Lo que ha logrado el confinamiento es abrir un acceso a la dimensión subterránea de nuestras casas, y en sí, a relacionarnos con la subterraneidad de nuestras vidas. La cultura es aérea, el virus es aéreo, ambos están en la atmósfera, pero lo que nos sostiene, la fuerza y la organización de nuestros pequeños terrores, es subterránea, reposa en un adentro que nos subyace, y que encuentra ecos entre almas gemelas, resuena, más allá de las naciones, las razas, los atributos o las edades, y nos mantiene unidos por debajo
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sábado, 4 de abril de 2020
martes, 31 de marzo de 2020
SELENA DESDE EL OTRO LADO DE LAS ESTRELLAS
Por: Jorge Luna Ortuño
Cómo la flor,
tanto amor
me diste tú
se marchitó
me marchó
yo sé, perder
Pero...
cómo me duele
Podría ser la letra de una triste
carta de despedida escrita en clave de telegrama, corta y directa al grano,
pero cantadas en la voz apasionada de Selena se convirtieron en el primer gran éxito
musical que la llevó a la fama internacional, alcanzando el número uno en los
rankings de México y Estados Unidos. Bidi bidi bum bum, Amor prohibido, La
cacharra, El chico del apartamento 512..., eran ese tipo de canciones, de
letras sencillas y ritmo bailable contagiante, eran tal como Selena: práctica,
sin complicaciones, directo al punto, hacer lo que te hace feliz en el momento
en que te puede hacer feliz.
Versátil, enérgica, una flor, el concierto en el Astrodome de Houston, emprendedora, infatigable, ingenua,
romántica, tradicionalista y ecléctica a la vez... Multitud de palabras e
imágenes se agalopan en la mente cuando se habla de Selena Quintanilla Pérez
(1971-1995), la cantante mexicoamericana que a sus 23 años, trabajando muy
dedicadamente junto a su familia, había logrado establecerse como figura central
de la música hispanoamericana, logrando además introducir la tecnocumbia como
género musical.
La imagen icónica de Selena la
retrata con una amplia sonrisa, las cejas negras bien resaltadas y la pestañas contorneadas,
el pelo oscuro negro azabache, largo con un mechón ondulado cubriendo un lado
de su frente, los labios rojo carmesí, anchos y carnosos, componiéndose en
conjunto con las facciones de un rostro moreno de ascendencia indígena y
facciones juveniles; el cuerpo de mediana estatura, figura sensual y natural,
ataviada con elegantes y coloridos diseños que ella misma ideaba; toda esta
combinación adquiría vida en la ondulación de sus movimientos cadenciosos y
vibrantes, al compás de su variado juego de pies –con algunos shuffles que
recordaban a Muhammad Alí– y unas vueltas de tornillo que podía encadenar desde
dos hasta seis o siete repeticiones en un tiro. Nada de esto hubiera terminado
de llevarla hasta el alto sitial que alcanzó si no fuera por su prodigiosa voz,
que había cultivado a partir del talento natural que poseía desde niña, y que
fue creciendo en diferentes registros, alto, contra-alto, ¿soprano? Había sido estimulada
por su padre Abraham Quintanilla, quien la hizo cantar en distintos géneros,
desde la música en inglés tipo balada con tintes de blues, o la música tex-mex,
la cumbia o las rancheras. Pero no acaba ahí, hay algo más que debería
agregarse para entender por qué llegó donde llegó: su cálida y sencilla
personalidad. Cuando la presentaban como la reina del tex-mex, ella le restaba
importancia, no le gustaba ser diferenciada como “reina”, ninguna distinción de
título o de etiqueta le venía cómoda, salvo que le dijeran “la mera mera”, como
aceptaba entre risas.
Selena y los dinos afrontaban varios factores en su contra para creer que llegarían a triunfar
dentro de la competitiva industria musical de ese tiempo, que todavía no había
abierto el gran boquete por donde entraron Jenifer Lopez y Shakira, las
sucesoras (Gloria Estefan fue quizá la gran predecesora, pero dirigida a otro público). Desde sus nueve años –junto a sus hermanos Aby (bajo) y Suzete
(batería)– “Selena y los dinos “ se presentaron en múltiples espacios y eventos
brindando conciertos –desde fiestas familiares hasta tocadas en las esquinas–,
a veces escasamente pagados, y no lo hacían como entretenimiento familiar sino para
ganarse la vida, era un trabajo que involucraba tanto a su padre Abraham
(manager) como a su madre Marcela (apoyo en vestuario). Durante largos años los
Quintanilla no tuvieron otro ingreso que sus presentaciones, y hubo ocasiones de
emergencia en que llegaron a solicitar los cupones de alimentación social que
proveía el Estado. Había entre los Quintanilla un linaje de terquedad que
sacaron a relucir durante toda aquella vida gitana, de nómadas empedernidos, en
la que convirtieron la carretera en su
estancia y el bus familiar en su hogar. (Al bus lo llamaban “Bertha”). Los sostenía
la proyección de un sueño que compartían: intuimos, el reconocimiento nacional
e internacional. ¿Pero qué otras contras, además de la falta de dinero o la adversidad
de las condiciones, tenía Selena? Recordemos que ella había nacido en Corpus
Cristi – Texas, su primera lengua fue el inglés, no había necesitado el español;
aprendió las letras de las canciones en español, pero no precisamente a
conversar en ese idioma y esto fue hasta finales de la década de los 80, los
años que la catapultaron hacia el estrellato. Otra contra era que la música tejana
era un dominio reservado sólo para los intérpretes masculinos, pero incluso contra
aquella desigualdad de género, los Quintanilla supieron vérselas y asumir el
desafío, la terquedad otra vez los sacó a flote. Exigió los costos de una vida
muy diferente, un modo de vivir que ellos se construyeron para sí mismos: si bien
estuvieron en el colegio durante buena parte de aquellos años, Selena terminó
el colegio por correspondencia, pues las giras a sus 17 años ya eran mucho más
seguidas. Había un sistema que habían montado, con roles claros, y estaba
funcionando, aunque surgieran espinas en el camino. Por ejemplo, en una de las
escuelas que frecuentaron, hubieron voces de contados profesores que criticaron el nivel de exigencia que Abraham
le imponía a Selena en su vida musical. El padre de las hemanas Williams,
múltiples campeonas de tenis, lo hubiera entendido perfectamente, pero no los
ojos de personas que entienden la vida como el recorrido obediente por las
reglas que otros han ideado antes que nosotros. Abraham parecía tener en claro
que sus hijos no debían perderse las enseñanzas de la educación escolar, pero
este era simplemente un requisito que cumplir, no era la meta, no era la primera
prioridad a la que les pedía que pusieran su máxima dedicación; la música había
sido reservada para ese lugar especial en sus vidas, porque sabía que en ella
estaba la luz que los revelaba como extraordinarios.
