas garras así, y él muestra al tiro sus manitos con dedos curveados en señal de amenaza; finalmente cantamos sobre sus dientes afilados, y no tarda nada en hacer una mueca y mostrar sus dientes de leche y fruncir el ceño. Finalmente, le digo que la tormenta ya pasó, el dino bebé despierta y está listo para una nueva misión, o para ir a comer unas ramas de árbol por ahí con su papá dino. Ingenuo error sería llamarle a tu hijo por su nombre en alguna parte de ese interín, él mismo te corregiría y te diría en voz baja, como si no quisiera que se enteren los otros personajes en el juego, que él no es un niño, ¡él es dino bebé! Y tú eres papá dino. Concéntrate.

Es cierto que los niños disfrutan de una especie de poder y fortaleza cuando se convierten en dinos. Mi Tiago cambia su voz, camina de cuatro patas, lentamente, y se predispone a embestir al peluche que representa al malo dentro del juego. Con los peluches aprendí que se pueden enseñar muchas cosas importantes a los niños, y de manera indirecta. Se trata de una transferencia, y es algo que no se hace con la gravedad del padre inculcando algo al hijo, en realidad le enseñas al peluche, a través de tu hijo. `Pero quien lo asimila es tu hijo, lo verás la próxima vez que jueguen lo mismo, es impresionante todo lo que se les graba a los niños según el medio que se usa. Cada niño aprende para sí mismo al enseñarles a sus peluches más queridos. Aprende por ejemplo del cuidado de los otros: en la aldea de peluches todos deben estar a salvo, si uno cae al agua inmediatamente mi hijo dino lo rescata; ya con los peluches aprende a hacer diferenciaciones entre los pequeños, los más débiles, y los fuertes. Si viene una tormenta dino bebé se encarga de cobijarlos a todos debajo de una frazada, sabe cuáles están en desventaja, trata de mantener las cosas justas dentro del juego, como por ejemplo no dejar que un grande moleste a un pequeño. Si en la noche se agazapa la figura de un animal intruso, dino bebé sale inmediatamente a encargarse del asunto y tomarlo por el cuello hasta tirarlo muy lejos. Si un mono o un gato se perdió en la aldea dino sale en su búsqueda, hasta encontrar dónde puse a ocultas al mencionado peluche. Y dino bebé está preparado para luchar con otros dinos de cuello largo, rescatar a los perdidos, y traerlos de vuelta a la aldea. Él es el protagonista, el fuerte, el que arregla todo y tiene las cosas en orden.

Debo recalcar que cuando mi hijo es dino bebé inmediatamente yo paso a ser papá dino. Esto fue idea suya desde el principio. Cuando ambos somos dinos me parece que le encanta confirmar que los papás están para cuidar a los dinos bebés, que los hacen dormir, los cobijan para protegerlos del frío, y les traen comidas, en este caso pedazos de árboles y otras pedazos de carnes. Cuando ambos somos dinos mi gordo se viene inmediatamente muy cerca mío, como para refugiarse, y desde ahí encuentra la seguridad de su base. En el fondo, el mundo de los dinos nos sirve para acentuar nuestra unión. Luego cuando debo irme volvemos a ser el niño y papá, o papá y su nene, y nos sentimos naturalmente más cercanos. Tiaguito entiende naturalmente que lo que le dice su papá es para cuidarlo, justo como papa dino cuida a su bebe dino. Y Tiago entiende que debe comer muy bien y tomar mucha agua para estar sano y recargar sus energías. 

Es difícil imaginar siempre un capítulo nuevo, una nueva aventura, como ya sabemos a los niños les encanta la repetición. Si algo les gusta quieren hacerlo de nuevo y de la misma forma varias veces. En ocasiones me permito una variante en el siguiente juego que sorprende a mi gordo, le hace reír o pedirme que repita ese nuevo gesto. Esto los pone en contacto con la imaginación, estoy seguro, así de a poco aprenden que existe un mundo fantástico, el mundo de los juegos, en el que ellos son los dueños, pueden elegir la trama que deseen, pueden cambiarla o desarreglarla a su antojo, los muñecos que prefieran, si gana el bueno o si gana el bueno... En el mundo de mi Tiago no existen los malos, si aparecen es muy brevemente y sólo para ser despachados en un 2x3. 

Estos días mi nene está de viaje con su mamá, probablemente ya hayan visitado ese museo de dinos en la nueva ciudad que los acoge por unos días. Lo espero, con ansias, pero lo espero investigando, leyendo cosas, buscando en las viejas revistas que guardé de la época de colegio, como por ejemplo Chaski, la gran colección. Alimento mi imaginación, todo lo que puedo. Encontré un juguete que estoy seguro hará las delicias en su mente tan inteligente. Por ahora aguardo. En el siguiente post me referiré al siguiente nivel, el día en que descubrió a los autobots, y estos a su vez lo llevaron a los dinobots, el nivel más alucinante para un niño de 3 años tan lleno de amor como el mío.  




lunes, 9 de diciembre de 2013

Sobre la manipulación en el sorteo del Mundial 2014


Hoy me enteré de la existencia de este video donde un internauta parece demostrar que el sorteo para el Mundial de Brasil estuvo manchado por la manipulación de la FIFA. 


De ser cierto ¿qué implicaría? No nos sorprendería mucho enterarnos de que la FIFA es también, como muchas otras organizaciones mundiales poderosas, un ente corrupto. Lo que nos intriga más bien es preguntarnos ¿y a quién habría favorecido este sorteo sucio? A Brasil no. Porque una vez que termine la etapa de grupos y comiencen los octavos de final, a Brasil le espera una de las rutas más duras, quizá la más exigente de los últimos 5 mundiales. Sólo en octavos le esperan o España, o Chile u Holanda, dicho a modo de tanteo. Luego le esperan Italia o Francia, si la tendencia se cumple. Ya en semifinales Alemania sería su rival, si ambos avanzan ganando sus grupos y despachando a sus rivales de turno. Sólo en la final Argentina sería una posible rival, también Inglaterra o Portugal. Este adelanto se enfoca en los equipos campeones mundiales y otros de envergadura cercana, es cierto, es sesgado, es sólo una posible aproximación. 

En los comentarios en youtube me encuentro con opiniones especulativas varias, como por ejemplo que el sorteo habría favorecido sobre todo a Francia, por el grupo en el que se encuentra. Creo que Suiza y Ecuador están en su grupo. No son para dejar de tomar en cuenta. Otro opina que la FIFA tenía intereses comerciales de no dejar que Brasil y Argentina se enfrenten antes de la final, si es que hipotéticamente llegan a esa instancia pasando sus pedreras. 

En todo caso, el camino de Argentina rumbo a la final parece bastante más accesible que el de Brasil. Los hermanos del país vecino se manifestaron muy complacidos con el resultado del sorteo, empezando por su técnico Sabella. En este punto sin embargo, no hay cómo escurrirle a la bala. Brasil tendrá que demostrar que está para ganar el hexa-campeonato sin importar contra quién se enfrente. Los que más cucu meten en su probable camino a la final son España, Francia y Alemania. Incluimos a Francia por una cuestión de historia reciente: los galos han sido los verdugos de Brasil de manera traumática en los tres últimos choques mundialistas contando desde 1986. Hora de ajustar cuentas. 

¿Deberíamos desencantarnos con el Mundial por esta aparente manipulación? En el vídeo se logra poner en duda la credibilidad de la ceremonia. El secretario de la FIFA actúa evidentemente de una manera torpe que da lugar a la sospecha por la tardanza con la que muestra los papeles una vez que los saca de los bolos. El argumento de la rigidez de los papeles frente a los otros que se enrollan por sí solos también es contundente. Que la FIFA como organizador, tendría algunos criterios para hacer más emocionante y favorable a sus ingresos el desarrollo del mundial, no parece algo tan descabellado. Todo organizador tiene preferencias. Cuando se juegan las Copa América todo parece muy favorable siempre para el anfitrión, desde el mismo partido inaugural que "le toca". No se hace mucha bulla por ello. En el Mundial pasa algo parecido. Pero esta vez el anfitrión no resultó muy favorecido, por lo que explicamos arriba. Son intereses comerciales de la FIFA. No tenemos mucho tiempo para amargarnos por ello. Seguimos deseando vivir en un mundo donde la sorpresa es posible, donde quizá el trabajo puede vencer, el talento imponerse, la inteligencia estratégica ganar, el fervor de un país y muchos otros elementos hacer la diferencia. Será todavía ingenuo, pero vaya que es más agradable elegir un mundo así para nosotros. 

martes, 3 de diciembre de 2013

PARA HOJEAR DOS FERIAS DEL LIBRO EN BOLIVIA (II)



Para efectuar una crítica y pensar el levantamiento de un espacio que amplíe nuevas prácticas de lectura, no es necesario desacreditar por completo al enfoque que siguen las ferias del libro en Bolivia. El descontento ya existe y siempre va a existir porque el descontento es parte de la idiosincrasia del boliviano. No obstante, esto no nos libra de la necesidad de pensar esta sensación de inconformidad. Me sorprendió encontrarme con manifestaciones de varios internautas que muestran su inconformidad por distintos medios, desde los tradicionales hasta las redes sociales. Sin embargo, noto que la mayoría de los comentarios adversos se centran en la cuestión de los no tan amigables precios de los libros en las ferias, y luego en el hecho de que gran parte de la oferta sean libros de superación personal. Otros, los menos, se quejan de que ofrezcan libros de segunda mano en algunos stands. 

