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viernes, 12 de enero de 2018

EL PADRINO RELECTURA




El Padrino (1969), la novela escrita por Mario Puzo, nos maravilló y no ha dejado de maravillar a varias generaciones desde su aparición. Después de haberla leído varias veces, después de haberla asimilado y dado vueltas por largo tiempo, nos hacemos una pregunta ociosa y tal vez divertida, pues deseamos entender mejor una cuestión: ¿Cuál fue el razonamiento que le permitió a Sollozo atreverse a ejecutar el gran ataque contra la Familia Corleone? Y relacionado a ello, ¿cuáles fueron los errores estratégicos de Vito Corleone al respecto?

Si hacemos un ejercicio, podría decirse que comienza por calibrar la real fuerza de los Corleone, y después de sopesar una serie de acontecimientos llega a la conclusión de que su fortaleza ha sido sobre-valorada por el resto de las Familias. Es decir, no se malentienda, le tiene muchísimo respeto a los Corleone, y no se metería así nomas con ninguno ellos,  pero dado que los necesita para iniciar sus operaciones con el tráfico de droga en América, se exige pensarlos y evaluarlos. Y cree descubrir que los Corleone están sobre-valorados principalmente gracias a que ellos mismos saben encubrir muy bien sus debilidades, son discretos por educación, no revelan nada que pueda perjudicarlos, ni siquiera se sospecha que puedan tener alguna división interna. Sin embargo, Sollozo necesita encontrar una grieta, y cree tenerla. Por lo pronto lo que sabe es que el Don, Vito Corleone, se está haciendo más viejo, que ha empezado a tener algunos descuidos, que se lo ve comprando fruta en el mercado de vez en cuando, y él se dice a sí mismo ¿por qué no enviar a un encargado para que cumpla esos sencillos menesteres? Pero el Don es un hombre de tradiciones, conserva algunas pequeñas manías, detalles que lo ligan a su pasado antes de que se convirtiera en alguien poderoso, y son estos detalles, después de todo, una especie de lazos que le aseguran mantenerse con los pies en la tierra: visitar a los viejos amigos, tocar las frutas, recorrer el antiguo vecindario. Vito es esencialmente un hombre sencillo, nada odiaría más que el deber de tener la mente ocupada todo el tiempo en el único objetivo de hacer más grande su imperio. En realidad le gusta ir por el barrio de vez en cuando, conversar aunque sea de manera muy breve con los viejos amigos que atienden sus negocios, tomar un helado con sus nietos, ese tipo de cosas. El Don desearía no tener que encerrarse en un fuerte militar los siete días de la semana, y más bien ser un ciudadano corriente y ordinario que puede pasar desapercibido en las calles al menos un par de horas. Pero sabe cuál es el precio que ha tenido que pagar con tal de lograr su objetivo central, que era asegurarse una buena vida para él y todos los miembros de su familia, que vivan con salud, dignidad y cierta holgura. El Don suspira por un instante, existe algo del hálito de la resignación en su rostro, al mismo tiempo no se reprocha nada, sale de su ilusión y vuelve a su trajín diario. Salir al mercado es una manera de estar en contacto con la gente y de no olvidar su procedencia, de alimentar su inocente ilusión, aunque sea por pequeños periodos de tiempo.

Sollozo pondera cada uno de estos detalles. El Don no es un sanguinario, no es un asesino por vocación, es un hombre de familia, riguroso, está todavía atado a ciertas creencias religiosas, es conservador y puritano, se está haciendo blando una vez que ha visto nacer a sus nietos, pero lo que lo convierte en peligroso es que se trata de un siciliano. Y un siciliano verdadero es, en cierto sentido, un personaje inalámbrico, aquel que está dispuesto a arriesgarlo todo cuando siente las llamas del fuego quemante y debe tomar una decisión impensable. Esto lo hace impredecible, peligroso. Nunca se sabe, el Don podría tener todavía algunos cartuchos en su repositorio. Por otra parte, es bien conocida la confianza que el Don le tiene a Tom Hagen, el germano-irlandés nombrado Consiglieri de la Familia; visto bien, Hagen es un hombre forjado con esfuerzo, un hombre recto y leal, que conoce de las condiciones duras de la vida, ¿pero es un hombre hecho para la guerra? ¿Podrá aconsejar al Don en trances de guerra? También se intuye que el Don ha de estar algo preocupado por no tener una figura clara de su predecesor. Sonny es demasiado impulsivo, temperamental, sanguinario cuando no necesita serlo, lo cual es signo de debilidad, mientras que Freddo es débil claramente, falto de carácter y de ambición, casi estúpido para algunos, aunque no se discuta su apariencia de hombre de buen corazón. 

Todo esto nos lo dice Mario Puzo a medida que avanza la novela, desde el primer capítulo, pero él no puede explicarnos qué es lo que nos está diciendo, no puede decirnos a dónde va. La modesta tarea de nosotros los lectores es comenzar a ver este asunto en forma de secuencias. La novela ha sido armada por secuencias y de una manera premeditada. Tal es así que el razonamiento de Sollozo se basa en todos los datos que Puzo nos va administrando al narrarnos quiénes eran Los Corleone. Todo se va hilando al mismo tiempo, somos partícipes en tiempo presente de lo que está a punto de suceder.

Un recurso admirable que se observa en el estilo de Puzo es su capacidad para sorprendernos. Y es porque nos prepara en las secuencias anteriores para esperar justamente lo contrario de lo que llega a suceder en secuencias posteriores. Nos engaña, juega con nosotros. Por ejemplo, la descripción cuidadosa que hace de las características y la mentalidad del Don, de su familia, de su organización, y la manera impecable y poderosa en que resuelve el asunto de John Fontane, su ahijado, genera una mística que distrae; luego convierte a un prepotente como Waltz en otro más de los seres atemorizados que ha torcido el brazo a la voluntad del Don. La acción que ordena el Don ante un idiota como Waltz, para persuadirlo de que coloque a Fontane en el rol principal de la película central del estudio, tiene ribetes que me impulsan a relacionarla con lo ocurrido el 9-11. Volveremos a ello. Por lo pronto no dejaremos de lado la cuestión de las secuencias y la sorpresa.

Decíamos que Puzo inicia la novela construyendo en el imaginario de los lectores la idea de que Don Corleone es el hombre más poderoso que existe, es temible, tanto así que ni siquiera le teme a la influencia de J. Edgar Hoover, el inclemente director del FBI. ¿Cómo es esto posible? ¿Puede suceder algo así en América? De modo que lo último que podemos imaginar es que le ocurra algo a este hombre tan poderoso. Pero justo antes de que tengamos demasiado tiempo para pensar, justo cuando estamos comenzando a familiarizarnos con los personajes, sucede el atentado orquestado por Sollozo. La ejecución de la idea que Sollozo tenía en mente es casi perfecta; su plan macabro concebido con aguda inteligencia psicológica y táctica, desnudó por completo los puntos de debilidad de la organización del Don, y para proceder en su ataque se encargó personalmente de contratar a los mejores hombres para ejecutar el plan en cada fase. Era importante no despertar sospechas, que no corrieran voces en los bajos fondos respecto de este reclutamiento. Sería un ataque simultáneo, en época de Navidad, cuando el común de los mortales está imbuido por ese espíritu de invitación a la paz, e inconscientemente todos han bajado un poco las defensas. El golpe de Sollozo deja perplejo a Fredo, que observa caído a su padre en la calle del mercado, con la espalda sangrante después de que le acertaran cinco o seis tiros en la espalda. El golpe nos deja perplejos también a los lectores, es el mismo efecto que Coppola logró producir en los espectadores al narrar la historia en el cine. Los sonidos aparatosos y estruendosos de esas armas disparando, el humo que sale de las pistolas, la tragedia impensada para un hombre invencible, y la música que acompaña llevándonos dos escalas más arriba en la pulsación de nuestros corazones, mientras Freddo se derrumba en llanto al lado del cuerpo sangrante de Don Corleone… Es un complot que funciona a la perfección. Así, uno de los grandes méritos de Puzo es saber narrar de una manera que el lector se entera de nuevas cosas y se sorprende junto a algunos de los personajes que en la historia sufren la misma reacción de sorpresa.