No sería extraño que en múltiples
ocasiones, escuchar la fe de Abraham haya sido como seguir a un delirante
profeta, un alma de músico que deseaba vivir a través de sus hijos el éxito que
no había logrado encontrar con su banda “Los dinos” en los años 60. Había quizá
un componente de frustración personal que lo motivaba, pero sobre todo había
una visión, una extraña convicción en los poderes de sus hijos, como si pudiera
calibrar el potencial que llevaban en su reservorio. Abraham Quintanilla era el
ferviente Morfeus de una película en la que no le quedaba duda de que su hija
Selena era la elegida, la única, el Neo que habían esperado durante tanto
tiempo, no sólo en su familia, sino en el mundo de la cultura mexicana que
había echado raíces en los Estados Unidos.
Cabe situarse un poco en el
tiempo y lugar que están viviendo los Quintanilla en ese momento. Primera mitad
de los 80, después de la vibrante época contracultural de los 60 y los 70, la
experimentación y la psicodelia no tienen ya el mismo lugar, la música no tiene
la misma energía abrumadora en los EEUU. La vida en Texas recuerda que a mediados
del siglo XIX alemanes y polacos emigraron al sur de Estados Unidos y al norte
de México, trayendo consigo tradiciones y costumbres; tiñeron de valses y
polkas la región, que las adoptó como parte de su mixtura cultural. A comienzos
del siglo XX, la Revolución Mexicana tuvo como resultado el exilio de gran
cantidad de mexicanos al país vecino, particularmente a Texas. Esa creciente
población mexicana que había emigrado salió a flote poco a poco, aportando su
mano de obra en la agricultura y la ganadería, que eran la fuente principal de
sustento de la región. La música tex-mex era una gran parte de su sentimiento
de lucha contra el desarraigo y la necesidad de reterritorializarse a través de
esas melodías.
Qué curioso que aquel personaje “Elegido” para la comunidad hispanoamericana fuera una jovencita soñadora e inocente que dominaba el inglés pero que trastabillaba con el español, armada únicamente con su encandilante voz y un hambre de comerse al mundo bocado a bocado. La música era para Selena un acto de teletransportación, tanto para ella que realizaba en el escenario los viajes a las estrellas que contemplaba desde el techo de su casa queriendo vislumbrar su futuro, como también para sus seguidores, los públicos que asistían a verla o la escuchaban por la radio, quienes podrían conectarse en una especie de reunión grupal interestelar, lanzándose a sus propios infinitos, dentro de la finitud de sus deseos, ilusiones, desamores o proyectos del día a día. Puesto así podría sonar a la descripción del álbum “The dark side of the moon” de Pink Floyd en lugar de la música popular, comercial y bastante bailable que producía Selena junto a su banda. Y es verdad que hay de por sí una cualidad de teletransportación que le pertenece a la buena música en general. ¿Qué era pues lo especial en Selena? La música suya era, en el fondo, una relación con las estrellas, con la insondable sensación que viene con ellas al contemplarlas y saberse ínfimo, transitorio, completamente insignificante frente a los lugares que ellas ocupan en el espacio. Esta es una imagen que supo rescatar magistralmente el biopic protagonizado por Jennifer López el año de 1997, interpretando a Selena sólo dos años después de su fallecimiento. Nos muestra a una niña cumpliendo el ritual de fascinarse mirando esas estrellas para conversar consigo misma. La escena vuelve a ser empalmada al final de la película cuando aquel sueño es arrancado de la vida por un trágico desencuentro que termina sentenciando el final con un disparo en la espalda.
Qué curioso que aquel personaje “Elegido” para la comunidad hispanoamericana fuera una jovencita soñadora e inocente que dominaba el inglés pero que trastabillaba con el español, armada únicamente con su encandilante voz y un hambre de comerse al mundo bocado a bocado. La música era para Selena un acto de teletransportación, tanto para ella que realizaba en el escenario los viajes a las estrellas que contemplaba desde el techo de su casa queriendo vislumbrar su futuro, como también para sus seguidores, los públicos que asistían a verla o la escuchaban por la radio, quienes podrían conectarse en una especie de reunión grupal interestelar, lanzándose a sus propios infinitos, dentro de la finitud de sus deseos, ilusiones, desamores o proyectos del día a día. Puesto así podría sonar a la descripción del álbum “The dark side of the moon” de Pink Floyd en lugar de la música popular, comercial y bastante bailable que producía Selena junto a su banda. Y es verdad que hay de por sí una cualidad de teletransportación que le pertenece a la buena música en general. ¿Qué era pues lo especial en Selena? La música suya era, en el fondo, una relación con las estrellas, con la insondable sensación que viene con ellas al contemplarlas y saberse ínfimo, transitorio, completamente insignificante frente a los lugares que ellas ocupan en el espacio. Esta es una imagen que supo rescatar magistralmente el biopic protagonizado por Jennifer López el año de 1997, interpretando a Selena sólo dos años después de su fallecimiento. Nos muestra a una niña cumpliendo el ritual de fascinarse mirando esas estrellas para conversar consigo misma. La escena vuelve a ser empalmada al final de la película cuando aquel sueño es arrancado de la vida por un trágico desencuentro que termina sentenciando el final con un disparo en la espalda.
El famoso pintor holandés Vincent
Van Gogh nació un 30 de marzo, y falleció de igual modo trágicamente por una
bala que le atravesó el estómago y que lo tuvo convaleciente durante dos días; una
bala perversa que no debió haber estado nunca destinada a él, pero que fue el
producto de la idiotez y el descuido de unos muchachos que lo molestaban
mientras pintaba al aire libre en un pueblito francés. Van Gogh había escrito
en una de sus correspondencias estas líneas que nos conectan con la niña en
Texas leyendo su futuro en las estrellas desde el techo de una casita:
“En la vida de
un pintor, la muerte tal vez no sea el momento más difícil; respecto a mi
persona, declaro que no sé nada de la muerte, pero la vista de las estrellas
siempre me hace soñar. ¿Por qué, me digo a mí mismo, los puntos de luz en el
firmamento deben sernos inaccesibles? ¿Podemos hacer que la muerte se vaya a
una estrella y morir pacíficamente de ancianidad? Sería como ir allá a pie. Por
el momento ya me iré a la cama porque ya es tarde. Te deseo buenas noches.”