La crítica que me planteo se centra en otros aspectos que considero más "centrales", por así decirlo, y evito aquí usar la tan mentada expresión "temas estructurales", pues en el raquítico mundo de la política boliviana esa noción se ha devaluado. Digo en cambio centrales porque tienen que ver con el enfoque alrededor del cual se rayan los radios de la circunferencia que llamamos feria del libro. No se le puede pedir a un caballo de carga que sea un excelente competidor en la pista; con la feria del libro pasa algo parecido, no es un espacio que se caracterice por una exigencia de criterios que sirvan para idearlo, es más bien un espacio de "acceso democrático", "exposición popular", lo cual, se cree equivocadamente, otorga licencias de organización débil en cuanto a la propuesta.  



Breve rodeo
El mes de octubre de este año se llevó a cabo la Feria Internacional del Libro de La Paz, y la Cámara del Libro de esa querida ciudad me invitó a una mesa donde se conversaría sobre la relación entre periodistas y el libro. En la ocasión conocí a Ernesto Martínez, gerente general de la librería Martínez Acchinni, hombre atento e inquieto; era él quien coordinaba nuestra mesa, en la que también fueron invitadas las periodistas Liliana Carrillo y Mabel Franco. 

Dicho y hecho, fue de ese modo que pude participar de la feria de este año, realizada en el nuevo campo ferial Chuquiagomarca. Aquel sábado por la mañana, 12 de octubre, a medida que el día se iba entibiando con la salida del sol la temperatura de nuestra conversación también iba subiendo en interés y en deseo de participación. Nadie hizo una ponencia ni tampoco nos sentamos en una mesa en la testera, en realidad todo fue espontáneo, aprovechando la buena onda de Ernesto sugerimos sentarnos en un círculo con los pocos asistentes que habían al principio, y poco a poco ese círculo se fue ensanchando con los que llegaban. Se terminó un nutrido grupo. Estaba presente el presidente de la cámara del libro, Jorge Luis Rodríguez, además de una representante del área de bibliotecas en Sucre, lástima que no alcancé a saber su nombre; entre los entusiastas también más de un profesor de colegio, periodistas, algunos estudiantes, y gente afecta al libro. 

Aquel día llevé un ejemplar de la Revista Ñ, de Clarín, que toca temas de filosofía, arte contemporáneo, libros, cine, danza, y todo el mundo relacionado con la cultura. Me interesaba plantearla como modelo de trabajo. Aunque no me lo había propuesto al aceptar la invitación, me incliné por remarcar que hace falta un elemento aglutinante de cohesión en el sistema que rodea ese producto que llamamos libro. Me explayé en algunas ideas y no tardaron en aparecer algunas resistencias, que fueron de lo más útiles. 

Jorge Luis Rodríguez defendió la idea de que la feria del libro tal como la realizan en Santa Cruz es muy exitosa y positiva, y basaba su argumento en el dato de que una empresa a la que habían contratado les había hecho un estudio, que resultó en la halagadora cifra de más de 100000 visitantes registrados en la última feria de este año, un nuevo récord decía con orgullo. Rodríguez señalaba además que tenían comentarios muy satisfactorios de los diferentes expositores, dada la cantidad de libros que vendieron, y que al parecer colmó las expectativas de varios. Me parecía necesario marcar una diferenciación: una cosa es que se registren visitantes, incluso que se vendan libros, y otra es que dicha feria sirva realmente para potenciar la lectura en una ciudad. No son los métodos cuantitativos los que pueden decirnos cuánto se aprovechan los libros vendidos de un año para el otro, o si generan algún nuevo tema de interés en la agenda política, si conmueven, si levantan algún polvo, o llaman la atención sobre temas olvidados. 

Aquí es donde arranco, porque una Bienal de Lectura, como la planteamos, se debe a la ciudad que la acoge. En esto es similar al enfoque que Justo Pastor Mellado postuló para la Trienal de Arte Contemporáneo de Santiago hace ya unos buenos años. Una Bienal de Lectura es un espacio de trabajo con ideas, desea intervenir una escena determinada. Intervenir es afectar, irrumpir, modificar un estado de cosas existente, como diría Reinaldo Laddaga. Intervenir también es conectar necesariamente. 

Pero el riesgo de algunos eventos ferias y festivales es que no tienen conexión con la ciudad en la que se realizan, no se vinculan con los problemas de la escena, repiten lo que se hace afuera, y terminan siendo una especie de carpas postizas. (¿Acaso el Siart 2013 no ha caído también en esta debilidad a favor de su gusto por la animación cultural?) Se ocupan demasiado de cuidar el ego de algunos autores conocidos de la ciudad, los convierten un poco en invitados de piedra por haber publicado algunas cosas con relativo éxito en el pasado. Y las editoriales ya consolidadas hacen lo que ya saben bien, exponer sus estrenos, hacer un par de charlas...

Para evitar este carácter postizo me gusta retomar el concepto de Campaña de Vacunación, es siempre interesante trasladar algunos términos de la jerga médica al campo de la lectura. Una Bienal de Lectura, que es un espacio temporal que se instala en la ciudad, no va a cambiar definitivamente aquello que se mantiene gracias a la idiosincrasia recelosa de la gente de cada lugar. Pero al menos buscamos proveer de una nueva inmunidad, antídotos para virus específicos, desarrollo de ciertas capacidades puntuales y de una resistencia en lectores. En última instancia, cuando se dice que una feria del libro debería estar construida alrededor del lector, lo que decimos en el fondo es que debe ante todo estimular la existencia del escritor, la curiosidad por la escritura... No es una equivocación, pues el mejor lector de todos, es decir, el más atento y creativo, es al final de cuentas el que escribe. No hablamos de escribir bien o mal, simplemente escribir. Como decía Jesús Urzagasti, se escribe o no se escribe, esas son las dos posibilidades. El escritor nace como posibilidad en el trayecto de sus lecturas. Ponerse a escribir es el siguiente paso. ¿Qué harían las editoriales y las imprentas si no hubieran más escritores? Volver a publicar a los clásicos, esa siempre es una opción popular. Pero como en toda industria, acá también se mueven en torno a la novedad, necesitan de ella para tener alguna relevancia. 


Una Bienal de Lectura se debe al lector. Está compuesta por más de un bloque. Por un lado existe un bloque de exposición de obras, ese espacio donde uno necesita curiosear, ver qué hay de nuevo, qué sigue, hojear, dejarse llevar. Luego existe otro bloque de transferencia. ¿Qué se busca transferir en última instancia con la lectura? No es la lectura por la lectura misma solamente. Se trata de lo que viene con ella. En este bloque problematizamos algunas cuestiones, como por ejemplo que no hay necesidad alguna de darle un trato privilegiado al libro. Cuando decimos "lector" no nos referimos al que lee el texto escrito solamente. También se leen imágenes en movimiento, sin que esto convierta a nadie en crítico de cine necesariamente; se lee cuadros de pintura, que gozan de su propio movimiento inmóvil, por así decirlo; se lee también juegos, partidos de fútbol, momentos específicos de una situación, pues de lo que se trata es de aprender a estar presente en el momento, conectado. En este punto un gran estímulo ha sido el libro Prácticas de lectura, dirigido por Roger Chartier. 

La crítica
Volvemos, como si se tratara de un avance en círculos, a lo señalado en el inicio. Deseamos esbozar una crítica que toque temas centrales. Es cierto que rebajar el precio de los libros por efecto de la nueva Ley del Libro y la Lectura es una medida positiva para los lectores. No es una medida decisiva sin embargo, solamente es una arista dentro de una estrategia de incentivo de la demanda. Si ese fuera el caso nuestras bibliotecas municipales estarían repletas de lectores de escasos recursos, pero no es ese el caso; la mayoría sólo van a leer el periódico del día. Por otra parte, el internet ya es una herramienta al alcance de un amplio público, las lecturas y la información están a nuestro alcance más que nunca. Pero lo que falta es guiar la lectura, enseñar a cada uno a crearse un mapa, líneas de orientación, qué es lo puede valer la pena y qué no en esta inmensa cantidad de información disponible para ser descargada. La cuestión no es tanto acceder a los libros ni buscar conocimiento, sino comprender más lo que se conoce o lo que se lee.

Convengamos que cuando se expone libros no es lo mismo que se plantea para una feria de ropas o de maquinaria; los libros no vienen con manuales de uso ni se confeccionan por tallas. La Feria del Libro debería servir cada año para incentivar la demanda de lectura, producir más lectores, estimular los usos creativos del libro. Pues cabe preguntarse ¿qué hacemos con lo que leemos al final de cuentas? ¿Qué impacto creativo logran en el transcurso del año las 15 novelas fundamentales del país insertadas a los contenidos escolares? Las Cámaras del Libro se equivocan en tomar como centro de sus operaciones al libro en tanto que producto cerrado en sí mismo, pues el libro es un artefacto engañoso: pese a verse como algo acabado y completamente autónomo, con bordes bien delimitados, la realidad es que funciona en red, no tiene principio ni fin, es un engranaje textual dentro de una maquinaria extra-textual mucho más grande. Bastante de aquello que da lugar a un libro está fuera de él, y al alcance de todos, pero es como si unos ojos perezosos se empecinaran con observar el dedo que apunta a la Luna. 