Pero esto no queda ahí para Sollozo. En otra parte de New York, a la salida de una tienda, dos hombres obligan a Hagen a subirse al carro con ellos. Puede observarse en estos acontecimientos que la Familia Corleone estaba completamente indefensa. No había esperado este ataque de ninguna manera, no había podido anticipar semejante acción temeraria tomada en contra de ellos. Una de las armas más temibles de los Corleone, lo recalca Puzo varias veces, es el sanguinario Lucca Brasi. Sollozo ya ha jugado sus cartas. Necesita cerrar el negocio, necesita la cooperación de los Corleone. No puede aceptar como respuesta ese “I would prefer not” a lo Bartleby que el Don le había hecho escuchar en su reunión previa. Para cerrar el negocio necesita conversar con un hombre que tenga la misma hambre que él, alguien que viva en los nuevos tiempos, no un líder desgastado y de la vieja escuela como el Don. El hombre que buscaba Sollozo era Sonny, el hijo mayor, alguien menos inteligente, evidentemente menos cuidadoso, pero con más deseos de hacer los negocios del futuro, y ciertamente el negocio de las drogas les traería muchos beneficios económicos. Lo que Sollozo no podía mencionar eran los problemas que venían con esa nueva bonanza, los problemas con políticos y autoridades, que eventualmente repercutirían en sus negocios. Don Corleone valoró muy bien sus opciones y los peligros, no pensaba arriesgar lo que había logrado, por tratar de conseguir más de lo que ya tenía, que es poder, por el simple objetivo de subir sus ganancias. Cuando el Don se había disgustado tanto con Sonny por intervenir imprudentemente en la conversación con Sollozo tenía una razón clara: le había mostrado a Sollozo que tal vez no todos estaban de acuerdo con el Don, que no perseguían las mismas cosas, pero que estaban maniatados por su jerarquía e incuestionable figura. De ese modo Sollozo entendió que no era el imperio Corleone el que se oponía a cooperarle, era solamente el Don. Esto lo conversa con Hagen cuando lo tiene capturado. A Lucca Brasi y al Don decide matarlos, pero a Hagen le dará otro trato, y consiste en ablandar su juicio, persuadirlo de que lo mejor que pueden hacer en adelante es cooperar con él. La misión de Hagen será convencer a los suyos de lo mismo. De entrada avisa y recalca que el Don ya ha sido asesinado, intenta así golpear a la confianza interna de Hagen, lo desmoraliza por unos instantes, lo afecta de mil pensamientos terribles en su cabeza, y luego se muestra persuasivo: es sólo negocios, él quiere la plata, quiere el poder que le dará el nuevo negocio. En realidad, lo que desea es reconfigurar el centro de poder en la escena de la Mafia italiana radicada en los Estados Unidos. En una nueva era, él, junto a los Tataglia hasta por ahí, y apoyado en Barzini, deberán dirigir el pulso de lo que pasa en esa ciudad y en el país, y después más allá. Es un hombre muy ambicioso Sollozo, y su inteligencia no pierde el paso. Comete un acto que puede desencadenar la guerra entre las Familias, pero al mismo tiempo toma la medida preventiva, que consiste en usar a Hagen como el conciliador. Seguramente, eso calcula, los Corleone junto con sus dos caporegimes Tessio y Clemenza, sentirán el bajón anímico, la reducción invaluable de sus fuerzas ante la partida del Don, y si le suman las dotes persuasivas de Hagen convencido de que lo mejor es quedarse con algo antes de que lo pierdan todo, puede pensarse en un escenario donde los Corleone den su brazo a torcer. El plan es casi perfecto. La fortaleza de la Familia del Don se había constituido en manera piramidal, pese a todos sus esfuerzos por descentralizar en cierta medida el poder. De modo que una vez salida de la figura su cabeza, toda la estructura tendría que conmoverse y sentirse algo perdida, quizá hasta desprotegida. Pero lo que Sollozo no había tomado en cuenta era la segunda línea de fuego de los Corleone. Santino, como lo llamaba su padre, junto a los caporegimes eran todavía una fuerza de temer, y Hagen sólo podía llevar sabiduría a esa fuerza. Sin embargo, el arma secreta, el personaje que más nos impacta, es Michael Corleone. Es un arma escondida cuando ni él mismo sabía que era un arma escondida. Los hechos lo revelan como tal. Si Michael no se hubiera plantado en tal manera contra el capitán Mac Cusley a la salida del hospital, Sollozo nunca hubiera tomado atención en él. Pero Sollozo oye muy bien lo que el capitán tiene para contarle de él, de modo que propone una reunión itinerante a los Corleone, y requiere que sea Michael el que oficie de representante, a solas, en compañía única del jefe de la policía, Mac Cusley.

  
Bastante de su pensamiento se revela cuando conversa y razona con el Consiglieri Tom Hagen una vez que lo ha secuestrado. Esa ocasión persuade a Tom de que ya no tienen el poder de antes, principalmente porque la mejor época del Don ya ha pasado. 



[continuará]

domingo, 7 de enero de 2018

REMINISCENCIAS: EL ABUELO Y YO





ESTELA DE RECUERDOS

Los niños así como dicen una cosa dicen otra. No les interesa detenerse mucho en los pormenores de las situaciones, especialmente si les hacen sentir mal. Son como un cántaro cristalino que necesita precipitarse cuando está medio lleno. Ellos viven para alimentar lo que los entusiasma, del resto se alejan y ya.

Una telenovela muy recordada de la niñez, pero sobretodo de la adolescencia, es El abuelo y yo, de Televisa. La seriedad de los temas que trataba El abuelo y yo es llamativa, eso lo pienso recién ahora que pude volver a ver algunos pasajes gracias a los videos que subieron muchos fans a YouTube. Y esto es llamativo, más aún cuando se suele recordar aquella telenovela como "infantil". Es que creemos tener muchos asuntos de la vida de adultos todavía vedados para nuestros niños, pero hoy más que nunca nos sorprendemos con todo lo que ya saben y comprenden desde tiernas edades. Esta verdad parecía tener en mente el equipo de Pedro Damián, el productor de la telenovela, pues supieron hilar una historia que combinaba los intereses de los menores con las complejidades del mundo adulto cortando esa atmósfera transversalmente. Fue una de esas telenovelas que cautivó a personas de diferentes edades. A mí me impactó cuando tenia 14 o 15 años, mi abuela Viqui fue la única en mi familia que la llegó a ver también.