![]() |
| Autoretrato de Van Gogh |
Es la sensación que transmiten las últimas canciones en inglés de Selena, las cuales llegamos a conocer solamente después de su muerte: “I could fall in love”, pero principalmente “Dreaming of you”. Nos entregan a una voz luminosa que nos canta del más allá, aunque su presencia se sienta aun tan cercana, como pintura fresca en las paredes de la memoria. Estas canciones forman parte del disco en inglés que Selena debía presentar a mediados de 1995; la productora sólo alcanzó a grabar cuatro canciones. Fue el punto más alto en su desarrollo como solista. Ahí apareció otra vez la niña que contemplaba las estrellas para mirar los ojos de la mujer, ahora ya casada y con planes de tener un hijo. En la primera estrofa de “Dreaming of you” la letra pareciera hablarle a ella:
Tarde en la noche cuando todo el mundo
está durmiendo
Late at night when all the
world is sleeping
Me quedo despierta y pienso en ti
I stay up and think of you
Y deseo en una estrella
And
I wish on a star
Que en algún lugar también estés
pensando en mí
That somewhere you are
thinking of me too
Porque estoy soñando contigo esta noche
'Cause I'm dreaming of you
tonight
En la actualidad más de 50
millones de discos de Selena se han vendido en el mundo. Pasó a ser una leyenda
y un mito. Pero más allá de su éxito comercial, que autorizaría su
reconocimiento, Selena tocó vidas. Todavía recordamos la viva imagen de las
niñas y adolescentes vestidas como ella, con una boina o un sombrerito negro,
sosteniendo una vela y su retrato en la noche de la despedida, aquel inexplicable
31 de marzo, hace 25 años, cuando se supo que Selena había ya terminado su
visita por este mundo, el Planeta Tierra. Desde entonces otros confines la
tienen animando el paso del tiempo, es una más de esos tantos puntos luminosos que
dejaron un rastro feliz en su paso por acá. Van Gogh fue un hombre solo y no
gozó del más mínimo reconocimiento en vida, llegó a creer que su vida fue un
desfase de tiempos, porque “talvez pintaba para un público que aún no había
nacido”. Pero él imaginó la muerte tranquila como un viaje a pie a las
estrellas. Selena disfrutó en vida del reconocimiento pleno por su música. El mundo
ha seguido girando, hoy escribimos desde la reclusión de una cuarentena por un
virus que amenaza al mundo. La música de Selena todavía se sostiene y su
memoria se recuerda con cariño, también por quienes no la conocimos.
![]() |
| Van Gogh, "La noche estrellada" Van Gogh Gallery |
ANEXO:
![]() |
| Selena y los dinos |
Selena aparece siempre muy sencilla y jovial en las entrevistas que le hicieron en vida –muchas disponibles en youtube– unas más graciosas que otras. Si le hacían un piropo sobre su figura para extraer de ella unas reglas, una dieta, un modelo de conducta, ella desactivaba tales intentos de entrada, se mostraba muy respetuosa por la libertad de los otros, pues nada más molesto que ser delimitado a unos moldes, o crear moldes a seguir para otros. Con prontitud y una sonrisa aclaraba que su único secreto era darse gusto, disfrutar, en su caso, de las pizzas de peperonni o de los chocolates, y en grandes cantidades. ¿Hacer ejercicios? Ninguno, suficiente ya era el que tenía que hacer en el escenario para cada presentación. No había zumba en aquellos años, ni los aeróbicos mezclados con música bailable. Probablemente el ritmo pegajoso de sus canciones combinadas con las coreografías que ella mostraba en los escenarios fueron grandes inspiraciones. Sin embargo, Selena no quería tener ninguna relación con los lugares desde donde se dice cómo vivir su vida a los otros. A sus ojos, ella era solo una cantante, ni más ni menos. Imposible aliarla con las estrategias biopolíticas de modelación del cuerpo o de regulación de las energías sociales. Más bien ella toda era un canto a la desinhibición del cuerpo, a las líneas de fuga, desde su sonrisa, desde las letras de sus canciones, pasando por su vestimenta hasta sus pasos de baile, se fugaba por todos lados en un plano, no era predecible ni estructurada.
Un periodista le hace notar que
todos los negocios los manejan dentro de la familia Quintanilla: ¿al parecer es
una empresa familiar? –le comenta indagando una explicación. Y ella responde
sin mayor reparo: “Así es. Queremos quedarnos con toda la lana”, para luego
soltar una risa espontánea que la hace lucir aún más encantadora. Las palabras
cortas y el resorte de la risa constituyen su respuesta. Imposible recordar a
Selena si no es con una de esas sorpresivas risas y la tendencia a volver
cómico lo que podría parecer incómodo o desatinado en una situación.
Una entrevistadora de televisión
quiere buscar en los posibles defectos de Selena y le pregunta ¿pero qué es lo
que cambiarías si pudieras? Ella responde sin pensarlo dos veces: “mis pompas,
porque algunos dicen que parecen falsas, pero son reales, mira, tócalas”, y
seguidamente se ríe con la misma naturalidad.
El 16 de abril, por mandato del ex Presidente George Bush,
se recuerda en Texas como “El día de Selena”.
Enlaces relacionados:
Van Gogh el pintor enamorado de las estrellas
Selena ya tiene su figura de cera en un museo
La última fotografía que tomaron a Selena
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viernes, 20 de septiembre de 2019
MARIANELA APARICIO, SONORIDAD ACARICIANTE
![]() |
| Marianela Aparicio |
Conducir por las amplias avenidas
de Santa Cruz escuchando en la radio a Tchaikovski, el Concierto para piano No.1
in si bemol menor Op.23 es una experiencia desbordante para el espíritu, un
intenso bombeo de sangre que ventila la mente y los nervios. Tchaikovski (1840
- 1893) no podía imaginar –viviendo en el siglo XIX allá en su Rusia natal–, que
estaba componiendo música expansiva de la experiencia de los placeres, música
orgásmica que le volaría los sesos a múltiples generaciones por venir en los
siguientes siglos.
Siempre creí que la experiencia
de expectación de la música clásica era mejor a solas y con escasa luz, para
enfocar la atención enteramente en la escucha. Hasta que conocí a Marianela
Aparicio, una pianista cochabambina formada inicialmente en el Instituto
Eduardo Laredo de la Llajta, y luego en Francia, Cuba y Argentina, radicada
desde hace años en Santa Cruz. No fue
tanto conocerla sino escucharla interpretando a los grandes compositores en
diferentes ocasiones, en el Centro Cultural Simón I. Patiño, en el Teatro
Eagles, en el CBA y otros lugares, lo que trastornó el enfoque de expectación
que tenía. Porque la experiencia de escucharla tocar piano es muy visual. Al no
tener un oído educado de músico, ni tener conocimiento respecto de las
técnicas, ni poder evaluar los arpegios o los adagios o las entradas, lo que me
interesa son las sensaciones que me produce escuchar sus interpretaciones.
Cuando Marianela Aparicio
presenta sus conciertos yo escucho colores, es decir, la experiencia es primeramente
de estar ante una narración, algo que nos cuenta con el sonido, pues ella logra
enfatizar la sensación de que cada composición está narrando una historia, una
tragedia, o los derroteros de una vida, mientras el espectador está suspendido
y sólo puede imaginar aquellos sucesos sin rostros. Pero al mismo tiempo, en
medio de la escucha van salpicando los colores como cortinas danzantes que son
despejadas por un limpiaparabrisas. Sucedió cierta ocasión cuando la escuché
tocando el “Claro de Luna”, del compositor francés Claude Debussy (1862-1918):
despertaba en mí la presencia de un color azul marino muy hipnótico, que te llevaba
de manera placentera a las profundidades del mar. Fue en esa ruta que me
encontré después con otra pieza del mismo Debussy, “La catedral sumergida”.