Pensemos lo siguiente: ¿para qué sirve una universidad de artes marciales por internet? El ejemplo concreto es la Gracie University. Los detractores le critican que no puede enseñar realmente un arte de combate a través de vídeos dentro de una curricula diseñada gradualmente, pues el practicante debe ante todo aprender en el contacto con otros en el gym. Pero lo que no todos ven es que la Gracie University capta la atención de un público que está más habituado a frecuentar el internet antes que visitar gimnasios, y que muchas veces los internautas viven en ciudades donde no existen clases presenciales de Gracie Jiu Jitsu. Se trata entonces de una compensación frente a una falta de algo. La plataforma sirve para hacer llegar una información de excelente calidad a un lugar desprovisto de esa información. Pero además, gracias a su formato ágil y perfeccionado, incentiva demanda, la Gracie University produce nuevos estudiantes, que después de interesarse en aprender el arte van en busca de un profesor para tener clases presenciales paralelamente. En otras palabras, la plataforma por internet sirve para aumentar la población de practicantes de artes marciales, sin importar si beneficia a un gimnasio local en particular más que a otro.  

Lo mismo debería pensarse para una Feria del Libro. Los expositores se reúnen porque aceptan la idea de que entre todos pueden generar un mayor interés entre la población, logrando un momentum más grande del que lograrían por sí solos. Pero entre ese aglomeramiento hacen falta criterios de conexión que den sentido. La organización se confunde al olvidar que cada libro vale y tiene relevancia en función de sus conexiones con el afuera, lo que está fuera de su marco, lo Actual. Estas conexiones deben ser exploradas, y esto se hace en espacios de trabajo que ofrecen referencias al lector, debe exigirse algo del lector en lugar de promover la complacencia, pensar también en otro tipo de públicos que no se conforman con decir "ey soy un tipo cualquiera y sólo quiero distraerme un poco". Existen en nuestro país una serie de lectores bastante atentos y exigentes, que ya están hartos de los típicos espacios, no crea nadie que acá nos estamos metiendo el dedo a la boca. 

Aquí viene la segunda observación que le hice a las impresiones del presidente de la Cámara del libro de Santa Cruz y sus representantes. Ellos basan su respaldo en un balance cuantitativo de la feria, no preguntan realmente si se lee o no se lee después de la feria, y si el evento produce resonancias. Le dije ¿qué gana el estado de la literatura en la ciudad si el libro más vendido de la feria termina siendo un recalentado de superación personal para adolescentes? Desde el inicio de la feria se anuncia este libro, Manjar para el corazón del adolescente, como el próximo best seller, y terminada la feria, según su propio conteo que El Deber difunde con buena fe, ha sido el título más taquillero. El libro en cuestión es un producto colectivo de la editorial Comunicarte, básicamente es una copia del modelo de presentación de otros best sellers extranjeros de la línea "Como chocolate caliente para el alma", "Sopa de pollo para el alma" e "Historias de jóvenes exitosos". 

Ante esta observación Jorge Luis Rodríguez le restó importancia a la cuestión, me decía que no se trataba de datos oficiales, eran los números que cada stand hacía conocer, pero no necesariamente se trataba de una información dada a conocer por la Cámara del Libro. Sin dejar que se diluya el asunto, sugerí que no nos tomemos tan a la ligera el dato. ¿Qué significa? ¿Cómo interpretarlo? Mi posición era que deberíamos tomarlo como un síntoma: quizá nos dice más de lo que imaginamos acerca del público al que realmente convoca una feria del libro. ¿Hemos formado un público más cooperante de una feria anterior a la última? Mucha gente que acostumbra irse en familia con los chicos pequeños al zoológico a tirarle motes a los monos y las tortugas, cambia de lugar de visita y se desplaza a la feria del libro, muchos de ellos están tranquilos con distraerse, salir, pasear, comer algo en la plaza de comidas, y tal vez comprar un libro, en ese caso de lo que más escucharon, de los que conocen vagamente por el bombardeo mediático o la presencia en los puestos de libros piratas en la calle: un libro de Dan Brown, "ese que escribió El Código da Vinci, de ese documental que vimos en History Chanel ¿te acuerdas?..."; otro se pregunta ¿qué podrá encontrarse en el nuevo libro de cuentos eróticos de Carlos Valverde?; no se imagina muy bien qué podría decir sobre el tema el pelado, tan inmerso en el análisis político, y probable es que si lo compra en ese caso no sea sólo el libro que termine de convencerlo, sino más un tema de prestigio o de exposición ya previa del autor, leer algo de un conocido de la radio y la Tv que nos agrada, eso es otra cosa. Luego está el libro de superación personal, cosas prácticas, Cómo hablar bien en público, Los 13 secretos de la felicidad conyugal, El secreto, El queso sin queso, o con mucho queso... cosas por el estilo. 

Entonces, si una buena parte de los visitantes registrados en los días que se monta la feria del libro son estudiantes de colegio, muchos de ellos del ciclo de primaria, no extraña que el libro más vendido sea también un libro producido para ese público cautivo, que asiste por convenios con los mismos colegios, y al que se le dan clases de moral a diestra y siniestra sin necesidad de que sea sólo en la clase de religión. 

Se habla también de otros libros como Inferno y Cincuenta sombras de Grey. Son libros que vienen precedidos por una publicidad más fuerte, como por ejemplo que se vendieron muy bien en la reciente feria del libro de Buenos Aires. Tienen una mayor exposición en las mismas librerías locales que trabajan con cierta seriedad. Además son la apuesta principal de algunas de ellas, así lo anuncia El Ateneo días antes del arranque de la feria en Santa Cruz. 

En ese contexto, el trabajo de generar conexiones entre el libro recién publicado de un autor nacional con sus lectores potenciales es prácticamente nulo.  Más si se trata de un autor joven nuevo y peor si no escribe novela. Los mismos dueños de las editoras más importantes como Plural, El País, Gente Común, te dirán que no conciben un presupuesto especial para un departamento de marketing. Organizan una que otra presentación del libro eso sí, pero actuar de intermediarios no es su fuerte, no saben pasar la voz muy bien, no tienen presencia especial en los medios escritos, se conforman con aprovechar de los canales de exhibición ya establecidos, es decir, dejar los libros en librerías para que éstas expongan las novedades que les pasan en consignación. Pero las librerías tienen sus propios itinerarios y prioridades. La librería El Ateneo de Santa Cruz por ejemplo está mucho más involucrada en distribuir y exponer su colección de libros sobre Grey antes que mostrar los libros que le pasa Plural u otros sellos editoriales locales, tal como se evidencia revisando rápidamente sus anaqueles. Los medios de prensa por su parte publicitan lo que le canta las pelotas al coordinador de la sección cultural, no existe realmente un trabajo serio, interviene mucho el azar y lo que llega a las manos del periodista. Por si fuera poco, escasos espacios se destinan a las reseñas en suplementos culturales como Brújula, el único en Santa Cruz, y la mayoría sólo publican notas informativas, no hay mayor tratamiento.

Entonces, la gran falla es que existe un eslabón perdido en esta llamada cadena del libro. Las editoras no efectúan su trabajo de exponer la existencia de un libro a los públicos lectores, no se preocupan por incentivar la demanda del tipo de lectores que pueden interesarse en tal o cual libro. Pero le achacan al mismo lector boliviano la idea de que lee poco, alimentan la creencia de que en Bolivia se lee muy poco. Es difícil si el producto no llega, no se expone, y más allá, si no se crea un marco que estimule las condiciones mínimas de recepción de un libro. El escritor no puede decir algo y al mismo tiempo pasársela explicando qué ha dicho. Eso debe gestionarlo el editor, debe construir las condiciones de lectura de ese libro. Un seminario tal vez, un espacio de interacción, un conversatorio, una puesta en escena de ciertos problemas tocados en el libro, una intervención en los medios de tv, todo aquello que genere el clima de recepción adecuado, que sea como el aperitivo con el que los franceses preparan su estómago antes de un almuerzo. Dar por sentado el hambre del lector, entendido éste como una generalidad, es una pisada en falso; hay que buscar medios creativos para producir apetito, despertar el paladar y el sentido del olfato antes de presentar un plato. Eso no se entiende bien en Bolivia, y se achaca las bajas cifras de consumo de libros a los hábitos de la población. Existen muchos Poncios Pilatos en la cadena del libro en nuestro país.

Por tanto, ese espacio vacío y de escasa acción, debe ser ocupado por una Bienal de Lectura, pero conectada con otros dispositivos aledaños que se realicen a lo largo de la gestión. Cursos de lectura, de producción de ensayo, talleres de filosofía, de literatura, de cine... Luego una revista cultural y artística de calidad, que circule a nivel nacional, por ejemplo, intentando unificar la disgregación existente entre librerías y editoriales, editoriales y bibliotecas, autores y bibliotecas, etc. La revista es un espacio editorial a su vez, genera contacto entre los actores, promueve sinergias, sirve como espacio anterior y posterior para una feria del libro, promueve la continuidad, al análisis, el tratamiento de la noticia, la difusión de nuevos autores, de libros que deben retomarse.  