La telenovela se empezó a transmitir el 6 de enero de 1992 y duró hasta el 26 de junio del mismo año. La segunda vez que fue transmitida en Bolivia fue en 1995, gracias a la red ATB, durante el segundo semestre. Fue en esa segunda oportunidad que recién la vi con toda la magia y tragedia que narra su historia. Su historia trata por lo general de evitar el ángulo predecible o cursi, está llena de giros y golpes bastante duros para sus personajes, y siempre te guarda una sorpresa ligada a la aventura o a lo inesperado. A veces la recuerdo como si fuera un entrañable libro que leí en la adolescencia. Nos entregó de sopetón la magia de una relación entre dos niños-adolescentes, Daniel y Alejandra, como casi cualquier persona soñaría poder recordar de su niñez. A veces las historias mágicas nos ayudan a rellenar con vivencias de segunda mano las cosas que nosotros no vivimos. Por eso debemos ser tan aficionados a leer novelas, ver películas, o enfrascarnos en una telenovela durante meses y meses.

Para los que nacimos en los 80, será muy común recordar la experiencia de haber seguido ciertas telenovelas en el hogar, pues las pasaban en horarios estelares y se convertían en un espacio para compartir con la familia. No existía en nuestro tiempo el internet ni la televisión por cable, ni el DVD o Blueray; adquirir una película en VHS era mucho menos accesible que lo que sucede hoy con los dvds. Es así que con mi hermana Susy acabé siguiendo con disciplina novelas como Muchachitas, Baila conmigo, Volver a empezar y Lazos de amor, novelas que fueron marcando nuestra adolescencia y juventud. Mi mamá veía todas las novelas de Daniela Romo, de Lucía Méndez, o las del villano Federico Cantún, como una titulada Imperio de cristal. Recuerdo también que en mi casa fueron un éxito otras telenovelas como Morelia, Alondra, La Dueña y María la del barrio. 

Sin embargo, El abuelo y yo fue una experiencia muy profunda de internarse en las peripecias de los personajes. Cuando leo los comentarios que ponen miles de youtubers en los videos de la novela que están en la red, me doy cuenta que fuimos muchos los que experimentamos una sensación muy parecida en diferentes partes del mundo. Marcó generaciones de una manera irrepetible. ¿Qué era pues aquello tan especial? A mí me encantó que nos creara una universo tan cálido y entretenido en la vida de sus personajes en la ciudad, ya uno se sentía en una atmósfera entrañable, siguiendo la vida de Daniel (Gael García Bernal), el niño de la calle que sobrevive con su perro, y que ha sido desalojado de su hogar junto con otras familias pobres de un vecindario, y que finalmente se gana la simpatía de Joaquín Rivera, el único vecino que se resistió de ser expulsado del lugar y mantuvo su casa. La historia nos muestra que la desdicha y las situaciones duras no se limitan a los pobres. Por ello conocemos el otro mundo de la niña rica que tiene todos los gustos a mano, es Alejandra (Ludwika Paleta), que se confronta a las maldades de su compañera de curso la Yoya, pero que sufre por todo ante la frágil situación de sus padres en conflicto, lo cual afecta en el humor de ambos. Alejandra y Daniel son dos muchachos que se encuentran en un momento de abandono en sus vidas, y en el que ansían con todo el corazón sentirse queridos y aceptados. En el capítulo 9 ellos se consagran su unión con un inocente beso y un abrazo tan profundo como el bosque.

  Capítulo 9 

La novela bien podría haberse llamado Daniel y Alejandra, pero probablemente le habría faltado algo. Por eso el abuelo introduce el otro plano, que es el de los problemas reales y a veces ridículos de la vida adulta en esta sociedad muchas veces insensible e interesada, corroída por la ambición desmedida. El abuelo es el plano de la vida adulta, la pobreza, el perdón, la rigidez de los valores de la sociedad y el castigo moral; también representa al artista, el mundo del arte y la honradez sencilla. El abuelo era un concertista de mucho éxito, eximio intérprete en el piano. Un accidente grave le cambia la vida, dejando herida su pierna derecha. Expulsa de su hogar a Isabel, su joven hija, al enterarse de que estaba embarazada, y con ello se procura una vida posterior de angustia, remordimiento y soledad. Nunca la vuelve a ver. Se convierte en un gruñón y ermitaño, sólo abierto a escuchar a un abogado de mala calaña, el licenciado Fonseca, sin darse cuenta de las verdaderas intenciones de ese sujeto. Todo cambia cuando conoce a Daniel y lo deja ingresar en su mundo. Sofía, la niñera de Alejandra, dice algo memorable en los capítulos finales: "yo nunca había conocido a dos personas que se necesiten tanto, como Daniel y su abuelo". Eso era lo que representaban el uno para el otro, la esperanza final, la diferencia entre una vida de oscuridad y una vida reinventada, una segunda oportunidad para ser felices, verdaderamente felices.

Volviendo a lo que me encantó de la novela, lo más sensacional fue la rebeldía y a la vez la unión que transmite. Cuando parecía que ya nos habíamos puesto cómodos en el mundo que evoca en esos barrios, en esas casas, en el colegio de Alejandra o la carnicería donde trabaja con Daniel, de repente cambia todo a una atmósfera de claustro, cuando Daniel es llevado al orfanato y Don Joaquín el abuelo se recluye voluntariamente en un asilo de ancianos. Los lugares de encierro de los que habla Foucault, los restos de la sociedad disciplinaria, nos los muestra todos El abuelo y yo. Al mismo tiempo, la situación de crisis en el hogar de Alejandra llega a un punto álgido. Algo debe ocurrir para que todo se reordene. Y es entonces cuando llega la parte más llena de aventura, la fuga, la serie de fugas, en un globo aerostático.



LA PINTURA ABUELO Y YO

Cuadro 1. El abuelo y yo es un cuadro de pintura. Un niño con su polera celeste y blanca, acompañado de su perro con un mameluco, apostados en el rincón de un cuarto pequeño abigarrado de muchos objetos antiguos, mientras un señor mayor está sentado en un sillón con su bastón apoyado al lado derecho. Goteras en el techo y las paredes algo oscuras, con cuadros malogrados en las paredes.

Cuadro 2. Un niño que se ha quedado solo con la mitad de su corazón mientras sostiene a un cachorro de su perro Anselmo, y se aleja de nuestra vista lentamente con su abuelo acompañándolo a paso lento y filosófico. El paso filosófico se utiliza precisamente en estas ocasiones de urgencia íntima en el mundo interior, son el mecanismo de defensa del cuerpo.

Cuadro 3. El globo elevándose en una noche esplendorosa, llena de fuegos artificiales, simbolizando un momento en el que ha triunfado el espíritu humano que no se quiebra. Dos niños y un anciano entusiasta se elevan en ese globo despidiéndose de un pueblo en el que han apreciado su historia de firmeza, de defender su derecho a estar juntos, aunque los mecanismos de la sociedad quieran separarlos.




EL FINAL

En el capítulo final escuché la línea más filosófica que pueda recordar:

- Abuelo. qué es el amor -pregunta Daniel.
A: Un instante.






Enlaces relacionados:
Gael García Bernal recuerda a Alendra. 