Marianela absorbió la sustancia
musical de las grandes composiciones universales para piano y las volcó
transfiguradas por el filtro de su cuerpo hacia el piano en el que realiza sus
interpretaciones. Su conexión es particularmente más fuerte con los compositores
románticos como Sergei Rachmaninoff (1873-1943) de descendencia ruso-americana,
uno de los pianistas más brillantes del siglo XX, cuyas composiciones son
consideradas como la mayor expresión musical de la era romántica. Marianela
interpreta un devenir-latino de Tchaikovski, de Rachmaninoff… En los márgenes que
ellos dejaron, ella se explaya.
En abril de este año Marianela salió
de gira por tres países de Europa, invitada en primer lugar como solista por la
Filarmónica Polaca Sinfonía Báltica, para interpretar el concierto n. 1 de
Tchaikovsky en Polonia, además de conciertos de música boliviana y
latinoamericana en Luxemburgo y en Noruega. La Filarmónica estuvo dirigida por
el maestro boliviano Rubén Silva, importante gestor de tres invitaciones a
nuestra pianista a Polonia como solista de distintas orquestas. Los megapíxeles
de pasión que una experiencia tal debe producir, además frente al público
europeo, son de otra altura e intensidad.
Entrevista a Marianela Aparicio:
Entrevista a Marianela Aparicio:
¿Cuál es la sensación de la artista al interpretar una pieza de tal intensidad y larga duración frente al
público europeo?
Es una sensación desbordante, la
emoción es tan intensa que es difícil de explicarla. Solo puedo decirte que hay
episodios tan emotivos que se eriza la piel, corren las lagrimas. El concierto
N. 1 de Tchaikovski no es en vano uno de los conciertos más grandes e
importantes del repertorio para piano. No solo por la increíble capacidad de
orquestación de éste compositor sino también por el diálogo perfecto que él
logra entre el piano y la Orquesta. Sin dejar de mencionar la hermosura de sus
melodías, la gran sonoridad que demanda, la virtuosidad y fuerza técnica, y al
mismo tiempo delicadeza y dulzura del pianista.
Toda esa energía y pasión llega directamente público, en una dimensión
donde las palabras son innecesarias y solo fluyen las emociones.
Un concierto puede ser
interpretado de infinidad de maneras respetando por supuesto ciertos parámetros
de estilo, cada pianista, imprime en su música un propio sello característico donde
revela su alma, su personalidad, su forma de ser, su fuerza. La música del periodo romántico se caracteriza
por su lenguaje desbordante y apasionado y yo me siento muy cómoda
interpretándolos, me permiten sacar toda la emoción e intensidad que tengo y
eso definitivamente se transmite al público, de hecho lo he podido confirmar
después de varios conciertos donde mis emociones han coincidido con las de mi
público.
¿Podrías nombrar algunas de las dificultades musicales de interpretar el concierto para
piano 1 de Tchaikovski?
Hay varias cosas que se deben
dominar a la hora de tocar un concierto de éste calibre, primero la parte
técnica. Es un concierto con mucho virtuosismo, un ejemplo los grandes pasajes
de secuencias de octavas en fortísimo y a gran velocidad, armonía llena,
luchando además con la sonoridad de una gran orquesta, de manera que el solista
no solo debe dominar pasajes rápidos si no tener una gran fuerza y sonoridad.
Tiene que haber completo dominio de la relajación de tu cuerpo y de la tensión
de tus dedos para no generar tensión que puede perjudicar la interpretación e
incluso generar una lesión en la mano. Interpretativamente como en cualquier
obra la construcción de cada movimiento, cada frase, cada dialogo con la
orquesta y con cada instrumento que tiene un pasaje solístico. Tchaikovski
juega mucho con las sonoridades de cada instrumento. Por ejemplo hay diálogos muy lindos entre el
piano y los chelos, o con el oboe, etc. Es muy importante ver cada parte como un todo
y conducir la música adecuadamente a los momentos de clímax.
Por otro lado es un concierto de
largo aliento, son casi 40 minutos, que hay que tocar de memoria, que no es tan
sencillo pero que es también beneficioso, porque te permite enfocarte solamente
en la música, te ayuda a lograr un nivel más alto de concentración.
¿Una pieza tan larga debe ser agotadora físicamente, es importante para
vos entrenar tu cuerpo fuera de los ejercicios de piano?
Por supuesto que sí. La parte
física no solamente se refiere a tener dedos bien firmes, ágiles y fuertes, una
muñeca muy flexible, usar todo el peso de tu cuerpo para lograr un sonido
redondo, grande y acariciante. Todo el trabajo y las horas de estudio que se necesitan
para conseguir superar las dificultades técnicas te preparan para afrontar el
reto físico de un concierto de ésta magnitud. Sin embargo creo que es
importante también tener un buen estado anímico y físico para poder sobrellevar
toda la emotividad e intensidad de la obra, que se incrementa al estar expuesto
ante el público. Yo práctico Pilates y me gusta muchísimo la meditación.
¿Qué nos puedes contar de tu experiencia de tocar con la
Filarmónica Polaca Sinfonía Báltica en suelo europeo?
Ser solista de una orquesta es un
privilegio, un premio. La sensación de estar envuelta por tantas sonoridades, y
al mismo tiempo ser parte de ellos es increíble. Sumado a que el lenguaje
orquestal de Tchaikovski es una experiencia mágica, emocionante hasta la médula.
Explota al máximo las sonoridades, crea melodías tan dulces y las expone con
distintos instrumentos logrando una paleta infinita de colores, de contrastes.
Es una de las experiencias más gratificantes que puede vivir un instrumentista.
Más aun un pianista pues al ser un instrumento tan completo suele ser muy
solitario.
El haber tocado un concierto tan
conocido en uno de los países europeos como más tradición musical clásica fue
un verdadero reto y una experiencia inolvidable. Durante los ensayos y el
concierto me sentí muy privilegiada. Fue un regalo de Dios pues tocaba uno de
mis conciertos favoritos acompañada por una orquesta de gran nivel y estaba
siendo, por tercera vez en Europa, dirigida por el maestro Rubén Silva, gran
director boliviano reconocido en Europa por su calidad como director y como
persona. El logró una comunicación perfecta entre la orquesta y yo, que culminó
con un público que aplaudía de pie emocionado.
P.I. Tchaikovsky - Concierto para piano y orquesta N° 1 en Si bemol menor op. 23
Filarmónica Polaca ( Polska Filharmonia ) Sinfonia Báltica
domingo, 20 de enero de 2019
domingo, 30 de diciembre de 2018
NOTAS DE INVESTIGACIÓN ARTÍSTICA
No hay conspiración, hay historia del arte. El arte contemporáneo es exigente, en alguna medida sufre de los mismos peligros que acechaban a la historia de la filosofía, es decir, los aparatos represivos al interior de la filosofía, que dictaban una cosa así: no podrás decir nada de esto ni de lo otro mientras no hayas leído a Kant, Hegel, Platón, etcétera. Para ser contemporáneos hay que saber imbuirse plenamente de lo pasado. No es tanto volver al pasado lo que interesa, sino más bien tener sensibilidad respecto de lo que pervive del pasado en nuestro tiempo actual. Somos muy nietzscheanos en este asunto, hablaremos de lo actual en el sentido que Nietzssche le daba a lo inactual, el tiempo presente en devenir. Vivimos envueltos en medio de una complejidad de tiempos. El presente no es sólo el presente a secas. Existe también algo que llamo "el presente sumergido", son los residuos, los bloques que persisten del pasado en nuestro presente. De tanto en tanto estamos inmersos en ese tiempo, que se integra de valores, ideas, antiguas convicciones, señas que hacen también a la identidad. La nostalgia es uno de los caminos para recorrer sus praderas.