¿Qué de malo con los libros de autoayuda?
Cuando quise insistir en aquella mesa en la feria del libro sobre la cuestión de que no deberíamos creer que lo importante es leer por leer cualquier cosa, un profesor de colegio muy joven y aparentemente dinámico me refutó diciendo que procura que sus alumnos lean lo que les de la gana. No soy un pedagogo ni un especialista en trabajo con niños y adolescentes, pero en mi corto entender pienso que debe enfocarse la enseñanza de la lectura con responsabilidad. Al principio somos responsables del tipo de lecturas a las que exponemos a nuestros niños y jóvenes, también de los espacios en los que hacemos que lean, las poses que fomentamos al leer, y si relacionamos la lectura con un buen hábito, como el de cepillarse los dientes y tender la cama... o más bien si relacionamos la lectura con el juego, algo que requiere de creatividad y que es divertido. Entonces, somos responsables del gusto que ellos puedan desarrollar si hacemos leer diez libros a un curso de sexto de primaria y seis de ellos son de superación, de autores como Cuathémoc Sánchez, Paulo Coelho, Og Mandino, y otros. Esa es una lectura a la que ya están expuestos todos los días en las calles, los mercados y otros lugares. Lo interesante es exponerlos a libros que muy probablemente no habrían escuchado de otra manera en mucho tiempo, como aquellos que nos ha regalado Dickens, las obras de Tolstoi, Balzac, Kazantazakis, Zweig, Kundera, Melville, u otros más recientes como Miller, Beauvoir, luego Piglia, Onfray, Abraham...  

Más de uno pareció sentirse algo contrariado con la discriminación hacia los títulos de superación personal. Todo es lectura al final de cuentas, decía otra señora, a mí me encanta leer esos libros, sentenciaba. Claro que nadie puede decirle a otro lo que mejor le conviene. Pero si tenemos necesidad de diferenciar entre lecturas pobres y lecturas de alto vuelo no es por un afán elitista. Una Bienal de Lectura se maneja según ciertos criterios de discriminación que van en protección de su misma producción como evento. Si no tiene reparos en aplicar una operación de cernir con los títulos comerciales de superación es porque tiene objetivos formativos que determinan su eje. Una Bienal de Lectura no se organiza para fomentar los hábitos de lectura pobre ya enraizados en una escena local, al contrario, busca formar alianzas con los otros sectores que promueven ejercicios de lectura y de participación ciudadana mucho más interesantes y beneficiosos para la escena misma. Sucede que muchas veces lo que falta no son actores, sino el empuje para conectarlos; es la conexión entre diversos sectores que pechean su lucha a solas, y entonces una Bienal de Lectura aparece como espacio de convergencia. 

Lo cierto es que si alguien quiere ser mejor jefe, si necesita técnicas para no estresarse en el trabajo, si quiere ganar más plata en su negocio, si quiere aprender a seducir a una mujer, o volverse un líder, todo ello puede estar a su alcance sin que medie el cuidado y el amor por la palabra. No hay nada de literario en ello, se escriben manuales del éxito con el mismo estilo que se usa al redactar manuales de cocina, leer eso no es interesarse por el legado de la literatura universal, un cofre de riquezas que siempre se actualizan cuando un nuevo lector las apropia y aprende a leerlas. En cambio es posible que después de leer a Kafka incorporemos otras actitudes que favorezcan nuestra serenidad, o que la lectura de Platón nos produzca un placer inimaginable, haciéndonos más seguros de nosotros mismos ante la discusión de ideas, o que un Jesús Urzagasti narrando su En el país del silencio nos contagie de un irresistible sentido de humildad y aceptación frente a lo que se presenta la vida. Pero todo esto sucede de manera indirecta, no existe un lenguaje prescriptivo predominante, no hay nadie tan idiota como para dar lecciones de vida usando un lenguaje directo. El lenguaje más rico es indirecto, se busca maneras de decir cosas, pero es un acto creativo el que se impone, no el afán silvestre de decir "haz esto para tener esto".

Seguiremos...

Links relacionados:


Terapias para escritores en un festival internacional

Algunas opiniones sobre las ferias del libro en Bolivia

SACARSE EL SOMBRERO POR JIM CARREY

Jim Carrey
Tengo que dedicarle este post a un artista loco y desparramado, uno de los más talentosos que se haya visto alguna vez en el mundo de la actuación. El sólo pronunciar su nombre nos evoca en la memoria treinta tipos de rostros con expresiones exageradas y cómicas,  gritos, saltos y contorsiones del cuerpo perfectamente calculados, condensando en el nuevo gesto que adopta su rostro una serie de emociones, desde la ira, o la algarabía, la lujuria o la mirada maliciosa del villano que confabula relamiéndose los dedos, la mirada bizca, el miedo o la alegría desatadas en una risa sin precedentes, todo esto que escribo con comas él lo habría dicho de un solo tiro sin volver a tomar aire durante unos segundos: su nombre es Jim Carrey. 

Homenaje de Jim Carrey a Meryl Streep

Jim Carrey es la condensación de la raza humana, es un chino si lo quiere, al rato es un abogado, puede hacer de un ser patético o del más iluminado, parece poder asimilar todas las actitudes, las formas de mostrar una idea y de ocultar un sentimiento, todo lo que el ser humano ha aprendido, sus mañas, sus mínimos gestos, lo que ha quedado rezagado en el inconsciente, todo eso él lo puede caricaturizar y sacar a la vista con la misma despreocupación de un niño que juega con la tierra y babea sin darle mayor importancia. Viéndolo en acción en un show de premiación de Hollywood, como en ese del vídeo que compartimos, uno puede llegar a dudar si se han mezclado imágenes de realidad con otras animadas. Jim Carrey está parado en la línea misma que divide los dos mundos del clásico film Quién engañó a Royer Rabbitt? Es decir, quién puede deformar en tal manera su cara, hacer gala de tal sentido de los gestos de un dibujo animado, y cambiar así de voces, es un transformista, él es todo aquello que le achaca a Meryl Streep al homenajearla, es un cambiador de formas, un aspirador de cuerpos, modulador de voces, todo está en sus manos. 

¿Vergüenza? ¿Puede este ser extraído de alguna caricatura de los Looney Toons sentir algo de vergüenza? Vaya a saber uno qué es lo que se agita en su entramado interior antes de cada presentación en vivo, o frente a la cámara, pero quizá sea como se dice de los seres más valientes: ellos no son los que no sienten miedo, al contrario, conviven con el miedo, pero saben tenerlo a raya. 


Como muchos, lo conocí por vez primera vez cuando encarnó al detective de mascotas Ace Ventura. Luego hizo Tonto y re-tonto, y la consagración llegó con La Máscara, donde nos presentaron también a una debutante y bella Cameron Díaz. Todos ellos eran alter-egos del mismo Jim Carrey. La magia con la que nos pinta a sus personajes, se hace fresco en ellos, y les da una vida autónoma que parece someter a su cuerpo en función de sus demandas, es formidable. En Mentiroso mentiroso encontramos una de las escenas más sorprendentes de un hombre asestándose una paliza a sí mismo en el baño de un juzgado, sólo para buscar que se postergue la sesión. (Sólo comparable con la escena que pone Edward Norton en Fight club). Luego Irene, yo y mi otro yo es ya una película jalada de los pelos con interesante contenido para los estudiosos de la esquizofrenia, quizá la enfermedad central en salud mental de nuestras sociedades capitalistas actuales. 

Hablaremos después de El show de Truman, que merece un apartado a parte. En las mencionadas películas, el actor se confronta con una porción desconocida de sí mismo, algo pasa que lo arrastra a salir de la confortabilidad de su yo, de su personalidad establecida. Ya sea por el tema de la máscara que raya una frontera entre un ser timorato y otro demonio verde que consigue todo lo que desea, o a través del recurso de la mentira, que le traza una línea divisoria para aprender sobre el hombre en el que se ha convertido, y más todavía en el caso de Irene, yo y mi otro yo, donde juega el papel de un ser reprimido, contenido, del que se ríen todos, un pan blanco del que muchos se aprovechan apenas pueden; del otro lado su alter-ego, el ser que todo lo puede, un caradura busca-pleitos dominado por su pene, ser ordinario de palabras cortantes y actitud cínica a la doble potencia. Podemos efectivamente ver que hay una especie de plano de trabajo para Jim Carrey, el tema de las identidades, de la construcción de la subjetividad, del yo descentrado, todo ello aparece como un tema de trasfondo en varias de sus películas, no es su intención simplemente animar una comedia para hacer reír. 

En Dick y Jane se produce otra circunstancia externa que lo fuerza a transformarse, a impersonarse como un otro dentro de sí que no conocía. ¿Y acaso en Todopoderoso no se produce también un giro de este tipo cuando su personaje Bruce descubre los poderes que le han sido conferidos y el papel que se le ha delegado? Jim Carrey es el rey de las impersonaciones. Pocos saben que esa habilidad fue la que lo llevó a Hollywood, que grandiosas impersonaciones de Jack Nicholson, Clint Eastwood, Robert de Niro, Michael Landon, y otros. Difícil no batirse uno en su asiento y doblarse en dos cuando Jim Carrey monta uno de esos shows, disponibles varios en YouTube. 

lunes, 2 de diciembre de 2013

¿POR QUÉ VENCIÓ GEORGE ST PIERRE A HENDRICKS?