CONSTRUYENDO SUMERGENCIAS (II)


el placer último está dirigido al que gusta de leer. en última instancia hacemos esto como un ejercicio de relojería que aporta un gran placer: narrar las peripecias de las ideas que llegaron a este libro. SUMERGENCIAS es un libro de filiaciones con toda claridad. todo buen lector ha experimentado que la lectura es en realidad una enredadera, pues un autor, si se disfruta, te dispara hacia otras nuevas lecturas inéditas. lo que hacen los buenos libros es avivar la búsqueda que nos corresponde a cada uno de nosotros. por eso los lectores partimos en busca del nuevo libro, de la canción que nos lleva ahí, o incluso releemos con diligencia única el libro que requiere nuestra investigación.

sumergencias es un libro que nace profundamente influido por la sensación de Bartleby, ese personaje subterráneo. de Bartleby pasé a entenderme con Spinoza, y después con Bob Dylan. había algo muy rico ahí. también SUMERGENCIAS es hija de la hilera de escritores contraculturales que admiro, desde Henry Miller, pasando por los beatniks, hasta Bukowski, incluyendo ahí a Casanova, Rimbaud, kAZANTZAKIS, Stefan Zweig, entre otros. esa universidad portátil que llevo conmigo es lo que me configura muchas búsquedas.



el método de trabajo de michel onfray, en los videos donde muestra cómo configuró su contra-historia de la filosofía, me resultan sorprendentes (su manera de organizar sus apuntes interminables). desde que vine a santa cruz de la sierra e inicié mi nuevo camino de búsquedas, la plataforma youtube se constituyó en algo central en mi vida. osho, gracie jiu jitsu, mma, boxing, literatura entrevistas, fútbol de europa, son algunos de mis constantes asideros. fue ahí también donde rescaté conferencias raras de Krishnamurti, por ejemplo. todo lo que leemos se complementa de una manera maravillosa hoy en día gracias a youtube.

lunes, 1 de enero de 2018

CONSTRUYENDO SUMERGENCIAS (I)




la vida de todos se desarrolla en diversas líneas, muchas de ellas no son apercibidas por diferentes razones. a veces un diario ayuda a ordenar las sensaciones. mi vida se desenvuelve fuera de radar en muchos sentidos. aunque en la superficie cumpla esa frase que decía Kierkiegaard, "nada más que un burgués". las actitudes tienen mucho que decir de las personas. no puedo a veces ocultar mi sentido de rebeldía. una vez que las leyes del Bushido han influido en tu vida, entiendes lo que es vivir por un código, según unos valores que no te endurecen, porque no son raíces ni arbóreos, pero es que van contigo, como hileras aéreas. la cultura es aérea, subraya Sloterdijk, y con ese enunciado giró mi mundo, porque venía a alimentar la línea de trabajo que me propuse. 

esto fue hace exactamente tres navidades, fines del 2014. descubrí, o más bien, le di vida a un nuevo concepto de sumergencia. la atmósfera de la nostalgia, de la neblina mística de los recuerdos en la vida, y la niñez, también de la familia añorada, todo ello empujaba a una sensación omnipresente. la soledad es algo muy preciado para mí. no puedo mentir, necesito la compañía como todos, pero no todo el tiempo. la diferencia es que me deshilacho por dentro cuando no puedo disponer de mi espacio mi tiempo y mis cosas para entregarme al solo acto de componer, reunir, buscar, escribir, lo que sea que llevo en mi búsqueda, para volverlo mi nuevo trabajo. el caso es que llegué a comprender el fenómeno de la sumergencia. el episodio de Arquímedes en la bañera fue fundamental para terminar de entenderlo. también pude esa misma época, lluviosa, hermosa en Santa Cruz, descubrir el concepto de conexiones inalámbricas subterráneas. 

no puedo mantener el mismo respeto por mí mismo si no entrego este libro terminado a los demás este año. tengo mis lectores, por supuesto. los que yo conozco tal vez no pasen de veinte, pero se que hay otros que me leen sin que yo sepa casi nada de ellos, sólo por algún raquítico contacto por facebook. 




volvamos a las conexiones inalámbricas subterráneas. esto es algo que no sabía cuando escribí mi primer libro Pensamiento inalámbrico (2013). las conexiones inalámbricas suceden por debajo, mientras estamos alimentando el cuerpo. por eso es importante leer de aquí y de allá, las lecturas salteadas que llama Piglia. mi cerebro funciona como un gran pulpo que se expande por lianas a los lados y avanza tomando muchas referencias de diversa procedencia. no siempre es fácil para todos. pero lo que espero es brindar una experiencia rica, estimulante, interesante, con diferentes posibilidades desde donde el lector pueda relacionarse y seguir. siempre he pensado que lo que no entiendes al leer un autor, lo debes dejar y pasar a lo siguiente. las cosas se entienden la mayoría de las veces de manera retroactiva, necesitamos dejar que las palabras y las ideas se asienten, que maduren en nosotros. sobre el arte contemporáneo, Enrique Vila Matas dice que el no entender habilita un espacio muy rico para la imaginación. es decir, ¿qué puedes hacer si no tienes la teoría previa que te pone en posición de aprovechar una obra de arte de punta? el arte contemporáneo es exigente en ese sentido, te pide que conozcas un poco de lo que se hace, de lo que se hizo, está lleno de guiños y referencias de hipercampo, a veces son una especie de palimpsestos visuales. pero en cambio Enrique utiliza su imaginación, que ya de por sí es muy suelta, para hacer algo con esas obras que lo conmocionan, le activan la curiosidad. tienes que ser un poco investigador con ciertas obras de arte contemporáneo que sí que son interesantes. la pregunta es cómo activar ese emprendimiento del expectador. Kassel invita a la lógica es una ventana hacia ello. 






siguiendo con las conexiones inalámbricas subterráneas, les mostraré en qué momento sucedió. mi segundo cuaderno de anotaciones indica que fue el 26 de diciembre, antes de las 9:00 am, que llegué a esta noción. lo recuerdo como si fuera recién, habíamos desayunado con mis padres y la mañana era nublada, contenida, perfecta. la atmósfera del departamento estaba construida para escribir. esta frase había sido un disparador clave.
"you will be alone with the gods, 
and the nights will flame with fire"

la extraje de un poema de Bukowski, ROLL DE DICE. if you are going to try, go all the way. otherwise, don´t even start... 
la imagen de estar sólo en la noche acompañado de tus dioses ocultos, es la imagen que tengo del placer de escribir, de la compañía imperceptible, a la vista de otros, que te procura el escribir. es otro mundo con su propia música y sus piñatas y sus formas. cada uno es una ficción de su propio país. Jesús Urzagasti dice algo parecido en El país del silencio, su obra mística, insondable, infinita. 
"Y así me manejé en la multitud, solo, en la mera compañía de mis dioses ocultos". (p.173).

así pues, llegué al concepto de conexiones inalámbricas subterráneas. me servía para estudiar los componentes del pensamiento, en su relación con la escritura y la lectura de la filosofía, de la literatura y las artes. este fue el disparador final que le dio vida: "la voz de algunos seres emerge de una profundidad que en ocasiones nos resulta familiar, como un espacio muy querido que se lleva portátil". el mundo de nuestras lecturas se hilvana en lo profundo, pareciera decirnos. la lectura incentiva para mí la figura de lo subterráneo. es lo que se queda con nosotros. Mientras, arriba, en lo aéreo, lo que hacemos es captar los datos, leemos de aquí y de allá, y escuchamos a otros, vemos películas, conocemos historias. las captaciones son aéreas, se producen por antena, pero las conexiones son inalámbricas. esto enfatiza en el hecho de que lo que se conecta toma su tiempo, va más allá de lo que uno quiere, es una resonancia entre fichas, casi sonora, que hace que se unan magnéticamente ciertas ideas, ciertas frases y pensamientos que ya son parte de nuestro bagaje. 