Me interesa profundizar el enfoque particular del filósofo ruso Boris Groys, utilizo sus lentes para leer a las vanguardias y su relación con el arte contemporáneo. Él habla de una lectura del tiempo estatigráfico de la historia del arte, lo cual entiendo como la coexistencia, la actualidad de lo pasado en el presente. Se desliga de los enfques que abordan la historia del arte como si hubiera evolución lineal, o un desarrollo neo-darwiniano. En cambio, prefiere indagarlo como una parte de la historia de las ideas. Y es en esta forma que abordo a los artistas que me interesan, cruzados con los temas de interés que bordeo desde la filosofía. Bob Dylan y Baruch Spinoza, los dos judíos, tienen pues mucho que ver y explicar el uno del otro en sus propias vidas. Me interesa también Marcel Duschamp, Yves Klein, Banksy, Huai Wei Wei, Tomas Saraceno, Gyula Kocic y Narda Alvarado.
De todas las obras que he podido percibir en el catálogo del Centro Simón I. Patiño de Cochabamba, Somos artistas bolivianos (2014), la más poética, la más inocente hasta cierto punto, es la de Narda Alvarado, artista investigadora. Las acciones artísticas de Narda en extrañas y bizarras situaciones con la policía son una suerte de prolongación del performance Bartleby. Bartleby es el nombre del personaje insólito de la novela corta del mismo nombre, escrita por Hermann Melville. Presiento que la acción artística es algo multiforme en Santa Cruz, y en el país: parecen todos entenderlo de maneras muy lejanas.
La critica de Vargas Llosa al arte contemporáneo
Vargas Llosa el honesto embaucador
Respuesta a Vargas Llosa
Enrique Vila Matas arte contemporáneo
domingo, 30 de septiembre de 2018
NOTAS SOBRE EL DEVENIR IMPERCEPTIBLE EN GILLES DELEUZE
"Somos todos fragmentos de películas de cine, trozos de libros leídos, frases escuchadas, pedazos de canciones de aquí y de allá... y también somos un poco antenas parabólicas, estamos captando señales todo el tiempo".
CHRISTIAN WARNKEN
"Deleuze avanza mediante una variación permanente de conceptos y problemas, volviendo sin cesar a un punto anterior para reinsertarlo en una nueva secuencia. Se propaga como un rizoma en lugar de echar ramas a partir de raíces o construir sobre un cimiento".
Cuando escribimos nos ponemos en estado de recepción con otras señales que surcaron ese espacio aéreo antes que nosotros. Somos resonancia. Eterno retorno de Nietzsche. Cuando escribimos repetimos algo de otros, incluso si no los hemos leído. (Jesús Urzagasti habla de trayectos paralelos). A veces da la sensación de que todo estaba ya dicho, pero que en medio de la repetición puede aparecer un claro, vislumbrar un corte el camino, que nos lleva a abrir otro surco, una ruta a partir de la vieja ruta.
Los escritores, como los artistas, funcionan por antena, captan vibraciones que los reordenan, reacomodan el espacio anterior, cada pensamiento resuena por unos instantes y crea una onda en el interior, de repente estás más apto para ciertas actividades que para otras. Por ejemplo, mientras estás en medio de una transmisión no estás tan inclinado a las aptitudes sociales. Pero ante todo, entiendes que necesitas evitar cualquier tipo de interferencia en el momento de recepción de la señal. No es desde cualquier posición que se puede recepcionar la señal, como decía Jesús Urzagasti, el cuerpo tiene que acomodarse en el ángulo adecuado para que entre la luz.
Por fuera probablemente te veas como un tipo sentado en su escritorio frente a una computadora, totalmente sacado de contexto, podrías estar en medio de una prisión o de una mansión en ese momento, no haría casi diferencia, siempre y cuando no se te interrumpa, pues qué molesto es que te saquen de ahí cuando has logrado ralentizar tus movimientos en lo externo, pero en otro plano te estás moviendo a velocidades altas, mientras está activada la conexión, que es el tiempo en el que existes más enteramente en ese momento. No es como descargar archivos ya hechos de una nube digital, pero se está efectuando una circulación, una transmisión de datos y revelaciones. Las ideas van llegando una tras otra, pero el verdadero orden lo llegamos a ver recién mucho tiempo después. Cada escritor escribe desde una irradiación particular que lo habita, algunos captan las claves de eso que irradia, para otros no hay nada ahí y pasan de largo, así se producen o no los encuentros. El lector se conecta con otro escritor, a veces el escritor escribe leyendo a otros, o las lecturas se manifiestan en su escritura.
Ahora, las palabras pueden contener ideas, pero las palabras son las carnadas, no el punto de llegada. Surge una idea que es captada por el individuo creador y es anotada en un cuaderno. El dispositivo de la escritura intermedia ese encuentro entre el ser humano y la idea; es posible que en ocasiones ese encuentro, si es cultivado con horas de trabajo, de ejercicio de otras relaciones, pueda florecer en algo diferente, un avance. El escritor puede ensayar una serie de ensambles entre diferentes elementos heterogéneos, sin saber que algo se está formando por debajo. A veces leer a Deleuze no es sólo leer a Deleuze, es sentarse a ignorar cómo te están inoculando los gérmenes de tu próximo libro. Si bien las ideas son aéreas, se las capta en el aire y se efectúan las mezclas en la superficie, lo que sabemos es que eso llamado pensamiento conceptual se forja por medio de conexiones subterráneas. Estas conexiones son lo más parecido a los rizomas, los tallos subterráneos, o los bulbos: crecen horizontalmente y no dependen de un centro fijo. El concepto es el resultado de un proceso de maceramiento en el que la vida misma parece intervenir para dar una luz que nos permita comprender lo que hemos venido ensayando. El escritor, el poeta, el matemático, el artista, sólo pueden plantear el problema, sopesar distintas combinaciones, hasta que la combinación que se ha estado gestando por abajo finalmente emerge para hacernos dar cuenta de lo que ya teníamos entre manos. Bob Dylan sería un buen ejemplo de un artista que trabajaba por antena, captando la vibración en su tiempo y en su lugar. El artista dice algo, pero quiere evitar por todos los medios el lenguaje directo, en el momento que le obligan a traducir la expresión de su trabajo le obligan a renunciar a su diferencia como artista.