Ayer pude finalmente ver la pelea de George St Pierre contra el peligroso Johny Hendricks. Fue muy acertado Joe Rogan cuando comentó al final del primer asalto que había sido el round más exitoso de un retador en pelea de campeonato contra St Pierre. Las razones eran varias, no sólo por el derribo, sobre todo por la agresividad en la pelea parados: sólo Matt Serra antes le había representado tal peligro con su boxeo al canadiense, y quizá un poco BJ Penn en su primer enfrentamiento. Hendricks se paró sin ceder mucho espacio ni iniciativa, confiado con su guardia zurda, emanando una actitud incluso con pizcas de zozobra, no tardó mucho en soltar algunas combinaciones, varias de ellas iniciando con el cross de derecha. Mostraba dotes no sólo de peleador profesional, también mañas de peleador callejero. En los papeles muchos como yo debieron creer que el canadiense manejaría mejor la distancia, por la ventaja que tenía en alcance de brazos, por su movilidad, su acrobacia. Pero Hendricks es de esos peleadores que se fajan, sabe entrar en la guardia de su oponente, se agacha y se desliza veloz, y despega sus misiles, sobre todo con la mano izquierda, es una especie de Tank Abbott en versión mediano. 

Había visto antes el Gracie Breakdown donde Rener Gracie junto a su prometida desglosaban tres momentos puntuales de la pelea. Rener parecía insinuar que el real ganador de la pelea había sido Hendricks, pero que el ganador del juego, llamado "pelea de MMA" dentro del octógono, lo había ganado efectivamente St Pierre. No me extrañaba la idea, dada la manera precavida que tiene de pelear el campeón, generalmente enfocado en los puntos antes que en la finalización, cuidando la posición antes que buscando la sumisión. Sin embargo, después de haber visto la pelea no tengo dudas de que St Pierre hizo más para llevarse la victoria. Me resultó chocante ver a Hendricks poniendo las manos en el suelo en posición de cuatro para que GSP, que lo tenía cinturado por el costado, no pudiera darle rodillazos en la cara. Es decir, ¡sí!, es la regla, hay que aprovecharse de ella, pero me pareció sucio saben, algo mezquino, al menos mediocre, como una actuación, Hendricks no venía a pelear de veras, esto era un juego, con todas sus condicionantes, y qué lejos quedaban aquellos días magníficos de PRIDE, cuando veíamos unas patadas en la cara al rival en el suelo, o rodillazos inclementes al que se ponía en posición de tortuga casi rehusando seguir en la pelea. Era cruel, pero real, nadie podía ser el campeón de la categoría si no sabía salir de esas, y sobre todo si no sabía evitar ponerse en tales situaciones. Pero en el UFC de Dana White prima más el cuidado del negocio, y se dan algunas irregularidades poco caballerosas producto de esas reglas. Retroceder cubriéndose la cara y dando la espalda también es válido, es parte de protegerse, pero vaya que se ve poco caballeroso, y dice mucho de la pobreza técnica de un peleador. No sé si me entienden el punto... 

Y bueno, menudo favor le hacía Hendricks a los espectadores en el aniversario 20 desde la creación del UFC. Aquel año de 1993, cuando Royce Gracie entró a medir su estilo contra los de otros peleadores, debía intentar llevarlos al suelo contando con que su arremetida pudiera fallar y esto le costara un rodillazo en la cara o una patada estando en el suelo, además, los cabezasos en el suelo que eran válidos. Sin embargo, ahora basta con poner un puño en el suelo para que no se pueda patear a la cara, con dos abajo no te pueden tocar la cara aunque la tengas al aire como un inocente novato. Es un ambiente demasiado controlado, que se vende como extremo, pero lo cierto que ese tipo de entrenamiento no termina de preparar para una situación real, es sólo un juego, un juego muy rudo, pero juego al fin. 

El video de Rener Gracie

Vamos a los rounds. GSP absorvió los golpes más duros de Hendricks, un uppercut lo conmovió en el segundo asalto, lo tambaleó, pero Hendricks no mostró alma de definidor, cuando ése era un momento para mostrar cuánto quería el cinturón. Sorprendentemente pareció medirse, se contentó rápidamente con el clinch que propuso GSP. Y en realidad, a lo largo de toda la pelea, Hendricks no terminó de mostrar un plan de pelea para ganar; lo que hizo muy bien fue neutralizar el plan del campeón defensor, eso sí, le faltó el respeto, lo hizo verse vulnerable como nunca antes, incluso lo hizo lucir en desventaja de potencia. Pero a medida que fueron avanzando los rounds sus golpes perdieron picante, no pudo pasar de la faceta de neutralización a la de imponer sus armas en busca de la finalización. Pareció que todo lo que tenía Hendricks era jugársela a que una de sus manos dejara fuera de combate a su oponente y dejar que pasara el reloj.

 Entrados en los rounds de campeonato contó más la experiencia del canadiense, que se fue asentando ya desde el tercer asalto, en el que recuperó el equilibrio y se mostró más ofensivo, tirando varias patadas circulares altas, tirando y llegando, combinando, aunque sin el mismo nivel de riesgo que presentaba el barbudo que tenía en frente. Al final logró igualar en el marcador los dos derribes que tenía Hendricks, pese a estar magullado en su rostro, con limitada visión, se mostró entero en cuanto a actitud, y fue el que buscó la finalización, al menos dos veces con el kimura. Rener Gracie nos muestra en ese vídeo que cuando St Pierre lo tenía en su guardia pudo haber sido más agresivo, dada la posición alta en que se encontraba Hendricks; en el vídeo nos muestran algunas variantes que podía haber propuesto St Pierre, atacando un arm-bar, cambiando a un triángulo o saliendo de la posición. Pesada la mano de Hendricks sin embargo como para aventurarse a salir para un lado en busca de la pierna y colocarse en posición perpendicular al cuerpo del barbudo luchador. El canadiense debió haber valorado todos esos aspectos, que sólo se pueden calibrar estando dentro de la jaula. 

No vi intentar nada definitivo a Hendricks, excepto ese contraataque a la llave kimura que intentaba St Pierre, y estuvo muy cerca. Pero para haber sido el retador, Hendricks pareció conformarse con haber logrado poner en mala situación al campeón en los dos primeros rounds. Los otros tres los perdió en detalles. La sumatoria no le beneficiaba, también por la actitud de competidor nato que lució GSP hasta el último campanaso. No se amilanó el campeón pese a sentirse huérfano de opciones, no intentó, con la misma frecuencia que siempre lo hace, llevar al suelo a su oponente y molerlo, sabía de los riesgos en la transición. Era un match-up duro para él por el estilo, y en cuanto a su boxeo no estuvo del todo afinado. Manejó muy bien sus jabs, que deben ser de los mejores del UFC, combinó en contadas ocasiones, pero estaba muy plantado cuando atacaba Hendricks, no esquivaba con la cabeza, no salía siempre a los costados, y no tenía la misma explosión. Parecía blanco muy accesible para la fiereza del barbudo. 

Fue una buena pelea, con tintes de dramatismo por momentos, se temía una definición rápida en cualquier momento, pero llegó a la decisión de los jurados. Me quedé con ganas de ver algo más de decisión del que tenía todo para dar la sorpresa en esa noche. 

Me recordó un poco a la primera pelea de Machida con Shogun, y también al choque de Roy Jones Jr con Antonio Tarver hace casi una década. Las historia nos enseñó que algunos campeones son despojados de su trono por un peleador némesis, y esto les toma dos peleas; normalmente cuando la primera los exige al máximo, terminan en la revancha siendo derrotados de manera más dramática. No pasó lo mismo en el caso de Mayweather con Castillo, que le dio la más dura batalla de su carrera, pues la revancha pasó la prueba con honores. En cambio a Pacquiao lo derrumbaron en cuatro peleas, obstinación de Márquez y talento de adaptación. Puede que algo así le ocurriría a GSP si aceptara una revancha inmediata. Pero me queda la sensación de que si mejora su manejo de distancia y prepara mejor su boxeo específicamente para pelear contra un zurdo, o incluso si le pelea cambiando su guardia, no tendría problemas en imponerse nuevamente, pues George no atraviesa un periodo de decadencia. Buena idea sería que practique la patada frontal a la cara con la que la araña Silva envió a Belfort al mundo de Orfeo.  