así pues, no hubiera llegado a esta comprensión si no hubiera visto también una película muy bella en diciembre del 2014 sobre surfistas. Se llamaba "En busca de un sueño", la historía verídica de un joven surfeador admirable  y de cómo conoce a un hombre maduro que le enseña todo lo necesario. Es su profesor quien comienza hablando en voz off:
"we all come from the sea
but we not all of the sea
those of us who are
sons of the shore
must return to it
again and again". 

encontraba ahí la idea de unos seres que viven zambullidos, pero también de otros que viven zambulléndose, para encontrarse con algo que los trasciende. así surgió este pensamiento que anoté en mis blogs:
"el pensamiento inalámbrico se aplica tanto para lo alto como para lo bajo.
tanto para el espacio aéreo como para las rutas submarinas o subterráneas. 
las olas son manifestaciones variables en intensidad que provienen del abismo (del océano).
cuando te posas en una ola tocas de algún modo un retazo del abismo.
No se puede escribir todo el tiempo de la misma manera,
así como las olas buenas aparecen sólo por temporadas."


Las conexiones inalámbricas subterráneas tenían pues. como noción, varias zonas de crecimiento y proveniencia. se refieren al mundo que nos subyace y que se enriquece por el proceso del conocimiento. lo más recóndito es lo que llamamos sabiduría. mientras más afuera en la línea del horizonte más superficial y pasajero es lo que sabemos. somos todos nosotros seres con abismos, andamos con nuestros precipicios a cuestas. la frase "conexiones subterráneas" la usa ya Gilles Deleuze en una de sus entrevistas en Conversaciones, la que habla de la filosofía. encontrarla fue maravilloso porque me permitía descomponer el proceso de pensar en dos momentos: uno aéreo y otro subterráneo. el subterráneo se habilita por medio de la escritura. muchos escritores nos han hablado de él, no es casualidad, existe una especie de comprensión compartida a la que se puede llegar con las grandes mentes de esos escritores que admiramos. podrían ser músicos, cineastas, artistas visuales, escénicos, danzarines, y más. es la esfera subterránea creativa. yo me atengo a hablar de la escritura por mi proceso inicial a través del emblemático caso de Bartleby. 
en cuanto a lo aéreo, hay una frase de Bob Dylan que terminó de permitirme comprender de qué venía: 
"llaves en el viento para que mi mente huya".
esa es la captación aérea, definida por tu radar. (todo lo que uno puede decir es cuanto ha llegado a percibir de las cosas". 
entre Bob Dylan, Bartleby, y Spinoza, encuentro esta línea de furia, esta conexión innombrable y extemporánea, la constelación de la que nos habla Deleuze en su proceder con la historia de la filosofía. yo no reúno a filósofos, sino que hago un ejercicio específico de reunir a Spinoza, Bartleby el escribiente y Bob Dylan. entre los tres me hablan de un lugar de rebeldía pero con mucha modestia, con las armas del artista, completamente vulnerable frente a la aplanadora del poder. Bob Dylan sobrevive, pero no es la persona de la que hablo, es la figura de los 60 y 70. Los tres hablan muy fuerte, los tres nos gritan desde otro plano de la existencia. 


"yo no tengo necesidad de retornar a ningún lado, porque nunca salí del ámbito que me pertenece, ni en los sueños ni en la realidad. que mi país es el mayor escenario de la soledad para seres como yo, es una evidencia que nunca perdí de vista: de entrada y con hombría reconocí que el mundo era de este y no de otro modo, y con el talante del bromista que oculta su tristeza dije paciencia y buen humor. [...] De hecho, comparto el mundo con todo el mundo, pero no me hace ninguna simpatía por las caras convicciones del hombre moderno". ( p. 173).
leo los textos que he escrito y veo que puedo dinamizarlos y entretejerlos más. me gustaría que salga un libro corto, libro de bolsillo, sobre esta mirada en torno a ellos. me sirve para explicar mi manera de leer, que consiste en explicar algo utilizando la lectura de otro, que me alumbra algo impensado por afinidades que yo percibo. 

"It takes one to know one" 
 hay que ser libre para amar a los seres libres. me fascina posarme y explicar esa otra vena que está presente en lo que otros escribieron para ver si puedo alumbrarla, porque creo en el procedimiento que Henry Miller lleva a la cima cuando escribe sobre Rimbaud. este otro mundo en el que se está. Osho dice: estar en el mundo pero no ser del mundo. el estar siendo de los indigenas, quizá podría identificarse aquí. Bukowski coloreó mi mundo con esta imagen para siempre:


"Francamente, estaba horrorizado de la vida, de todo lo que un hombre tenía que hacer sólo para poder dormir y vestirse. así que me quedaba en la cama y bebía. mientras bebías, el mundo seguía allí afuera, por el momento no te tenía agarrado de la garganta".

Estar por fuera de un lugar donde el mundo te agarra de la garganta. descubrir ese lugar, que con el tiempo llamé como otro concepto que descubrí: "fuera de radar". el problema al que remite está en consonancia. Bob Dylan y spinoza y bartleby inauguran un espacio así entre los tres. los tres son desesperantes a su manera, también algo modestos, nadie los elegiría como imponentes, dotados, o algo así. son pequeños, son expulsados, no hay lugar para ellos en un momento determinado. 


martes, 31 de octubre de 2017

LAS OTRAS VIDAS DEL OBJETO EN EL ARTE



Sobre una exposición artística que se exhibió en el Centro de la Cultura Plurinacional.




En el mes de agosto se exhibió en el Centro de la Cultura Plurinacional una muestra compuesta por obras de 19 reconocidos artistas bolivianos, que cuestionaba las definiciones tradicionales del arte, o al menos invitaba a buscarle nuevos sentidos. ¿Será el espectador quien define lo que es arte, o es el sistema institucional museal quien lo impone? ¿O serán más bien los artistas quienes con su firma avalúan lo que debe ser considerado como tal? La exposición se tituló “El objeto”, y fue el resultado de un trabajo conjunto entre el Centro de la Cultura Plurinacional (CCP) y el Museo Nacional de Arte (MNA), ambos repositorios dependientes de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.


La experiencia
Al entrar a una de las salas, el espectador se encontrará con una serie de objetos comunes, objetos de la vida cotidiana, en ocasiones compuestos de dos objetos ordinarios, como ser un juego de botas impermeables sobre una pila de ladrillos, o dos juegos de plátanos ennegrecidos colgados en la pared lado a lado, acompañados de un sugestivo título que evoca a la caja toráxica del ser humano, obra firmada por Andrés Bedoya. Muy cerca de ahí se verá un pesado y elegante sillón de madera, del escultor Marcelo Callaú, emergiendo de un montón de arena para irrumpir en el espacio pulcro de la sala. En otro rincón se podrá apreciar dentro de una caja de vidrio un cuchillo que lleva incrustado en la punta un pequeño candado, común y corriente, obra de Douglas Rodrigo Rada. Y así continuará el recorrido con obras de Ramiro Garavito, Sandra de Berduccy, Roberto Valcárcel, Anuar Elías, sólo para citar a algunos de los 19 artistas que conforman esta muestra, todos ellos ya reconocidos en el país.