Así pues, lo que me ha fascinado del pensamiento es su doble cualidad subterránea y aérea. Que sea aérea significa que, para pensar, el ser humano requiere exposición, salir afuera, salir de uno, exponerse a influencias, visitar exposiciones de arte, ver obras de teatro, leer a otros autores, conversar con colegas y amigos, viajar al afuera de las propias fronteras físicas, revisar los periódicos de otras partes del mundo, explorar en exigencias que nos hacen ver que no sabemos nada de otras cosas, como la gastronomía libanesa o la museografía de una plataforma de arte colonial y religioso. Por su parte, la cualidad subterránea nos indica que hay que hacerse espacios en la vida para poder sumergirse, lo cual consiste en desaparecer, devenir-imperceptible en cierto modo. Algunos avanzados en estos ejercicios son capaces de zambullirse en medio de una reunión colectiva en la oficina, cuando se dicen unas cuantas palabras claves, cuando alguien lanza una interrogante crucial de otra manera, inmediatamente parecen ausentes, como si el peso de ciertas palabras los hubiera arrastrado desde los pies hasta el fondo, dejando sus cuerpos estupefactos con la mirada perdida, perdida de señal, se fueron abajo, rumbo al laboratorio experimental subterráneo y portátil que cada creador lleva consigo. Pero sumergirse no es fácil, no es parte de las tareas multitask de la vida contemporánea, es decir, no puedes hacerlo mientras chequeas el arroz que está cociendo y revisando tu mensajería en facebook, no funciona así. Sumergirse exige sacrificio, si estás abajo de la superficie no puedes estar físicamente en otra parte; muchas veces hay que sacrificar salidas de diversión, viernes de soltero, estabilidad laboral, popularidad social.
Nietzsche nos enseñó algo importante, pues fue quien lo resaltó en sus aforismos. La lección es que es perfectamente posible sumergirse en contacto con el aire libre. Decía Nietzsche: "no tiene valor una idea que no haya sido pensada al aire libre". Recordamos inmediatamente a Nietzsche y sus paseos, también a Kant saliendo a dar caminatas después del almuerzo, al igual que Krishnamurti y sus paseos matutinos, o Martin Heiddegger en el bosque... En mi caso se trata de la bicicleta, cuántas cosas se despejan en la mente al salir a manejar por las calles y autopistas de Santa Cruz de la Sierra.
Entonces, ante los diferentes espacios vibracionales donde nos encontramos nuestra antena capta señales y se conecta con ello. Aquí entra otro elemento que es la onda de vibración. Tomás Abraham escribe en "El suave Shultz":
"Hay pensamientos que están en la misma longitud de onda y que al mismo tiempo contrastan. Forman parte de algún modo innominado. Son pensamientos que resuenan de a dos, que vibran a contra punto. Así los de Schulz y Grombrowicz. Tienen fueza propia, sin duda, pero multiplican su presencia cuando se encuentran. [...] Pero no se trasladaban influencias, ni pensaban igual, tampoco, tenían un estilo común. Sucedía que estaban en la misma longitud de onda. Y esa longitud tenía una frecuencia que sólo ellos conocían. [...] Es una muestra de lo que sucede cuando dos pensamientos se conectan, la corriente eléctrica que producen, el voltaje al que nos hacen llegar."
lunes, 24 de septiembre de 2018
WHAT IT TAKES TO BE A GREAT FIGHTER
Joe Rogan received the great trainer and boxing comentator Teddy Atlas, a true master of the discipline, but also some kind of modern Bushido master from the occidental world. In this part he tells about Tyson and the diference between talent and being a fighter. Enjoy.
"When you do weak things, and you now they weak things, how are you gonna do strong things now?" - Teddy Atlas.
domingo, 23 de septiembre de 2018
EL CONCEPTO LE PERTENECE AL FILÓSOFO
El concepto le pertenece al filósofo, o dicho de manera más precisa: la creación conceptual es la especialidad del filósofo. Esto no se había dicho tan claramente hasta antes de que Gilles Deleuze y Felix Guattari reivindicaran a la filosofía como el arte de formar, de inventar, de fabricar conceptos. El marco de la creación de la filosofía en la antigua Grecia es la competencia entre hombres libres, la rivalidad entre sus desacuerdos, un atletismo generalizado reunido en el ágon. La creación solía, y suele todavía hoy, adscribirse a las artes y al ámbito de lo sensible, pero lo que recordamos con Deleuze es que los conceptos tienen mucho de materia sensible o sensibilia. Filosofía: conocimiento de la realidad sensible mediante conceptos.
Los conceptos se crean dentro de una intuición que les es propia: "un ámbito, un plano, un suelo, que no se confunde con ellos, pero que alberga los personajes que los cultivan." Los conceptos grandes de la filosofía llevan la firma de un autor: "Sustancia", firma Spinoza. "Crítica", firma Kant. "Idea", firma Platón y muchos casos más. "Velocidad", Paul Virilio, para hablar de un filósofo recientemente desaparecido. Sin embargo, si bien se ordena así cual es la especialidad del filósofo, no se puede pretender que esto le otorgue una preeminencia sobre las otras disciplinas a la hora de pensar y de crear. El filósofo ha crecido a lo largo de los tiempos cultivando su oficio sin que lo respeten precisamente por ello, y aguantando una serie de majaderías que le atribuían esa tarea a otros pretendientes del conocimiento y de la experiencia sensible. (artistas, diseñadores, incluso comunicadores o curadores). Deleuze y Guattari ya hacían notar en su tiempo, a inicios de los 90, que existe por ejemplo el pensamiento científico y funciona autónomamente. Del mismo modo, cabría hablar del pensamiento artístico. Respecto de este último, tiene unos valores que lo sostienen y que lo acercan mucho a la filosofía: se valoriza la incertidumbre, la conexión, la antijerarquía y la divergencia. Marcel Duschamps es particularmente desafiante y propicio a la hora de encontrar los puentes entre lo filosófico y lo artístico.
La siguiente pregunta a despejar es ¿por qué se necesita crear conceptos? Mi experiencia dictando materias en universidades me ha mostrado que todos confunden a la Idea con el Concepto. Dónde encontrar su diferencia. Siguiendo a Platón, él creó el concepto de Idea. La Idea puede ser un concepto, pero un concepto no puede ser la Idea. La Idea es una creación posterior, una segunda derivada por así decirlo. Una idea puede ser espontánea, surgir repentinamente como resultado del procesamiento de información con la que se cuenta y un hecho disparador en el mundo físico material. Tener una idea puede ser una fiesta, que a uno se le ocurra algo que no se le ocurrió antes a alguien. No es un regalo, requiere de tener despejada la mente, pero al mismo tiempo involucrada con un asunto, una cuestión, que la lleve al final feliz.
Es en el estudio de los conceptos donde se encuentra de manera más fructífera y amigable el pensamiento filosófico con el pensamiento artístico. El concepto es una realidad filosófica, y no se puede dejar de recalcar que el concepto no está dado, sino que responde a una agrupación de elementos que se construye. "Cuanto más creado es el concepto, más se plantea a sí mismo. Lo que depende de una actividad creadora libre también es lo que se plantea en sí mismo, independiente y necesariamente: lo más subjetivo será lo más objetivo." (Deleuze y Guattari: 1993, p. 17).