Sin embargo, al terminar la contienda y saberse ganador, George habló, lanzó la moneda al aire: es posible que se haya retirado con ésta pelea. Coincidimos con Rener Gracie en el mensaje que le daba, hemos aprendido mucho de verlo pelear, nos ha dado mucho a los que seguimos este deporte, es ya uno de los más grandes peleadores en pisar el octógono, el muchachito que creció viendo realizar hazañas a Royce Gracie es ya una leyenda también. Sabremos pronto si George todavía tiene el apetito para volver, y si las configuraciones en las honduras de su ser coinciden con las exigencias que debe atender como campeón de la categoría. De no ser así, hará bien en retirarse. No hay mucho más que pedirle, lo que venga será puro derroche de generosidad. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

LO INALÁMBRICO EN ARGENTINA


¿Qué es ser inalámbrico? Me lo han preguntado en una presentación reciente de mi libro. No basta con escribir un libro, de tiempo en tiempo los eventos van haciendo que se enriquezca una propuesta anterior, no existe un conocimiento definitivo. Existen también algunas confirmaciones con nuevos casos de estudio que al aparecer nos otorgan un regocijo mayor. Por ejemplo la otra noche vi un vídeo en YouTube sobre Pep Guardiola y José Mourinho titulado "Vidas cruzadas". Fantástica historia de dos seres que se han complementado de alguna manera a la distancia, como una especie de fuerzas que balancean una misma ecuación dentro del fútbol. El fútbol total de Guardiola contra el fútbol adaptable de Mourinho. El primero representa la figura del sedentario, el segundo la figura del nómada. Guardiola promueve un fútbol made in home, exhala un aire hogareño, él es de la casa; Mourinho en cambio no tiene hogar, su hogar es la carretera, que trajina junto a su familia, está dos temporadas promedio en sus equipos donde gana casi todo y luego parte a otro país, no deja de partir, de prolongar su propia línea quebrada, su deriva hacia al sur, variación molecular. Pero eso los mantiene vivos y aceitados a ambos. Puestas así las cosas, Guardiola es el hombre elegante de maneras cuidadosas, siempre respetuoso con el rival, sólo habla de su equipo, no entra en polémicas, parece algo más atado a unos códigos y una visión particular de ver el fútbol; en cambio Mourinho es un hombre que considera que todo es válido en la guerra, no presenta una imagen respetuosa de sí mismo, no necesariamente, no desea vivir mucho tiempo acomodado a algo, no desea sentir que "ya llegó", siempre está en busca de nuevos desafíos, más grandes, deshaciendo la costumbre de lo que ya había construido para comenzar de nuevo en otra cultura, con otra gente que habla otro idioma y tiene diferentes idiosincrasias. Sin embargo he aquí el dato interesante, fue cuando Guardiola asumió una postura inalámbrica cuando logró su éxito más contundente contra José Mourinho. Fue en mayo del 2011, partido de ida semifinales de la Champions, Santiago Bernabéu: en la conferencia de prensa previa que dio Guardiola se salió completamente de su molde de correctitud, se dirigió directamente a Mourinho y habló con bronca, dijo que ni pensaba competir con él en discursos, pues le cedía la Champions fuera de la cancha, pero la Champions que se juega dentro, esa la iba a competir con todo, era como si lo desafiara, Guardiola adoptaba una posición agresiva cuando siempre había sido mesurado y precavido en sus declaraciones; además dijo que Mourinho era el amo, el puto jefe, lo manejaba todo. Pero vamos a ver dentro de la cancha. Con certeza eso sorprendió a Mourinho, verse desafiado así en su propio juego, era algo muy inusual que un técnico rival se le pusiera en frente con tal autoridad. Guardiola supo estar presente en el momento, hizo una lectura de lo que estaba pasando, y fue inalámbrico respecto de algunos de sus preceptos, reconoció que no puede uno estar amarrado por la forma en cambio se puede mover con flexibilidad de forma para afrontar momentos específicos de una batalla, y es que se trataba de una batalla. Pienso que Guardiola dio a entender un postura muy ofensiva que se traduciría en el juego del Barza, pero no dejó de ser inteligente, en lugar de ello puso a Keita en el medio campo de entrada, para aumentar la altura, y colocó a Puyol en el lateral izquierdo, es decir, tomó más precauciones defensivas, sacrificando un poco el poder de elaboración de jugadas colectivas en ofensiva. Morunho, después de aquel discurso encendido, hecho con el corazón, reconoció que tenía frente suyo a alguien peligroso, decidido a vencer, así que se preocupó ante todo de seguir su lema: el lema de Mourinho es: "no les diré que debemos ganar, pero una cosa sí, no podemos perder". Y así se preocupó de no perder, colocó un equipo en cancha que estaba más tirado hacia atrás, con mentalidad defensiva, que poco riesgo presentaba en el arco contrario. Un tiro en el poste de Villa creo que fue lo más inquietante de toda la primera mitad. En la segunda parte, ya lo sabemos, la rompió Messi, con derecho a un golazo de esos que quedan en la vitrina del recuerdo. 2-0 ganó el Barcelona aquel partido de ida, sentenciando casi la eliminatoria. El video documental que había visto en YouTube llama la atención sobre este cambio de estrategia de Guardiola, y en un juego donde pequeños detalles hacen toda la diferencia, bien pudo haber sido esta la jugada que definió el curso de la eliminatoria; además, fue un insuflo anímico para sus jugadores, fue una manera de ponerlos a la altura de las circunstancias, ponerlos en plan de guerra, a ellos que siempre habían sido un equipo dulce, inocente, en el sentido de que no juegan con malicia, en ellos gana mucho más el talento, el respeto al sistema de juego, la paciencia, otras actitudes que a veces se molestan con la mala leche del adversario, la rudeza, jugar al borde de la roja, ensuciar,etcétera. Aquel día, los azulgranas saltaron al campo preparados para todo, nada los sorprendería ni los indignaría ninguna conducta, era una guerra, todo lo hablado y las provocaciones de Mou quedaban en el aire, sólo contaba lo que pasaría dentro. Así se aisló todo el poder de intervención que busca lograr Mourinho en un partido. Fue un Madrid frío, se había cortado la ligazón con su general, naufragó su barco después de la expulsión de Pepe, y los dos goles de Messi coronaron una tarde que muchos festejamos a lo ancho del planeta.  

Así pues, el concepto de pensamiento inalámbrico continua enriqueciéndose, aunque yo lo tenga incorporado más como parte de mi vida que de una preocupación intelectual. Ahora, deseo presentar este concepto en Argentina, un país que recién viene despertando de un más o menos largo periodo de polarización extrema, de una dualidad que se partió en dos bandos a favor y en contra, los niveles de enfrentamiento en los medios y las redes rayaron en la demencia, o lo que varios pensadores del vecino país llamaron fanatismo exacerbado, tanto de los intelectuales y otros al servicio de los K. como de ciertos sectores opositores. Ser inalámbrico en esas circunstancias se planteaba como una opción de salud, esto en primeras. Y ojo que ser inalámbrico no es mandar todo al diablo, ni regocijarse en la indiferencia. Creo que el filósofo Tomás Abraham lo entendió en el proceso. En un principio, desde su columna en Perfil y otros medios se lo veía muy comprometido con una lucha por hacer visible el juego de Cristina Kirchner, muy acorde con su misión de filósofo, en el sentido más a la Foucault. Es ésta la conexión que define varias aristas del trabajo y de las posturas de Abraham, su compromiso con Foucault, el de la admiración, de la gratitud. Pero siguiendo su blog Pan Rayado nos fuimos enterando los lectores de su cansancio, de su agotamiento frente a la falta de resonancias de peso, él se exponía, pero lo que provocaba mucho más era diálogos sordos, la respuesta de gente sin miras, que utilizaba el anonimato que permiten los blogs para comentar basura, intentar herir, afectar de tristeza, tergiversar todo. El fanatismo vetó la posibilidad de conversación en Argentina. 

A Ricardo Darín le llovieron críticas, amenazas, calumnias, también llamadas de apoyo y comentarios favorables, cuando se le ocurrió decir en una entrevista que los K. deberían explicar cómo hicieron incrementar en tal manera su patrimonio en tan poco tiempo, "deberían caerse de vergüenza" enfatizó. Esto bastó para que periodistas, intelectuales, comedidos de toda naturaleza, le cayeran a palos, tratando de sacarle algún trapito sucio respecto de un pasado que habría sido contrabandista de automóviles, poniendo en duda su integridad, intentando intranquilizar su paz mental y la salud emocional de los suyos, lo cual era signo de un estado de guerra muy sutil. Incluso entiendo que la misma Cristina le respondió públicamente, y no de muy buena manera. Tenía toda la razón del mundo Darín en señalar ese hecho, que no se refería solamente a los K. sino también al resto de los funcionarios públicos, pues de lo que hablaban era de posibilidades de vida para otros. Pero también debió experimentar un pesar después Darín, ¿para qué me habré metido a decir esas cosas en lugar de tener cerrado el pico? Una vez que uno dice algo, lo que sigue es hacerse cargo de lo dicho, como mandan los códigos del que no se arruga y se maneja con templanza cuando el oscuro vacío le muestra la boca. Sin embargo era una lucha totalmente dispareja, lo decía Darín en una entrevista posterior en Lanata Sin Filtro. No puede un individuo enfrentarse a un gobierno con todas sus posibilidades. Por tanto, el individuo tiene que tener un cuidado mayor para expresar "lo que piensa". Incluso cuando lo que dice Darín en esa entrevista no sea una novedad de cuño propio, y sea simplemente una convicción compartida, pues así piensan también millones de argentinos, incluso por sentido elemental común. Pero fue Darín, figura muy conocida, quien se animó a decirlo sin reparos en una entrevista, y esto preocupó a la máquina discursiva de los K. Quisieron de alguna manera aplicarle un estate quieto a Darín. Demás está decir que este sensacional actor argentino demostró la calidad de sus tendones en los días siguientes, en los que lo invitaron a hablar a un montón de programas de radio y televisión, sin que pudieran abrumarlo ni hacerlo salir de lo que tenía muy claro. Se puede encontrar todas estas entrevistas, incluida una discusión en vivo con Feinman, en el fabuloso portal educativo YouTube. 