Antecedente
Para encontrar un sustento para esta exposición dentro de la historia del arte, los curadores de la muestra –Andrea Hinojosa (CCP) y Juan Fabbri (CCP)–, nos remontan a la primera década del siglo XX, cuando Marcel Duchamp, en el año 1915, expuso en el Museo de Nueva York su obra “La fuente”, el famoso urinario, que firmó como R. Mutt. Esta acción le permitió a Duchamp inesperadamente instalar en el mundo del arte su definición de “readymade”, que designa a objetos manufacturados que se producen masivamente, y que son tomados para ser expuestos en un espacio que invita a la contemplación estética.  
La operación de Duchamp de relocalizar objetos comunes servía, aparentemente, para hacer notar que cualquier objeto puede ser considerado artístico si tan solo es exhibido como tal dentro de un museo. No obstante ello, su propuesta era más subversiva aún. Recordemos su obra “In Advance of the Broken Arm”, 1964 (cuarta versión después de la pérdida del original en 1915). Este sugestivo título, que significa “En avance de un brazo roto”, sirvió para nombrar de una manera absurda a una pala de recoger nieve que se ha expuesto en Museos de la talla del MoMA. No se llega a entender la crítica en la exposición de este objeto si no se comprende antes que se expuso en el contexto de la Primera Guerra Mundial, con toda su conmoción, en especial en Europa; además, forma parte del surgimiento del movimiento dadaísta, al cual Duchamp fue siempre asimilado, incluso contra su voluntad. “Dadá” es una palabra sin sentido, que los artistas que conformaron este movimiento utilizaban para designar lo absurdo que se había tornado ese mundo con el que no querían tener nada que ver; Europa ardía en llamas y ellos actuaban en reacción de repudio, buscando por diversos procedimientos, como en los inicios del collage, desorganizar la manera de registrar y experimentar la realidad. 



En este sentido, más allá del cuestionamiento respecto de lo que significa ser artista, y de los modos en que algo se define como obra de arte, Duchamp motivó a sus contemporáneos a romper ataduras con las formas convencionales de apreciar las cosas del mundo. Rompiendo con el arte impresionista, Duchamp reivindicó obras que no se definieran solamente por criterios visuales, o lo que él llamaba obras “retinales”, sino que se apreciara mucho más el sentido conceptual de la obra, y que hiciera esmerar al espectador a encontrar algo en ella más allá de su impresión visual.  Esto significaba romper con los patrones acostumbrados y las cualidades con las que se asociaba a lo artístico (belleza, composición, simetría...).

Impresiones
El artista paceño Roberto Valcárcel, que expone en esta muestra la obra “Pompeya, 2016”, señala que la visita a una exposición artística debería ser una experiencia que le permita al espectador modificar su manera de percibir el mundo, y que una obra sólo funciona como arte en tanto que sirve como “abridor de ojos”. Es por ello que, para definirla como arte, no interesaría si la obra expuesta es una escultura que tomó tres décadas de trabajo, o es una pintura esmeradamente lograda, o es simplemente una rueda de bicicleta unida a una silla de madera, con tal de que cumpla el requisito de que verla sirva para alterar la manera de percibir algo en la vida, en la existencia sencilla e inmediata que respiramos cotidianamente.

Otra característica de estos objetos, expuestos como “ready-mades”, es que en la acción de ser expuestos, han sido desprovistos de su utilidad, la misma que le daba sentido a su existencia. Así se verá en la obra de Ramiro Garavito “Coca y motosierra” (2014), en coherencia con lo que hacía notar Jean Paul Sartre en su época existencialista en El ser y la nada, acerca de los artefactos creados por el hombre, donde la idea precede a la creación del objeto, y esa idea es su funcionalidad: la idea de cortar papeles da lugar a la invención de la tijera. La esencia de la tijera es que sirva para cortar papeles. Pero si, como dice Sartre, se confecciona una tijera utilizando fideos, se ha roto con la idea, pues ya no sirve para cortar, convirtiéndolo en un absurdo.

Son este tipo de objetos modificados, que alteran la propiedad utilitaria de los objetos, los que han sido reunidos en esta muestra titulada curada por el MNA y el CCP, titulada “El objeto”. La muestra vuelve a los “ready-mades”, pero la relocaliza en el tiempo actual, quizá ya no tanto para invitar a ver lo absurdo de los tiempos actuales en que vivimos, sino para generar procesos de cuestionamiento y de reflexión a partir de objetos que encontramos en la realidad cotidiana de nuestro país.

Finalmente, cabe tomar atención de una potestad que tiene ganada el artista para sí, y que consiste en la capacidad de nombrar y significar, muchas veces de manera poética. No puede pasar desapercibido este elemento en la obra de Anuar Elías, un Cubo de Rubik con los colores de la Whipala, que titula “El mecanismo de las invenciones”. Y más notoriamente aún, el título de la obra de Iván Cáceres, “Una forma de concretar algo que nunca existió se hace infinito como el grito redondo del ser redondo”, (2014), que reúne estructuras metálicas con llantas y chiwiñas. Existe la opinión de que el título es una exterioridad de acompañamiento a la obra, algo prescindible, sin embargo, en el caso de la exposición “El objeto”, tal vez el espectador encuentre curiosa la manera en que muchas de ellas hallan un sentido muy diferente en el momento en el que se lee su título.  




CONVERSATORIO: DESVELANDO LA AMAZONÍA



CONVERSATORIO
DESVELANDO LA AMAZONÍA
Instalación “Sangre blanca de la selva”


Evento: Espacio de reflexión y debate artístico
Lugar: Centro de la Cultura Plurinacional
Fecha: 27/06/2017
Horas: 19:00
Sala: Chiquitana

Invitados ESPECIALES:
·         Raquel Schwartz, Directora Galería KIOSKO.
·         José Baudoin, Centro Eco-Pedagógico del Centro Simón I. Patiño.
·         Ramiro Zenteno, Secretario Educación Cultura y Descolonización CPESC.

Con la participación del artista Ernesto Azcuy.

Puedes escuchar la grabación del conversatorio pinchando el siguiente enlace: Desvelando la amazonía


Descripción:
Temáticas
Parte I: Contexto
  • Diferencias de significado entre las nociones de territorio y tierra en los pueblos de la Amazonía.
  • La sabiduría de los pueblos indígenas en su adaptación a la vida en la Amazonía.
  • Situación de los recursos naturales de la Amazonía.

Parte II: El proceso creativo de la obra
Ernesto Azcuy con el micrófono
·         Conversación con el artista Ernesto Azcuy. 
 Ernesto postuló la idea de que el artista puede generar transformaciones en la realidad social con la movilidad de su obra. Fue una idea en la que discrepó con Raquel Schwartz, Directora de Kiosko Galería, quien dijo más bien darle poco poder de impacto a la obra del artista  a nivel transformación social. 