EL JOKER ACECHA A HARVEY DENT: UFC 229 McGREGOR HA VUELTO
Conor McGregor es una fiesta, un caleidoscopio, un Joker, y también un motivo de estudio sobre las artes marciales, la mercadotecnia, la industria de los deportes de combate, la estrategia militar, la manipulación psicológica o las leyes de la atracción y el pensamiento positivo de la new age. Los especialistas de estas áreas y otras más se divierten produciendo videos en la plataforma youtube con una serie de análisis sobre las conductas y la filosofía del peleador irlandés. A estas alturas llamarlo peleador, o artista marcial, se antoja un desacierto reductivo, por confirnarlo en una categoría a la que sobrepasa, hasta convertirse en un ícono de la autoconfianza, de la mentalidad macho alfa, un fenómeno social por sí solo. Su presencia también resalta el carácter de parafernalia y de circo, cuna de divas, que ha adquirido el negocio de los deportes de combate en los últimos tiempos, especialmente el UFC, con ganancias millonarias por pagos de evento.
La última aparición pública de Conor McGregor sucedió en la conferencia de prensa del 20 de septiembre para el esperado UFC 229, en el que peleará por el título con Khabib Nurmagomedov, el implacable luchador ruso, invicto en 26 peleas de MMA, que no ha perdido nunca ni un round, y se ha consolidado como dueño del cinturón en las 155 libras. Conor McGregor vuelve encabronado por haber sido despojado de sus dos títulos consecutivamente debido a la inactividad en el octágono desde fines del 2016.
La imagen del irlandés en esa épica y siniestra conferencia de prensa fue la de un Joker, no cualquier Jóker, más bien algo similar al que interpretó Heath Ledger en El Caballero de la Noche, aunque menos genial. El Jóker no está atado a una sola identidad, representa el caos, la ceguera de un caos que él controla perfectamente, y en su presencia se siente un inminente peligro que no se sabe bien por dónde puede reventar. También nos ha recordado a la versión más descarriada de Tony Montana, el Caracortada interpretado por Al Pacino, mezclado con algunos elementos de carisma psicodélico propios de Jim Morrison, el icónico solista de la banda The Doors. En suma, teatralidad, el montaje de un personaje y la lucha por dominar en el establecimiento de una línea narrativa.
Hasta entonces, la pregunta era cómo asumiría su papel Conor McGregor una vez que evitó salir a la luz y pronunciarse sobre su retorno desde hace tanto tiempo. Lo que hizo fue hacerse cargo de todo lo que se podía decir sobre él y el incidente con el bus. Pero lo más notorio fue la incomodidad de Conor en la conferencia de prensa, al menos por realizarse sin los fans, a puertas cerradas sólo para la prensa. Conor ha dejado claro desde su pelea con Nate Diaz su malestar por el tiempo que consume la promoción de sus peleas mientras la mayor parte del dinero se lo llevan los propietarios del UFC. Se ha revelado en desacuerdo fuertemente. A los peleadores sólo les pagan por entrar al octógono, por ello es que Conor creó "McGregor Promotions", además de la productora "The Mac Life", en la que comparte sus contenidos más primiciales y "reveladores", según sus propios términos. Desde que controla estos medios y se preserva de hacer muy escasa su presencia en los medios tradicionales, Conor ha podido también controlar la producción de la película llamada realidad, al punto de hacernos creer por unos momentos eternos que tenía realmente una chance de vencer en el cuadrilátero al invicto Floyd Mayweather. Pero no era así, nada de lo que anunció se cumplió y pocos le reclamaron que se hiciera cargo de sus ambiciosas afirmaciones. El tiempo pasó y ahora ha vuelto directo al escenario más esperado posible.
Frente a Khabib, Conor venía retrasado en la construcción de la línea de historia. Durante el último año Khabib utilizó fuertemente el internet para interpelar a Conor, burlarse, desafiar y hacerlo ver como un rey en decadencia, que no defiende su título y que comete el ridículo de creerse un gángster, pero que le tiene miedo y no se atreve a citarlo para una pelea sin cámaras ni atención de media ni amigos alrededor. El escenario es improbable, Khabib tardó un poco más en digerirlo. Mientras, Conor McGregor estuvo trabajando en el ataque a los puntos de apoyo de Khabib. Uno de esos puntos fue el financiamiento que recibía el gimnasio de Khabib de parte de un empresario ruso, al que según Conor, se puso detrás de las rejas por cargos de extorsión en su propio país. "Ahora ya no tienes el dinero", le decía McGregor al ruso mofándose, y continuaba, "y yo soy el último clavo que se pondrá en tu ataúd". Conor mostró que quiere llevar el nivel de la confrontación a una atmósfera de aire insoportable, sin ningún sentido de honor, que ahogue a Khabib, quien sólo ha sido parte de la pelea estelar en una ocasión antes. Conor tira todo el peso que puede en los hombros de Khabib, desea hacerlo sentir acorralado, incómodo, amenazado, seriamente, y sobre todo deshonrado. Conor afirma cada cosa que dice como si realmente lo creyera. "Traidor, rata, soplón, falso", le gritaba en la conferencia en diversas oportunidades. Pero Khabib entiende la naturaleza del mal, las formas que tiene de encarnarse, y se limita a seguir los preceptos de su religión musulmana.
El inglés de Khabib no goza de un rico vocabulario, pero puede ser contundente y preciso en sus observaciones; el ruso también domina el arte de cortar la ruta directo hacia el objetivo primario, atacar directo al oro, pero lo que lo diferencia de Conor McGregor es la paciencia, él tiene toda la paciencia del mundo, porque confía en que las cosas se desenrollan de manera inevitable hacia un final esperado una vez que se ha dado los pasos correctos. "Step by step". El irlandés en cambio se consume en ansiedad, vive de la velocidad y el movimiento. "The fight business: you go in, you get rich and you go out". No existe aquello de que McGregor ama este deporte. McGregor lo ve como un negocio, y considera muy importante que sea uno el que se retire del deporte, y no el deporte el que lo retire a uno. Es un cruel juego del dinero, en el que los peleadores ponen todo en la línea, sobre todo su salud y bienestar. Conor no tenía que volver, no logró el trato que deseaba con el UFC como socio, y no le hacía falta el dinero (es lo que asegura), pero ha vuelto, ¿por qué ha vuelto? Y volvió contra uno de los peores rivales, de los más peligrosos que se pueda crear. No cabe duda de que algo lo forzaba. Conor está encontrando la manera de aceptarlo y de convertirlo en algo beneficioso. Pero es un niño malcriado y caprochoso, Dana White lo trata con respeto, deferencia, casi con temor a alguna reacción de bravuconería. Le han concedido que su marca de whiskey sea uno de los patrocinadores de la pelea. Cada vez más lejos el UFC de representar algo positivo para la imagen global de las artes marciales.