La incomodidad de Tomás Abraham ante el ambiente que se había diagramado en la Argentina era una muestra de esta especie de lucha sin mayor asidero. Las cosas que se dicen muchas veces necesitan su tiempo para cuajar, la comprensión es retroactiva, al menos un cierto nivel de comprensión que tiene puntos de contacto incluso espirituales. Tomás Abraham se habí agotado, lo debilitaba esa necesidad de tener que replicar a lo intolerable. Debía construirse un nuevo cuerpo sin órganos, devenir otra cosa, reorganizar su cuerpo, adquirir una nueva serenidad, una nueva resistencia a lo intolerable, y decidió dejar de escribir en Perfil y en La Nación, su columna dejaría de estar presente después de varios años de colaboraciones; esto lo daba a conocer en un blog que tituló Cura sui, octubre del 2011. Un poco después, 27/11/2011, anunciaba que se iba a tomar un respiro también de su blog, se dirigía a sus amigos lectores así:

"Durante un tiempo me ausentaré de estas columnas, espero volver pronto. Me intoxiqué. Una bacteria que identifican con la letra K, a la que se sumó otra que contraje durante mis viajes a la ciudad de Rosario a la que los especialistas le han puesto el rótulo HB, me ha debilitado. Los médicos me recomendaron reposo en un clima preferentemente tropical".


La nota es maravillosa y está titulada como "Postal". Abraham recuerda que siempre es bueno tener presente la dimensión espiritual de todo nuevo emprendimiento. Ante la pobreza de un escenario donde pensar se ha reducido a estar a favor de los Kirchner o estar en contra, de la manera más arraigada y cerrada que se puede imaginar, sin espacio para los matices, nuestro filósofo se manda a mudar por un tiempo, prefiere estar por encima de la situación, lo cual debe entenderse como estar por fuera, no que no le interese, sino decidir hasta qué punto puede afectarle. Eso señores, es una actitud inalámbrica. 


Parque De Filosofía - Aeropuerto de Ideas (II)


Es interesante ver cómo el concepto "espacio aéreo" adquiere otras connotaciones cuando se lo une al de "seguridad nacional". No estamos seguros de que ambos sean realmente conceptos, y sí, tal vez, simplemente nociones prácticas que delimitan ciertas prácticas de control y de organización. En términos de seguridad nacional, se necesita del permiso de cada país para sobrevolar su espacio aéreo. Esto requiere de una "gestión de tal espacio aéreo" que se debe hacer con al menos un mes de anticipación. Claro que dividirse la majestuosidad del espacio aéreo en porciones o estancos asignados a países, es decir, trasladar la cuestión de la división que hacen países por porciones tierra hacia el aire, puede antojarse como una estupidez de marca mayor, eso de dividir al aire común en estancos..., aunque todo adquiere otra significación desde los lentes de la estrategia militar. Ahora, también existen los sucesos del 9-11, que todavía indignan a una gran parte de los americanos, pues un país que gasta trillones de dólares en seguridad nacional no pudo interceptar, al menos, al segundo avión que se dice se estrelló contra la Torre Sur del World Trade Center aquel día negro y lleno de sospechas. 

Otra cosa sin embargo son las vibraciones magnéticas del pensamiento que flotan en tal o cual espacio aéreo. ¿Acaso es el mismo el que se siente vibrar en Amsterdam que el de París? Descartes no hubiera estado de acuerdo en responderlo afirmativamente. Lease este poderoso párrafo que nos regala Sloterdijk en el libro El sol y la muerte (Biblioteca de Ensayo Ciruela), donde conversa con Hans Jurgen Heinrichs, y dice respecto de su trabajo:

"En el futuro trataré principalmente de impulsar, tanto desde un punto de vista físico como metafórico, una teoría de los medios aéreos, toda vez que el aire es un medio en el que tienen lugar acoplamientos blandos entre unidades comunicantes. En cuanto portador de resonancias, el aire asegura que las voces lleguen a los oídos, esto es, el tráfico sonoro entre direcciones de ámbitos cercanos. Los técnicos quizá llamarían a esto voice traffic en medio del aire" (p. 340). 

   El párrafo citado nos sirve en este caso para no perdernos y apuntalar la marcha. Nos interesa pensar el aire como un medio portador de resonancias. Por otra parte, el aire es un requisito indispensable para la vida, luego para el pensamiento. Existe una misteriosa conexión entre vivir-pensar-escribir, escribir-vivir-pensar... Cómo olvidar que sus ametrallados pulmones a Gilles Deleuze lo invadían de un empuje diferente en su trabajo filosófico. Tomás Abraham escribe que Deleuze muy posiblemente escribía y filosofaba para compensar su falta de aire, por su tuberculósis mal curada. Un 6 de noviembre, según me recuerda mi amigo Raúl Romero, Deleuze se lanzó desde la ventana de su departamento, perdiendo así la vida. Tenía 70 años y dejaba una vasta obra como legado. Una lección que nos puede dar este episodio es que hay ocasiones en que la necesidad de una salida supera a la creación filosófica. Es decir, la filosofía se ve desbordada por una urgencia de vida. Llegó un punto en que la creación en filosofía no fue suficiente para trazarle líneas de fuga a nuestro filósofo, ni abrirles ventanas a sus pulmones. Las líneas de fuga que nos había abierto sus obras quedaron como un legado, lo que pasaba ese día simplemente desbordaba la resistencia de nuestro filósofo. En ese punto finalmente, a sus 70 años, con todo derecho, y en posesión de sí mismo, Deleuze eligió ese camino, justo cuando las presiones externas que lo atosigaban, en concreto la crónica enfermedad, ya no le dejaban ningún resquicio para intentar una fuga inmóvil. Fue un acto de impotencia, en cierto sentido, pero si hemos de tomar también esta última acción como un gesto más de su obra, habrá que decir que posiblemente Deleuze no pensaba para nada en su obra en ese momento, era una cuestión puramente vital, algo que lo forzaba desde fuera, además la elección soberana del que ha llegado a la certeza de que es momento de cerrar las persianas. Recordemos que Deleuze no era de esos que se reivindican como autor, antes bien promovía una serie de ejercicios de despersonalización en su escritura, y no pidió tratos privilegiados ni para él ni para ningún libro. "Quien pretende cruzar el camino cargado de mucho no podrá llegar lejos ni llorando" -escribe el poeta Jesús Urzagasti en "El país del silencio". Un grande como él lo sabía. Deleuze había conquistado su serenidad, su alegría, se iba sosegado, había compartido con generosidad en todo lo que su potencia creativa le había permitido, ¿qué más se le podía pedir? Tocaba simplemente respetar su encrucijada. Llegó un momento en que su debilitado y cansado organismo no pudo más, saltó libre su espíritu al parque de sus personajes conceptuales, ese espíritu rebosa ahora de energía y se multiplica cada vez que lo visitamos a través de la lectura de sus libros y la prolongación de sus problemas planteados.  En términos de trabajo espiritual, estar en conexión con Gilles Deleuze, el parque de la filosofía, ya no el jardín, es una de las experiencias más enriquecedoras que puedan haber. 

De modo que, el aire es fundamental para la vida, también para la filosofía. No es una casualidad que Kant necesitara seguir una rutina religiosa de paseos diarios por los jardínes con toda su frescura antes de sentarse a trabajar; Nietzsche dijo alguna vez que sólo los pensamientos que aparecen al aire libre tienen verdadero valor; ¿acaso Heiddeger, ese potente nombre propio, no hizo alarde de su gusto por los paseos y los bosques en su última etapa? Ahora, no decimos que el aire sea primordial por sí solo. Para que se produzca una diferencia hay que saber respirar, ya no un cuarto de la porción que nos corresponde, sino la totalidad, llenar el tanque y aprender a vaciarlo completamente, renovarlo, inspiración profunda y expiración a fondo.  En esto hay que ser un poco yogui, un poco atleta. 

A pesar de la gran popularidad que tiene el Yoga en nuestros días, algunos todavía creen que respirar es algo natural, que no hay nada más que aprender al respecto cuando uno es adulto porque se trataría de una función espontánea del cuerpo humano. Pero en la práctica la situación es otra. Dado que nos enseñan a respirar con los pulmones, pese a que siendo niños usamos mucho más el abdomen, cuando se crece se requiere recordar, desaprender algunas cosas y retomar otras. Hay una forma de respiración que se debe recuperar, inflando el vientre con la boca cerrada en lugar de sólo con los pulmones. El maestro Rajneesh habla de esto en su libro Hara, el centro vital, donde señala que cuando somos niños respiramos con el vientre de manera natural, el vientre se hunde y luego se infla y luego se hunde... Esto permite el ingreso de un caudal mayor de aire a nuestro cuerpo, que pasa a estar mejor irrigado, más lúcido, y por tanto con mayores porciones de energía. Pero en algún momento de nuestro crecimiento, cuando se introduce el miedo y otras emociones, se olvida respirar con el vientre, y se comienza a respirar sólo con la parte superior que son los pulmones. Una ciencia que estudia esto a profundidad es el mencionado Yoga, demás está decir que en Oriente las técnicas respiratorias desarrolladas con saberes místicos y técnicas de artes marciales fueron desde antaño una marca de ese continente. Pero Occidente, a través de mentes pioneras, aprendió a extraer e importar esa visión y esas prácticas, poco a poco, logró ir asimilándolas.