DE LA EXPOSICIÓN:
La exposición fue organizada de manera conjunta entre el Centro de la Cultura Plurinacional (Santa Cruz) y el Museo Nacional de Arte (La Paz), ambos repositorios de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. 
En esta muestra el artista se propuso hacer una reconstrucción de partes de la memoria amazónica, a través del uso sensitivo de texturas desafiantes en los lienzos digitalizados, combinando variadas fuentes y técnicas. Azcuy invita a observar y reflexionar sobre las imágenes históricas cargadas de sentido político, ético y estético. Al mismo tiempo, promueve el análisis de esas imágenes como testimonios de la colonización en la Amazonia, considerándolos reflejos que hieren y que recupera para evitar el olvido.
Se evocan los procesos de colonización y las expediciones, primero por el oro y los minerales preciosos, después por el caucho y la castaña, y probablemente hoy por petróleo, gas natural, madera o la construcción de hidroeléctricas y carreteras.
En suma, se trata de una exploración crítica e imaginativa de la Amazonia. El antropólogo Álvaro Díez Astete describe a la muestra de esta manera:
“El mundo amazónico es retratado en esta obra sin racionalismos, con alta poesía, donde se muestran los rastros de la humillación y la ofensa, que la selva sufrió en el siglo XIX, cuando fue brutalmente invadida, asechada y macheteada: Durante décadas los depredadores mezclaron la sangre blanca de la amazonia -el látex- con la sangre roja de los indígenas, para formar las “bolachas” que les enriquecía. El horror genocida de la codicia arrasó a bala e incendió las aldeas de decenas de pueblos de cazadores-recolectores-agricultores estacionales, asesinando miles de indígenas”.

 POSTALES DE LA MUESTRA:






El equipo del CCP que montó la muestra.




Participación del público invitado en la instalación en la Bóveda

 PÁGINAS RELACIONADAS:

Noticias de la exposición en El Deber

ERNESTO AZCUY TRAE SU EXPOSICIÓN "SANGRE BLANCA DE LA SELVA"

miércoles, 22 de marzo de 2017

ENRIQUE VILA MATAS, DIFERENCIA Y REPETICIÓN

Introducción
No existe material suficiente para completar una biografía satisfactoria del escritor catalán Enrique Vila-Matas. A lo mucho, lo que alcanzamos a imaginar, por la textura de los personajes en los que habla en primera persona, es un ser meditativo, experto en fugas, que ve literatura en todo y que goza con la mutabilidad de las identidades. Se ha dicho que hace “metaliteratura”, “autoficción”, pero él se declara inocente de ambos dictámenes. Su forma irreverente de trabajar con las citas es el asunto más controvertido de su obra. En este artículo me limitaré a sugerir que los procedimientos que usa Vila-Matas, siguen un trayecto paralelo con los que utilizó el filósofo francés Gilles Deleuze (1925-14995) al interior de la historia de la filosofía.

Contexto
Enrique Vila-Matas es un autor poco comentado en nuestro país, pero su obra heterodoxa guarda múltiples afinidades con más de un autor boliviano, entre ellos con nuestro querido narrador Jesús Urzagasti (1940-2013), especialmente respecto del género híbrido de novela ensayística o ensayo novelado, que constituye En el país del silencio. (¿Y acaso Tirinea no es un doblez de las meditaciones metafísicas de Descartes, pero con otro final más feliz?)
Antes de entrar en materia, habrá que contextualizar. Vila-Matas nació en Barcelona-España, ronda los 68 años, es uno de esos escritores que te devuelve la confianza en la escritura y en la ficción cuando más lo necesitas. Sin duda, es uno de los autores más traviesos e inclasificables del panorama mundial. Destacan en su producción Historia abreviada de la literatura portátil, Bartleby y compañía, El mal de Montano, Doctor Pasavento, Kassel no invita a la lógica, entre otros. Recientemente este año, bajo el sello de Seix-Barral, presentó su última travesura: Mac y su contratiempo.

En esta última incursión, el autor catalán saluda explícitamente a Gilles Deleuze por su libro Diferencia y repetición (1968). Lo mencionó en varias ocasiones, como en este extracto de una entrevista para El País de Madrid:

“[…] el protagonista quiere producir el efecto de una novela póstuma incompleta, para apuntarse a la moda de estas novelas. Al mismo tiempo, Mac lucha por que la novela no invada su diario de debutante. Es también un ensayo sobre la repetición y la diferencia, como decía Gilles Deleuze, y también es un libro de cuentos. Este trasvase de géneros es bastante sencillo. La cuestión es que sea cuatro cosas al mismo tiempo. Vengo de una trayectoria en la que he manejado mucho esos trasvases”.[1]

Es un encuentro afortunado en el que se cumple lo que Deleuze postulaba: la filosofía debe ser como la música, no se necesita ser un estudioso de la música para escucharla, para sentirla o disfrutarla. Con mucha lucidez, Enrique Vila-Matas efectúa una comprensión no-filosófica de un planteamiento filosófico. Más que a Deleuze, lo que le interesa es recuperar su concepción sobre las categorías de repetición y diferencia. Søren Kierkegaard, Nietzsche, Bergson, son varios filósofos que se reúnen en esa línea, catalogados por Deleuze según ese criterio en ese libro Diferencia y repetición de 1968.

Para el autor de Mac y su contratiempo se trata de una cuestión de escritura, o de re-escritura, porque en literatura, considera, no se hace otra cosa que repetir sobre lo que ya se hizo, para afirmar algo diferente. “Toda la historia de la literatura es modificar los textos ya escritos y esto es lo que intento explicar en el libro”. Por ello, seguramente, abundan en internet los estudios del palimpsesto en la obra de Enrique Vila-Matas.

Sin entrar en profundidades con el palimpsesto –conocida categoría literaria– mi teoría es que la obra de Enrique Vila Matas se alumbra de modo inaudito leyéndola desde el pensamiento de Gilles Deleuze. Entre ellos resuenan varios intereses compartidos. Alguna vez se dijo que si Fernando Pessoa hubiera hecho filosofía, sería la de Gilles Deleuze. Ahora yo diré que si Gilles Deleuze hubiera hecho novelas, hubiera sido Enrique Vila-Matas. Por supuesto que esto es mucho más un ejercicio lúdico, pues cada uno de ellos es un Original.

Deleuze-Vila-Matas

No soy el primero en relacionar a Enrique Vila-Matas con Gilles Deleuze, y recomiendo entre otros el bello artículo de Luis Reguero “Los Bartleby no se acaban nunca”[2]. La diferencia es que aquí me intereso por el procedimiento de escritura. En ese sentido, Vila-Matas es una radicalización del filósofo francés. En su libro Conversaciones, Deleuze explica cómo, desde sus primeras monografías sobre Nietzsche, Bergson, Hume, usó las citas de un modo controversial, aunque siempre fue exacto y riguroso en ese sentido. “Era necesario que el autor haya dicho efectivamente lo que le hacía decir”. Sin embargo él usaba esas citas para que se piense algo diferente de lo que se decía del autor en cuestión. El mundo académico no entendía que usaba las citas como sintaxis, porque lo que estaba haciendo era evocar una presencia, había algo vivo, eléctrico, ocurriendo ahí. Una cita es un conector de párrafos, como trampolín del pensamiento; a veces sirve para reforzar algo que se ha dicho, pero los grandes autores utilizan la cita para ingresar algo nuevo que va subiendo el tono del texto en general, y dispara nuevas posibilidades de conexión. Afecta en la prosa general de todo el texto, eleva la exigencia, irradia su belleza. Es un pensamiento hipertextual, de las multiplicidades, abierto a las múltiples conexiones, el que les da lugar.   