Conor McGregor es muy provocativo para escuchar, te llena de energía cuando necesitas salir a trotar, cuando necesitas insuflarte de valor y de orgullo para lidiar con tus propias batallas y adversarios. Escuchándolo en sus viejas entrevistas descubro sus dos motivaciones declaradas: la pasión por el movimiento y por el dinero. "Movement and money". Movimiento corporal en todas sus formas, dominio de la mente sobre el movimiento y la expresión del cuerpo, está realmente fascinado por aquello. Esto se traduce en su estilo de pelea, variado, dinámico, cambiante, creativo, arronjado, estético, plástico. Sus entrenamientos en la playa, haciendo movimientos de lagarto, o esquivando golpes junto a Ido Portal, nos recuerdan un poco a las imágenes míticas de Rickson Gracie conectándose con el flujo multidimensional del mar. Al mismo tiempo, se descubre a sí mismo una y otra vez como una máquina para hacer dinero. Dana White lo idolatra por eso. Es perfecto para los movimientos grandes y osados que el UFC quiere hacer. No tienen otra mejor carta que él. Ronda Rousey era la única que podía hacer sombra, pero Conor le mandó una indirecta que consumió a Ronda el 2015 en la conferencia de prensa UFC go big: "veremos a fin de año quien tiene los números más grandes de la compañía". Ronda se fue directo después de ello hacia un trabajo que la exprimió en Australia con la atención mediática para ponerse en los hombros la responsabilidad de que se llenaran las taquillas. Ronda se hundió en el olvido después de ello. Conor aprendió lecciones de esa experiencia: cuando tu pierdes no pierde el UFC, sólo están contigo en caso de que ganes. La casa nunca pierde, la casa está con el que gane, casi siempre, salvo si se trata de campeones aburridos, que no representan los valores osados e hipermasculinos de la compañía, como era el caso del somnoliento Tyron Woodley. "El campeón debe hacer movimientos poderosos de pelea a pelea", declara Floyd Mayweather al recordar su carrera como campeón en cinco categorías de peso. McGregor ha estado haciendo eso, y aceptar la pelea con Khabib no hace nada más que mantenerlo en el centro de atención, por el riesgo que conlleva, tiene mucho más que perder.
Tememos algunos fans que se pueda dar una pelea accidentada, dura de ver, sangrienta, con lesiones o puntos de ruptura, pero sobretodo se teme por Conor, no tanto por Khabib. El ruso quiere cambiarle el rostro a McGregor. "By changing his face I can change his mentality too", declaró poco después de que se conociera que la pelea se realizaría. Si se trata de visualizar y de adelantar lo que ha de pasar, el ruso parece tenerlo más claro: I am gonna smash your boy. I am gonna make him humble. I am gonna ply with him after getting him tired. I am gonna talk to him and teach him respect". Es claro y conciso. Mientras que Conor ya no ha querido hacer las veces de Mistic Mac. Peleará lo que tome la pelea, pero cree que en el primer round puede acabarse noqueándolo. Sobre todo se concentró en hacerle saber al ruso que está listo para una larga noche, que no le teme en absoluto, que lo espera y está preparado.
No cabía duda de que se trataba de otro Conor McGregor. En estrategia militar cuentan que existe una gran diferencia cuando tu acechas a alguien y lo esperas pacientemente o lo persigues hasta acorralarlo, respecto de otra figura, que consiste en entrar en un territorio donde te esperan, donde el acechado eres tú y tu estrategia debe pasar por descifrar los posibles campos minados. Conor llegaba a esta pelea en esa segunda posición, pero de manera magistral tomó la delantera en iniciativa, se convirtió nuevamente en el cazador, a costa de asumirse como el tipo cuestionable moralmente de la película, una fuerza bruta e incontrolable. Nietzsche tendría algunas cosas que decir sobre este irlandés de película, que se reinventa y sabe retornar con una sorpresa siempre al siguiente nivel. Nadie se esperaba lo que hizo. Era un Conor menos elegante y menos afilado, tenía muchos frentes que cubrir, y la meta principal de su mensaje parecía ser más rudimentaria. Lo que dejó claro es que él controla la escena, es el dueño y señor, el que se comporta como el centro del cirrco. Y su mensaje fue girar lo ocurrido con el tema del ataque al bus; hizo aparecer a Khabib como un cobarde, y dejó en claro que no tenía armas cuando fue a afrontarlo. Esos sucesos afectaron el rendimiento de Khabib en la pelea por el título, pues aunque venció por decisión unánime, se lo vio un poco más desordenado, vulnerable en la pelea de pie y disperso. Conor quiere ponerlo en ese estado de mente, lo está controlando todo el proceso, y es mejor para él mientras más logre reducir la capacidad real de ejecución de Khabib.
Hay algo oscuro detrás de esta pelea, algo que no terminamos de saber, pero que se podía masticar en la atmósfera, incluso al ser testigo sólo por un video de youtube: se siente el aire de peligrosidad, como si se estuviera jugando en un nivel en el que ya no se puede jugar y el fuego puede quemar toda la casa. Conor McGregor se hace responsable por instalar un aire de animosidad muy elevado entre fans. Khabib juega claramente el rol del hombre sensato, del artista marcial que todavía cree en las reglas y en hacer las cosas por el camino correcto o noble, siendo un ejemplo para los jóvenes. Sin embargo su postura ha sido curiosamente demasiado condescendiente con las locuras de Conor. Él fue quien habló de un problema personal, que esto no era como cualquier otra pelea, que le daría a Conor el trato de ganster que se merecía, etc. Khabib dijo muchas cosas que se metieron en la cabeza de Conor, lo hizo sentir que podría haber confrontación física en cualquier momento. Pero llegado el día de la conferencia, el ruso mostró estar dispuesto dejar descansar los insultos previos, se mostró muy relacional y desconectado de la confrontación verbal, salvo en breves momentos. Khabib se me ha antojado ahora como el Fiscal Harvey Dent en El Caballero de la Noche, el que quiere ajusticiar al Jóker, pero termina siendo aniquilado y viendo cómo se rompen sus valores y se invierten hacia la noche más oscura. Conor es el Jóker. Conor sabe que en el UFC no son sus amigos, ni Dana White ni nadie, por ello no se muestra respetuoso en nada respecto de ese circo, y está peleando una batalla mucho más grande por ser parte del control en el negocio. Khabib ha sido el anzuelo que el UFC usó para establecer una pulseta de intereses y poder con McGregor. Por ahora no tiene todo lo que quiere, y el resultado de esta pelea debe llevarlo a ese siguiente paso en el que se siente lado a lado con los propietarios. No sabemos a dónde podría ir el UFC con una mente como la de McGregor llevando sus hilos; seguramente a un lugar disparatado, atrevido, inestable también, que se ponga cada vez más en la piel de los fans, pero también a una tierra desierta de decisiones no siempre defendibles. El hombre ha cortado los cables con la realidad cotidiana que todos estamos acostumbrados a ver y tomar como punto de partida. Hay un plan muy grande moviéndose por debajo de esta pelea, ya veremos qué pasa y cómo nos enteramos de los móviles y lo que se está discutiendo de fondo.
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Phrases:
Do something about it, yeah, you are doing nothing!
Here you have my location, what you are going to do?
I am gonna tap your head on the canvas
You litle fan boy bitch
Don´t ever come after the king
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