Un Parque De Filosofía - Aeropuerto de Ideas cultiva el desarrollo de ambos aspectos como algo muy ligado: empoderar a los individuos tanto a nivel de una instrucción a nivel mental, combinada con una alimentación que enfatiza en la máxima energía y una digestión liviana, y sobre todo técnicas de respiración y de estiramiento para cuidado del cuerpo. En este sentido, combinar la enseñanza de la filosofía, de ciertas maneras de leer, junto a una dieta adecuada y las técnicas de respiración que nos ponen en contacto puro con el cosmos, es un verdadero alimento para leones, para seres indomables que saben vivir con sencillez y sin meter mucha bulla. 

PEP GUARDIOLA MINDSET

Si hablamos de fútbol podemos también hablar de filosofía. Claro, no estoy seguro de que Pep Guardiola le haya dedicado mucho tiempo de lectura a los clásicos, si es un erudito en historia de la filosofía, pero vaya que ha hecho evocar la importancia de la filosofía a partir de la disposición mental culé que ha transmitido en el juego del Barcelona. Guardiola es, para empezar, un gran competidor, le gusta ganar, cumple a cabalidad las disciplinas necesarias para ser un ganador. Ahora que es técnico del Bayer Munich va demostrando su estirpe de león, no es sólo talento e inteligencia. Pero lo que me resulta fascinante es que haya podido cambiar el modo de pensar en diversos aspectos respecto del fútbol. Algunos de estos aspectos tienen que ver por ejemplo con lo que es el juego defensivo: el Barcelona es un equipo que juega inicialmente a no perder. ¿Por qué? Primero porque se trata de un equipo de bajitos con limitado poder de choque físico, no entran a competir en el ítem de la fiereza cuerpo a cuerpo. Lo primero entonces es que deben compensar con genio aquello. Y lo hacen apoyándose en su refinada técnica. La técnica supera a la fuerza solemos decir en el mundo del jiu jitsu brasileño. Pasa lo mismo en el fútbol del Barcelona, que por seguir con esta analogía, ha construido una especie de arte suave para jugar al fútbol. El Barcelona juega primero a no perder, porque quiere ganar. Pero no quiere ganar de cualquier forma. Quiere hacerlo con elegancia, extrapolando sus virtudes, realizando su potencia. Ganar un partido jugando feo, sin merecerlo, con una actitud de división interna en el equipo, con problemas de camarín implicados en la semana, todo ello constituye una victoria irrelevante en términos futbolísticos, es como ganar por puntos una pelea en jiu jitsu deportivo, sólo por una reversión después de haber amarrado la pelea los otros 9 minutos y medio. 

Para Guardiola la estética es la verdadera ética. Este solo principio lo empareja con más de un filósofo y un escritor de los que muchos admiramos. Decíamos que el Barcelona aprendió con él a jugar para defender. No se crea que se trata de un juego cerrado, mezquino, como el que proponía la selección de Grecia en la Eurocopa que finalmente ganó el 2004. No! Qué va! El juego del Barza es rico en variantes ofensivas, es generoso, incluso cuando están arriba en el marcador por 3 0 4 goles, se los ve apurando a la defensa rival en los últimos diez minutos del partido. Es por la confianza que el sistema les permite. Se trata de un sistema en el que sólo pueden rendir al tope de sus posibilidades. Si el Dream Team de Johan Cruyff había marcado un hito, hasta el título de Liga 1993-1994, el del Pep Guardiola llegó con toda la autoridad a la cúspide. Porque el Barcelona de Cruyff tenía un problema: podía meter cuatro goles en un partido de manera frecuente, pero también encajaban tres. Los marcadores se hacían apretados hacia arriba en muchas ocasiones. Cruyff ganó esa última Liga del 93-94, por una puja de poder en el plantel dejó a Romário desairado en el banquillo, el ariete se fue a Flamengo, Cruyff confirmó su carácter de capitán del barco, pero la embarcación se fue a pique. Recuerdo la goleada que les propinaron los del Real Madrid, liderados por Zamorano y Raúl. Fue un 5-0 contundente, una devolución de favores, por el idéntico marcador que había sufrido los merengues a manos de los azulgranas en la temporada pasada, con tres goles de Romário. Es decir, el equipo de Cruyff, por los recuerdos vagos que tengo y el archivo al que puedo acceder en videos de you tube, se me antoja un equipo que no terminaba de tener control completo sobre el juego. ¿Cómo fue posible que el Milan le metiera cuatro goles en la final de la Champions League del 94? Perdieron 4-0 aquella tarde, se vieron disminuidos ante una máquina arrolladora que privilegiaba otro concepto de defensa, en consonancia con la escuela italiana claro está. 

Entonces, Guardiola diseñó un equipo que podía jugar a partir de un mindset inicial: jugar para no perder. Guardiola deseaba triunfar, no simplemente alimentar las nostalgias de un fútbol bello ya imposible de ser practicado. Como dice Valdano, Guardiola convirtió la belleza en eficacia, hizo que ambas fueran una misma cosa. Luego, no traicionó la vocación de un equipo para el ataque. Escogió jugadores que le ofrecieran muchas variantes a nivel de la manera de ocupar espacios en la cancha, y que estas posiciones tuvieran varias alternativas. Xavi ocupa un lugar central, pero es muy adaptable, puede cumplir varios roles. No es un Edgar Davids ni un Gatusso, es Xavi Hernández, se prefiere la plasticidad, saber hacer varias cosas bien antes que ser experto en una o dos, como por ejemplo quitar balones y ser un guerrero chocador del medio. La solución de Guardiola para no encajar tantos goles como los encajaba Cruyff, y como también pasó con el Barcelona de Tito Vilanova en la liga que ganaron con demasiados goles en contra, fue introducir el elemento de la contención. Es un elemento de mucha sutileza, que denota maestría en la comprensión de un deporte. Djokovik me hizo notarlo en su propio juego tenístico, aquellas bolas en las que ataca mucho menos de lo que espera, no se compromete tirando bolas que podrían acabar en errores no forzados, sino que utiliza tiros de contención cuando el rival aprieta y espera obligarlo a tomar un decisión por ansiedad o por desesperación ante un asedio constante. Djokovik espera, resiste al temporal, contiene, y muchas veces es el mismo rival el que termina mandando la pelota afuera, porque esa fuerza de contención termina rompiendo su paciencia, y muchas veces su confianza en sí mismo. En el Barcelona este elemento de contención se llama toque de balón. Es la manera que el Barcelona tiene de esperar, de defenderse, de hacer que se muevan las piezas del equipo contrario, de desgastar, y de economizar el gasto de sus propias energías. Es muy cansador hacer marca sin balón, desplazarse de un sector a otro del campo sin poder agarrar la bola, es desmoralizante. Guardiola hacía énfasis en todas las maniobras que pudieran acrecentar la potencia del juego propio, y que al mismo tiempo le restaran fuerza al rival. Para ganar no basta sólo con querer ganar, primero no hay que perder, y segundo hay que hacer que el otro pierda. Esta la filosofía básica de Pep Guardiola, una línea de pensamiento que continua y prolonga con algunas modificaciones el Tata Martino, hombre modesto si los hay. 

En un periódico de Clarín que conseguí después del clásico de ida Barcelona-Real Madrid, de la Liga 2013-2014, se recoge una impresión valiosa de Martino en la conferencia de prensa después de la victoria de los culés. Le preguntan cómo siente ganar su primer clásico. Él habla más sin embargo de que su incidencia en el equipo "todavía es mínima". Hace gala de humildad. Demuestra que respeta todo el trabajo anterior a él, el juego del Barza no es una creación suya, pero él espera añadirle en intensidad. Después de todo, cuando Pep Guardiola se fue él mismo había visto que era necesario plantear algunas modificaciones para que el visionario planteamiento no se convirtiera predecible para los equipos rivales. Sun Tzu escribe que lo malo de una guerra que se extiende demasiado en el tiempo, es que corres el riesgo de que el enemigo se adapte a tus estrategias. Lo mismo le pasó al Barza con equipos como el Chelsea, y esta adaptación al juego del Barza se aceleró por un estudioso del fútbol como es Mourinho. Le pagaron para que desactive la máquina ganadora del Barza. Y entonces él hizo todo lo posible, subiéndose a la barricada del Real Madrid, el único que podía hacerle frente en su país en todos los ámbitos, ya sean deportivos, sociales, económicos. Mourinho salió en defensa de la idea de que la mejor defensa es quedarse atrás y cerrar todos los espacios posibles al otro equipo. La aplicó con éxito cuando dirigió al Inter de Milán. Luego el Chelsea el 2012 le repitió la dósis al barza, dejándolo fuera en semifinales de la Champions. 

El Bayer de Munich ha marcado un nuevo logro en el medidor. Es un paso más arriba? No estamos seguros. El Bayer parece haber combinado cualidad técnica con arrolladora potencia física. El hecho de que Guardiola sea su técnico ahora no hará otra cosa que potenciar la vertiente técnica del juego del Bayer. A Guardiola le enseñará cuál es la importancia del ítem físico, no en cuanto a resistencia ni cantidad de kilómetros recorridos en un partido, sino en términos de vigor, de talla física, de tipo de entrenamiento específico de choque, etcétera. En el Barza defendió una línea que se enfrentaba con esos ítems. Pero el Bayer será también una experiencia formativa interesantísima para uno de los personajes que respira fútbol y emana simpatía.