Vila-Matas es Deleuze llevado a las últimas consecuencias, no cualquier Deleuze, sino el de sus primeras dos etapas, el de Lógica del sentido o Diferencia y repetición, antes de su encuentro con Guattari. Vila-Matas introduce citas, o hace guiños constantes dentro de su prosa, algo que le han criticado, pero lo hace como sintaxis o ejercicio de estilo. Tanto es así que, para dejarlo claro, muchas veces inventa citas que atribuye a autores imaginarios, en otras modifica citas de autores conocidos, y otras les atribuye frases que en realidad no son suyas. De mil formas desdobla su voz polifónica, y deshace la figura del sujeto del enunciado. Para explicarse ha utilizado otra cita: “Sólo se puede citar lo que uno mismo piensa, aunque haya sido dicho en palabras de otro y en otros contextos”. Y esto es cierto: ¿cuántas veces no le habrá pasado al lector que se encuentra con algo que pensaba pero que otro autor ha puesto en palabras exactas? Con todo lo discutible que podría resultar este procedimiento, es plenamente coherente con su ímpetu de escritor de “ficción-radical”.



[1] “La autenticidad me parece el santo grial de la mala literatura”. Diario El País, Madrid. Entrevista de Ferrán Bono, 13 febrero 2017.
[2] Disponible en http://www.culturamas.es/blog/2015/09/05/los-bartlebys-no-se-acaban-nunca/

DE BARTLEBY A ENRIQUE VILA-MATAS

¿Cómo empezar a hablar de Enrique Vila Matas? Digamos que lo encontré gracias a la cadena invisible que se forma entre los grandes escritores, y que provoca que el lector pase de un libro a otro, de un autor a otro, en una seguidilla imprevisible que ya nunca puede acabar. A Vila-Matas llegué cuando me enteré de su novela Bartleby y compañía, en la que juega en torno a la figura de este extraño personaje.

Cabe decir que Bartleby es un personaje secundario salido de un relato corto de Herman Melville (“Bartleby, el escribiente”, 1856); llamarlo secundario es sólo un decir, puesto que pocas veces un personaje en su lugar puede concentrar tan avasalladoramente la atención sobre sí, y definir así el clima de toda la lectura.

Ahora, a Bartleby no se llega por cualquier parte, es un carácter minoritario, casi subterráneo, en la historia de la literatura; la gran mayoría asociará a Melville, el autor, con la titánica novela Moby Dick, pero quedará perplejo al oír el curioso nombre Bartleby. Algunos afortunados como yo lo conocimos gracias al filósofo francés Gilles Deleuze, que en su libro Crítica y clínica (1993) le dedicó un ya célebre ensayo titulado “Bartleby o la fórmula”. En este ensayo desmenuza detalles en torno al poderoso enunciado de Bartleby, “I would prefer not” (preferiría no), que daba por respuesta a cualquier pedido que le hiciera su jefe en el despacho de trámites legales en el que trabajaba. Este enunciado descolocaba irremediablemente a todos.

Enrique Vila-Matas es un escritor Bartleby al interior de la literatura, y más que ello, es una radicalización de Bartleby. El copista Bartleby cortó todos los cables que lo podrían atar a un significante social o sujetar a una identidad cristalizada, se hizo indiscernible y quedó flotante en un espacio sin referencias, ejerciendo una lívida e inquietante libertad. Pero una vez que logró soltar todas las amarras, no le dieron el tiempo para crear algo nuevo desde ahí; como es sabido, su muerte ocurrió en una cárcel donde lo llevaron porque no sabían dónde recluirlo. Según la lectura de Giorgio Agamben, se podría decir que Bartleby fue una pura potencia que no se llegó a efectuar. En cambio, Enrique Vila-Matas, que presentó este año su última novela Mac y su contratiempo (Seix-barral), es la efectuación prometida, cortó casi todas las amarras que le delinean un camino conocido al escritor, para luego inventar un plano insólito, disparatado, hecho a su medida, la de la ficción radical.

Del plano Vila-Matas emergen fácilmente dispositivos adecuados para extraños usos minoritarios (El mal de Montano, Kassel no invita a la lógica, Viaje vertical…). Sus libros conllevan siempre algún riesgo, un giro propio de su talante, aunque el paso del tiempo y las mañas del oficio hayan asentado en alguna medida la pólvora que mostró en dos de sus más grandes creaciones: Historia abreviada de la literatura portátil, donde relata las peripecias de los shandys, curiosos personajes que llevaban nombres de artistas y escritores conocidos; y la otra travesura, Bartleby y compañía, donde hace un catálogo de más de ochenta escritores, algunos de ellos ficticios, que por una u otra razón decidieron dejar de escribir (caso Rimbaud, Rulfo y otros). A esos escritores les llama Bartlebys, porque en el relato mencionado, un buen día Bartleby se niega a cotejar las copias que había hecho, y luego deja de escribir, lo que en realidad, en su labor de amanuense, era transcribir. Bartleby es el que deja de transcribir, el que abandona la copia.

Vila-Matas es un Bartleby si se entiende que lo que Bartleby quería era escribir, que estaba preñado, pues presentaba todos los síntomas del que se encuentra en plena etapa de gestión y resulta interrumpido. Así de exótico es el escritor cuando está gestando algo y necesita parir, como lo son casi todos los artistas, es complicado estar en la misma casa con ellos, es difícil entenderlos, hablan como si habitaran otro plano, se aíslan, como si la soledad fuera un baño de sol, y vuelven de esos viajes con los ojos enrojecidos, menos pelos y algo malogrados, pero relucientes finalmente cuando han completado la faena y parido al libro. Enrique Vila-Matas es pues un Bartleby que logró parir, aunque su afán primero fuera el cine y su interés inicial no hubiera estado en la literatura.   

Incluso como personaje Vila-Matas es particularmente pintoresco, mayormente da la impresión de haber saltado de las páginas de una de sus novelas. Dice cosas exquisitas, otras eruditas, algunas tremendamente graciosas, pero él las dice con una seriedad absoluta, como si fuera ajeno a su humor travieso, tanto así que ha confesado que esta situación le ha llegado a preocupar un poco, puesto que apenas empieza a hablar en estos actos literarios alguna gente ya está riendo, como si estuviera atenta al chiste inminente. Lo cierto es que escuchar a Enrique Vila-Matas en los espacios donde es invitado es casi tan placentero como leerlo. Después de todo, se trata de ejercicios paralelos, puesto que conversar con alguien es escucharlo, y en cambio leerlo es también escucharlo aunque esto sea con los ojos. Recomiendo al respecto una conversación disponible en youtube, “Ciclo de la palabra: Enrique Vila-Matas”, como una buena introducción.  

El lector que aquí me acompaña podrá quemarse la vista buscando en internet, y no encontrará otra pieza donde se diga que Enrique Vila-Matas es un escritor Bartleby. Esto se debe a que el mismo Vila-Matas, con su maravillosa novela, ha canonizado lo que se debe entender por Bartleby: la interrupción abrupta de la escritura. Y en cambio el español es un escritor muy prolífico, que publica casi a razón de un libro por año. ¿Pero cuándo se puede decir que se ha dejado de escribir? Él mismo comenta que esto puede ser un tormento, puesto que sólo habiendo pasado mese que no se sepa algo nuevo escrito por Vila-Matas, ya especulan algunos con la idea de que estaría dejando de escribir. Lindo sería afirmar que no se necesita escribir todo el tiempo para ser escritor, como la flor de loto sigue siéndolo aunque nadie la vea. Pero aquí reluce otra lección que aprendió Vila-Matas, y es que para ser escritor hay que escribir, escribir y escribir.